jueves, 11 de abril de 2013

Lo primero es la familia

"Verano del '79"
de Julie Delpy
con Lou Álvarez, Julie Delpy, Eric Elmosnino, Aure Atika, Noémie Lvovsky, Bernardette Lafont, Emmanuelle Riva,  Denis Menochet y la participación de  Karin ViardNoah Huntley





Julie Delpy, más reconocida en su carrera como actriz ("Blanc", la trilogía de Linklater con Ethan Hawke "Antes del amanecer" "Antes del atardecer" "Antes del anochecer", "Flores Rotas" de Harmusch o sus propios films "2 Días en Paris" "2 Días en New York") que como realizadora, cumple aquí  ambas funciones y retrata en "Verano del '79" una típica reunión familiar en la zona de la Bretaña francesa.

El cumpleaños de la abuela Amandine -eje de una familia completamente matriarcal- es la excusa perfecta para pasar un par de días juntos: primos, tíos, parejas, adolescentes, niños, hermanos, familia política ... todos los lazos familiares sobre los que Delpy pondrá su lupa, observándolos detenidamente y retratándolos durante este gran festejo.

Lo más interesante del planteo es que durante la mayor parte del relato, las  situaciones están atravesadas por la mirada de Albertine, que hoy vuela con el recuerdo hasta ese momento, en donde tenía once años y estaba en plena etapa transicional. Ese momento en donde abandonar la niñez resulta complicado, pero más dificil aún parece ser la entrada en el universo adolescente.


Los momentos donde Albertine lleva las riendas del relato son precisamente los más sólidos y los mejor logrados, no solamente porque el pulso ficcional es claro y preciso, sino porque además  Lou Alvarez tiene una frescura y una simpatía, una naturalidad totalmente contagiosa, además de un hermosísimo rostro para la pantalla.

El título original "Le Skylab" hace referencia a que justamente durante ese fin de semana estaba pronosticado que cerca de esa zona, caería el satélite.
A partir de varios comentarios del peligro que esto puede significar, aparece en la cabeza de la pequeña protagonista  el tema del fin, de la muerte, que de todos modos apenas sobrevuela livianamente el relato y no se encuentra tan presente como en otros filmes de reuniones familiares en donde el punto de reunión se genera justamente por la muerte de algún familiar. Sin dejar de estar presente (Albertine va a saludar a la noche a sus abuelas antes de dormir, por las dudas que se mueran mientras duermen), el tono del relato de Julie Delpy no está abordado desde el drama ni desde la tragedia.
Todo por el contrario, siempre tiene una mirada simpática y tierna para con sus personajes, llena de sentido del humor y sobre todo con esa mirada infantil, de recuerdos, de experiencias vividas que atraviesa completamente el relato.

En que se diferencia Delpy de otros realizadores de su generación como Desplechin (y sus disfuncionales familias de "El primer día del resto de nuestras vidas") o Rémi Bezançon (de "Amor de familia" o "Un suceso feliz")?
Que no logra tener ni la acidez de Desplechin ni la profundidad en el análisis de ambos.

Uno de los puntos flojos del guión es que la abuela Amandine ha tenido seis hijos, con diferentes maridos. Con lo cual, en la reunión familiar cada uno de ellos asistirá con sus parejas más sus hijos, se le sumarán otros personajes como  el tío desmemoriado y extraviado como hay en cualquier familia más algunos lazos políticos.


Entonces Delpy tiene que lidiar con una gran cantidad de personajes sin terminar de profundizar  y darles características distintivas a cada uno de ellos, habiendo algunos personajes que no asoman más allá de lo meramente decorativo (incluso la Albertine adulta, un desperdicio para semejante actriz como Karin Viard).

En este caso, más termina siendo menos y Delpy padece el hecho de tener que lidiar con un batallón familiar en pantalla. Por el contrario, algunas escenas del grupo de los chicos o inclusive las de los adolescentes de la familia, son desconectadas hábilmente fuera del gran bullicio familiar -que se retrata desordenado en el encuadre en pantalla pero también se desordena en el guión- y se constituyen en el punto fuerte del relato.

Con un registro más cercano a otra realizadora francesa sumamente interesante en el abordaje de la mirada de los niños en el mundo familiar adulto, Carine Tardieu, de quien se ha visto en varios ciclos la deliciosa "La tête de maman" y en la última edición de Les Avants  "Du vent dans mes mollets", Julie Delpy prefiere pintar a esta gran familia a través de algunas pinceladas que van desde las diferencias de cada una de las parejas hasta las rencillas por temas que jamás conviene abordar en una mesa familiar (política / religión) incluyendo acertadamente algunos momentos muy tiernos como los juegos de cartas en familia, cantar canciones en la sobremesa o las travesuras infantiles que festejan los adultos.

Es una pena que el guión de "Verano del '79" no haya podido abordar a fondo alguna de las lineas del planteo, quedando como a mitad de camino y sin poder definir exactamente lo que quería contar aunque si acierta completamente en el tono narrativo ágil y simpático.
Estas postales que elige a manera de "polaroids" de una época,  alcanzan para trazar el retrato de los años '70 de esta típica familia francesa de provincia,  ya sea desde las ideas políticas o progresistas de los padres de Albertine como de ese recuerdo plagado de ternura que tiene ella sobre sus padres -hay mucha dulzura y naturalidad tanto en el vínculo entre sus padres como los lazos de ella con cada uno (notables los diálogos entre y su padre o en el momento que les anuncia que se ya es toda una "señorita")-.

Y más allá de ciertos desniveles en el guión, un punto fuerte es el elenco que Delpy ha logrado conducir exitosamente, logrando trabajos deliciosos tanto en Emanuelle Riva y Bernadette Lafont como las abuelas, la propia Julie Delpy y Eric Esmolnino como los padres de Albertine y los roles de Noémie Lvovsky (tia Monique), Dénis Menochet (tio Roger) y una graciosísima Valérie Bonneton como la tía Micheline.

Premio Especial del Jurado en el Festival de San Sebastián 2011, "Verano del '79" es una mirada con humor y ternura a un tiempo pasado en el que han quedado guardados algunos momentos imborrables y un puñado de anécdotas que son parte de los personajes y de nosotros mismos.

miércoles, 10 de abril de 2013

La educación prohibida

"Profesor Lazhar"
de Philippe Falardeau
con Mohamed Fellag, Sophie Nélisse, Danielle Proulx y Jule Philip

Basada en la obra de teatro "Bachir Lazhar" de Évelyne de la Chenelière el director canadiense Philippe Falardeau -con otros cuatro largometrajes en su trayectoria, pero desconocidos en nuestro país- logró posicionarse entre las cinco mejores películas en lengua extranjera para la edición de los Oscars del año pasado.

Con algo de retraso y después de posponer la fecha de estreno en reiteradas oportunidades, el público argentino finalmente podrá ver "Profesor Lazhar" un trabajo por demás interesante con el agregado de la posibilidad de acercarse a una filmografía como la canadiense, que excepto por  algunos trabajos de Denys Arcand ("La decadencia del imperio americano" "Las invasiones bárbaras")Incendies" llega muy pero muy esporádicamente a nuestras pantallas.
o la brillante "

En pleno Montreal,  Bachir Lazhar (Mohamed Fellag), profesor e inmigrante argelino, es contratado por un colegio para reemplazar a una de sus docentes, luego de que haya sucedido un hecho trágico dentro del aula.
Apenas con este puntapié inicial el guión ya tendrá el disparador necesario para poder abordar varios temas al mismo tiempo, los que va enhebrando sutilmente, en forma armónica y sobre todo, evitando todo tipo de aleccionamientos o de moralinas escolares.
La historia de "Profesor Lazhar" -con algunos puntos de contacto con "Entre los muros" y la próxima película de Ozon "Dans la maison" como con tantos otros relatos escolares de vínculos alumnos/docentes y docente/sistema - muestra básicamente la particular revinculación de este profesor con sus nuevos alumnos.
En plena crisis personal, Lazhar aborda a este curso, con sus alumnos ya acostumbrados a su maestra de grado lo que generará las obvias complicaciones en la adaptación a este nuevo maestro.


Y en ese nuevo vínculo habrá que sumar el  hecho traumático acontecido previamente, más las diferencias culturales entre el profesor  y su entorno como así también el estilo particular que impone la presencia de Lazhar, algo así como un docente de la vieja guardia, algo "chapado a la antigua". El protagonista deberá  lidiar con su propio infierno personal ligado con un hecho de su pasado que aún no ha logrado superar y con esta dificultad propia de insertarse en el nuevo sistema escolar, con todas las limitaciones que rápidamente se le presentan.

Pero poco a poco, Lazhar va echando raíces y la historia comienza a apoyarse, además, en dos de sus alumnos con los que él establecerá un contacto diferente. Alice y Simón son los encargados de ir desenredando la historia de la clase, mientras que por su lado, Lazhar va desenredando su historia personal y sus propios fantasmas de su  pasado vinculados con una dura historia familiar.

El trabajo de Mohamed Fellag encuentra el punto exacto para ir nutriendo de dulzura una historia tan llena de hostilidad encubierta y logra el tono apropiado para dar vida a este  profesor algo estricto, pero de muy buen corazón. Quizás justamente por esa intención del director, de suavizar la dureza y la aspereza inicial del relato volcándolo al tono amable y sincero -hasta algo bonachón en algunos momentos- del Profesor Lazhar, el film va diluyendo una fuerte presentación inicial girando hacia un tono de comedia dramática, más amigable pero con el que pierde efectividad y tensión.


Obviamente el colegio no querrá hablar demasiado de todo lo que ha ido sucediendo en ese tiempo y Lazhar tiene sus ideas demasiado claras y se expone en un ambiente que no vibra en su misma sintonía. 
Así como hace la dirección del colegio de esconder más de lo que se sabe, Falladeau deja marcas sin dar demasiadas puntualizaciones y en algún momento prefiere esconder algunos datos durante el relato que sólo develará si son necesarios, por lo que muchos de ellos los iremos construyendo desde nuestra mirada como espectadores. 

No solamente el trabajo de Fellag logra cautivarnos en varios momentos sino que los trabajos de Sophie Nélisse y Émilien Néron como Alice y Simón respectivamente, son intensos y conmovedores en esa angustia de aquellos alumnos que se sienten culpables en algún punto de todo lo que está ocurriendo.

Un trabajo sólido y que acude a la reflexión, con una invitación a mirar más en profundidad las tramas dentro del ámbito escolar, poniendo énfasis en aquellas cosas que se esconden bajo la superficie de un sistema que prefiere no lidiar con los problemas ni del alumnado, ni de los profesores, ni de los padres.
Frente a esto, la imperiosa necesidad de este profesor de asumir el compromiso de llevar a sus alumnos hacia el único camino posible: el de la verdad.

sábado, 6 de abril de 2013

Vulnerables

"Una pistola en cada mano"
de Cesc Gay
con Ricardo Darín, Leonardo Sbaraglia, Eduard Fernández, Luis Tosar, Javier Cámara, Jordi Mollà, Candela Peña y Leonor Watling




*** J (Leonardo Sbaraglia) sale quebrado de su sesión de terapia. Se reencuentra fortuitamente con su viejo amigo E (Eduard Fernandez) y cada uno desnudará lo ocurrido en esos años, tanto como cada uno pueda.

*** S (Javier Cámara) lleva a su hijo a la casa de su ex, Elena (Clara Segura). La percibe radiante y cree que es el momento para confesarle algo que viene rondando en su cabeza hace ya algún tiempo.

*** G (Ricardo Darín) sigue a su mujer a la salida del trabajo. Finalmente ratifica que entró al departamento del que supone que es su amante. En la plaza, mientras espera, L (Luis Tosar) pasea a su perro y entablan un diálogo azaroso ... o no tanto.

*** P (Eduardo Noriega) después de un típico festejo y brindis dentro de la oficina hace lo imposible por llamar la atención de M (Candela Peña). No sabe cómo abordarla pero siente que es el día en que tiene que animarse.

*** Dos parejas amigas van a un festejo en la casa de un amigo en común. Maria (Leonor Watling) le ofrece a A (Alberto San Juan) llevarlo en su coche, mientras casi "en cruzado" su marido (Jordi Mollá) se encuentra en la vinería con la mujer de A, Sara (Cayetana Guillén Cuervo). Ambas mujeres saben mucho más de lo que sus maridos se han contado entre ellos. Ya que tanto alardean de hablar de cosas importantes, será el momento en que estos hombres tengan que profundizar un poco más?



¿Qué tienen en común todas estas pequeñas historias?

Que son las cinco historias que ha elegido el director catalán Cesc Gay para conformar "Una pistola en cada mano", una mirada a la masculinidad, ya pasados los 40 -lejos- y abordar sin pudor todos sus conflictos, sus dudas, sus inseguridades, los prejuicios y sus zonas más oscuras.
Y lo hace como siempre, presentando las situaciones con suma naturalidad, con diálogos frescos donde nada suena impostado -como en tantos otros guiones donde se ponen a declamar una filosofía de la crisis de los cuarenta- y sobre todo, regándolos de muchísimo humor, no exento de ironía y de esa amargura típica de hombres en crisis. Cesc Gay indudablemente sabe muy bien de qué está hablando, y esa complicidad de él con sus personajes, se transmite fuera de la pantalla y lo ayuda a escaparse de cualquier convencionalismo: sus personajes ni hablan de fútbol, ni de cómo levantar mujeres, ni de lo que el imaginario popular supone. Hablan de sus sentimientos, se desnudan, se exponen y es allí donde hacen la diferencia.


Todos los personajes masculinos de "Una pistola en cada mano" están Cesc Gay sabe retratar en forma brillante y meticulosa.
fracturados, vulnerables, rompiendo absolutamente los arquetipos del hombre que no se quiebra, que no llora, que tiene que ser fuerte. Justamente en uno de los episodios, los protagonistas intentan recordar el nombre de ese actor duro, con una fuerte presencia... y les cuesta encontrarlo hasta que John Wayne aparece, irrumpiendo como una figura totalmente contrapuesta a todos estos antihéroes, que

Si en "Krampack" habia logrado mostrarnos una historia típica de adolescentes en plena ebullición y crecimiento, ya en "En la ciudad" y  "Ficción" abordó el universo de personajes ya pasado los treinta y pico. Y mucho más maduro y con un guión que podía ser leído en diferentes capas, que ingeniosamente había que ir demudando poco a poco, logró convertirse definitivamente con  "V.O.S." en una de las figuras más interesantes del cine español actual, con un estilo diferente, más independiente, más cercano al cine de Ventura Pons, los primeros trabajos de Alex de la Iglesia o de Alejandro Amenabar

"Una pistola en cada mano" lo encuentra como un contador de historias consolidado, que sabe en pocos minutos llegar a comunicarnos directamente el centro de  estas historias tan complejas para sus protagonistas. Como siempre sucede, en un film de episodios (por más que luego tengan un lugar en donde se comuniquen, que tampoco interesa demasiado a la trama) habrá historias que gusten más y otras que parezcan menos elaboradas.
Pero todas ellas tienen este perfil de hombres que no saben como comunicarse, temerosos de tomar las riendas de algunas situaciones, que no pueden enfrentar algunos cambios, que luchan por dejar atrás lo que no fue, que temen aceptarse y asumirse tal cual son.

Y no hay mejor dream team actoral que el que ha sabido conformar y con el que  puede potenciar sus diálogos con personajes que cada uno de sus actores ha modelado amorosamente.
Tan sólo en una pequeña situación que se presenta, pueden lograr mostrar con todo su oficio y transmitir lo que les pasa tan sólo con un pequeño gesto, en una mirada, comunicarnos todo con sólo un abrazo, un silencio, una sutil reacción frente a la palabra del otro.

El elenco masculino es compacto, sin fisuras, todos ellos y cada uno en su rol, entregan una composición acertada y puntillosamente trabajada.
En particular Javier Cámara en su episodio y la dupla Ricardo Darin-Luis Tosar me parecieron las actuaciones más llamativas del equipo y la de  Eduard Fernandez (quien ha logrado también el premio de la Asociación Española de Actores y el Premio Gaudi) que es quien mejor imprime ese registro vulnerable y herido que recorre también todos los relatos.
Candela Peña (que ha logrado el Goya a la mejor actriz de reparto) está absolutamente deliciosa y se lanza a jugar con un papel que la muestra espontánea y desenfadada y hay un buen tandem en Leonor Watling y Cayetana Guillén Cuervo en el episodio final.

Para los amantes de esas películas con diálogos inteligentes, que actúan como un espejo cargado de sinceridad, esas que muestran a sus personajes como en la vida misma, sin grandilocuencias ni pretenciones, sino en la cotidianeidad de sus historias, no se pierdan "Una pistola en cada mano", otra pequeña gran película de Cesc Gay



miércoles, 3 de abril de 2013

Cuarentones en crisis




"Bienvenido a los 40"
de Judd Apatow
con Paul Rudd, Leslie Mann, Maud Apatow, Iris Apatow, Megan Fox y la participación de Albert Brooks, John Litgow, Melissa Mc. Carthy y Jason Segel

Si efectivamente acordamos que existe una nueva corriente dentro de la comedia americana actual, Judd Apatow es claramente uno de los referentes dentro del género y dentro de la búsqueda de un nuevo estilo de comedia.

Quizás como una especie de mezcla entre varios registros de comedia, no llega a ser tan escatológica como la de los hermanos Farrelly, ni completamente plagada de gags como Todd Phillips y sus "Que pasó ayer?" ni con tantas mariposas y corazones como las más livianas de Nora Ephron.

Judd Apatow tiene una mirada incisiva e inteligente, un humor sutil pero mordaz a la vez, puntualizado en un interesante poder de observación con el que desarrolla a sus personajes. Toma y abreva en distintas proporciones, de cada uno de los estilos,  para crear uno propio.
Una comedia con toques agridulces, más parecido a la vida misma, más auténtica donde el director logra como en sus otras películas, pintar toda una generación y una idiosincracia. Tarea que no es sencilla y que Apatow logra con una impronta personal, tanto en los productos en los que se pone al frente como director como en los que él mismo produce.

Es así como surgieron trabajos que lograron romper con el esquema típico como "Virgen a los 40" que le dio el espaldarazo definitivo en la pantalla grande a Steve Carell, "Ligeramente Embarazada" con un muy buen timing para desarrollar ese tema desde un punto de vista completamente diferente con Seth Rogen y Katherine Heigl y exploró con muy buen tino, al universo adolescente de "Supercool". Como productor, fue mentor de "Damas en Guerra / Bridesmaids" que incluso tuvo nominaciones al Oscar y de la divertida "Como sobrevivir a mi novia" que sólo circula en DVD en nuestro país.

En este caso ya habiendo retratado la adolescencia en "Supercool" y a los treinta y tantos y los dilemas de la nueva paternidad/maternidad en "Ligeramente Embarazada" llega el turno de poner la lupa en los cuarenta.
Edad complicada si las hay para reflejar todas las variables que se ponen en juego. Y quizás de una manera un poco ambiciosa, Apatow como guionista intenta abordarlas a todas juntas.

Los vínculos de pareja, los hijos -lo que es peor aún los hijos entrando en la adolescencia-, el desgaste de los años de matrimonio y la necesidad de revitalizar la pareja, las experiencias laborales, el grupo de amigos... y pone el acento en esa etapa tan particular en donde hay que estar pendiente de los hijos y también hay que estar pendiente de los padres.


La pareja central de "Bienvenido a los 40" son Paul Rudd (con un enorme "prontuario" dentro de las comedias con títulos como "La cena de los tontos" "¿Cómo saber si es amor? "I love you, man" o "El objeto de mi afecto" -una de mis preferidas junto a Jennifer Aniston-) y Leslie Mann (cumpliendo con su primer gran protagónico y habiendo prestado voces en "Rio" o "Paranorman" y con participaciones en otros productos de la factoría Apatow como "Ligeramente Embarazada" y "Hazme reir" o filmes como "I love you, Phillip Morris" y "17 otra vez").
Ello serán quienes se encuentren en medio de todas estas encrucijadas típicas del grupo de los '40. Y Apatow se hace una fiesta posando su mirada desprejuiciada y conocedora del tema, condimentando todos las variables mencionadas anteriormente con apuntes de actualidad (se nombran músicos, actores, series de televisión, marcas, productos) que, como espectadores, nos permiten sentirnos mucho más involucrados en los diálogos y en las situaciones.

Los acompaña un elenco secundario de lujo encabezado por los padres de los protagonistas, brillante Albert Brooks como el padre de él y una pequeña pero enriquecedora intervención de John Litgow como el padre de ella.
Dentro del equipo se encuentran Megan Fox (una vez más desplegando un físico despampanante y una belleza que la cámara no se priva de mostrar), Jason Segel -otro clásico de la factoría Apatow- y una políticamente incorrecta Melissa Mc. Carthy (de "Bridesmaids").
Pero vale resaltar la labor de Maud e Iris Apatow como las dos hijas de la pareja que brillan cada una en su rol.
Por un lado está la conflictuada hermana menor que ve cómo su hermana se enfrasca en su planeta adolescente dejándola de lado, y por el otro, la hermana adolescente que quiere rebelarse contra los padres. Y esa adolescente reticente a aceptar límites será quien tenga  en la mayoría de sus intervenciones, las líneas de diálogo más jugosas de la película, poniendo en jaque a la pareja protagónica que pierde un poco la brújula ante este torbellino de rebeldía y planteos, que no saben bien como dominar.

Pero tal como fue dicho anteriormente, Apatow pretende abarcar todos y cada uno de los temas.
En algunas situaciones logra imprimir el tono justo y brilla con diálogos geniales y tremendamente reconocibles para cualquiera que haya pasado por esas situaciones. Pero en algunos otros momentos, se estiran o repiten situaciones, se les da un cierre demasiado grotesco para el registro que venía manejando, y sobre todo por tratarse de una comedia, los más de 130 minutos de duración resienten la efectividad del producto con algunas sublíneas de la trama que podrían haberse evitado en función de que el resultado total ganara en contundencia, ya que una vez entendida la idea central, algunas escenas donde se vuelve a reforzar lo ya mostrado, parecen estar sobrando.

Asi y todo, con sus altibajos y sus situaciones exageradas o reiterativas, el exceso de Apatow por querer abarcar diversas líneas del relato e incorporar situaciones y personajes a la trama central, "Bienvenido a los 40" cumple con la función de entretener sin dejar de transitar por ese tono agridulce y reflexivo que tan bien sabe lograr este director, con su particular mirada a éste y tantos otros micromundos.
Los protagonistas se muestran sólidos y tanto Rudd como Mann parecen divertirse en lo que hacen y estar a gusto con sus personajes aún en las escenas más "incómodas", además de estar acompañados por un elenco secundario de lujo.

Sean bienvenidos entonces, al universo de los cuarentones en plena, plena, plena crisis.

lunes, 1 de abril de 2013

Mi familia (prehistórica) es un dibujo

"Los Croods"
de Kirk DeMicco y Chris Sanders
sobre un argumento de John Cleese
con las voces originales de Nicolas Cage, Emma Stone, Ryan Reynolds, Catherine Keener y Cloris Leachman



Chris Sanders,  quien ya ha creado para la factoría Dreamworks una de las mejores películas del estudio (fuera de las sagas de "Shrek" y "Madagascar" que han tenido en su trayectoria una calidad discimil) que fue "Cómo entrenar a su dragón", había revisado en esa joyita los vínculos padres-hijos en plena era medieval.
En ese caso, el hijo no podía seguir puntualmente los mandatos paternos y buscaba, con su estilo propio y alejado de todo estigma familiar, su camino personal, logrando finalmente la aceptación paterna a pesar de las diferencias.
En ese mismo camino, “Los Croods” plantea los vínculos intrafamiliares dentro de una familia prehistórica.
Se presenta rápidamente la  típica familia conformada por el padre,  la madre y tres hermanos (la mayor que es Eep, el más alineado con el padre pero con pocas neuronas funcionando a su favor Thunk y la más pequeña y feroz de la pandilla Sandy, dulcemente primitiva) ... y el guión acierta rotundamente con el  agregado del personaje de la suegra del protagonista (genial en absolutamente todas sus intervenciones, un personaje lleno de color y humor!) y alguna que otra mascota.

Papá Grug, ese pater familia prehistórico,  sigue aferrado a la cueva y a sus estrictos principios. Tanto la cueva como las reglas que maneja significan para él y dentro de su ley familiar, el  punto fundamental de la protección ante el peligro exterior. Su seguridad.
Sus reglas son claras, contundentes, precisas y la absolutamente básica e innegocialbe es que no hay que salir de la cueva por nada del mundo, excepto que él de la orden y sea el día que salen a cazar para alimentarse (la escena de la caza participando toda la familia es una de las más  divertidas del filme).

Ya desde el inicio, los directores desgranan una narración fluida, divertida, con personajes bien definidos llenos de humor, demostrando su gran oficio habiendo participado en el armado del guión de varios productos Disney como "El rey león" "Alladin" o "Lilo & Stitch" (Sanders) y el toque de humor delirante e irreverente que aporta John Cleese, participante del histórico Monty Python y la recordada "Los enredos de Wanda".

A tres manos, los guionistas tejen una historia con esta familia prehistórica en el centro que ve en el "elemento" externo a la familia (el jóven Guy con la voz de Ryan Reynolds) como las reglas impuestas por el padre se ven en peligro, cuestionadas, poniendo el acento en el miedo a los cambios pero también en lo necesario del cambio para seguir adelante, un hermoso mensaje en particular, para la platea menuda.

Las jóvenes generaciones, el adaptarse a los cambios, los nuevos paradigmas, la rebeldía adolescente y la búsqueda de una identidad son algunos de los elementos que los guionistas, sin perder en ningún momento el buen humor y el tono de comedia, hacen girar en torno a esta familia paleozoica.


Otros de los puntos fuertes de la historia es haber construido ese clan familiar que se supone habrá sido uno de las primeros de la tierra, pero que guarda elementos en común con cualquier familia de hoy en dia... y eso la hace doblemente entretenida porque actúa como espejo en el que nos hace ver reflejados en esos seres que parecieran tan distantes a nuestras costumbres y que sin embargo son tan reconocibles en cualquiera de nosotros.

No solamente tiene un guión descollante de situaciones divertidas, con gags que hacen soltar la carcajada tanto a la platea infantil como a los adultos, sino que "Los Croods" se apoya además en una excelente factura técnica, con un diseño de paisajes sumamente elaborado que hasta refieren al "Avatar" de Cameron por su delicada construcción y por su concepto innovador.
El perfeccionismo del grupo de animadores hacen que las escenas de acción más vertiginosas se asemejan a una película con actores de carne y hueso: sorprendente!.



Una apuesta fuerte de Dreamworks dentro del terreno de la animación que ya se presenta como uno de los éxitos más sólidos de la temporada, ideal para agradarle a todos los públicos con un enfoque original, creativo y con mucho pero mucho pero mucho humor.
Para reir y disfrutar con toda la familia.