martes, 9 de septiembre de 2014

Todo sobre mi madre

"Yo, mi mamá y yo"
de Guillaume Gallienne
con  Guillaume Gallienne, André Marcon, Francoise Fabian, Diane Kruger, Brigitte Cattillon y Nanou García







Comencemos por aclarar algo respecto del título original "Les garçons et Guillaume, à table!" que es algo así como "Los chicos y Guillaume, a comer (a la mesa)!", frase que ha quedado inscripta en la memoria del protagonista en donde claramente se lo toma a Guillaume como si no fuera uno más de los chicos de la familia.

Entonces, ya desde el título original, del que "Yo, mi mamá y yo" no respeta para nada su espíritu, la historia que se propone contar el director, es un relato sumamente personal, teñido por "ser el diferente", "el distinto" y cuál ha sido su lugar dentro de una familia completamente disfuncional.


Guillaume Gallienne asume la colosal tarea de adaptar su espectáculo de "one man show" a la pantalla grande. Pero no solamente su tarea ha sido la de adaptación del guión sino que también cumple su rol como actor y como director del film.
Por un lado es una tarea compleja y que le demanda demasiada responsabilidad sobre sus espaldas, pero por el otro, Gallienne se asegura que tanto en el tono de su actuación como desde el ojo del director, su personaje pueda ser mostrado en todos sus pliegues y abordándolo desde un lugar de mucha fragilidad y al mismo tiempo de mucho respeto.
Cuando habla de su vida interior, de sus sentimientos, sus vivencias desde la infancia, logra ese tono absolutamente intimista en el que toda la película es narrada, siendo sin duda ésta la cuerda más acertada.
Y de esta forma "Yo, mi mamá y yo" gana en honestidad desde el inicio, nos conecta y hace que empaticemos como espectadores rápidamente con la historia.

Gallienne, desconocido aquí en Argentina pero muy famoso en Francia (miembro de la Comedie Française y con alguna pequeña aparición en "Lo mejor de nuestras vidas" o "El concierto") despliega todas sus armas para deslumbrar no sólo interpretándose autobiográficamente a si mismo, sino también a su madre (realmente esta composición es brillante y tiene los mejores parlamentos de la película) y a otros pequeños personajes que van apareciendo en el relato lo que hace que sea indudablemente un tour de force interpretativo por el que ha recibido varios premios. 



Nacido en el seno de una familia burguesa, la identidad sexual de Guillaume será el punto de conflicto desde su infancia pero lo interesante del planteo es que lo atraviesa desde el humor y desde la catarsis que hace escribiendo sus propios textos y mostrando todos los pormenores en el seno de su familia.

Nutriéndose indudablemente de elementos del psicoanálisis y la filosofía, Gallienne es un narrador sagaz e inteligente y por eso asombra que haya construido por fuera de él y su madre -prácticamente los únicos poblados de matices-, personajes demasiado estereotipados, sobre todo para el caso de su padre y sus hermanos, sin poder darles una mirada más interesante que la más obvia.

Guillaume Gallienne, de este modo, plantea una especie de danza edípica sobre la figura materna,  a la que este film rinde puntualmente un homenaje y podemos pensar que no lo hace solamente en la figura de su madre sino a la figura femenina en general -como lo ha hecho en tantas películas Pedro Almodovar, puntualmente en "La prima cosa bella" de Paolo Virzi y más recientemente el canadiense Xavier Dolan entre tantos otros-, a la que Gallienne admira y respeta. 

Los elementos con los que trabaja son precisos y al estar basado en su propia historia, la honestidad, la sinceridad y la simpleza con la que narra cada situación y con la que modela cada línea de diálogo son el principal atractivo del guión.

Con algunos gags y diálogos realmente delirantes, Gallienne tiene una máscara especial y obviamente partiendo de su unipersonal, tiene este personaje intensamente trabajado y lo explota en cada una de las escenas, sacando partido hasta el más pequeño detalle y se "desnuda" en pantalla y lo vemos en carne viva. 
Es por eso que el guión gana fuerza cuando algunos temas que toca, realmente espinosos, se anima a atravesarlos con el cristal del humor y la ironía, que el director maneja a la perfección.

Pero la fuerza de ese humor se diluye cuando en un registro más intimista relatando sus recuerdos en un escenario teatral nos vuelve a recordar que no es una ficción sino que quiere contar su propia historia. Y cuando nos recuerda una y otra vez que es su propia historia, el mundo tan rico que presenta en la ficción pierde fuerza.



Es imposible abstraerse de este ejercicio virtuoso de actor/guionista/adaptador/director pero sin embargo una sobrecarga en la multiplicidad de sus tareas y un cierre de la historia que no está a la altura del planteo y la fuerza inicial y de la audacia con la que se presenta todo el film, hace que se resienta el resultado final.

No obstante, es tan interesante la manera de plantear un tema ya visto en otras oportunidades (y que el cine francés por ejemplo lo había abordado en la brillante y creativa "Mi vida en Rosa") para poder dar una nueva relectura, que hace que "Yo, mi mamá y yo" sea una agradable sorpresa en la cartelera y una forma de acercarse a un gran exponente de la cultura francesa actual como es Guillaume Gallienne.

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