miércoles, 29 de octubre de 2014

Houston, estamos en problemas!

"Tenemos un problema, Ernesto"
de Diego Recalde
con Diego Recalde, Ernesto Claudio, Paula Kohan, Freddy Flores, Daniel Valenzuela, Erica Wallner y la participación de Cabito, Pablo Fábregas, Bárbara Love y Héctor Diaz.



Hay situaciones que uno nunca imagina. O con las que jamás fanteasea.

Por miedo, por desconocimiento, por no entrar en pánico, por no poder ni pensar que nos pasaría si atravesamos esa situación...
Diego Recalde, de reconocida trayectoria en la radio, los medios gráficos y la televisión, adapta al cine su propia novela  "Tenemos un problema, Ernesto" partiendo de una premisa tan sencilla como insólita que se basa justamente en esas fantasías que uno nunca quiere imaginar: qué pasaría si una mañana un hombre se levanta y se da cuenta que le falta su pene?. Asi, sin ninguna explicación: se levanta, va al baño y su pene, ya no está.

Obviamente bizarra -en el mejor sentido de la palabra-, ya desde su planteo inicial y jugando (y traspasando?) el borde del absurdo casi en forma permanente, "Tenemos un problema, Ernesto" se inscribe dentro de las comedias que pueden emparentarse con el cine de Néstor Montalbano, el humor de Capusotto o el mítico "Todo por dos pesos".

Lo más importante para poder disfrutar de la propuesta de Recalde, es dejarse llevar y prestarse al juego, porque una vez dentro de él, la comedia se puede disfrutar doblemente.

Aún con algunos desniveles narrativos, lo interesante es que la película nunca pierde su eje y sigue buceando de diversas formas en su anécdota central desde diversos costados, tiñendo a todos ellos de un humor delirante al que Diego Recalde, tanto como guionista como protagonista casi absoluto del filme, logra imprimirle un ritmo que no siempre es fácil de conseguir. 
Sin embargo, el timing de la comedia no se pierde en ningún momento y se va potenciando con apariciones de personajes secundarios con intervenciones casi episódicas, algunos de ellos de gran trayectoria como Erica Wallner o Ernesto Claudio y otros de una etracción más televisiva o radial como  Cabito, Bárbara Love o Fábregas

Habrá espectadores que puedan más rápidamente incorporarse al ritmo descabellado e irreverente de la propuesta y poder seguir y acompañar al protagonista en todo su derrotero personal por recuperar su miembro viril (al que Recalde, no se priva de llamarlo de todas las formas posibles en cada uno de los personajes secundarios) para otros quizás sea más dificil meterse en el ritmo del desenfreno, pero una vez logrado, la comedia fluye por sí sola.

Asi como en "Después de Hora"  de Scorsese el protagonista pierde el último subte y comienza, a partir de ese momento, una seguidilla de situaciones encadenadas, aquí Ernesto, perdiendo su pene se ve inmerso en una serie de contratiempos y anécdotas (una más delirante que la otra) para intentar recuperarlo y con él, volver todo a la "normalidad".

Con guiños de todo tipo, Recalde también aprovecha ciertas situaciones para parodiar sobre los medios, los médiums, los "manochantas" y "curranderos" y plantear su mirada ácida a psicólogos, pediatras, nutricionistas y hasta un taxista típicamente "argento" sin perder al absurdo como eje central en su forma de plantear la comedia y de pintar a través de los personajes, algunas de nuestra maneras de pensar y de ver ciertas situaciones que hacen además, que sea una comedia típicamente argentina.

Recalde, factótum del filme

Lo mejor que puede decirse de "Tenemos un problema, Ernesto" es que se nota que fue hecha a pulmón y con apasionamiento y que básicamente todo el elenco ha sabido prestarse al juego y sintonizar con la propuesta que por otra parte, es una bastante inusual dentro del terreno de la comedia nacional y por ende, doblemente innovadora.

Con un pie en el grotesco y tocando un tema que ya desde el momento inicial es irreverente e inusual, jamás pierde el buen gusto ni entra en el trazo grueso. Juega, coquetea, insinúa pasar los límites pero sanamente llega a ese borde, sin pasar a la grosería o el mal gusto.

Una propuesta fresca, divertida, diferente con momentos realmente hilarantes para pasar un buen rato.


martes, 28 de octubre de 2014

Enamorándome de mi ex

"La mirada del amor"
de Arie Posin
con Annette Bening, Ed Harris, Amy Brenemann, Robin Williams y elenco





El relato que nos trae "La mirada del amor" es sencillo y se puede resumir en una pocas lineas.
Nikki ha enviudado hace cerca de cinco años. A partir de ese momento, no tiene posibilidades y hasta pierde las expectativas de recomponer su vida de pareja.
Pero una nueva oportunidad aparece, cuando visitando un museo que solía frecuentar -y al que hace mucho tiempo que no asistía-, encuentra a un hombre absolutamente idéntico a su difunto esposo.

El parecido físico es absolutamente impresionante y ella, obviamente, se sentirá profundamente atraída por este nuevo (?) hombre y verá entonces, la oportunidad de reeditar su historia de amor. 

Con ecos de filmes que de alguna u otra manera quedan emparentados con éste, como es el caso de "Vértigo" donde aparece la obsesión por alguien con un parecido físico asombroso y jugando con la idea del doble que han utilizado tantas otras películas que van desde "La doble vida de Verónica" hasta "Pacto de Amor" donde Jeremy Irons interpretaba a dos ginecólogos gemelos, la figura del Doppelgänger es una idea que el cine ha frecuentado y revisitado en una gran cantidad de veces. Con otra vuelta de tuerca, y en otro registro diferente también se ha abordado el tema en la reciente "El hombre duplicado" de Dennis Villeneuve o  ha aparecido incluso en "Black Swan" de Darren Aronovsky.

Pero absolutamente nada de eso se propone el director Arie Posin (cuyo primer film es inédito en nuestro país) sino que simplemente en este caso, "La mirada del amor" utiliza la figura del doble como para subrayar la necesidad que tiene la protagonista, Nikki, de volver a vivir esa historia de amor interrumpida.
Esta figura del doble genera siempre un interés especial, rodeando al relato de un halo de misterio que ayuda a transitarlo con algún interés adicional que la mera historia de amor.

La forma en que el director decide contarlo, hace que la estructura del relato sea sumamente tradicional, realmente sin ningún tipo de sorpresas ni vueltas de tuerca.
Elige denodadamente apoyarse en sus protagonistas y narrar la historia desde la encrucijada de Nikki de volver a entregarse a una nueva posibilidad en el amor. Y más que un vínculo totalmente nuevo, este extraño que (re)aparece, la conduce continuamente a verse reflejada en la historia anterior, de la que todavía no puede (ni parece querer) deshacerse.

Y sin dudas para que la película logre el tono intimista y de instrospección, el director no hace más que dejar que transcurra esta pequeña historia, con total naturalidad y apelando a mirarla desde los sentimientos y las encrucijadas de los protagonistas.
Contó con una actuación excluyente y delicada en matices de Annette Bening. Una actriz que sin ser una mega star del sistema hollywoodense siempre logra con sus trabajos ir posicionándose como una de las actrices más interesantes de su generación.


Con una belleza cautivante con sus radiantes cincuenta y tantos, Bening tiene una vez más, un papel protagónico con el que logra lucirse y gran parte del acierto del filme reside en su imágen perfecta para el papel de Nikki.
Con papeles recordados como el de "American Beauty" "Conociendo a Julia" o "Los chicos están bien-Mi familia", nuevamente entrega un trabajo minucioso y lleno de matices, con rostros y miradas sumamente potentes y expresivos.


La acompaña Ed Harris, otro gran actor (con una gran trayectoria donde podemos mencionar entre otros títulos "Appaloosa" "Camino a la Libertad" su gran protagónico en "Pollock" o el Christof de "The Truman Show") que tiene una excelente química con Bening, otro gran acierto, que hace que esta pequeña historia se potencie y sume credibilidad.

Los acompañan, en los roles secundarios (aunque la historia gira concentrada prácticamente en ellos dos) un Robin Wiliams medido y sensible en uno de sus últimos trabajos para la pantalla grande y junto a ellos Amy Brenneman, Jess Weixler y Linda Park.



Una pequeña película de cámara, dos personajes centrales y una historia de amor perdido que intenta volver a recomponerse paso a paso y un corazón al que le cuesta soltar y al que la vida le da una nueva posibilidad de resignificar ciertas situaciones pendientes.

Un lujo ver a Bening y Ed Harris en pantalla. 
Ya sólo por eso, por ese pequeño lujo, justifica acercarse a "La mirada del amor".

martes, 21 de octubre de 2014

Sol de Otoño

"El Ultimo Amor" (Mr. Morgan's Last Love)
de Sandra Nettelbeck
con Michael Caine, Clémence Poésy, Jane Alexander, Gillian Anderson y Justin Kirk




Es dificil no caer en la tentación de una receta que tenga como ingredientes el protagónico de Michael Caine como un delicioso profesor de filosofía retirado, recientemente viudo + que se encuentra instalado en París (qué ciudad!) + que conoce en el colectivo a Pauline, una mujer mucho más jóven que él que también es docente ... pero de Cha Cha Cha!

Sobre la típica base de opuestos que se atraen, dos mundos completamente diferentes confluyen en "El Ultimo Amor" una comedia de amor, pero no en el sentido más convencional, sino una película que habla de las relaciones amorosas en diferentes intensidades y en diferentes vínculos: una amistad profunda, el dolor de un amor perdido, el amor de padres a hijos, el amor en las cosas simples...

Dos mundos que aparentemente son diametralmente opuestos, como los de Pauline y el Sr. Morgan (Michael Caine) se irán entrelazando como un aprendizaje para ambos, tomando cada uno del otro lo que necesita: ella parece encontrar en él una figura paterna que la atrae, la contiene, la hace sentir interesante; mientras que él parece estar tironeado entre la seducción que representa para él esa jóven tan ajena a su mundo que se detiene y lo tiene en cuenta y los recuerdos fantasmáticos que aparecen permanentemente con su esposa de toda la vida (un delicado personaje a cargo de Jane Alexander, un regreso a la pantalla que se disfruta desde la platea). 

Pero el eje del conflicto estará desplazado de esta relación que va creciendo en toda la primera mitad del filme. 
Sobre la segunda parte, el guión elige dar como un "volantazo" y el peso de la trama recae sobre la relación que tiene el Sr. Morgan con sus dos hijos (a cargo de Justin Kirk -un muy buen trabajo del protagonista de Weeds- y de Gillian Anderson -más conocida como la agente Dan Scully en X-Files) y la aparición de sus hijos dejarán planteados no solamente añejos conflictos con el padre sino también aparecerá una especie de triángulo amoroso que se irá formando entre el Sr. Morgan - su hijo - Pauline.

De todos modos, el tono del film nunca deja de ser amable aún cuando los conflictos subyacentes son fuertes, pero la directora elige siempre contar la historia sin caer en el melodrama ni en el tono trágico sino más bien dejar que sus personajes se vayan dejando llevar por lo que sienten, naturalmente.

La directora es Sandra Nettelbeck quien ya había demostrado su habilidad para manejar este tipo de tonalidades en la hermosa "Bella Martha" comedia alemana que luego fuera inspiradora de su remake hollywoodense en "Sin Reservas" con Catherine Zeta-Jones y Aaron Eckhart.
En este caso, Nettelbeck saca provecho de un Caine completamente deslumbrante con sus 80 primaveras encima quien queda a cargo prácticamente de la totalidad de la película y que entrega, una vez más, un trabajo delicado y con matices.

Su cámara, de primeros planos, de detalles y de hermosas postales parisinas, tiene la complicidad necesaria con Caine  pero por sobre todo también se nutre de la belleza natural de Clémence Poésy y convierten a "El Ultimo Amor" en una de esas películas a la que uno inclusive les perdona sus tránsitos por lugares comunes porque está bien contada, no peca de pretenciosa y va directo a los sentimientos sin complicaciones.

Una comedia dramática que habla sobre segundas oportunidades, sobre la posibilidad de redefinir los vínculos que parecían no tener solución (quizás éste sea su costado más simplista y donde el guión se vuelve más complaciente) y sobre la mirada de los hechos de acuerdo a diferentes cristales.

Fundamentalmente en "El Ultimo Amor" pueden encontrarse muy buenas actuaciones (todo el elenco cumple perfectamente cada uno en su papel) con un protagónico absoluto de Caine que es imperdible, con tintes muy simpáticos como cuando el Sr. Morgan va a visitar a Pauline a sus clases de baile y con un plus que es siempre el marco incomparable e inigualable de la brillante París de fondo, cobijando a estos personajes.
¿Qué más se puede pedir?

lunes, 20 de octubre de 2014

Cronenberg pasea por Sunset Boulevard


"Polvo de Estrellas"
de David Cronenberg
con Julianne Moore, Mia Wasikowska, Robert Pattinson, John Cusack, Olivia Williams, Carrie Fisher, Evan Bird, Sarah Gadon y elenco



David Cronenberg ha sido siempre un director visionario, innovador, jugando con los límites y siempre intentando pasar mucho más allá de cualquier encasillamiento cinematográfico.
Sus películas como "La Mosca" "La Zona Muerta" o "Pacto de Amor" lo fueron posicionando en el terreno del cine de autor que fue reforzando con sus innovadoras "Almuerzo Desnudo" y "Crash" pasando por una adaptación exquisita de "M. Butterfly".

Después de un par de buenos films con Viggo Mortensen como protagonista como "Una historia de violencia" y "Promesas del Este" tuvo dos films particularmente fallidos como "Un método peligroso" (con una Keira Knightley exasperante) y "Cosmópolis" que no lograron estar a la altura de sus creaciones anteriores.

"Polvo de Estrellas" (o su título original "Map of the Stars" que da cuenta de los tours por Hollywood visitando la casa de las estrellas) se mete de lleno con la industria cinematográfica para tratar en tono de comedia que se parodia a si misma, el mundo de las estrellas de cine, la televisión, de los productores, los representantes, las estrellas en ascenso y todo aquello que rodea al mundo de las estrellas -con un gurú new age incluido-.

La historia se desarrolla con dos líneas argumentales que irán confluyendo a medida que avance la trama y que un guión retorcido digno del universo  Cronenberg las vaya haciendo confluir aún con algunos guiños bastante bizarros mediante.  
Por un lado está Havana Seagrand (Juliane Moore -en la actuación que le hizo ganar la palma de Oro a la mejor actriz en Cannes-) una actriz al borde del ataque de nervios, exasperada, que no logra conseguir ese papel que supone la volverá a catapultar dentro de las actrices del momento.
Por consejo de una amiga (Carrie Fisher haciendo de si misma en uno de los tantos guiños que propone el guión plagado de autoreferencias) contrata a Agatha Weiss como su asistente personal (Mia Wasikowska tan ecléctica como para ir dese "Alicia en el país de las Maravillas" a un clásico como "Jane Eyre"). 
Agatha a simple vista parece no presentar problemas pero esconde un pasado sumamente tormentoso, intenso, con toda la negrura con la que Cronenberg parece sentirse como pez en el agua.


Del otro costado del relato, avanza una línea paralela con la familia del Dr. Staffor Weiss (John Cusack) una especie de Claudio Maria Dominguez hollywoodense -y con el que el guión parece establecer una crítica directa a la Cientología-.
Weiss parece poder ayudar a todo el mundo menos a su propia esposa, sumida en una enorme depresión (Olivia Williams) y a su hijo Benjie (Evan Bird - una verdadera revelación en la película) que está intentando superar las típicas adicciones en las que caen las estrellas infantiles Hollywoodenses. 

Estas historias se irán entrecruzando a medida que el pasado de Agatha se vaya desplegando. Cronenberg sabe manejar muy bien la dosis de suspenso que tiene el relato y hace virar la historia a un terreno que mezcla la (auto?)crítica, la pintura descarnada de ese mundo que a simple vista parece tan glamoroso pero con almas tan vacías y somete a sus actores a momentos realmente bizarros y hasta bordear el gore, con un guión que propone hasta algunas escenas que pueden dar "vergüenza ajena" -sin embargo la enorme Julianne Moore se anima a todo y más!-.

Con toques cómplices al mundo cinéfilo, con situaciones y nombres de famosas figuras incorporados armoniosamente en el guión en algunos diálogos bien filosos, la radiografía impiadosa que construye sobre este mundo que Cronenberg parece conocer con la misma fuerza que parece detestar, es en este terreno en donde se logran los puntos más interesantes de la historia.

Y una vez planteada la historia, se elige subrayarla de una forma exagerada y llevada al extremo a cada uno de sus personajes para empujarlos al precipicio y mostrar sus peores miserias.



Sus actores parecen rendirse enamorados a la propuesta y totalmente entregados al juego. Julianne Moore se entrega a toda la complejidad de su personaje, y como fue dicho anteriormente, no tiene miedo de caer en el ridículo y logra momentos realmente increíbles con su desbordado personaje. 
Mia Wasikowska tiene ese halo de misterio que rodea permanentemente a su personaje (y si bien tiene puntos de contacto con su personajes en "Lazos Perversos", logra darle algunos tintes diferentes) aunque le falta fuerza para definir algunos de los matices que necesitaba un personaje tan complejo como Agatha.

Una grata sorpresa es Evan Bird como la figura jóven ya consumida por el sistema, con aires de divo y una enorme soledad interior y John Cusack-Olivia Williams saben encontrarle la tonalidad exacta a una pareja completamente disfuncional.

Un cocktail con ironía, sexo, perversiones, histerias, digno del universo Cronenberg plagado de humor negro y  amoralidad.

Lo único que se le puede reprochar a "Polvo de Estrellas" es que la mirada que brinda sobre sus personajes tiene la misma superficialidad que les critica.
Uno no logra creerles ese sufrimiento, no logra verlos completamente humanos, dibujándose más como una caricatura de si mismos y sin que uno como espectador, pueda conectar con sus esencias y su dolor. 

Una película más de actuaciones soberbias que de ideas que lleguen a buen puerto, nuevamente Cronenberg brinda un producto inclasificable, personalísimo, con momentos arriesgados, provocadores y muy a su estilo para dar una mirada impiadosa al star system.

domingo, 19 de octubre de 2014

Woody tiene magia, pero falta hechizo

"Magia a la luz de la luna"
de Woody Allen
con Emma Stone, Colin Firth, Eileen Atkins, Marcia Gay Harden, Hamish Linklater, Simon McBurney, Jacki Weaver, Catherine McCormack, Jeremy Shamos y la participación de Ute Lemper


Un nuevo estreno de Woody Allen, el esperado estreno de todos los años, vuelve a generar las aguas divididas entre los que amaron su nueva película, los que esperaban más de ella, los que sostienen que el director ya no está en su mejor momento, los que la adoran de todas formas, los que encuentran en su cine más simple sus mejores creaciones... dónde pararse cuando uno ha crecido como cinéfilo al ritmo del cine del gran  Woody Allen?


"Magia a la luz de la luna" arranca, en su escena de apertura, con un espectáculo de magia (reminiscencias de otras creaciones del director como "Scoop" o  "La maldición del Escorpión de Jade", el episodio que ha filmado en "Historias de Nueva York" en donde por un fallido acto de magia, desaparece su madre) y quizás ya el ilusionismo presente desde esta primer escena, nos fije claramente el sentido de este nuevo opus de Woody, es mejor rendirse en forma ingenua al efectivo truco y no pedir demasiadas explicaciones en el "cómo lo hizo?".

En esta ocasión, nos situamos en el Berlín de los años ´20 (sólo por un rato, después el guión nos hará viajar por la riviera francesa) en el espectáculo del mayor mago del momento, Stanley Crawford. 
Un gran amigo suyo, otro mago quizás tan talentoso como él, pero algo opacado por el ego y el brillo de Crawford, le hará un propuesta que captará su atención al instante: el desafió consiste en observar a una jovencita que se encuentra con su madre visitando a una familia millonaria.
Ella dice poder hablar con los muertos, adivinar el futuro, descubrir algunos secretos del pasado, algo a lo que Crawford obviamente descree y entonces su único fin sera desenmascarar a la supuesta impostora.

Con una mezcla exacta de misterio y comedia romántica, Woody hace que estos personajes se conozcan y que, obviamente, todo salga diferente a lo que aparecía planteado en las primeras líneas.
Ni la "falsa medium" podrá ser tan fácilmente desenmascarada sino que además sorprenderá a Crawford haciendo gala de algunos de sus tantos talentos y de esta forma, el mago se rendirá ante el hechizo.
Para que el cocktail sea más nutrituvo, entre ellos surgirá una chispa mucho más allá del ámbito profesional, de la tarea inicial del gran mago... y la magia del amor flotará en el aire, confundiendo un poco todo.

Lo que parece una historia dulce, sencilla y bien llevada, comienza a naufragar - a mi gusto - porque en esta ocasión, el alter ego de Woody es Colin Firth, un actor de sobrado talento y trayectoria con enormes trabajos como los más reconocidos en "El discurso del rey" y "Sólo un hombre" y que también transitó en la comedia con sus papeles en "Realmente Amor" "El diario de Bridget Jones" o "Mamma Mia!". 

Se que a muchos les desagrada que los actores que elige Woody sean "tan Woody" justamente.
Pero sinceramente, a mi me encanta el eléctrico Owen Wilson de "Medianoche en París" y mucho más todavía el Larry David de "Que la cosa funcione..." jugando a presentar sus obsesiones, sus miedos, sus neurosis, sus manías....

Colin Firth aporta a Stanley todo el don de gentleman que funciona bien en la primera parte del film pero que comienza a "ralentizar" el relato cuando sus diálogos carecen del ritmo alla Woody y se demoran en su flemática presencia. Tampoco parece lograr la química necesaria con el personaje de Emma Stone, sin poder potenciar sus individualidades.

En esos tramos, la vibración romántica no aparece con la fuerza necesaria y Allen no encuentra una nueva manera de poder contarnos una vez más el romance entre jovencita y hombre maduro (tan visitado en sus últimas creaciones como "Conocerás al hombre de tu vida" en la nombrada "Que la cosa funcione" o en algunos fragmentos de "A Roma con amor" o el recordado personaje de Michael Caine de "Hannah y sus hermanas") y esta nueva pareja allenesca no tiene demasiado para aportar.

Del otro lado de la balanza, está el resto del elenco al que Woody, como siempre, le saca un brillo especial. Emma Stone tiene la dulzura y la frescura que su personaje necesita y lo aprovecha en un protagónico a su medida. Se destaca Simon Mc Burney como el mago a la sombra de Crawford, Marcia Gay Harden como la madre de la medium y Jacki Weaver como la aristócrata que quiere utilizarla para contactar a su difunto esposo. Todos engalan el elenco con esos personajes secundarios que Woody sabe construir y como plus, la flema inglesa de Eileen Atkins en un papel delicioso como la tia del gran Crawford.

Hasta el Woody más irregular, más flojo es un producto digno e interesante. Y "Magia a la luz de la luna" queda como a mitad de camino, con líneas argumentales que quedan sin explotar y con toques de ironía que sólo aparecen con algunos chispazos y que profundizados, le hubieran dado más fuerza al "enfrentamiento" entre la razón, lo sobrenatural y la magia que puede estar en cada uno de nosotros. 


Particularmente, prefiero el Woody más serio, el de "Match Point" "Crimenes y Pecados" "Blue Jasmine" o "Maridos y Esposas" y que si da rienda suelta a la comedia, sea una comedia desenfrenada como las memorables "La última noche de Boris Grushenko" "Broadway Danny Rose" o algunos delirantes personajes de "Los secretos de Harry".  O su mirada cargada de auto-ironía en "Disparos sobre Broadway" o "La mirada de los otros".

"Magia a la luz de la luna" tiene todo lo que un producto Woody tiene que tener, aún así como decia Tu-Sam, otro mago: "Puede fallar". Y por momentos, falla.

Esperaremos con los brazos abiertos al opus del año que viene, Woody siempre da revancha.

martes, 7 de octubre de 2014

En el nombre del padre

"Borrando a papá"
Un documental de Ginger Gentile y Sandra Fernández Ferreira


a ustedes tres,
que fueron el motor
y siguen siendo mi razón especial
todos, todos los días

Parece ser que "Borrando a Papá" incomodó a algunos sectores de la sociedad. Parece ser que fue prohibida, que tiene algunos "detractores" pero eso no creo que sea lo saliente de este trabajo.

Creo que lo saliente es que se pueda ver por primera vez un documental donde sean escuchadas las voces de padres que han sido separados del vínculo con sus hijos. Seguramente esto despertó cierto escozor en algunas estructuras que pretenden seguir dividiendo en bueno/malo, verdad/mentira, victima/victimario y que no pueden incluir en su mirada, otras, más amorosas y más integradoras que se imponen con sólo mirar un poquito la realidad de padres que quieren, sencillamente, ser padres.

Obviamente nada es blanco sobre negro y así como existimos padres que ejercemos activamente nuestro rol, hay casos en los que la madre ha quedado completamente desprotegida ante un padre ausente y se tiene que ocupar de ser el papá y la mamá de esos hijos "abandonados" por su padre. Pero esos casos son los que habitualmente se conocen y sobre los que ya hay mucho material. Lo que me parece novedoso de "Borrando a Papá" es poder darle la contracara, la otra mirada al tema que tiene una difusión casi nula, pero existe y muchísimo más de lo que la gente cree.

Nuestra justicia, lamentablemente, apoya tanto a aquellos padres que se "borran" y no hacen ni un llamado, ni brindan contención, ni se interesan del cotidiano de sus hijos, ni dan la ayuda económica que corresponde, porque para el incumplimiento de esos deberes no hay castigo alguno.

Pero también apaña, y no lo admite, a algunas madres que parecen sentirse "molestas" por un padre que quiere ejercer activamente su paternidad, criar a los hijos, participar de sus actividades y pararse con la mamá de igual a igual en el ámbito de la crianza. Esas madres encuentran hoy, un sistema judicial endeble que es la enorme herramienta con la que cuentan para quebrar, con una simple denuncia a un papá y separarlo violentamente del vínculo con sus hijos.

Me he tomado el trabajo de leer críticas, blogs, posturas en columnas de opinión como la de la Lic. Liliana Hendel que tilda al documental de manipulador de información cuando ella misma brinda su testimonio para marcar que "el hombre es culpable... es el hombre el que tiene que demostrar su inocencia". 

Este es el eje central más interesante del documental. Borrar de una vez por todas la mirada a la que lleva el automatismo de la normativa en donde hay una idea preconcebida de que la mujer es más idónea para criar a sus hijos y darles amor.
Y esa misma mirada contrapone que el varón que quiera ejercer la tenencia o luchar por sus hijos no sólo deberá demostrar su propia idoneidad sino que se le impone la doble tarea de atacar a la idoneidad de la madre.

Con la mirada de abogados penalistas, el director de Asistencia a la Victima del INADI, psicólogos, investigadores y otros profesionales se va formando la voz de todos aquellos padres que han sido privados de la libertad de poder establecer contacto con sus hijos naturalmente. 
Obviamente atentan contra esto diversos medios que sostienen que el documental recorta información, muestra sólo lo que quiere, está producido con un fin corporativo y que los testimonios están claramente sesgados. 

A quienes no hayan tenido que pasar por esto en forma personal y sufrir el flagelo de estar en Tribunales yendo y viniendo, viéndose inmerso en el sistema judicial argentino porque sencillamente una persona un día decide intencionalmente hacer una DENUNCIA, SIN NINGUN TIPO DE PRUEBAS, quizás crea que hay cierta tendenciosidad en el documental. Los que sabemos que a partir de ese acto y sin verificar absolutamente nada de los dichos, se dejan correr medidas cautelares que serán levantadas pero sólo con el correr de los meses que se hacen eternos, sabemos que esto es posible y esa voz debe ser escuchada.

Sería hora de que podamos echar una mirada crítica a la situación y aceptar que así las cosas, el sistema ampara a aquellos casos de mujeres que utilizan a sus hijos para "saldar cuentas pendientes" con ex parejas, o que sencillamente una vez disuelta la pareja se creen las dueñas de ellos. Con que sólo alguien tome conciencia de esto, seguramente el documental ya habrá cumplido su objetivo.

Como obra cinematográfica pueden objetarse algunos problemas en la fluidez de la narración, un estilo demasiado televisivo, una factura técnica que podría haberse mejorado, pero claramente no es este documental de los que tienen como premisa ganar premios en festivales sino que es un trabajo apuntado a mostrar un problema actual que necesita resolución en el más corto plazo.

Los directores han liberado la película para que todo el mundo la pueda ver completa en youtube, asi que aquí se las dejo:


Para cerrar, una potente canción de Peter Gabriel "Please, Talk to me" realmente eriza la piel y conmueve. Cualquiera que haya pasado por esto no puede quedar ajeno, y cualquiera que sintonice con la crueldad que significa poder pasar un día sin escuchar la voz de un hijo... tambien.


Actualización al 21/10/2014: http://rouge.perfil.com/2014-10-20-55091-otra-vez-censuran-el-documental-borrando-a-papa/

domingo, 5 de octubre de 2014

Muscari hace que "Agosto" parezca una pavada...

"El secreto de la vida"
Libro y Dirección: José Maria Muscari
con Cecilia Rosetto, Manuel Callau, Andrea Politti, Emilia Mazer, Maria Socas, Nicolás Pauls, Nazareno Casero, Brenda Gandini y Gustavo Garzón



Quien haya visto "Agosto" de Tracy Letts (ganadora del Pullitzer 2007 por esta obra) sabe que la autora ponía en el escenario todos los conflictos familiares posibles, en el seno de una familia de clase media de Oklahoma. Tuvo su versión local en teatro con Norma Aleandro y Mercedes Morán y recientemente su versión cinematográfica hollywoodense con Meryl Streep y Julia Roberts.  

Cuando los personajes que Muscari delineó para su última obra, "El secreto de la vida", se disponen a compartir una comida que oficia de reencuentro de los tres hermanos, después de mucho tiempo sin estar todos juntos en la casa familiar, irremediablemente apareció esa cena donde se escupen todas las verdades en la obra de Letts.

Si bien puede haber una resonancia hablando de familias disfuncionales y una especie de diálogo entre las dos piezas teatrales, las criaturas de Muscari hablan nuestro mismo idioma, dicen las cosas tal como las sienten, son frontales desde siempre, viscerales, sinceros y por sobre todas las cosas ... se aman demasiado. 

Muscari sirve su nuevo cocktail con un matriarcado liderado por Melina, la madre alcohólica que gana cuerpo en la piel de Cecilia Rosetto. La acompaña su marido y padre de familia,  que parece absolutamente frágil y que intenta afrontar dignamente el mal trago de una noticia médica bastante desfavorable (Manuel Callau) y la completa con tres hijos / tres hermanos que se aman, se desprecian, se repelen y se buscan casi con la misma intensidad.
Andrea Politti es Justina, la hermana mayor: una escritora exitosa -bueno, al menos ha tenido una primera novela muy vendida- que rivaliza casi permanentemente con su madre ya que Melania como pintora, es la artista de la familia pero no ha podido acariciar jamás el éxito comercial, como si lo ha logrado rápidamente su hija. Justina llega a la casa familiar con su jóven pareja, una especie de sex toy a su servicio, que no sabe conjugar el verbo trabajar, ni tiene la más mínima intención de hacerlo (Nicolás Pauls).
Sofía (Brenda Gandini) también ha llegado con su pareja, Ernestina (María Socas) quien se encuentra embarazada esperando el primer hijo de ellas. Completando el terceto, Rober (Nazareno Casero) es quien intenta, por todos los medios, zafar de sus adicciones.

Teté es la mucama de la casa -lo que Melania describiría como la sierva o con epítetos aún peores- encarnada con mucha sensualidad por Emilia Mazer quien oficiará de catalizador, aportando otro conflicto más a este in crescendo familiar irrefrenable.
Transcurrida la primera mitad de la obra, hará su aparición Galo (una composición notable y querible de Gustavo Garzón) el entrañable amigo gay del padre de esta familia que hará aún más deliciosa la receta que Muscari nos sirve para vernos reflejados en algunos de los personajes, o en algún aspecto de todos ellos.

¿Qué es lo interesante que aporta Muscari en esta familia que de tan disfuncional parece terminar siendo funcional al servicio de cada uno de ellos? 
Que el autor ama profundamente a sus criaturas, que sabe y conoce de sus fallas y aún así, de todas formas las comprende. O justamente por amarlas y conocerlas, las comprende.
Que sabe que a ellos, y aún en los peores momentos, será solamente el amor lo que los salve, ese amor mal expresado, mal entendido, mal encauzado... pero que sigue corriendo por las venas de sus personajes y sobre todo, que es lo que fluye y nutre al alma familiar.
Y las ayuda y las acompaña a reconstruir sus pedazos desde la comprensión, desde la empatía con su sufrimiento, desde esa pasión que Muscari vuelca al escribir cada una de las líneas de sus diálogos.

Cecilia Rosetto pone al servicio de Melania su energía arrolladora en el escenario y Muscari le regala las frases más divertidas, más cínicas, más impertinentes, más feroces que el público agradece con una carcajada. Es competitiva, cruel, despectiva, soberbia, soez pero es encantadoramente irresistible en cada irrupción y la Rosetto la disfruta al máximo, sacándole jugo a cada una de sus intervenciones y explotando en una vibrante coreografía que hace aplaudir a toda la sala.
A su lado, Callau compone a ese padre frágil y dubitativo con una enorme sensibilidad, que gana en el contrapunto con la topadora que es Melania y sobre todo, en la segunda parte de la obra, donde sus diálogos con su amigo Galo ganan en sentimiento, le da una profundidad conmovedora a su personaje.
El Galo de Gustavo Garzón, también es un capítulo aparte, jugando todo el tiempo al filo de la caricatura pero sin excederse ni un segundo, acierta con una composición precisa con momentos brillantes y luminosos.

Andrea Politti es otro torbellino en el escenario con esos chispazos de comediante enorme donde su gestualidad y su efervescencia a flor de piel transmiten la electricidad de Justina. Por su parte, María Socas compone a su verborrágica Ernestina en un registro inusual en ella y que la redescubre con un gran sentido del timing para la comedia.

Sabemos que Muscari tiene la enorme habilidad de permitir el lucimiento de cada uno de los integrantes de sus elencos, con su conocido talento para manejar una historia coral (sin ir más lejos sus puestas de "Póstumos" y "La casa de Bernarda Alba" dan contundente prueba de ello) logrando que en algún momento cada uno de los personajes pueda destacarse y que todos sus intérpretes puedan tener su momento particular. Una vez más, Muscari se muestra como un gran conductor de actores, y apuesta nuevamente al desafío que un elenco a primera vista, heterogéneo pueda vibrar en la misma sintonía.. y una vez más lo logra, por supuesto.
Emilia Mazer, Brenda Gandini, Nicolás Pauls y Nazareno Casero completan este nuevo universo Muscari tan particular y tan intenso, aportando cada uno su toque particular para cada uno de sus perosnajes.

Terminada "El secreto de la vida" aún siguen vibrando los secretos familiares, las zonas oscuras, las alegrías, los problemas, las complicaciones, algunas rivalidades, en donde nos vemos espejados, cada uno con su propia historia. Y en ese reflejo, Muscari insiste en que a pesar de que el momento que atravesamos parezca caótico, durisimo o irremontable, ahí esta el amor familiar, presente a pesar de todo. 
Sólo basta aceptarlo y dejar que fluya. Ese quizás sea "El secreto de la vida". 

miércoles, 1 de octubre de 2014

Canción para corazones solitarios

¿Puede una canción de amor salvar tu vida?
de John Carney
con Keira Knightley, Mark Ruffalo, Adam Levine, Hailee Steinfeld y las participaciones de James Corden y Catherine Keener

John Carney ha logrado hacerse un nombre dentro de la industria del cine independiente con su pequeña obra de culto "ONCE" que fue mostrada en Buenos Aires allá lejos y hace tiempo en un BAFICI en 2007 y que ha llegado incluso a Broadway en forma de comedia musical con muchísimo éxito.

Sin abandonar el tono de su obra anterior -que el director bien sabe que rinde sus resultados-, ahora vuelve a abordar esa mezcla de comedia romántica sutil encuadrada dentro del mundo de la música en el estreno de esta semana "Puede una canción de amor salvar tu vida?" impresionantemente horrible traducción del original "Begin Again" que habla justamente del volver a empezar, del barajar y dar de nuevo, del frenar y volver a empezar que atraviesan los personajes principales.

En este caso, la historia cruza los destinos de Greta (Keira Knightley, una eterna heroína de la comedia romántica) que está atravesando una crisis de pareja y por otro lado tenemos a Dan (Mark Ruffalo, a quien recientemente vimos protagonizando "Gracias por Compartir") que se encuentra en plena crisis profesional, sin saber como rearmar su carrera después de serias desavenencias con su socio en la discográfica.

Dos almas completamente en crisis -cada uno en su terreno- que terminan "chocándose" en un pub... y a veces es cuestión de encontrarse en el peor momento pero en el mejor lugar.
Invitada a escuchar a su mejor amigo, ella se resiste pero él inisite en que cante y finalmente sube al escenario y se pone a cantar algo que compuso recientemente, claramente atravesado por un tono bucólico y melancólico debido a su reciente separación.
El tema es que la pelea con su novio (Adam Levine, si! el cantante de los Maroon 5, que ha tenido alguna intervención en series de televisión) no sólo la desequilibra en la pareja sino que es él con quien incluso componían y trabajaban juntos.
Por otro lado Dan cree escuchar en su canción, un potencial un nuevo hit en su maltrecha carrera.

Inteligentemente la historia se "rebobina" y nos explica un poco de cada una de las vidas de los protagonistas, para ponernos al día contándonos como es que cada uno llegó a este pub.   
Luego veremos qué será de los destinos de cada uno de ellos después de este cruce...

Todo está contado en un tono ameno, simple, tranquilo, buscando de esta forma agradar con la historia a todo el mundo.
Greta oscila todo el tiempo en dejar partir su viejo amor o recuperarlo y Dan por su parte intenta recomponer la relación con su hija (Hailee Steinfeld, la nominada al Oscar por el western de los hermanos Coen "True Grit/Temple de Acero").
Y mientras intenten recomponer las piezas del rompecabezas de cada una de sus vidas, se lanzan a encarar juntos un nuevo proyecto discográfico. 
En la elaboración y desarrollo de este proyecto, la película gana en frescura y en dinamismo con una forma narrativa ágil y liviana, buscando locaciones de lo más insólitas para grabar sus canciones y  con la ciudad de Nueva York jugando de marco preciso, con cada uno de sus barrios y sus recovecos, a cada una de las canciones.

El relato se completa con algunos secundarios tan interesantes como desaprovechados por un guión que no intenta más que hacerlos girar alrededor de la historia central para darle un toque de color.
Por un lado está el amigo de Greta, jugado por James Corden (a quien hace muy poco lo vimos brillar en la pantalla en "Mi gran oportunidad") y por el otro, la ex mujer de Dan, está jugada por la siempre fresca Katherine Keener que sabe sacar brillo de cualquier papel, por más menor que fuere.

Y obviamente que el peso central de "Puede una canción de amor salvar tu vida?" recae en la pareja protagónica de Knightley y Ruffalo.


Keira Knightley se aleja, por suerte, del insoportable registro que tuvo en trabajos anteriores como "Un método peligroso" de David Cronemberg (donde ha llegado a echar a perder la película con una actuación exasperante) o la insulsa Cathy en "Código Sombra: Jack Ryan" y se mueve en el terreno conocido de la comedia romántica que le sienta mucho mejor aún cuando no logra desprenderse del todo de sus mohines y lugares comunes (sabemos que definitivamente son las heroínas de los relatos clásicos de Austen o Tolstoi las que le permiten brillar contundentemente).
A su lado, Mark Ruffalo demuestra una vez más toda su versatilidad para abarcar un abanico tan discímil como sus participaciones en las sagas de Avengers, películas independientes como su trabajo en "The kids are all right / Mi familia" o la inédita "Margaret" y  relatos de suspenso y acción como "Nada es lo que parece" o "La isla siniestra". 
Aquí con Knightley tienen una excelente química, hacen que el relato suene sumamente creíble y es realmente una excelente decisión de casting para que la historia cumpla con sus objetivos, en aguas calmas tranquilas y conocidas, como la va conduciendo John Carney, logrando un producto acertado y, aunque sin demasiadas
sorpresas, que llega a buen puerto.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Nueve Mujeres Descalzas

"Almas Ardientes"
de Santiago Loza
Dirigida por Alejandro Tantanian
con Mirta Busnelli, Maria Onetto, Maria Ines Sancerni, Gaby Ferrero, Analia Couceyro, Stella Galazzi, Maricel Alvarez, Eugenia Alonso y Paula Kohan




Un grupo de mujeres que parecen necesitar ocupar su tiempo, su soledad, su vacío, en algo que les parezca productivo y le dé algún sentido a sus vidas, improvisa reuniones con forma de taller literario en donde las palabras comienzan a tomar cuerpo, ganan fuerza e irremediablemente tienden a dividirlas más que a facilitarles un punto de encuentro.

El marco histórico-político en el que se desarrolla y está inscripta la obra, no es claramente un dato menor sino que es justamente el punto clave en "Almas Ardientes": corre el 19 de Diciembre de 2001, un momento preciso e intenso de nuestro país en donde el miedo, la fragilidad, el vértigo del caos y el presentimiento de una precipitada ebullición se siente fuertemente en el aire y se presenta como una presencia que irá atravesando todas las vivencias de las protagonistas.

"Almas Ardientes" tiene múltiples capas, diferentes niveles, varias puertas por donde ir entrando y se traduce en la multiplicidad de voces que habitan en estas nueve mujeres que, incluso, por momentos, parecen ser solamente una, multiplicada y replicando en nueve facetas diferentes de un mismo rostro.
En principio Loza -de intensa trayectoria tanto en cine como en teatro independiente- apuesta como siempre a un mirada detenida en detalles minúsculos, imperceptibles de un universo femenino complejo y profundo que parece conocer y dominar a la perfección.
Y, justamente, desde esos pequeños movimientos puede ir adentrándose en el alma de estos nueve personajes que irán interactuando entre sí,  todos ellos atravesados por la desolación como común denominador, cuando el sinsentido en el que se sumergen termina capturándolos.

Aún dentro de su aislamiento, su micromundo, su introspección, su universo recortado, el afuera finalmente termina imponiéndose, la fuerza de los hechos las modifica, las inquieta: ya no pueden ser las mismas ni abstraerse de lo que está pasando.
Y a pesar de todo, ninguna de ellas pierde el humor cuando parece ganarles el tedio, la opresión y el encierro que habita dentro de sus propias vidas. 

Como puntos a favor, la puesta de Alejandro Tantanian cuenta con un texto potente que permite y facilita el lucimiento de todas sus actrices, cada una de ellas con un "monólogo" en donde pueden destacarse del resto de este dream-team homogéneo y sin fisuras.
Y dota a su puesta de un interesante juego visual con todas las posibilidades del espacio escénico sumándole fuerza con proyecciones, cuadros gigantes y la presencia de El (Santiago Gamardo) mutando en cada una de las escenas.
Se puede apuntar del otro lado de la balanza, la extensa duración y algunas situaciones en las que Loza no gana concreción sino que se reitera y, en algunos tramos, el texto se hace dificil de "seguir" y se transforma en un terreno árido para el espectador con cierta incertidumbre de no saber hacia dónde intenta llevarnos.

Los nueve trabajos de las actrices son de una entrega notable, todas ellas de una extensa trayectoria teatral y que -cada una en su estilo- manejan los diferentes matices de un texto complejo y rico, con momentos muy profundo que les permiten a cada una de ellas poder lucirse en su momento "solista". 

Tanto María Onetto como Mirta Busneli, las más renombradas del tandem, apovechan sus intervenciones al máximo pero no logran apartarse completamente de los registros ya transitados en otras obras, en otros textos.
Busnelli sabe manejar como Leila, las líneas más irónicas de la obra y gana absoluta contundencia en un monólogo vinculado a la historia con su padre. Onetto, por su parte, sabe transmitir notablemente la desesperación y la angustia de su Victoria, tanto en su voz como en su máscara.

Analia Couceyro es Sofía y se entrega a una criatura que la conduce a un registro novedoso, con un lucimiento explosivo y especial cuando lee su texto en el taller de literatura: una poesía erótica de su autoría, un momento realmente hilarante que le permite brillar en el humor.
Maricel Alvarez impone una presencia en escena contundente y una voz dulce, delicada y de una fuerza sumamente personal. Paula Cohan tiene su momento personal en una desopilante "Cumbia de la Góndola" y Eugenia Alonso también se destaca cuando lee un texto supuestamente comprometido y lo comparte con sus compañeras de taller literario, en otro fragmento de la obra que bordea la delgada línea del absurdo.


Completan estas nueve almas, Gaby Ferrero -absolutamente exótica y explosiva cuando sueña con un viaje a tierras asiáticas-, Stella Galazzi -con su monólogo del masajista- y Maria Inés Sancerni en su composición de Nora.

Con música en vivo bajo la dirección de Diego Penelas acompañando cada momento de la obra estalla sobre el final en un vibrato operístico y "Almas Ardientes" se adentra en una espesura que deja un resabio apocalíptico en el momento en el que estalle ESE acontecimiento.
A esta altura, las nueve almas ya han mutado.
Nosotros, tampoco seremos los mismos.

sábado, 20 de septiembre de 2014

Lucy in the sky with diamonds

"LUCY"
de Luc Besson
con Scarlett Johansson, Morgan Freeman, Choi Min-sik y elenco



Dejando un poco de lado el cine europeo, la semana del cine alemán y todo lo que se consigue por internet de latitudes extrañas y ajenas -de excelente calidad cinematográfica-, vi en "LUCY" de Luc Besson la posibilidad de dejarme llevar por ese cine a pura velocidad, con mucha acción y con ese irresistible aroma a pochoclo cinéfilo.


Claro que, a veces, la memoria de uno es frágil a la hora de "cobrarse cuentas pendientes" y nunca recordé que Luc Besson ya me había decepcionado enormemente con un pastiche de proporciones múltiples como fue  "Familia Peligrosa / Malavita" en donde De Niro y Michelle Pfeiffer trataban de tornar creíble un guión completamente revuelto y sin sentido con un sutil dejo de humor negro pero con enormes desprolijidades.

Eso mismo pasa, a mi entender, con "LUCY" una película donde el guión se agota en las primeras escenas y entonces es más fácil "rellenar" con lo que se haya tenido a mano en ese momento sin elaborar demasiado ninguna trama más allá del esqueleto inicial.

Pareciera intuirse que Luc Besson ante la falta de nuevas ideas se dispone a mezclar en una multiprocesadora Moulinex, bien ochentosa como el aire que se respira en sus mejores películas, algunos elementos de su gran éxito mundial que fue "Nikita" tomando de ésta todos los elementos de la heroína de super-acción, un aire impostado futurista alla "El quinto elemento" con la ciudad de Taiwan como marco exótico en las secuencias iniciales (luego estará la mágica y hermosa Paris de fondo) y la acción desmesurada que volcó en sus guiones para "Taxi" y todas sus secuelas.

Lucy se ve envuelta en un asunto de tráfico de drogas cuando su novio-de-hace-una-semana la obliga a entregarle un maletín al Señor Jang (Choi Min-Sik, sin duda uno de los grandes aciertos de la película tanto en el casting como en incluirlo como imágen icónica que tenemos de este gran actor, protagonista de la tremenda "Old Boy").
En un abrir y cerrar de ojos el Sr Jang la someterá a ser "mula" de una potentísima droga que deberá transportar en su estómago.
Como para que la trama se complique un poco más todavía, Lucy es golpeada y la droga sintética CPH4 -pensada como futuro furor en el mercado por lo que deben distribuirla por todo el mundo- se desparrama por todo el cuerpo y comienza un otorgarle un poder completamente impensado.

Esto conecta con una disertación del profesor Samuel Norman (Morgan Freeman) que venimos viendo en paralelo a medida que Lucy se va metiendo en problemas. En esta disertación, Norman habla sobre la capacidad cerebral apuntando que generalmente los humanos no acceden a usar más de un 10% de la misma con billones de neuronas sin utilizar y un cerebro trabajando con capacidad ociosa, subrayando que esos billones de células envían más de mil mensajes por segundo por lo que el tráfico cerebral es impresionante y no tenemos ni en forma aproximada, la verdadera dimensión de ese fenómeno.

Pero esto SI le está pasando a Lucy al esparcirse la droga en su organismo (oh sorpresa!): logra escuchar voces a mucha distancia (es una especie de Mujer Biónica?), puede leer carteles en idiomas que desconoce, manejar computadoras a toda velocidad, usar la telekinesis para mover objetos (y personas!) y otros tantos múltiples superpoderes que le permite a Besson hacer de las suyas con las herramientas digitales y los efectos especiales.

A esta altura del partido seguir pidiendo que el guión guarde una mínima coherencia es demasiado. La historia ya se ha puesto en marcha, y el enorme talento y la versatilidad de Scarlett Johansson -además de su belleza y su fuerte presencia en pantalla- hacen que todo el vértigo bajo la piel de esta "batichica" sea lo suficientemente creíble como para seguir adelante con la historia.

El guión delira y va in crescendo en acción y desmadre por más que Besson ha planteado en entrevistas que la mitad de las cifras y de las teorías que se incluyen en la película son reales -da el caso por ejemplo de que los delfines identifican un pez a 5 kilómetros, algo que el ser humano podría hacer si utiliza esa capacidad residual de su cerebro-.
De todas formas, irrita que Besson intente darle una mirada científica a semejante disparate proponiendo fragmentos documentales (o documentales apócrifos) para imbuir la historia de un halo de cierto rigor científico tanto con el uso de una voz en off semi-libro de autoayuda y de las disertaciones del personaje de Freeman, para intentar convencernos de que todo lo absurdo que plantea en su historia y su guión, tienen visos de coherencia. Demasiado pretencioso.

Luc Besson, un ex-enfant-terrible que se agota en si mismo
Tal como pasaba en "Familia Peligrosa", Besson pierde el timón a mitad de la película y la historia deja de ser la protagonista para dejar lugar a un festival de acción vertiginosa pero no mucho más que eso.

Tal como apuntamos anteriormente, un acertado casting (Johansson - Freeman y el villano de turno encarnado por Min-Sik) junto con la excelente factura técnica con la que se maneja el director en todas sus producciones salvan las papas del fuego a un guión completamente intrascendente, adocenado, sin alma  y por sobre todas las cosas, sin nada nuevo que aportar.

martes, 9 de septiembre de 2014

Todo sobre mi madre

"Yo, mi mamá y yo"
de Guillaume Gallienne
con  Guillaume Gallienne, André Marcon, Francoise Fabian, Diane Kruger, Brigitte Cattillon y Nanou García







Comencemos por aclarar algo respecto del título original "Les garçons et Guillaume, à table!" que es algo así como "Los chicos y Guillaume, a comer (a la mesa)!", frase que ha quedado inscripta en la memoria del protagonista en donde claramente se lo toma a Guillaume como si no fuera uno más de los chicos de la familia.

Entonces, ya desde el título original, del que "Yo, mi mamá y yo" no respeta para nada su espíritu, la historia que se propone contar el director, es un relato sumamente personal, teñido por "ser el diferente", "el distinto" y cuál ha sido su lugar dentro de una familia completamente disfuncional.


Guillaume Gallienne asume la colosal tarea de adaptar su espectáculo de "one man show" a la pantalla grande. Pero no solamente su tarea ha sido la de adaptación del guión sino que también cumple su rol como actor y como director del film.
Por un lado es una tarea compleja y que le demanda demasiada responsabilidad sobre sus espaldas, pero por el otro, Gallienne se asegura que tanto en el tono de su actuación como desde el ojo del director, su personaje pueda ser mostrado en todos sus pliegues y abordándolo desde un lugar de mucha fragilidad y al mismo tiempo de mucho respeto.
Cuando habla de su vida interior, de sus sentimientos, sus vivencias desde la infancia, logra ese tono absolutamente intimista en el que toda la película es narrada, siendo sin duda ésta la cuerda más acertada.
Y de esta forma "Yo, mi mamá y yo" gana en honestidad desde el inicio, nos conecta y hace que empaticemos como espectadores rápidamente con la historia.

Gallienne, desconocido aquí en Argentina pero muy famoso en Francia (miembro de la Comedie Française y con alguna pequeña aparición en "Lo mejor de nuestras vidas" o "El concierto") despliega todas sus armas para deslumbrar no sólo interpretándose autobiográficamente a si mismo, sino también a su madre (realmente esta composición es brillante y tiene los mejores parlamentos de la película) y a otros pequeños personajes que van apareciendo en el relato lo que hace que sea indudablemente un tour de force interpretativo por el que ha recibido varios premios. 



Nacido en el seno de una familia burguesa, la identidad sexual de Guillaume será el punto de conflicto desde su infancia pero lo interesante del planteo es que lo atraviesa desde el humor y desde la catarsis que hace escribiendo sus propios textos y mostrando todos los pormenores en el seno de su familia.

Nutriéndose indudablemente de elementos del psicoanálisis y la filosofía, Gallienne es un narrador sagaz e inteligente y por eso asombra que haya construido por fuera de él y su madre -prácticamente los únicos poblados de matices-, personajes demasiado estereotipados, sobre todo para el caso de su padre y sus hermanos, sin poder darles una mirada más interesante que la más obvia.

Guillaume Gallienne, de este modo, plantea una especie de danza edípica sobre la figura materna,  a la que este film rinde puntualmente un homenaje y podemos pensar que no lo hace solamente en la figura de su madre sino a la figura femenina en general -como lo ha hecho en tantas películas Pedro Almodovar, puntualmente en "La prima cosa bella" de Paolo Virzi y más recientemente el canadiense Xavier Dolan entre tantos otros-, a la que Gallienne admira y respeta. 

Los elementos con los que trabaja son precisos y al estar basado en su propia historia, la honestidad, la sinceridad y la simpleza con la que narra cada situación y con la que modela cada línea de diálogo son el principal atractivo del guión.

Con algunos gags y diálogos realmente delirantes, Gallienne tiene una máscara especial y obviamente partiendo de su unipersonal, tiene este personaje intensamente trabajado y lo explota en cada una de las escenas, sacando partido hasta el más pequeño detalle y se "desnuda" en pantalla y lo vemos en carne viva. 
Es por eso que el guión gana fuerza cuando algunos temas que toca, realmente espinosos, se anima a atravesarlos con el cristal del humor y la ironía, que el director maneja a la perfección.

Pero la fuerza de ese humor se diluye cuando en un registro más intimista relatando sus recuerdos en un escenario teatral nos vuelve a recordar que no es una ficción sino que quiere contar su propia historia. Y cuando nos recuerda una y otra vez que es su propia historia, el mundo tan rico que presenta en la ficción pierde fuerza.



Es imposible abstraerse de este ejercicio virtuoso de actor/guionista/adaptador/director pero sin embargo una sobrecarga en la multiplicidad de sus tareas y un cierre de la historia que no está a la altura del planteo y la fuerza inicial y de la audacia con la que se presenta todo el film, hace que se resienta el resultado final.

No obstante, es tan interesante la manera de plantear un tema ya visto en otras oportunidades (y que el cine francés por ejemplo lo había abordado en la brillante y creativa "Mi vida en Rosa") para poder dar una nueva relectura, que hace que "Yo, mi mamá y yo" sea una agradable sorpresa en la cartelera y una forma de acercarse a un gran exponente de la cultura francesa actual como es Guillaume Gallienne.