sábado, 23 de marzo de 2013

Les Avants IV: Dans la maison

"Dans la maison"
de François Ozon
con Fabrice Luchini, Kristin Scott Thomas, Emmanuelle Seigner, Denis Menochet y  Ernst Umhauer


Nuevamente Ozon es materia dispuesta a manipularnos con un guión inteligente y que requiere de la participación activa como espectadores y nos invita casi irresistiblemente a participar de su juego voyeur.

En este caso, nos cuenta la historia del profesor Germain (Fabrice Luchini) que siendo profesor de literatura en un prestigioso Liceo ya no sabe cómo hacer para incentivar a sus alumnos para que encuentren el placer de la lectura y lograr romper esa mediocridad que lo molesta tanto a la hora de recomenzar el año lectivo.
Pero uno de ellos, Claude Garcia (notable protagónico de Ernst Umhauer) que se presenta como tímido y con ganas de cumplir con las consignas de la clase, será el único alumno con quien logre vincularse y empiece a asistirlo en la escritura de una historia.

Dentro de sus textos, el alumno menciona situaciones de la familia de uno de los compañeros de curso, con lo que  muy pronto, la realidad y la ficción comenzarán a entremezclarse.
No solamente el profesor querrá corregir problemas de estilo dentro de los textos de Claude sino que se sentirá atraído por saber más y más de ese mundo íntimo que transcurre dentro de la casa familiar de los Artole (el matrimonio compuesto por Emmanuelle Seigner y Denis Menochet y su hijo). Emulando las historias de Sherezade, tal como fuera la premisa que le dio su profesor para poder mantener hipnotizado al lector con la historia, se presentará siempre un "continuará" que va atrapando poco a poco y empezando a borrar ciertos límites de la privacidad.


Ya desde el punto de partida con la referencia clara de un profesor de literatura, el arte de la narrativa, de contar historias y de atrapar al lector, Ozon nos advierte  que su guión se irá desplegando sobre si mismo, con vueltas, giros y concesiones tan propias del cine como de la literatura misma con el objetivo de que caigamos en su red.
Los seres de ficción construidos por los escritos del alumnos, se entremezclan inclusive con la vida real del profesor de literatura y su mujer (Kristin Scott Thomas),  de quienes además, Ozon, para complicar un poco todo, se encargará de dejarnos muy en claro que son también personajes elaborados por un guión, que son manipulados a la conveniencia de un buen efecto sobre el espectador.

Es magistral el manejo de un mundo dentro del otro, una ficción que se relata dentro de otra ficción que se despliega y que contiene otras ficciones, un juego de cajas chinas, de Mamuschkas que se van conteniendo unas dentro de otras.
Alumno y profesor, ficción dentro de ficción
Y dentro de ellas, obviamente, pondrá en cocción para su excelente receta, todos los ingredientes  típicos de su filmografía que se transforman en un guiño para aquel espectador que es conocedor de sus universos y de sus microclimas.
Muy apegado a una de sus primeras películas "Les Amants criminels" hay un denso aire de voyeurismo y de erotismo contenido, latente, una tensión sexual que corre entre todos los personajes y que va atravesando diagonalmente la historia, tal como sucedía también en "Gotas que caen sobre piedras calientes" con una ambigüedad que permanentemente flota en el ambiente.


Sabe como manejar los hilos para moverse cómodamente en el terreno del thriller psicológico sin quedarse en la superficie, apuesta a más y logra confundir, inquietar, girar la historia y sorprender, así como se manejaban en un terreno entre onírico y real, con los límites de la ficción y la realidad muy esfumados, las protagonistas de "Bajo la arena" y "La piscina" siempre dentro de un terreno de no-certeza.

Como gran puestista, no solamente plantea situaciones dentro del mundo de la literatura sino que arroja algunos dardos sobre el mundo del arte (la mujer del profesor maneja una galería en plena crisis), critica el universo escolar y su imperiosa necesidad de moverse dentro de un orden y por sobre todo logra una increíble precisión en describir las pulsiones que mueven a sus "criaturas". Sus debilidades, sus inseguridades, sus pasiones, sus ocultamientos, sus pequeñas miserias. En estos pequeños detalles que parecen estar en pantalla azarosamente, Ozon deja marcas para llevarnos de las narices, haciéndonos sucumbir al juego que propone. 

Ya borrados los límites de la realidad - ficción, de la historia dentro de la historia dentro del film, juega una vez más brindando un nuevo punto de vista, redefiniendo escenas, rebobinando y planteando una alternativa, convirtiendo escenas anteriores en borradores que reescribe ante nuestra mirada, manipulándonos una vez más guiñándonos un ojo.

Claude sabe que "siempre hay una manera de entrar en una casa" y usará todas sus herramientas para invadir dos mundos tan diferentes como el de la familia Artole y el de su profesor, desequilibrarlos, ponerlos en crisis y disfrutar el derrumbe.
Ozon nos atrapa tal como ese profesor se siente atrapado por los escritos de su alumno, que aún cuando quiere despegarse y abandonar, los sigue leyendo hasta desde el cesto de basura, no puede soltarlos y nuevamente, quedamos adictos a saber más, a indagar más, a espiar más, como siempre nos invita la literatura, el cine, el arte en general.

No solamente cuenta con un excelente guión, creativo, cínico y tramposo en el mejor sentido de la palabra, sino que además logró nuevamente rodearse de un elenco de primeras figuras con actuaciones sobresalientes.

Fabrice Luchini y Kristin Scott Thomas están soberbios presentándonos esta pareja en crisis donde incluso el hecho de la aparición de este alumno ha dejado en segundo plano cualquier otro tema de su mundo personal, ha irrumpido con una fuerza tal que no logran conectarse más allá de la historia de los Artole.
Los Artole son Emmanuelle Seigner (la misma de "Perversa luna de hiel" de Roman Polanski, "La escafandra y la Mariposa" y que aparece además en otra de las películas de este ciclo "Algunos días en primavera") quien muestra un retrato apagado y abúlico en contraposición a su marido, Denis Menochet (de "Bastardos sin Gloria" y "Les adoptés") quien es más enérgico y vital -sobre todo en el vínculo con su hijo- conformando la otra pareja cuyo equilibrio se verá resquebrajado con la aparición de Claude.

Ozon no podría haber encontrado un mejor actor que Ernst Umhauer para este adolescente que estimula hasta perversamente la curiosidad de su profesor y que no dudará en quebrar varios límites. Con una physique du rol claramente ozoniano, Umhauer puede ser tímido o invasivo, fuerte o tierno, ángel y demonio en las mismas proporciones, y su actuación hace la diferencia para que el relato gane tensión y crezca permanentemente.


Otro gran trabajo de François Ozon que ha sido nominado a varios premios César 2013 y ha ganado el premio al mejor film y al mejor guión en el Festival de San Sebastián , que deja como plus un homenaje a las ventanas hitcockianas y que lo sigue consolidando como uno de los cineastas franceses más dúctiles del panorama actual y un narrador pleno de creatividad.

No hay comentarios: