domingo, 31 de marzo de 2013

¿Quién dijo que es fácil?

"La reconstrucción"
de Juan Taratuto
con Diego Peretti, Claudia Fontán y Alfredo Casero

Diego Peretti es Eduardo, un trabajador de la industria del petróleo del cual en principio contamos solamente con algunos datos a nivel laboral con algunas primeras escenas que ofrece la película.
Más tarde, cuando llega a su casa, ya nos sumergimos un poco más en su mundo y con sólo algunos primeros detalles es evidente que se encuentra atravesando desde hace mucho tiempo, un momento particular, de crisis personal.
Con situaciones que lo muestran casi al borde del abandono, no contaremos sino hasta más avanzado el film, con los datos necesarios que el guión irá aportando progresivamente, para tener más claro el cuadro de situación de este personaje central del filme. Un guión que elige ir dejando marcas, pistas, muy lentamente sin invadirnos de información en las primeras imágenes, con lo que requerirá la paciencia necesaria para ir armando su perfil y su historia personal. 


También sabemos que inicia su periodo de vacaciones y conjuntamente con esto, aparece el llamado de un viejo amigo que hace que Eduardo deba trasladarse hasta Ushuaia.
Mario (Alfredo Casero) vive allí con su esposa (Claudia Fontán) y sus dos hijas adolescentes y necesita pedirle que se quede a cargo del negocio familiar de regalos y souvenires patagónicos, sólo por una semana.

Ya desde un primer momento, la dinámica familiar en la casa de su amigo y el contacto que comienza a tener con el público en el negocio, hacen que Eduardo tenga que romper en cierto modo con esa desconexión básica que parece tener con el exterior.
Ese será quizás el primero de los muchos movimientos internos, vivencias, emociones, cambios, que se irán gestando y desplegando en ese tiempo. Un tiempo que finalmente quedará grabado como mucho más profundo que unas simples vacaciones.

"La reconstrucción" es una sorpresa por varios motivos.
Primeramente porque es un propuesta arriesgada y más aún si viene de la mano de Juan Taratuto, de probadísima eficiencia y éxito en el terreno de la comedia con sus anteriores trabajos en "No sos vos, soy yo" "Quién dijo que es fácil?" (ambas con el protagónico de Diego Peretti, una especie de actor fetiche del director) y otro gran éxito de taquilla como fue "Un novio para mi mujer".
Casi absolutamente ninguna de las marcas de sus trabajos anteriores aparecen en "La Reconstrucción" donde uno de las pilares sobre los que parece trabajar, es no solamente mostrar el proceso de cambio del personaje central, sino testimoniar en cierto modo su propio proceso de cambio. 
Demuele todo el camino construido por el director, para iniciar algo completamente antagónico, cinematográficamente hablando, aunque Taratuto logre la misma precisión y muy buenos resultados.


El paisaje helado e inhóspito de la Patagonia parece ser el escenario ideal para que se mueva Eduardo, congelado hace tiempo en sus sentimientos. Ya desde el cuadro geográfico en el que está inmerso aparecen la desolación, la incomunicación, las distancias y la soledad, con lo que se convierte en el espacio óptimo para plantear esta historia de desconexiones afectivas y de posibles reparaciones.

Peretti una vez más le pone el cuerpo a este nuevo personaje -con el que no es fácil lograr una empatía a primera vista- y se carga prácticamente la película a sus espaldas construyendo a Eduardo desde el fondo, para que aparezca luego, indiscutiblemente,  en la forma.

Taratuto elige contar la historia y construir a sus personajes, más desde los silencios o desde las pequeñas acciones que desde los diálogos.
Y aún cuando hay situaciones en donde imprime un ritmo demasiado ceremonioso, más apuntado a lo formal y que resuene un tanto solemne, con el discurrir de la película logra el clima intimista que se necesitaba para retratar este proceso.

Junto a Peretti, dos actores de probada trayectoria en el terreno de la comedia, también demuestran un cambio, desplegando su veta más dramática: Alfredo Casero aparece en un Mario mucho más contenido y sereno que en sus trabajos anteriores (como "Dos más Dos",  "El día que me amen" o "Todas las azafatas van al cielo") aún cuando siempre pone su impronta personal en cada papel.

Claudia Fontán, por su parte, transmite toda la emocionalidad a flor de piel de Andrea, sus contradicciones, sus quiebres, sus dudas. 
Y en muchas de las escenas que le toca jugar, su fuerte presencia en la pantalla ya dirá todo, sin necesidad de subrayar demasiado con diálogos que expliquen lo que pasa.
Fontán acierta en la construcción de un personaje completamente en las antípodas de sus trabajos televisivos, llenos de extroversión y casi construidos al ritmo de sitcom.
Muy en el sentido en que Taratuto traza un camino completamente nuevo dentro de su filmografía, Fontán transita en el mismo andarivel, entregando un trabajo visceral y absolutamente diferente a otros anteriores como en "Igualita a mi" "Un día en el paraíso" o "El hijo de la novia" y quizás más compatible con la película que rodó en España junto a Eduardo Blanco, "Pajaros Muertos", aún inédita en nuestro país.

Otro acierto en el casting son las dos adolescentes, hijas de Mario y Andrea, Maria Casali y Eugenia Aguilar que son quienes aportan la cuota de chispa en algunos diálogos y distienden algunos momentos dramáticos del guión.

Una apuesta "jugada" de Taratuto de la que sale triunfador.
Seguramente en caso que elija seguir transitando por este camino, logrará también descomprimir un poco más ese rictus ascético que le imprime sobre todo a la primer mitad del filme en la construcción de sus personajes y poder liberarse un poco más y  transitar el terreno del drama sin que esto implique olvidarse por completo de los momentos de comedia que aún en todo buen drama, pueden coexistir.

Un trabajo fuerte, comprometido, que nos deja como descolocados, pensando en lo efímero de algunas cosas. Y hablando del resultado de "La Reconstrucción" creo que eso es lo mejor que puede pasar como espectadores, quedar atravesados por un sentimiento que permanece en uno, mucho después que se prendan las luces de la sala.

viernes, 29 de marzo de 2013

Soderbergh empastillado




"Efectos colaterales"
de Stephen Soderbergh
con Jude Law, Rooney Mara, Catherine Zeta-Jones, Channing Tatum, Vinessa Shaw y Polly Draper

Hace pocas semanas, Stephen Soderbergh estrenó en las carteleras porteñas su película anterior "Magic Mike" y realmente se lo veía completamente desorientado. 
Quien hace ya más de 20 años, habá revolucionado el cine independiente americano con "Sexo, mentiras y video", con una mirada diferente, completamente innovadora, parecía haber perdido la brújula ya que su estreno anterior "La Traición" ("Haywire") estaba filmada como un homenaje a las películas clase "B" pero jamás se dilucidaba si era un homenaje o si realmente Soderbergh no había logrado su cometido y se quedaba a mitad de camino en una película completamente fallida no sólo desde el guión si no con actuaciones sumamente desparejas.

Con "Efectos Colaterales" agredecemos que ha vuelto lo mejor de Soderbergh en pantalla.
El mismo pulso intenso y violento que en "Vengar la sangre" con un Terence Stamp memorable, con mucho del relato a varias voces de "Traffic" y con el sentido del espectáculo que demostró con la saga de "La gran estafa" hace que tome las riendas de un thriller con muchas vueltas de tuerca y que no se queda solamente en eso sino que aprovecha para poner en tela de juicio el negocio de la industria farmacéutica y los entretelones del lanzamiento de los nuevos medicamentos pese a sus efectos secundarios.

Quizás no valga la pena contar demasiado de lo que plantea la trama porque es muchísimo más interesante enfrentarse a este nuevo film sin demasiados datos.
Sólo contar que Emily (Rooney Mara) se reúne con su esposo después de su salida de prisión. Lo que debiese ser un momento de felicidad para la pareja, se ve resquebrajado con la severa depresión de Emily, quien ha llegado incluso, a tener episodios de intento de suicidio.
El psiquiatra Jonathan Banks (Jude Law) se cruzará en su camino prescribiendo una medicación llamada Ablixa, de última moda y con una fuerte imposición en el mercado, más allá de que la campaña publicitaria jamás previene de las contraindicaciones y los efectos secundarios que puede tener este medicamento en los pacientes, porque en ese caso, se acabaría el negocio.

Lo que al principio parece ser la pastilla que va a volver a hacer de Emily la mujer que su marido siempre conoció, apenas transcurrido un tiempo, hará notar sus efectos nocivos y hará que Emily se vea envuelta en un episodio criminal que le cambiará la vida por completo.

Contar un poco más sería arruinar los repliegues con los que Soderberg vuelve a construir un relato absolutamente atrapante y sobre los que puede volver a trabajar el tema de la parcialidad en las miradas.
Muchos de los elementos que se van despertando en la trama tienen relación con volver a mirar de una manera diferente algo que estaba escondido en la superficie o en un primer momento. Que no siempre lo que se ve es absolutamente cierto, ni que aún visto, uno haya interpretado realmente lo que estaba sucediendo.
La obsesión que envuelve a Banks por el caso de Emily hace que indague, explore, revea, revise ciertas situaciones que han ocurrido con su paciente y encuentre en esa segunda mirada, un entramado absolutamente diferente.

En ese juego de seducir al espectador con pistas nuevas, elementos de la trama que se redefinen y que toman un nuevo significado, Soderbergh sabe como acomodar las piezas para lograr que el ritmo de thriller se instale con éxito.
Y sabe sacar provecho tanto de los puntos altos del guión de Scott Burns (con quien ya había trabajado en "Contagio" y quien fue también guionista de "Bourne: el ultimátum") como del excelente casting que ha logrado reunir para su nuevo film.

Dentro del cuarteto principal del film Channing Tatum (con quien ya había trabajado en "Magic Mike" y en "La traición" que va camino a ser su actor fetiche de este momento) aporta corrección a ese hombre que sale de la cárcel después de tres años e intenta contener a su mujer que se encuentra atravesando problemas psiquiátricos.
Rooney Mara (la misma que fuera nominada al Oscar por su papel en "Millenium: los hombres que no amaban a las mujeres") se pone en la piel de Emily y juega otro papel fuerte y complejo, lleno de matices. Nuevamente aprovecha su dualidad, jugando con su físico pequeño y su mirada inquietante y entrega otra actuación brillante, completamente necesaria para que la trama de "Efectos Colaterales" sea creíble y atrape. 
Jude Law y Catherine Zeta-Jones (quien también ya había trabajado con Soderbergh en "Traffic" y "La nueva gran estafa") jugarán los roles de su actual y su antigua psiquiatra respectivamente.
Ellos serán quienes conjuntamente con Emily manejen el ritmo del film. Law y Zeta-Jones tienen contrapuntos perfectos y el guión les permite lucirse en ese juego de perseguidor-perseguido-perseguidor, diferentes posiciones en las que se van encontrando de acuerdo a los elementos que la trama quiera develar, con algunos toques que remiten a otro thriller sumamente efectivo, "La verdad desnuda" con Richard Gere y Edward Norton.

Rooney Mara, pieza central de "Efectos Colaterales"
Jude Law logra que el espectador se ponga de su lado y lo acompañe en las distintas viscicitudes que va teniendo el caso de Emily con el que se ha apasionado. Esa paciente que un día ingresa en la guardia del hospital donde él trabaja y termina invadiendo su carrera y su vida personal de una forma absolutamente inesperada.

Terminado el film (aún con alguna escena de más sobre el final subrayando la necesidad de cerrar la historia en forma demasiado "redonda") nos queda el sabor de habernos vuelto a encontrar con el mejor Soderbergh, ése que se extrañaba, el del buen entretenimiento sin dejar de lado una mirada crítica al mundo de la industria farmacéutica y sus negocios turbios, quien también sabe construir personajes complejos, con muchas capas, las que se pueden atravesar con distintas miradas, y en cada una de ellas descubrir algo nuevo.

Y rendirnos a una nueva vuelta de tuerca, servida con el exquisito estilo Soderberg.

lunes, 25 de marzo de 2013

Les Avants V: Tres buenas comedias

"Mariage à Mendoza"
de Edouard Deluc
con Nicolas Duvauchelle, Philippe Rebot, Gustavo Kamenetzsky, Paloma Contreras y la participación de Benjamin Biolay

Dos hermanos franceses (Nicolas Duvauchelle y Philippe Rebot) viajan a la Argentina ya que un primo de ellos que vive en Mendoza, está a punto de casarse.
Quedan cuatro días para que llegar a destino y mientras tanto el hermano mayor, Markus (Rebot en una muy querible composición con momentos muy divertidos pero también algunos muy emotivos) intentará que Antoine (Duvauchelle) se reponga del desengaño amoroso que ha sufrido recientemente con su mujer.
Pero varios eventos tuercen los planes de estos dos hermanos y alteran un poco los planes iniciales, tal es así que terminarán viajando con el dueño del hotel en el que pararon la primera noche en Buenos Aires (una divertidísima composición de Gustavo Kamenetsky que logra muy buena química con el eleno francés) y habrá más adelante una cuarta integrante en el grupo (Paloma Contreras) que será la figura femenina que complicará un poco más aún las relaciones entre los hermanos y aportará una cuota de erotismo dentro del relato.

Deluc, en su debut en el largometraje, logra una comedia que no solamente apela a muy buenos gags para entretener, sino que además se amalgama con un espíritu de road-movie con paisajes argentinos. Y además, como plus, su guión permite profundizar en los vínculos entre estos dos hermanos, revisar algunas cuentas pendientes, "blanquear" algunas situaciones desconocidas y además jugar con las relaciones entre los cuatro personajes embarcados en este viaje.

Una comedia diferente, con un excelente aprovechamiento de la coproducción en donde tanto el elenco francés como el aporte nacional en lo actoral y en los paisajes naturales, se conjugan en forma armónica para un producto que se juega más allá del simple entretenimiento.



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"L'amour dure trois ans - El amor dura tres años"
de Frédéric Beigbeder
con Gaspard Proust, Louise Bourgoin, Joey Starr, Frédérique Brel y las participaciones de Ann Duperey y Valerie Lemercier 

Frédéric Beigbeder ahora detrás de la cámara, adapta su novela "El amor dura tres años" y la lleva a la pantalla. La historia es sumamente simple: un personaje completamente alter ego del autor se acaba de separar y todo su mundo se desploma. Marc Marronnier está enojado, deprimido y ve todo con un cristal sarcásticamente cruel, canalizando su resentimiento y su dolor por el amor que no puede recuperar. En la novela, Marc dispara, por ejemplo:

Hay que decidirse: o vives con alguien o lo deseas. No se puede desear lo que se tiene, es antinatural.”
"El amor es un combate perdido de antemano"
"Después de tres años una pareja debe separarse, suicidarse o tener hijos, que son las tres maneras de confirmar su final"
"Hay que mantener las apariencias? Yo digo que hay que asesinarlas, es el unico modo de salvarse"
"He aqui una prueba muy sencilla para saber si estás enamorado: si al cabo de 4 o 5 horas sin tu amante, empiezas a echarla de menos, es que no estás enamorado...

Si lo estuvieras, diez minutos de separación habrían sido suficientes para convertir tu vida en algo rigurosamente insoportable."
Y con toda la acidez, el sarcasmo y el cinismo liviano que invaden la novela, Beigbeder la adapta cinematográficamente en un formato de comedia ágil, más liviana que el libro, pero sin perder el espíritu mordaz e irreverente con el que analiza las relaciones de pareja y los vínculos.

En este caso, además, se rodea de un excelente elenco, que impone un timing de sitcom en la mayoría de las escenas, tanto por la velocidad de los diálogos y sus rápidas respuestas sino también por lo ingenioso en el planteo de algunas situaciones.
La pareja central de Louise Bourgoin (a quien vimos en Les Avants del año pasado en "Un suceso feliz") y Gaspard Proust funciona a la perfección, tienen mucha química en pantalla y eso hace que el producto ya tenga un gran apoyo para que la historia suene creíble, se sostenga  y el espectador se "enganche" en la propuesta.
Propuesta que a su vez, tiene una manera muy particular en su narración, volviendo el tiempo atrás, explicando el inicio de ciertos vínculos, jugando de forma muy divertida con los personajes.

Además Joey Starr (de "Polisse") como el mejor amigo del protagonista, Ann Duperey (como la madre) y Valérie Lemercier (como la editora del inesperado best-seller) juegan roles secundarios que siguen sumando para que desde diferentes puntos de vista y siempre sin perder el humor, se puedan abordar distintos temas como el boom editorial, la relación madre-hijo, las relaciones con los ex, una mirada diferente al amor en los amigos que están a punto de casarse..., todos ellos atravesados siempre por la lupa implacable de Beigbeder.

Creativa, divertida y con un sentido del humor muy particular que se festeja desde la primer escena.



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"La strategie de la poussette"
de Clément Michel
con Raphäel Personnaz, Charlotte Le Bon y Jérôme Commandeur

Otro debut en el largometraje para Clément Michel y su comedia "La strategie de la poussette" algo así como la estrategia del "levante" con un carrito de bebé.
Esa es la teoría que tiene el amigo del protagonista quien dice que ese aire paternal, enamora a las madres solteras, a las recientemente divorciadas y... que hay pocas que se resistan a ver a un padre pasear un bebé con el carrito, darle la mamadera, cambiarle los pañales, y sigue la lista.

Y esta será la estrategia que le servirá a Thomas (Raphäel Pesonnaz) para intentar reconquistar más de un año después a Marie, su novia (Charlotte Le Bon),  que lo dejó plantado,  ya harta de esperar que él tenga un compromiso más fuerte con la relación.

Pero siempre hay sorpresas y en una circunstancia sumamente particular e inesperada, Thomas queda a cargo de un bebé. Y justamente será éste el vehículo ideal para intentar volver a recuperarla y demostrarle que ha cambiado, que ha madurado, que todo es diferente.

La comedia entretiene y funciona a la perfección con momentos sumamente divertidos.
Quizás el guión quede un tanto apegado a los modelos de comedia americana y no logre encontrar un estilo más personal y con un humor un tanto más francés como si lo logran las otras dos comedias comentadas en este post.
Más alla de esto, los protagonistas tienen buen rapport en la pantalla (Personnaz es muy expresivo y tiene el physique du rol ideal, con un perfil de looser medio ingenuo y a la vez querible y Le Bon está bellísima) y el mecanismo del bebé funciona toda vez que aparece y rinde excelentes dividendos para los pasos más disparatados de comedia.
Las situaciones entre el protagonista y el bebé son realmente graciosas, muy simpaticas y logran ese efecto de encontrar la complicidad con el espectador.

Liviana, ágil y muy entretenida, "La estretegie de la poussette" parece ser un buen arranque dentro del terreno del cine para Clément Michel.

domingo, 24 de marzo de 2013

Debutando con Helen Hunt

"Seis sesiones de sexo"
de Ben Lewin
con John Hawkes, Helen Hunt, William H. Macy y Adam Arkin




Para nuestra cartelera, el director de "Seis sesiones de Sexo", Ben Lewin es prácticamente un desconocido. Sus films anteriores como "Georgia" "Paperback Romance - El amor es un golpe de suerte" y "The Favour, the Watch and the very big fish" nunca llegaron a estrenarse a pesar de contar con figuras como Anthony LaPaglia, Natasha Richardson, Judy Davis, Jeff Goldblum o Bob Hoskins en sus interesantes elencos.

De este modo, este primer acercamiento a la filmografía de este director de probada carrera televisiva es una grata sorpresa.
Primeramente por la forma en que está narrada la película, pivotando entre el punto de vista del protagonista y el punto de vista de su "terapeuta", de forma tal de poder percibir un mismo tema desde dos miradas completamente distintas.
En segunda instancia porque el elenco es perfecto, cada uno logra explotar al máximo las posibilidades que les da el guión y sobre todo capturan desde las primeras escenas la esencia de cada uno de sus personajes, construyéndolos desde una naturalidad, que hace que el espectador empatice rápidamente con ellos.
Por último, Lewin sabe perfectamente cómo quiere contar la historia y no se aparta en ningún momento de su consigna ni se deja tentar por ningún golpe bajo -a pesar de que los distintos repliegues de la historia habrían podido dar lugar a que el material tuviese otro tono absolutamente diferente-.

Basada  en el artículo “On seeing a sex surrogate” de Mark O’Brien, con quien el director ha trabajado conjuntamente en la construcción del guión, se cuenta de forma autobiográfica la decisión que toma un enfermo de polio con un pulmón artificial -de acero- de perder su virginidad a los 38 años.
Para ello emprenderá un camino terapéutico con una especialista en la materia pero también con íntimas charlas con su sacerdote confesor.

John Hawkes se calza la piel de Mark como un guante, mostrando la imperiosa necesidad de sentirse no solamente hombre en el terreno sexual sino de ir por su integridad y su capacidad de sentirse amado y poder retribuirlo.
El actor que fuese nominado al Oscar por su trabajo en "Lazos de Sangre"  y que participó en "Contagio", "Lincoln" y la festivalera e independiente "Martha Marcy May Marlene" hace un trabajo absolutamente extraordinario, convicente, emotivo y profundo aún cuando justamente por la discapacidad que presenta, sólo pueda expresarse con ciertas facciones en su rostro.

Su cura confesor es William H. Macy quien vuelve a validar su título de gran actor, tan dúctil para el drama como para la comedia y que encuentra en esas confesiones, un elemento francamente perturbador aunque sea él quien deberá contener a Mark y guiarlo en ese camino a la búsqueda de su completud y la construcción de su identidad.

Completa el excelente trío protagónico Helen Hunt en el rol de Cheryl, la terapueta sexual que ayudará profesionalmente a que Mark cumpla con su cometido.
El pacto son solamente seis encuentros en los que ella intentará ayudarlo a Mark, aunque cuando la historia gira hacia el punto de vista de Cheryl, en esos momentos en los que llega a su casa, a su vida familiar y la encontramos redactando los informes que hace sobre las sesiones que mantienen juntos, el espectador podrá ver también lo que esto está produciendo en ella, que más allá de ser una probada profesional, se ve emocionalmente comprometida con la historia.
Este papel le dio a Helen Hunt la posibilidad de brillar en un rol comprometido, diferente a lo que ella había hecho hasta este momento, con escenas completamente desacostumbradas para una estrella de la televisión y de Hollywood y que le valió una merecida nominación al Oscar como mejor actriz secundaria.

Siendo ésta la única nominación que ha logrado la película, una pequeña historia independiente filmada con un nivel actoral impecable y con una historia tan sólidamente contada, nos deja el sabor que la estampida de las grandes producciones, la han dejado relegada injustamente en las entregas de premios que se fueron dando a esta altura del año, tanto para el guión pequeño pero sólidamente construido y por sobre todo a una brillante actuación protagónica de Hawkes.


Pero no solamente uno puede deleitarse con tres grandes actuaciones, sino que además cuenta con un rico elenco secundario (Moon Blodgood y Annika Marks como las cuidadoras de Mark y en papeles menores las participaciones de Adam Arkin y Rhea Perlman) y el ritmo particular que le imprime Lewin  a la historia.
Eligiendo contarla desde la simpleza y la honestidad con la que la despliega, eludiendo en todo momento caer en el lugar común y poniendo el acento en la dignidad del personaje central, hacen que "Seis sesiones de sexo" sean esas pequeñas películas que aparecen de tanto en tanto que enamoran con su pequeña historia y salimos del cine modificados, distintos. 
Muy recomendable.

sábado, 23 de marzo de 2013

Les Avants IV: Dans la maison

"Dans la maison"
de François Ozon
con Fabrice Luchini, Kristin Scott Thomas, Emmanuelle Seigner, Denis Menochet y  Ernst Umhauer


Nuevamente Ozon es materia dispuesta a manipularnos con un guión inteligente y que requiere de la participación activa como espectadores y nos invita casi irresistiblemente a participar de su juego voyeur.

En este caso, nos cuenta la historia del profesor Germain (Fabrice Luchini) que siendo profesor de literatura en un prestigioso Liceo ya no sabe cómo hacer para incentivar a sus alumnos para que encuentren el placer de la lectura y lograr romper esa mediocridad que lo molesta tanto a la hora de recomenzar el año lectivo.
Pero uno de ellos, Claude Garcia (notable protagónico de Ernst Umhauer) que se presenta como tímido y con ganas de cumplir con las consignas de la clase, será el único alumno con quien logre vincularse y empiece a asistirlo en la escritura de una historia.

Dentro de sus textos, el alumno menciona situaciones de la familia de uno de los compañeros de curso, con lo que  muy pronto, la realidad y la ficción comenzarán a entremezclarse.
No solamente el profesor querrá corregir problemas de estilo dentro de los textos de Claude sino que se sentirá atraído por saber más y más de ese mundo íntimo que transcurre dentro de la casa familiar de los Artole (el matrimonio compuesto por Emmanuelle Seigner y Denis Menochet y su hijo). Emulando las historias de Sherezade, tal como fuera la premisa que le dio su profesor para poder mantener hipnotizado al lector con la historia, se presentará siempre un "continuará" que va atrapando poco a poco y empezando a borrar ciertos límites de la privacidad.


Ya desde el punto de partida con la referencia clara de un profesor de literatura, el arte de la narrativa, de contar historias y de atrapar al lector, Ozon nos advierte  que su guión se irá desplegando sobre si mismo, con vueltas, giros y concesiones tan propias del cine como de la literatura misma con el objetivo de que caigamos en su red.
Los seres de ficción construidos por los escritos del alumnos, se entremezclan inclusive con la vida real del profesor de literatura y su mujer (Kristin Scott Thomas),  de quienes además, Ozon, para complicar un poco todo, se encargará de dejarnos muy en claro que son también personajes elaborados por un guión, que son manipulados a la conveniencia de un buen efecto sobre el espectador.

Es magistral el manejo de un mundo dentro del otro, una ficción que se relata dentro de otra ficción que se despliega y que contiene otras ficciones, un juego de cajas chinas, de Mamuschkas que se van conteniendo unas dentro de otras.
Alumno y profesor, ficción dentro de ficción
Y dentro de ellas, obviamente, pondrá en cocción para su excelente receta, todos los ingredientes  típicos de su filmografía que se transforman en un guiño para aquel espectador que es conocedor de sus universos y de sus microclimas.
Muy apegado a una de sus primeras películas "Les Amants criminels" hay un denso aire de voyeurismo y de erotismo contenido, latente, una tensión sexual que corre entre todos los personajes y que va atravesando diagonalmente la historia, tal como sucedía también en "Gotas que caen sobre piedras calientes" con una ambigüedad que permanentemente flota en el ambiente.


Sabe como manejar los hilos para moverse cómodamente en el terreno del thriller psicológico sin quedarse en la superficie, apuesta a más y logra confundir, inquietar, girar la historia y sorprender, así como se manejaban en un terreno entre onírico y real, con los límites de la ficción y la realidad muy esfumados, las protagonistas de "Bajo la arena" y "La piscina" siempre dentro de un terreno de no-certeza.

Como gran puestista, no solamente plantea situaciones dentro del mundo de la literatura sino que arroja algunos dardos sobre el mundo del arte (la mujer del profesor maneja una galería en plena crisis), critica el universo escolar y su imperiosa necesidad de moverse dentro de un orden y por sobre todo logra una increíble precisión en describir las pulsiones que mueven a sus "criaturas". Sus debilidades, sus inseguridades, sus pasiones, sus ocultamientos, sus pequeñas miserias. En estos pequeños detalles que parecen estar en pantalla azarosamente, Ozon deja marcas para llevarnos de las narices, haciéndonos sucumbir al juego que propone. 

Ya borrados los límites de la realidad - ficción, de la historia dentro de la historia dentro del film, juega una vez más brindando un nuevo punto de vista, redefiniendo escenas, rebobinando y planteando una alternativa, convirtiendo escenas anteriores en borradores que reescribe ante nuestra mirada, manipulándonos una vez más guiñándonos un ojo.

Claude sabe que "siempre hay una manera de entrar en una casa" y usará todas sus herramientas para invadir dos mundos tan diferentes como el de la familia Artole y el de su profesor, desequilibrarlos, ponerlos en crisis y disfrutar el derrumbe.
Ozon nos atrapa tal como ese profesor se siente atrapado por los escritos de su alumno, que aún cuando quiere despegarse y abandonar, los sigue leyendo hasta desde el cesto de basura, no puede soltarlos y nuevamente, quedamos adictos a saber más, a indagar más, a espiar más, como siempre nos invita la literatura, el cine, el arte en general.

No solamente cuenta con un excelente guión, creativo, cínico y tramposo en el mejor sentido de la palabra, sino que además logró nuevamente rodearse de un elenco de primeras figuras con actuaciones sobresalientes.

Fabrice Luchini y Kristin Scott Thomas están soberbios presentándonos esta pareja en crisis donde incluso el hecho de la aparición de este alumno ha dejado en segundo plano cualquier otro tema de su mundo personal, ha irrumpido con una fuerza tal que no logran conectarse más allá de la historia de los Artole.
Los Artole son Emmanuelle Seigner (la misma de "Perversa luna de hiel" de Roman Polanski, "La escafandra y la Mariposa" y que aparece además en otra de las películas de este ciclo "Algunos días en primavera") quien muestra un retrato apagado y abúlico en contraposición a su marido, Denis Menochet (de "Bastardos sin Gloria" y "Les adoptés") quien es más enérgico y vital -sobre todo en el vínculo con su hijo- conformando la otra pareja cuyo equilibrio se verá resquebrajado con la aparición de Claude.

Ozon no podría haber encontrado un mejor actor que Ernst Umhauer para este adolescente que estimula hasta perversamente la curiosidad de su profesor y que no dudará en quebrar varios límites. Con una physique du rol claramente ozoniano, Umhauer puede ser tímido o invasivo, fuerte o tierno, ángel y demonio en las mismas proporciones, y su actuación hace la diferencia para que el relato gane tensión y crezca permanentemente.


Otro gran trabajo de François Ozon que ha sido nominado a varios premios César 2013 y ha ganado el premio al mejor film y al mejor guión en el Festival de San Sebastián , que deja como plus un homenaje a las ventanas hitcockianas y que lo sigue consolidando como uno de los cineastas franceses más dúctiles del panorama actual y un narrador pleno de creatividad.

viernes, 22 de marzo de 2013

Les Avants III: "El fuego de las mujeres"

"El fuego de las mujeres" "FOXFIRE: Confessions of a girl gang"
de Laurent Cantet
con Raven Adamson, Katie Coseni, Claire Mazarolle, Madeleine Bisson y Rachel Nyhuus



Lo primero que sorprende de "El fuego de las mujeres / Foxfire, confessions of a girl gang" es que a pesar de ser incluida en una semana de preestrenos de cine francés, sea un film completamente hablado en inglés y con una temática que remite a los años '50 en Estados Unidos, muy ligada con el sueño americano y con un contexto histórico sumamente particular.

Cantet, el gran realizador de "Recursos Humanos" (galardonada como mejor película en el BAFICI allá por el 2000, tanto con el premio del público como con el del Jurado) "El empleo del tiempo", la comedia "Bievenidos al paraíso", uno de los capítulos de la reciente "7 días en La Habana" y la multipremiada "Entre los muros" dice en un reportaje acerca de cómo llega a adaptar el libro de Joyce Carol Oates "Descubrí el libro y tuve la sensación de volver a temas que me interesaban: el grupo, la resistencia, la violencia social a la que estamos obligados a enfrentar, que son los temas que trato de abordar en cada película". Y allí rápidamente se entiende como su nuevo film "El fuego de las mujeres" entronca dentro de su filmografía tan exquisita.
Agrega además que intentó adaptar la historia a Francia pero no funcionaba porque el contexto histórico era absolutamente diferente, en los años '50 en Francia no había un anti comunismo tan marcado ni se vivía “el sueño americano”,  uno de los grandes mitos para el realizador. 

Justamente Cantet comienza un proceso silencioso dentro de cada uno de estos personajes femeninos para ir justamente "deconstruyendo" ese mito, poniendo el acento en el espíritu juvenil, revolucionario, en la necesidad de libertad y en la lucha de un grupo marginado y socialmente oprimido.
En ese mismo reportaje, Cantet subraya la trascendencia de un pequeño personaje dentro de la película, el padre Theriault "que parece muy dogmático pero que es también la historia de la lucha. A mi me emociona pensar que este hombre vivió en directo la Revolución de 1917 y lo que hace realmente es pasar la antorcha a estas chicas, que van a luchar de forma menos dogmática, e inventar una nueva forma de lucha, que nos reenvían a las luchas de hoy en día a través de la invisibilidad. Me gusta cuando dicen somos fuerte porque somos invisibles.

La lupa se detiene en este grupo de jóvenes (que el mismo Cantet festeja haber reencontrado esa energía de un grupo adolescente en el set como cuando filmó "Entre los muros") en pleno período de la postguerra en los Estados Unidos. 
Estas adolescentes, lideradas por Legs (brillante composición de Raven Adamson con un notorio cambio en su personaje a medida que va avanzando la película) decidirán formar un movimiento, "ajusticiando" los actos que ellas consideran como un abuso del poder masculino imperante.
Lo que comienza como un pequeño grupo de cinco compañeras de curso decididas a impartir justicia y vivir bajo sus propias reglas, terminará siendo un movimiento al que querrán irse sumando otras de sus compañeras.

Es francamente meritorio el trabajo que ha logrado el director con cada una de las protagonistas de esta historia casi coral, en donde todas ellas tiene un rol definido y diferente, formando un equipo homogéneo y compacto en el cual todas pueden sobresalir en momentos diferentes.
Todas ellas sustentan sus personajes mostrando ductilidad a la hora de poner en juego cada una de las personalidades bien definidas dentro del grupo -por momentos casi un estereotipo, pero aún así hace a la armonía del film-, componiendo con absoluta credibilidad y naturalidad cada escena, sobre todo mucho más sorprendente aún cuando tenemos el dato que se trata de actrices no profesionales que atraviesan su primera experiencia en la pantalla grande.

Además de Legs como la líder de esta sociedad secreta femenina que da lugar al título en inglés del film, "Foxfire", otra voz importante para el trazado del relato será la de Maddy (Katie Coseni).

Ella será la encargada de llevar sobre sus hombros el sentido literario del relato, y allí con su máquina de escribir a cuestas irá documentando los momentos más importantes de la historia, muchos de ellos incorporados al relato mediante una acertado desarrollo de una quieta voz en off que nos haciendo partícipes de los hechos más sobresalientes y ayuda a presentar algunas incorporaciones de los personajes centrales del film. 
Será Maddy quien vaya desenvolviendo la historia frente a nuestros ojos y que vaya presentando cada uno de los hechos y los procesos procesos del grupo, hasta hacer un salto temporal sobre el final, y sea ella misma quien investigue las causas que llevaron y precipitaron los hechos finales.

Cantet explora tanto los vínculos del surgimiento de este grupo y la reacción del entorno de la época  como también se detiene en cómo se van entretejiendo las relaciones internamente en el seno del mismo grupo. 
Las alianzas, las rivalidades, la camaradería, los cambios que se van suscitando desde la génesis hasta su crecimiento y con ese mismo nivel de detalle cuenta los cambios que se van operando en cada una de las integrantes, logrando allí, uno de los puntos más fuertes de la puesta (Madeleine Bison como Rita es uno de los ejemplos más sobresalientes). 

Asi, "El Fuego de las Mujeres" nos introduce en una época particular que incluso puede tener ecos en el presente y en donde aparezca cualquier grupo que lucha por una inclusión. 
Aún con algunos trazos que apelan demasiado a la polaridad (todos los personajes masculinos del film son abominables mientras que todos los femeninos logran la empatía del espectador, la clase acomodada de la época es absolutamente y diametralmente opuesta a lo que se vivencia en el grupo e incluso tienen roles esteriotipados) el tono central del relato y el espíritu de cuerpo de este grupo de jovencitas es un gran logro de un director que a simple vista pareciera tan lejano a esta historia y que sin embargo se zambulle meticulosamente en ese universo y funciona como algo mucho más profundo que un simple cuadro de época.

Otro gran film de Cantet.




lunes, 18 de marzo de 2013

Nina Hoss brilla en "Barbara"

"Barbara"
de Christian Petzold
con Nina Hoss, Ronald Zehrfeld, Rainer Bock, Christina Hecke y Jasna Fritzi Bauer

Aunque el ambiente que construye dentro del clima vivido en la  Alemania de la Guerra Fría (más particularmente dentro de Alemania Oriental) parece remitir directamente al logrado por otro gran film alemán como fue "La vida de los Otros", en el nuevo trabajo de Christian Petzold, "Bárbara" esta temática es abordada desde un plano más íntimo y personal.
Todo ese clima de tensión de la época, se filtra de acuerdo a la mirada y las vivencias de su protagonista, casi excluyente dentro del relato.

Y ya desde el título "Bárbara" centraliza toda su narración en el papel encarnado por Nina Hoss, de la que iremos tomando algunos datos a medida que avance el relato, de forma tal de ir completando un complejo rompecabezas en tanto y en cuanto vayan surgiendo elementos en la trama, que nos den la posibilidad de ir reconstruyendo su pasado mientras somos testigos activos de lo que pasa en su  presente.

Corre el Verano del '78 y de Bárbara, sabemos que es médica y que en algún momento ha estado presa en Berlín Occidental. También sabemos por su trabajo actual, que una vez que ha salido de prisión ha sido enviada a un hospital de un pueblo pequeño y distante de la parte Oriental.

Petzold -quien pertenece al movimiento cinematográfico de la Escuela de Berlín, comparabale desde alún punto a la nouvelle vague francesa- muestra a través de diversos elementos en el laboratorio y en el hospital, de la vida de los médicos y del equipamiento casi obsoleto, el sistema imperante en la Alemania del Este.

Barbara comenzará a entablar una relación con el médico y jefe de la clínica, André (Ronald Zehfeld) quien en alguna de sus charlas termina por confesarle el motivo por el cual él también está cumpliendo sus funciones en ese mismo hospital.
Lo interesante de los dos planos narrativos que plantea "Bárbara" es la tensión y el alerta permanente en la que ella tiene que vivir, lidiando con su presente y en cierto modo, atrapada todavía en su pasado, con todo lo que esto significa en el contexto político e histórico en el que se encuentra planteada la historia.

Barbara tiene sus movimientos casi calculados, se encuentra fuertemente controlada y deberá resistir inspecciones periódicas de rutina practicadas por la policía secreta, completamente vejatorias -tanto de la forma en que revisan su departamento como en que la revisan a ella misma- y esto tampoco Petzold lo pinta sin ningún tipo de subrayado, sino simplemente dejando correr la cámara con total naturalidad.


Todo el panorama se va reconstituyendo a partir de pequeñas pinceladas, situaciones que van indicando como es el universo en donde la protagonista debe moverse y Petzold elige una manera de narrar dejando solamente algunas señales, alguna marcas en las acciones que Bárbara va desarrollando. De esta forma, nunca contamos con absolutamente toda la información y progresivamente, podemos ir teniendo datos de la doble vida que ella lleva.

Mientras se desarrolla la historia central, dos subtramas a partir de situaciones vividas por pacientes que ingresan al hospital van creando lazos entre Barbara y André y se constituyen en otras herramientas de las que se vale el director para presentar elementos del escenario político de ese momento. Logran además, agregar misterio y tensión al relato y mostrar la postura de nuestra heroína ante determinadas situaciones que aparecen en su vida profesional.
Así se presentan los casos de Stella (Jasna Fritzi Bauer), una jóven embarazada en campos de prisioneros que es perseguida por la policía y Mario, un jóven suicida.

Pero el eje de la historia es la posibilidad que aparece junto con André de darle a su vida una nueva dirección.
Sin embargo, hay algo en Barbara que no la permite sentirse tranquila, el mismo clima de duda y de exposición que pretende mostrar el director sobre la vida de Alemania en aquel momento. Nina Hoss es una presencia casi omnipresente en pantalla, una elección perfecta para un rol protagónico complejo, pliegues que logra transmitir a través de sus miradas, sus gestos contenidos, sus expresiones de alarma constante y algunos pequeños momentos en donde ella puede sentirse relajada, liberada (prácticamente relegados a los encuentros furtivos con su amante). Sus trabajos anteriores con el director hacen que Petzold conozca claramente las posibilidades para hacer brillar a estar gran actriz y ambos explotan al máxima cada una de esas posibilidades.


"Barbara" redituó a Petzold el Oso de Plata al Mejor Director en el Berlinale de ese año, y también fue seleccionada para representar a Alemania en los Premios Oscar a Mejor Película en Lengua Extranjera.
Un film que retrata toda una época a través de los ojos de su protagonista y que siendo filmado en la actualidad remite a una tierra dividida aún cuando en general, se piensa que en la Alemania de hoy las divisiones ya se han esfumado.
Tal como ha dicho el director en una entrevista, esa división no está aún en el pasado y sobre el particular declara "Dicen que si no tenemos una sóla identidad, estamos como esquizoides" y agrega "Pero pienso que cuando te sentís esquizoide es un buen momento para el arte". Y quizás así se resuma todo.

viernes, 15 de marzo de 2013

Les Avants II: Metal y Hueso ("De rouille et d'os")

"Metal y Hueso"
("Rust and bone" / "De rouille et d'os")

de Jacques Audiard
con Marion Cotillard, Matthias Schoenaerts, Corinne Masiero, Jean-Michel Correia, Bouli Lanners



 
Quien conozca el cine de Jacques Audiard sabe que suele exponer los sentimientos, las sensaciones, las vivencias de los personajes a flor de piel, en carne viva.
Sus tres films anteriores fueron estrenados en Buenos Aires y hablan también de la versatilidad que tiene Audiard para introducirse en diferentes universos. Tan distintos como en "Lee mis labios" "El latido de mi corazón" y "Un profeta".
 
Con puntos de contacto con sus filmes anteriores, toma de "Lee mis labios" la posibilidad de presentarnos el mundo a través de una discapacidad, también la fuerza y la violencia narrativa de "Un profeta" y habiendo arrasado con los premios César, el BAFTA y el Oso de Plata con "El latido de mi corazón / De battre mon coeur s'est arrêté" elige tomar de ésta el debate interior de cada personaje central entre dos mundos opuestos.
Y volviendo a poner el ojo sobre temas que ya desarrolló en sus películas anteriores construye su nueva obra:  "Metal y Hueso". 

Alain (Matthias Schoenaerts) sale del Norte de Francia hacia Antibes,una ciudad al sur -con todo lo que eso significa para los franceses y ya marcando mundos opuestos desde el inicio del film- en donde no solamente buscará trabajo sino también recuperar una relación interrumpida con su hijo Sam, a quien casi apenas conoce, quien está allí al cuidado de su hermana.
Logra encontrar trabajo en un night club mientras sigue despuntando su pasión por el kick boxing.
Eventualmente conoce a Stéphanie (Marion Cotillard) y al llevarla a su casa después de salvarla en una pelea de borrachos en el night club, inician una pequeña relación. Nuevamente aparece la idea de los mundos contrapuestos que se entrechocan: Alain acarrea consigo diversos problemas y conflictos que lo hacen vulnerable mientras que Stéphanie es una mujer hermosa y muy segura de si misma.
 
Pero al poco tiempo, Stéphanie sufrirá un severo accidente en su trabajo en el Aquarium donde es entrenadora de orcas y buscará a Alain para poder sobrellevar ese momento.
Mientras él, informado del fixture por un compañero de trabajo, empieza a competir en las peleas de kick boxing y tan fuerte es el lazo con Stéphanie que hasta ella se convierte en su manager.
 
Sin adelantar mucho más de lo que se irá develando a medida que avance la trama, Audiard centra el relato en la búsqueda que emprenden ambos protagonistas, sobrellevando cada uno un momento límite y sus diferentes reacciones en el punto donde se presenta imperiosamente la necesidad de un cambio profundo.
 
El relato, construido de una manera particular, elige alejarse de la estructura del típico drama, coquteando con una historia de amor pero sin que eso sea el esqueleto con el que se arma la historia.
Prefiere narrar diversas situaciones de los personajes y entonces el relato va fluyendo, sin que parezca que la trama quiera concretar particularmente nada más que mostrarnos la vulnerabilidad, la realidad cotidiana, el pulso de cada uno de ellos, sin caer en ningún momento en el melodramatismo. Solamente mostrando como un espejo, las situaciones tal cual son.
 
La seguridad de Stéphanie se quiebra tras su accidente, la fragilidad aparece y ella no sabe como lidiar con estas nuevas sensaciones.
La brutalidad que aparece en Alain en su superficie, parece desaparecer cuando es pura emotividad en la reconstrucción del vínculo con su hijo y en la posibilidad que aparece con Stéphanie de establecer un vínculo amoroso más allá de los ocasionales y eventuales a los que él estaba acostumbrado.
Todo tiende a buscar ese delicado equilibrio luego de que hechos tan contundentes marcaran sus vidas en forma tan drástica.

Audiard puede hacer hablar a los personajes tanto desde el físico como desde sus sentimientos y de esta forma "Metal y Hueso" puede leerse desde dos planos diferentes.
Técnicamente impecable, puede manejar como pocos directores tanto un tono eléctrico -casi de video clip- para algunas escenas (sobre todo las violentas luchas de kick boxing o los encuentros sexuales de Alain) y aquietarse a medida que va cambiando su vínculo con Stéphanie. Puede hundirse en el interior de ella y mostar con algunas postales cotidianas, el resquebrajamiento de su mundo interno después del accidente con la misma facilidad que en dos o tres trazos, plasma  la violencia que anida en cada uno de sus personajes.
Puede filmar escenas bellísimas en la playa y en el Aquarium como también exasperar al espectador en una escena en particular donde Sam, el hijo de Alain,  tiene un accidente que seguramente quitará la respiración por unos minutos.



Si Audiard conduce con mano firme un guión basado en la novela de Craig Davidson logrando distintos matices dentro de la historia, su trabajo crece y se agiganta con las dos actuaciones de sus protagonistas.

La gran sorpresa es Matthias Schoenaerts como Alain. Una mezcla perfecta de nervio y ternura, de un furioso luchador y un padre que tiene que romponer las piezas de un vínculo destruido con su pequeño hijo. Un trabajo elaborado con mucha minuciosidad y detalle que le ha valido, entre otros premios, el César como revelación masculina de este año.

Y Stéphanie viene de la mano de Marion Cotilliard una actriz absolutamente enorme.
Ella puede entretener en productos hollywoodenses como "Batman, el caballero de la noche" "Contagio" o "El Origen" ser la amante de los pintores más destacados de una década luminosa en "Medianoche en Paris" y darse el gusto de filmar con Woody Allen o vibrar en la piel de Edith Piaf en "La vie en Rose", trabajo que le valió el Oscar a la Mejor Actriz. 
En un papel exigido desde lo físico y también lo emocional, Cotilliard muestra una vez más que no hay papel que se le resista, presenta una versatilidad única y su presencia en pantalla es contundente.
La química de los encuentros con Schoenaerts es otro punto importante para que la historia que se pretende contar parezca más vívida aún.


"Metal y Hueso" es entonces otro gran trabajo de Audiard, fuerte y comprometido como toda su filmografía y con dos actuaciones soberbias para demostrar que después de cualquier tormenta personal, todo puede irse reconstruyendo, se va logrando un nuevo orden, una nueva mirada, un nuevo mundo interior donde poder quedarse.

jueves, 7 de marzo de 2013

Les Avants I: Vous n'avez encore rien vu

"Vous n'avez encore rien vu"
de Alain Resnais
con Sabine Azéma, Anne Consigny, Lambert Wilson, Pierre Arditi, Mathieu Amalric, Michel Piccoli, Denis Podalydès e Hippolite Girardot



En "Vous n'avez encore rien vu" un afamado autor de teatro, Antoine d’Anthac (una especie de alter ego de Jean Anouilh?) ha muerto.

Pero ha encargado especialmente a su hombre de confianza que convoque a todos sus actores fetiches para que puedan escuchar todos juntos su testamento. Nadie imaginaría el verdadero objetivo de esa reunión y 
leyendo el testamento se termina develando lo que ellos deberán hacer.
Y no es nada más ni nada menos que juzgar una nueva puesta en escena de « Eurydice », una de sus más famosas piezas. Esta nueva versión, hecha por la Compagnie de la Colombe, será montada solamente si ellos, conocedores del tema, logran consensuar y darle su aval.


Los más reconocidos actores y actrices del cine y del teatro francés actual, forman un verdadero «dream cast» que Alain Resnais ha logrado reunir, teniendo en cuenta que cada uno de ellos ya ha anteriormente dado vida a alguno de los roles de la pieza a través de las diferentes adaptaciones y montajes que "Eurydice" ha tenido. 

Y mientras todos ellos están sentados viendo esta nueva puesta, en elegantísimos sillones negros, no pueden impedir las ganas que brotan de entrar nuevamente en cuerpo y alma de cada uno de los personajes, rememorarlos, evocarlos, volverlos a vivir.
Una fuerza inexplicable se apodera de estos artistas, haciendo que vuelvan a jugar cada uno de los personajes otra vez: allí están Sabine Azéma y Anne Consigny diciendo los versos de Eurydice mientras que Lambert Wilson y Pierre Arditi se "visten" nuevamente de Orfeo para la ocasión.

Somos testigos, entonces, de una doble o triple puesta en escena de la misma pieza jugada al mismo tiempo. Dos Eurydices y dos Orfeos se interrelacionan mediante actores que los han personificado en algún momento, restando importancia al tiempo y al espacio y con registros tan diferentes que la historia logra multiplicarse como un eco coral delicioso.

Mathieu Amalric, Michel Piccoli, Denis Podalydès y Anne Duperey -entre otros-  reviven también cada uno de ellos a sus criaturas mientras el aire se tiñe de un aroma de puro teatro con una de las puestas más ingeniosas que se hayan visto en el cine en el último tiempo. 

Resnais logra un film absolutamente encantador, complejo y profundamente irresistible tanto para los amantes del buen cine como para los amantes del teatro, demostrando que el teatro filmado no tiene porque guardar la estructura que la mayoría de los realizadores suele darle dentro del cine.

Una "mise en abyme" perfecta, multiplicada en el presente, el pasado y el futuro, pronunciando los versos que se van replegando hacia el infinito. 
Con el pretexto de revisitar la mitología – Eurydice retorna a los infiernos y Orfeo no puede resistirse a darse vuelta para mirarla- el film habla, entre otros, de temas universales como: el amor -la dificultad del amor de durar-, de la muerte -la omnipresencia del fin-, la resurrección, la identidad con tonalidades mucho más realistas que sus últimas creaciones. 

Es prácticamente increíble que este film tan jovial, tan creativo, tan novedoso, haya sido filmado por un cineasta de 89 años.
Un film pleno de vitalidad, completamente sorprendente por su novedad y es definitivamente algo a lo que alude el título "vous n'avez encore rien vu" ("todavía uds. no han visto nada") y lo cumple con creces. 
Resnais se vale de su propia experiencia filmográfica y se da toda la libertad necesaria para jugar, para librarse a la aventura junto a sus actores favoritos. Ellos dialogan a través de la pantalla no tan sólo con el público -rompiendo la famosa cuarta pared- sino también se abre el cana de diálogo con las nuevas generaciones de actores, encarnados por esta Compañía que está montando una nueva puesta. 

Los artificios visuales -superposición de imágenes, incrustaciones, cambios en los puntos de vista, primeros planos y otros bien exacerbados- enriquecen cada acto de « Eurydice et Orphée » mezclada sutilmente con otra pieza de Anouilh « Cher Antoine ou l’amour raté », de forma tal que el film, siendo categóricamente teatral, respira un aire ineludiblemente cinematográfico. 

El guión pendula entre la escritura teatral y el lenguaje cinematográfico, dos formas de expresión tan diversas que se vuelve sumamente interesante en la atracción de opuestos. 
En este caso, Resnais gana fuerza amalgamándolas, más que dedicarse a mostrar las diferencias.
Construida como una elegía al cine y al teatro « Vous n’avez encore rien vu » rinde sobre el final, un pequeño homenaje al mundo de los artistas, con un tono lúdico, tierno y movilizador.



lunes, 4 de marzo de 2013

Habia una vez un CIRQUE







"Cirque Du Soleil - Mundos Lejanos"
de Andrew Adamson


Quien haya podido presenciar los magistrales espectáculos de "Cirque Du Soleil" sabe que es lo que se promete en esta apuesta cinematográfica de la extraordinaria compañía canadiense en "Cirque Du Soleil - Mundos Lejanos".

Quien además, haya tenido la suerte de ver la compañía en el exterior sabrá que la apuesta se redobla con teatros especialmente diseñados a los efectos de que cada una de las obras tenga un escenario acorde con lo que se va a desarrollar. Y sin necesidad de viajar, el film da una posibilidad de "espiar" algunos de sus espectáculos que sólo pueden ser vistos en ese ámbito particularmente diseñado y que son espectáculos que no salen a recorrer el mundo.
En Buenos Aires, de todas formas Cirque Du Soleil se ha presentado con muchísimo éxito  con espectáculos tales como "Saltimbanco" "Alegria" "Quidam" o "Varekai" pero de todos modos, las puestas que la compañía arma para las giras distan de la majestuosidad de escenografía, diseño de arte y efectos especiales de las que específicamente pueden ser vistas en Orlando como "La Nouba" o más precisamente las que tienen asiento en la ciudad de Las Vegas exclusivamente.

Justamente sobre estos espectáculos que solo pueden ser visto en Las Vegas, son aquellos en los que se basa este film.
Un hilo argumental sumamente básico irá encadenando cada uno de los cuadros como si fuesen mundos en los que se sumergen los protagonistas que van encontrando a medida que entran a diferentes "carpas". Allí entonces una jóven espectadora de un show de circo tradicional se enamora del trapecista y éste falla en su acto por quedar obnubilado ante su mirada.
Al caer en la arena, ella trata de rescatarlo y se abre sobre sus pies un mundo de ilusión, de fantasía, en donde ella tratará de encontrar a su amado una vez que haya sido "tragada" mágicamente por el suelo y así como sucedía en Alicia en el país de las maravillas donde podía acceder a otros mundos a través del espejo, aquí el catalizador es la arena circense y el vehículo para llegar a esos mundos lejanos del título.

Si bien el hilo conductor es sumamente débil y sólo sirve de excusa para mostrar fragmentos de los espectáculos "O," KÀ, Mystère, "Viva ELVIS" (espectáculo que ya no se encuentra en cartel), "CRISS ANGEL Believe", "Zumanity" y el espectacular "The Beatles: LOVE", es funcional a su fin y en definitiva, son los cuadros de estos espectáculos en si mismos los que generan ese asombro y esa atracción magnética que Cirque du Soleil produce en el espectador.

Visualmente impecable y con un plus con el aprovechamiento del 3D -la belleza de las imágenes remite a un reciente estreno que también se ve engalanado mucho más aún con esta técnica "La vida de Pi - Una aventura extraordinaria"-, la cámara de Andrew Adamson (creador de Shrek y Las Crónicas de Narnia) registra cada uno de estos cuadros, todos ellos de una espectacularidad única.
Para aquellos que hayan podido prescenciar en vivo cualquier espectáculo de la compañia, sabe a ciencia cierta que aquí no hay efectos especiales ni trucos digitales y aunque en su traslación a la pantalla grande se pierde un poco de la magia que tiene obviamente el hecho de estar prescenciando un espectáculo en vivo, transmite de todas formas esa carga de color, luces y sonido que envuelve a cada uno de los cuadros.

Y viajamos al fondo del mar, habilidades dentro de una pileta, acrobacias dentro del agua, en una rueda  a toda velocidad y en el aire, trepando literalmente por las paredes (algo absolutamente genial), no faltarán las contorsionistas y los enamorados volando atados entre las telas.
Más allá de los números circenses, en esta ocasión juegan también un rol fundamental los números musicales con mezcla de acrobacias pertenecientes a los espectáculos de Elvis, Chris Angel y los Beatles.

Los más logrados, quizás porque las melodías a su vez son las más entrañables -como "Lucy in the Sky with diamonds" y "All you need is love"-, son los pertenecientes al show "The Beatles: LOVE" donde el despliegue visual y la cantidad de artistas en escena se potencia, logrando un efecto visual completamente hipnótico y con muchos focos de atención para poder mirar a la vez.

La cámara de Adamson es bastante inquieta, elección que en alguos momentos juega a favor porque nos permite ver varias cosas al mismo tiempo, pero otras no logra detenerse tranquila en un plano general de modo tal que el espectador pueda ver con precisión la magnitud que tienen cada uno de los números (muchas veces, cuando se trata de número en altura, un plano general nos permite valorar más aún la destreza de los artistas). 
El problema de esta cámara más atada a un ritmo vertiginoso de video clip, se hace más notorio en el cuadro del espectáculo "Viva Elvis" en donde cambia tanto de planos y tiene una edición tan fragmentada que no permite apreciar con mayor exactitud el cuadro general y lo que están haciendo los artistas en conjunto.
Puede observarse tambien un abuso de la cámara lenta que subraya demasiado donde Adamson quiere que nos detengamos.
Pero fuera de estas pequeñas apreciaciones la estética, la calidad, la profesionalidad con la que se mueve esta compañia canadiense ya es una marca registrada en cuanto a un espectáculo de un altísimo nivel.

Y esta versión cinematog´rafica también cumple con el cometido de un entretenimiento de primera línea, protagonizada por Igor Zaripov (en el rol de el Trapecista) y Erica Kathleen Linz (en el rol de Mia), encarnando a la joven pareja.

Excelencia y perfección en los rubros técnicos, el vestuario y la puesta en escena, el sonido y cada uno de los detalles que arman un espectáculo sobresaliente, esta nueva propuesta de Cirque Du Soleil logra la excelencia a la que nos tiene acostumbrados, aún cuando en la pantalla no pueda transmitir totalmente la majestuosidad y la sorpresa que transmiten en vivo.