domingo, 24 de febrero de 2013

Criadas y señoras

"La Nana"
(Chile, 2009)
de Sebastián Silva
con Catalina Saavedra, Mariana Loyola y Andrea Garcia - Huidobro


Raquel es una empleada doméstica que lleva más de 20 años contratada por una misma familia... es "casi" de la familia.
y ese casi es el que marca la diferencia.
Ha visto crecer a sus hijos, ha ayudado activamente en su crianza , conoce todos los movimientos de la casa y por sobre todas las cosas, conoce palmo a palmo los secretos y los manejos familiares.
Su delicado estado de salud y ciertos conflictos con la hija mayor de la familia,  impulsan la contratación de una empleada más, para que refuerce sus servicios.

En esta primer parte de la trama, con muy pocas palabras y una galería de gestos y miradas de una expresión y potencia increibles, Catalina Saavedra (Raquel) nos sumerge en las vivencias, frustraciones, sentimientos encontrados, rencores y celos que tiene con sus empleadores, una familia de clase media alta -con aires de burguesía, mucho de nuevos ricos y escalada social estrepitosa con delirios de grandeza- que hace todos los esfuerzos para que la mucama parezca "naturalmente" incluida en la familia.
Aunque por otro lado, y tan subrayado como la ficticia inclusión de Raquel en el seno familiar, no pierden oportunidad de dejar bien claro cuál es el rol (social?) que juega cada uno de ellos.

Raquel, luego, defenderá su medio de vida, su lugar, su trabajo de tantos años, intentando boicotear a su manera y de todas las formas que le sea posible, el trabajo de las empleadas que la familia contrate para ayudarla.
Esa mínima "competencia" despierta en ella los sentimientos más oscuros, su parte más sombría, la instala en un lugar de poder que ella desconocía, pero que le brinda un adictivo placer apenas puede empezar a ejercerlo.
Hasta que es el momento en que Lucy llega a la casa.

Una sencilla muchacha de provincia que no repara demasiado en el comportamiento y las reacciones de su compañera de trabajo, le parece como natural su comportamiento.
Es entonces que por el contrario, Lucy logra rápidamente entablar un buen vínculo con ella y será el disparador para que Raquel inicie una serie de cambios en su vida. Cambios profundos: una "visita" que viene a la casa para dejar huella, quizás no tanto en la familia como en la propia Raquel.

El director de "La Nana", Sebastián Silva, logra ya sólo en la primer media hora situarnos claramente en la realidad social del Chile de hoy.
Le bastan un puñado de escenas para transmitirnos con toda la profundidad y la complejidad necesarias, los sentimientos de Raquel, presa e inmersa en los "delirios" y las exigencias de una familia tipo de clase media alta, ya casi en decadencia y en el mundo de sus hijos adolescentes que se les torna inmanejable.



Ante la aparición del personaje de Lucy, la película pierde su densa negrura -las cosas que les hace Raquel a las otras mucamas son realmente para un pequeño pero meticuloso análisis de la condición humana- para comenzar a mostrar un tono más amable, bordeando la comedia y empatizando más con lo que quizás el espectador quiera para la vida del personaje principal.

Después de una extensísima carrera en los circuitos de los principales festivales del mundo y con cierta demora en llegar a la cartelera porteña, la Ganadora del Gran Premio del Jurado de Cine Internacional/Ficción, y del Premio Especial del Jurado a la Actuación de Catalina Saavedra en el Festival Sundance, "La Nana" se constituye en un ejemplo de un guión tan pequeño como interesante (como la uruguaya "Gigante") en la mirada minuciosa y cotidiana, donde los personajes dicen poco, no se trepan ni a diálogos discursivos ni a grandes construcciones de diálogos, pero que a su manera tienen muchísimo que contar y lo hacen a través de un lenguaje estrictamente cinematográfico.


Catalina Saavedra en el papel de Raquel es el personaje clave, absolutamente excluyente para que "La Nana" realmente cumpla con lo que quiere contar.

Ella sabe robarse la película ya desde su primer aparición y es notable su composición llena de detalles y de fuerza en sus miradas y en sus gestos. No se hubiese logrado el  mismo impacto si ella no estuviese en pantalla.
Su actuación es de un protagonismo absoluto y tiene la ductilidad de poderla percibir sincera, con repliegues y sutilezas, natural y encontrando la complejidad de su personaje, precisamente en lo simple.

Es realmente una muy buena noticia que dentro de tantos tanques y películas nominadas al Oscar, se pueda rescatar dentro de la cartelera a un cine latinoamericano diferente a lo convencional, y con una historia para contar con muchos puntos de contacto -todos, podría decirse-, sirviéndonos de espejo de la sociedad en la que vivimos.

jueves, 21 de febrero de 2013

Héroe o demonio?

"El vuelo"
de Robert Zemeckis
con Denzel Washington, Kelly Reilly, John Goodman, Don Cheadle, Bruce Greenwood y la participación de Melissa Leo





Whip Whitaker (Denzel Washington) ha pasado una noche de alcohol, sexo y drogas con su pareja Katerina Marquez (Nadine Velazquez). Tratándose de sobreponerse a la resaca y con los trucos que le ha dado el entrenamiento en esconder sus problemas con las adicciones, emprende el rumbo a su trabajo, previa discusión con su ex y habiendo lidiado con el despertador.
En la próxima escena, y con el atuendo que lo caracteriza, sabremos que él es un piloto con rango de Capitán y ella es una azafata de la misma aerolínea, amantes y compañeros de trabajo.

Lo que parece ser un simple vuelo de rutina, comienza a experimentar diversos problemas. A las turbulencias iniciales, se suma posteriormente una serie de fallos mecánicos que hacen que literalmente el avión comience a ir en picada y quede totalmente descontrolada la parte que en el tablero, corresponde al co-piloto.  Whitaker, experimentado, diestro, con una habilidad singular, decide hacer una maniobra sumamente personal, arriesgada, peligrosa, pero que a su juicio será la única para enderezar el avión y lograr aterrizar en un campo abierto.
El resultado obtenido es más que positivo, allí donde cualquier piloto se hubiese estrellado en cuestión de minutos, Whip ha aterrizado de manera segura aún cuando el golpe provocado por ese aterrizaje hace que se despierte en la habitación de un hospital en donde se le informa que (sólo) seis personas han muerto, dos de ellas pertenecientes a la tripulación.

Hasta aquí Whip es un héroe y su maniobra ha salvado muchas vidas. Es indudable que nadie lo podría haber hecho como él.
Pero como una tremenda contracara, los análisis arrojan toda la verdad. Whip había consumido alcohol, drogas y tiene un serio problema de adicciones. Se plantea intrínsecamente una pregunta: Héroe o demonio?


Sobre esta premisa, el guión de John Gatins nominado al Oscar, profundiza en el infierno personal del adicto. La autodestrucción que va erosionando paulatinamente al protagonista y su imposibilidad de reconocer que está frente a un serio problema, hace que "El vuelo" no se quede en la superficie sino que empiece a bucear en los pliegues de un personaje continuamente ambivalente. Desde la brillantez de efectuar impecablemente su trabajo, hasta la soberbia y la impunidad con la que se maneja, su falta de límites y su constante caída cada vez más bajo aún a riesgo de perder todo.

Esa mirada sobre el protagonista es justamente lo que hace que "El vuelo" salga del mecanismo convencional de una película de accidentes aéreos o mismo de estrados judiciales, para entrometerse en el terreno personal, llegar a las profundidades de este Whip tan rico en matices. Y lo hace acompañándolo de notables personajes secundarios: Nicole (la bella Kelly Reilly de "Las muñecas Rusas" y "Sherlock Holmes") a quien conoce en el hospital y es con quien tendrá una situación amorosa atravesada por las adicciones de ambos y la búsqueda diferente que emprende cada uno para poder salir del problema, su abogado (Don Cheadle), un dealer "amigo" (pequeña y genial intervención de John Goodman) y Tamara Tunie como una de las azafatas que presenció su maniobra y se salvó en el accidente (soberbia en su contradicción en la escena del funeral).

Zemekis maneja majestuosamente las escenas de acción tanto en los momentos de las turbulencias como la del aterrizaje forzoso, impregnándolas de nervio y realismo. También acierta en la construcción del personaje central, sus momentos más íntimos y el dueto que forma con Denzel Washington es notable, logrando una sintonía en algunos simples gestos, captados en unos primeros planos profundos y develadores de los quiebres que el personaje central se niega a exteriorizar. 

La dualidad que maneja el guión, dejando entrever el costado heroico sin olvidar todo lo que esconde la superficie, es otro de los puntos a favor del film.
Ante un inicio sumamente eléctrico, se contrapone inteligentemente un momento más calmo del film en donde el personaje comienza a atravesar el infierno personal mientras se va desarrollando la etapa judicial.

Si bien este proceso judicial es momento muy esperado dentro del film, porque será en donde se decida el destino del personaje, las escenas del juicio son breves y contundentes, sin mayor extensión ni detalles del proceso.

Allí, en el estrado es cuando se logra una síntesis perfecta del proceso que ha recorrido nuestro personaje, nuestro héroe-antihéroe.
Pero Zemekis junto con el guionista deciden en una especie de epílogo del film, no solamente agregar más minutos a un metraje de por sí extenso (138 minutos en su totalidad) sino que además se vuelca hacia el lugar más común del cine americano.

Detrás del uniforme y los anteojos negros, hay otro Whip
Contraponiéndose a la oscuridad del personaje central, en este epílogo innecesario, Gatins elige echar mano al monólogo, a la sentencia discursiva y aleccionadora para darle un cierre completamente fuera de tono con el resto del film y perdiendo la credibilidad y la fuerza con la que el guión había trabajado a Whip (y que Denzel Washington logra magnificar en cada oportunidad de mostrar tanto la miseria, la vulnerabilidad como la soberbia que habita en él).
Un tic complaciente y tranquilizador, para una película que había ganado terreno justamente en manejarse segura en cualquiera de los dos carriles.
Angel y demonio, héroe desbordado y tremendamente frágil, Zemeckis y su guionista prefieren sobre el final, darle un giro, una pequeña vuelta de tuerca  que empaña lo que habían construido anteriormente.

De todos modos, un enorme trabajo de Washington, excelentes secundarios y una mano diestra para manejar los momentos más impactantes del film, hacen que "El vuelo" sea un producto sólido e interesante, bien construido, sobresaliendo con recursos nobles y con un relato atrapante.
Y sin los últimos diez minutos, hubiese sido brillante.

lunes, 18 de febrero de 2013

Queríamos tanto a Hitch

"Hitchcock"
de Sacha Gervasi
con Anthony Hopkins, Helen Mirren, Scarlett Johansson,  Toni Colette, Jessica Biel, James D'Arcy y Danny Huston

Mientras que Tobby Jones y Sienna Miller en el film para televisión "The Girl" tejen los entretelones de la filmación de "Los pájaros", esta adaptación para el cine del libro de Stephen Rebello enfocará en los entretelones de la filmación de uno de los más grandes éxitos de Hitchcock: "Psicosis".

Y mientras en la primera, hay una fuerte presencia de la obsesión que él tenía con sus primeras figuras y en particular, el vinculo turbulento que tuvo con Tippi Hedren, en este estreno para el cine de "Hitchcock" sobrevuela este tema en la relación con las dos actrices del film que está rodando Janet Leigh (encarnada por Scarlett Johansson) y Vera Miles (Jessica Biel). Pero la diferencia entre ambos resido en que este último centraliza la trama en el fuerte vínculo que Hitch tenía con su esposa Alma Reville.

Corre el año 1959 y la financiación de su nuevo proyecto por parte de los grandes estudios, se hace dificil. Sin embargo, Hitch tiene claro lo que quiere filmar por lo tanto no dudará en poner manos a la obra y financiarlo por sus propios medios, hipotecando su casa y poniendo dinero propio.
Es allí donde aparece una figura que evidentemente es fundamental para la carrera de este ícono del cine de suspenso y que es un tema no ha sido desarrollado en profundidad casi en ninguna oportunidad. Alma Reville, su esposa, es parte integrante de un dueto creativo que potenciará, aportará ideas y hasta tomará cartas en el asunto cuando Hitch flaquee y es el pilar fundamental por donde se construye este relato.

La mirada que el film de Gervasi hace sobre el personaje de Reville (brillantemente interpretado por Helen Mirren) será el punto más interesante, el más rico y es el personaje con mayores contradicciones que presenta la trama.
Mientras Alfred Hitchcock aparece como distante y poco afectuoso, el amor que la pareja se sigue teniendo hace que no solamente produzcan y revolucionen con este film, la historia del cine de suspenso, sino que además queda perfectamente retratada la gran mujer que se mantenía oculta tras la figura de Hitch  y hay momentos en donde inclusive el espíritu de Reville domina la película.


Este pequeño film revolucionó por completo la forma no solamente de hacer cine de suspenso - terror, sino también de ubicar al espectador dentro de la trama, y otro de los puntos interesantes de la historia es cómo cuenta la particular manera que tuvo Hitch de vender su propio film para que se convirtiese en un éxito. Como pudo sobreponerse a la negativa de los estudios y de la distribución a estrenarlo abiertamente a todo el público y en las grandes salas y sobre todo como el vínculo Alfred-Alma se fue fortaleciendo ante cada uno de estos obstáculos externos.

Lamentablemente, Gervasi (debutante en el cine de ficción -había filmado solamente un documental-) se queda absolutamente en la superficie y el retrato que hace de Alfred Hitchcock carece completamente de fuerza y de pasión. En el mismo sentido, la actuación de Anthony Hopkins se desdibuja, se empequeñece,  como si solamente se limitase a pasear el trabajo de maquillaje, sin poder encontrar la clave para desnudar el alma de este gran director.

Sus vínculos con las actrices -que cualquiera que ha leido un poco sobre Hitchcock sabe que son relaciones complejas, con un Hitch entre obsesionado, enamorado platónicamente y desquitándose con una cierta dosis de sadismo en la dirección- también se lo muestra de una forma muy liviana y sólo se filtra esto en algunas líneas de diálogo, pero sobrevolando el tema como si no fuese importante.

Esto tampoco permite que un elenco tan importante como el que maneja esta producción pueda tener algún momento de lucimiento y tanto Johansson y Biel como las actrices de "Psicosis" como Toni Colette en el papel de su asistente personal, Peggy Roberston, no tienen ninguna posibilidad de mostrar su talento, manejando un guión demasiado débil y que se limita a hilvanar algunos acontecimientos, sin ninguna profundidad.
Tampoco se le da ningún lugar preponderante al rol de Anthony Perkins, protagonista de ese gran éxito que fue "Psicosis" quien en la película (papel a cargo de James D'Arcy) aparece sin ningún tipo de continuidad ni subtrama dentro de la historia, como una presencia meramente anecdótica.

Sabemos que luego de todos los avatares de la filmación, "Psicosis" fue un fenomeno internacional y una de las películas más famosas de Hitchcock y de las más influyentes para su carrera como también lo fue para el cine en general. Y más de cincuenta años después, sigue teniendo un peso específico cada vez que se la nombra y nuevas generaciones la revisitan como un clásico obligado.
Para entrometerse en el mundo de este tipo de clásicos, tanto el guión como la dirección debieran haberle dado la entidad que este clásico merecía y en ningún momento "Hitchcock" logra su cometido.

Solamente la labor de Helen Mirren que sabe aprovechar cada una de las aristas que tiene su Alma Reville tan apasionada por su trabajo, por colaborar con su marido, aunque una parte de ella se siente abandonada por un hombre que parece frio y distante en la relación conyugal, está a la altura de las expectativas.
Hopkins, por el contrario, aparece como desganado y como si se sintiese hasta incómodo en la piel del director. Se pasea por delante de la cámara recitando su libreto pero en ningún momento aparece como creíble ni siquiera por el trabajo de maquillaje que ha sido nominado para el Oscar. 

Una serie de diapositivas, de postales, de viñetas que retratan tibiamente un momento tan importante en la historia del cine y un director de culto, mundialmente reconocido y que dejó un marca en el género del suspenso, un antes y un después en la aparición de su estilo narrativo y su manera de capturar la atención del espectador. Merecía un "homenaje" más acorde a su medida.


domingo, 17 de febrero de 2013

El Amour después del Amour

"Amour - Amor"
de Michael Haneke
con Emmanuelle Riva, Jean-Louis Trintignant, Isabelle Huppert y elenco

Hay dos sensaciones contrapuestas al terminar de ver "Amour".
Y en esas sensaciones encontradas, resuena el nombre de su director, Michael Haneke, quien construyó su carrera cinematográfica con un cine personalísimo, intenso, sumergido en medio de la violencia de la sociedad actual.

Así lo demostraron títulos como "Les temps du loup" visto en Buenos Aires en el BAFICI, sus éxitos comerciales como "Caché - Escondido" con Juliette Binoche y Daniel Auteuil y "La profesora de piano" con el impresionante tour de force de Isabelle Huppert y Benoit Magimel, además de la primer versión de "Funny Games" con una narración eléctrica, transgresora y desfiando todos los límites.

A mi gusto, poco queda en "Amour" de esos rasgos distintivos del cine de Haneke.
Sus marcas, la sequedad en la narración, su mirada personal e impiadosa para con sus criaturas, ya no aparecen en su última película que si bien trata un tema duro y para nada sencillo de abordar, lo hace con una subrayada tendencia en pendular entre mostrar la situación dolorosa en forma descarnada y suavizar compensatoriamente, con una actitud que claramente tiende a un cine destinado a agradarle al gran público. Conjuga esto con una estética mucho menos oscura desde la cual solía construir sus personajes.

A juzgar por la catarata de premios en cuanto festival ha sido mostrada y en la carrera por los Oscars, logrando nominaciones que no son frecuentes para un film europeo  -se encuentra nominada a Mejor Película, Mejor Actriz, Mejor Guión y Mejor Director, además del rubro que le hubieses correspondido como Mejor película Extranjera- se ha logrado el objetivo de que el público empatice más con este estilo algo más condescendiente y más piadoso para con los protagonistas. Esto no quiere decir que esta historia de amor esté contada como la receta edulcorada básica ni mucho menos, sólo que sabiendo que Haneke abordaba este tema, su visión descarnada y desencantada de la vida que ya desarrolló en gran parte de su filmografía, hacía presumir una puesta en escena mucho más revulsiva e intensa. 

Y cuál es la historia de "Amour"? Georges (Jean-Louis Trintignant) y Anne (Emmanuelle Riva) son una pareja de octogenarios. En el momento en el que Ann sufre un accidente que afecta gravemente a su salud, la pareja comenzará a atravesar una dura prueba.
El paso del tiempo, la enfermedad, el deterioro, la alienación, el enfrentamiento con la muerte y el encierro son algunos de los temas que aparecen en esta historia. 

Narrada casi como una crónica detallada de este proceso doloroso desde la cotidianeidad de los protagonistas, el guión va describiendo la fragilidad y el desmoronamiento del mundo interno de la pareja y  la dureza del relato reside en el hecho en si mismo más que en la forma en la que se lo aborda.

Se ha elegido una forma de mostrar el dolor pero más en la forma que en el fondo, hasta pareciese que en la superficie aparecen temas duro pero que en el fondo no se quisiese hacer sufrir demasiado ni a sus personajes ni al espectador.
El tema omnipresente de la muerte es en sí mismo una fuerte presencia en la historia, pero hay un cuidadoso registro para que todo quede enmarcardo en un tinte poético y delicado, aún en situaciones en donde supuestamente debiese aparecer la crueldad propia de la situación o de la reacción de los protagonistas.


Cualquiera que haya recorrido la filmografía de este director, sabrá que hay un nuevo abordaje en este filme y en la manera de Haneke de presentar este micromundo en donde Georges y Ann discurren sus días, casi en el encierro con alguna mínima interacción con el exterior entre las que se encuentra por ejemplo alguna salida a un espectáculo, la visita de un ex-alumno de Ann o mismo la de la hija de la pareja (otra brillante presencia dentro del filme, la de Isabelle Huppert) tan (auto)excluida del mundo de sus padres, relegada en la pertenenecia a ese micromundo en el que sólo parecen encontrarse cómodos Ann y Georges cuando están solos.

Si uno pudiese hacer abstracción del hecho de tratarse de un film de Haneke, quizás otros serían los comentarios.

Pero lo que más resuena y llama la atención es cómo esta especie de calvario íntimo ante la irrupción de la enfermedad, dentro del que penetramos como voyeurs invitados a este deterioro paulatino que vive la pareja, tiende a ser alivianado con diferentes alegorías de las que Haneke se nutre y que de alguna forma desorientan (como por ejemplo, entre otras, la de la paloma que se intromete en el departamento).

Más allá de todo esto, las actuaciones de estos dos monstruos como Trintignant y Riva, hacen que estos personajes transmitan con total intensidad y una dolorosa credibilidad  esta historia.
Ambos dan clases de actuación y seguramente quedarán como una de esas parejas antológicas, tratándose además de dos íconos del cine francés, habiendo participado ambos -mucho más aún Trintignant con la vasta filmografía que tiene en su haber- de films históricos y que han sido puntos de inflexión dentro de la historia del cine.
Ambos trabajan en los detalles, en sus expresiones, en su miradas y la cámara de Haneke los atrapa y hace que sus actuaciones resplandezcan más aún, inclusive cuando la fuerza de la imágen reemplaza a los diálogos.
Isabelle Huppert como la hija, símbolo del exterior que irrumpe en este círculo en el que la pareja ha quedado enclaustrada, casi sin darse cuenta, aborda su personaje de forma directa, completando un trío inmejorable.

"Amour" obviamente quedará en cualquier listado entre las mejores películas del año, pero personalmente, esperaba que Haneke vibrara fielmente a su estilo, con esa impunidad que lo caracteriza para incriminar a sus criaturas, aunque esta vez, evidentemente, prefirió apiadarse de ellas y suavizarse a si mismo. El público, evidentemente, agradecido.


Haneke y otra mirada dentro de su particular universo

martes, 12 de febrero de 2013

Los Miserables según Hooper

"Los miserables"
basada en el musical de Alan Boublil y Claude-Michel Schönberg que recrea el clásico de Victor Hugo 
de Tom Hooper
con Hugh Hackman, Russell Crowe, Ann Hathaway, Amanda Seyfried, Sacha Baron Cohen, Helena Bonham Carter, Eddie Redmayne y Samantha Barks


Hay mucho para decir sobre esta nueva adaptación de la novela de Victor Hugo, más precisamente, del musical que se inspiró en esta novela. Es prácticamente una historia conocida por todos, ya un super clásico de la literatura, pero para aquellos que se acercan al texto, al musical, a esta obra por primera vez, podemos decir que tiene varios elementos.

Como primer punto y ya desde el Prólogo, aparecerán los dos protagonistas absolutos, los antagonistas por antonomasia, que son Jean Valjean (Hugh Hackman, nominado al Oscar por este trabajo) -el preso que es liberado al iniciar el film luego de 19 años de trabajos forzados- y el policía Javert (Russell Crowe), ligados por esa obsesión enfermiza que se entreteje entre ellos y su juego de gato y ratón que dura por más de veinte años. 

Para el Primer Acto del musical, Valjean ya se ha redimido, ha cambiado su identidad y es dueño de una fábrica y alcalde de la ciudad.
Alli trabaja Fantine (Ann Hathaway, nominada al Oscar como mejor actriz de reparto) quien por una pelea en la fábrica con sus compañeras, se queda sin trabajo. Ya en la miseria vende su cabello (una de las escenas más impactantes del film junto con la interpretación desgarradora de "I dreamed a dream") se prostituye y dadas sus condiciones de vida, cae enferma.
Valjean le promete en su lecho de enferma, cuidar de su hija Cosette y sale a su búsqueda, huyendo además de Javert, quien al darse cuenta de la verdadera identidad de Valjean emprende una persecución implacable.

Cosette trabaja casi esclavizada en el hostal de los Thénardier, la pareja conformada por Helena Bonham Carter y Sacha Baron Cohen (quienes habían compartido cartel en el musical "Sweeney Todd" de Tim Burton), eximios estafadores de quien allí se albergue, y que son los encargados de darle con sus cuadros musicales (el más pegadizo es "Master of the House") el toque de comicidad al film.

Como segundo punto, fuera de esta historia personal de rivalidad entre Javert-Valjean, aparece en el escenario el París de 1832 con los pobres y sus miserias por las calles de la ciudad y un grupo de estudiantes que preparan la revolución.
Entre este grupo está presente la hija de los  Thénardier, Éponine (brillante trabajo de Samantha Barks quien tuvo este papel en el musical de Broadway) y en este punto, la historia entremezcla el tema de la revolución con un triángulo amoroso entre uno de los jóvenes revolucionarios, Marius, ambivalente entre Éponine y Cosette.

Samantha Barks, verdadera revelación
Y en esta conjunción de épica y drama romántico, aparecerá otro de los grandes temas del musical "One day more" en donde cada uno de los protagonistas se encuentra atravesando situaciones extremas y completamente diferentes.
Cinematográficamente, quizás sea el cuadro musical en el que Hooper acierte más, imbricando las historias y centralizando en este tema musical, las diversas ramas en que la historia se había diversificado, sacando provecho de la fuerza de la letra y de la música. Y Barks brilla nuevamente en "On my Own" con una calidad vocal que se destaca del conjunto de canciones de esta segunda parte.

Finalmente, otro eje importante del film es el derrotero personal de Valjean frente al compromiso que ha tomado con Fantine y lo que significa Cosette en su vida y lo que hará por ella y por Marius, su enamorado.

Hooper asume una tarea y un desafío enorme.
Llevar a la pantalla el musical más representado en Broadway no es tarea para nada fácil y si bien cuenta con oficio y con una gran producción a su disposición, su versión de "Los Miserables" tiene muchísimos puntos a favor pero también algunas debilidades.
Su extensión no favorece -habría que haber reducido de alguna forma los 158 minutos de la puesta-, y quizás los pasos de comedia donde aparecen los Thénardier son los que resienten y dispersan la tensión de la trama, aunque por otra parte es en donde Hooper comienza a manejar los cuadros musicales con mayor coreografía y despliegue visual, apartándose de los solistas.
Si bien estas canciones solistas tienen imágenes cinematográficamente hermosas, en muchos de ellos, el director recurre durante varios minutos a primeros planos, perdiéndose la dimensión de espectáculo, situación  que si aprovecha en otras grandes puestas como la de "Do you hear the people sing" sobre el final, de una fuerza  y una emotividad contundente.

Otro de los puntos flojos es la composición de Javert de Russell Crowe, que no convence ni desde lo actoral y mucho menos desde lo musical y la presencia aniñada de Amanda Seyfried como Cosette, algo desdibujada y sin mayor lucimiento (en cambio Isabelle Allen como la pequeña Cosette tiene una participación vibrante).

Valjean versión Hugh Hackman
A Hugh Hackman se lo nota comprometido con su Valjean -un personaje nada fácil y que ha sido representado por grandes actores- y puede mostrarse dúctil en las diferentes facetas y hasta brillar en algunos cuadros musicales en los que se destaca.
Baron Cohen y Bonhan Carter son los perfectos "monigotes" para los Thénardier y Eddie Redmayne (a quien vimos en "Mi semana con Marilyn") saca perfecto provecho de su Marius.

Pero los lauros en lo musical se los lleva el elenco femenino. Samantha Barks como Éponine y la pequeña -en función a la duración total del filme- pero inmejorable participación de Ann Hathaway como Fantine son de una calidad musical y un brillo en pantalla únicos y son quienes tienen a cargo las mejores escenas musicales de esta versión.

Una nueva revisión de este clásico es siempre bienvenida y aún con sus puntos menos logrados, el trabajo de Hooper remite al musical clásicamente impactante de Broadway al que puede haberle faltado creatividad en su trabajo de dirección para que no quedase tan adherido a la pieza teatral.
De todos modos, el trabajo de producción, los rubros técnicos y las clásicas canciones que adornan la banda de sonido, construyen un producto sólido y que seguramente quedará como uno de los clásicos musicales que se han llevado a la pantalla como "Chicago" "West Side Story" "Cabaret" "Hair" o las más recientes "Billy Elliot" y la ya nombrada "Sweeney Todd".

Magistral, Ann Hathaway, como Fantine


domingo, 10 de febrero de 2013

De como Soderbergh baila el caño

"Magic Mike"
de Steven Soderbergh
con Channing Tatum, Alex Pettyfer, Olivia Munn, Matthew Mc Conaughey, Kevin Nash y Cody Horn



No caben dudas que a Steven Soderbergh le encanta filmar, ama el cine y no tiene ningún tipo de problemas en mostrarse versátil y poder abordar diferentes géneros. Incluso demostró que sin perder rasgos característicos dentro del su  filmografía, ama los riesgos y la experimentación y sabe desplazarse desde los llamados "tanques" del cine mainstream hasta otros proyectos  más puramente independientes. Lo que tampoco, obviamente, está mal.
Lo que podría objetarse, si es que uno pudiese hacerlo, es que haya perdido esa personalidad distintiva dentro de su cine y la calidad con la que encaraba cada proyecto.


Soderbergh fue quien desde "Sexo, metiras y videos" hace ya más de 20 años, revolucionara por completo una mirada dentro del cine "indie" americano, y fue a partir de ese gran film que pudo comenzar a trazar una carrera sin atarse a ningún esquema preestablecido pero si a la calidad con que filmaba y con la que estructuraba los relatos dentro de sus películas.
Así fue por ejemplo el hacedor del "Kafka" con Jeremy Irons, filmar con un pulso intenso y violento en "Vengar la Sangre" con un Terence Stamp memorable, un freso de la sociedad americana en "Traffic" y la taquillera "Erin Brockovich" con Julia Roberts.  Puede filmar dentro de un producto más hollywoodense y divertir como en "La gran estafa" manejando un elenco de primerísimas figuras como George Clooney, Brad Pitt, Matt Damon, Andy Garcia y nuevamente con Julia Roberts en su elenco y hasta darse el gusto de filmar la secuela... y otra más.
Fue alternando con proyectos que han pasado sumamente desapercibidos sobre todo en la cartelera porteña y otros que no pudieron ser ni siquiera estrenados en nuestro país.

Del lado de los intentos fallidos o que tuvieron una repercusión poco considerable quedaron "Full Frontal" "The good German", "Solaris", "El desinformante" y ya dentro de un cine que no parece para nada hecho por Soderbergh tenemos el último estreno en nuestro país que fue "La Traición" ("Haywire") rodada como un homenaje al cine clase B que no se entiende jamás si es un homenaje a películas de bajo presupuesto o si realmente no logra su cometido y se queda a mitad de camino y finalmente,  la que nos ocupa "Magic Mike".

¿Qué tiene "Magic Mike" del cine de Soderbergh? Nada. O poco y nada.

Basada en la propia historia del protagonista del film, Channing Tatum (de "Querido John" o "Votos de amor" y que tiene como siete películas en post-producción lo que hace parecer que lo veremos hasta en la sopa), cuando era stripper antes de su etapa hollywoodense, pareciera que la idea quisiese tener puntos de contacto con "Boogie Nights" pero Soderbergh elige pasarle por el costado a una cantidad de temas que presenta.
Pero se define muy pudoroso a la hora de abordarlos en profundidad y termina pareciéndose mucho más que a ese gran film de Paul Thomas Anderson, al bodriazo de otro director de probada trayectoria como Paul Verhoeven y su vergonzosa "Showgirls".

Asi como todo lo que se muestra son músculos, aceite y cuerpos trabajados, pareciera que la esencia del film es justamente esa, una cáscara exterior y muy poco buceo en el interior de los personajes, que cuando parecen comenzar a mostrar sus sentimientos, el guión empieza a hacer agua y a aburrir porque parece destinado a unir con una historia lábil y poco interesante, una cierta cantidad de números musicales dentro del ambiente stripper como para que la película intente contar una historia.

Y allí, enclavada dentro del ambiente stripper masculino, se asoma una mirada incisiva a la noche y todos sus "condimentos".
Pero el planteo inicial va diluyéndose para entrar a contar la historia personal de Mike (Channing Tatum y el Magic Mike del título), un número uno dentro del mundo stripper y particularmente dentro del Club que está comandado por  Dallas -un papel para que Matthew Mc Conaughey pueda lucirse ampliamente y al que sabe sacarle todo el provecho- y su relación con Adam.
Adam (Alex Pettyfer de "Soy el número cuatro" y "El precio del mañana") será el apadrinado de Mike, quien lo hará ingresar al Club y lo inicie en la carrera, siempre bajo su ala protectora. Con un talento natural y el entrenamiento que le ofrece Dallas, Adam rápidamente entiende los códigos del negocio.

Y se plantea el triángulo y el conflicto cuando Mike empiece a interesarse en la hermana de Adam, Brooke (papel a cargo de Cody Horn a quien veremos en el próximo estreno de "En la mira") y haya una cierta atracción pero a la vez rechazo cuando Brooke sepa el oficio en el que Mike lo está iniciando.

Todo está tratado con una superficialidad que roza el aburrimiento y el desinterés y con un ritmo narrativo completamente ajeno al cine de Soderbergh. Algunos pasos de drama se van hilvanando entre los números musicales de los strippers pero no se termina de imbricar y de definir claramente la historia que se quiere contar.

Las coreografías de Alison Faulk son interesantes, bien construidas y completamente funcionales a lo que se quiere mostrar, pero la diferencia de ritmo entre esas puestas coreográficas y la supuesta historia que se quiere contar entre cuadro y cuadro es tan contrastante que desorienta, como si toda la electricidad del film estuviera puesta en unas coreografías supuestamente transgresoras. Y hace poco en "Tournée", Amalric clavaba el bisturí en cada una de las bailarinas de strip exponiéndolas en cuerpo y alma, y en comparación "Magic Mike" aparece como un producto para erotizar quinceañeras, completamente vacío de contenido y con una historia que no logra terminar de tomar cuerpo a lo largo de todo el film.

Se tocan obviamente, todos los temas que se esperan dentro de un film instalado en la noche y en el mundo stripper, pero todo sobrevolado con una liviandad, sin animarse a profundizar ninguno de ellos. Por el contrario, Soderbergh elige una mirada más soft, menos comprometida que en otro de sus trabajos, produciendo una película completamente desangelada, sin mucho para contar más que algunos pequeños detalles de las vidas de los strippers como para darle algún rasgo "humano" al relato.

Mientras que la película no logra hacer pié en la historia romántica, quizás gana un poco de interés en el "behind the scenes" que se plantea en los camarines donde conviven los strippers. Los diálogos, con algunos rasgos de improvisación, pueden ser lo más interesante que pueda tener el film, pero no hay mucho más que eso para conformarse. 

Todo obviamente está prolijo y presentable, bien filmado y mostrado atractivamente, pero está ineludiblemente lejos, muy lejos de lo que Soderbergh está acostumbrado a dar en pantalla. Un elenco compacto que cumple con su cometido en donde como ya fue dicho sobresalen los momentos en que Mc Conaughey aparece en pantalla, queda una sensación de pobreza después de "Magic Mike" pero no precisamente por las situaciones pretenciosamente dramáticas que atraviesan los protagonistas, sino por un film completamente fallido.
Y no hay músculo que lo salve del tedio.