lunes, 28 de enero de 2013

Huppert y Poelvoorde juegan a la bella y el bestia

"Mi peor pesadilla"
de Anne Fontaine
con Isabelle Huppert, Benoît Poelvoorde y André Dussollier



Anne Fontaine es una directora de vasta experiencia tanto en la televisión como en el cine francés. La hemos conocido hace unos cuantos años con "Cómo mate a mi padre" un intenso drama con Charles Berling y Natacha Régnier, luego con  "Nathalie X", un particular triángulo erótico-amoroso con Fanny Ardant, Gérard Depardieu y Emmanuelle Béart , incursionó también en el thriller psicológico con la inquietante "Entre ses mains" con Benoît Poelvoorde e Isabelle Carré y pintó el retrato biográfico de "Coco antes de Chanel" de la mano de Audrey Tautou.

En este caso, Fontaine decide abordar el terreno de la comedia y lo hace de la mano de un elenco de primera línea: Isabelle Huppert, el mismo Poelvoorde y André Dussollier, tres absolutos talentos del cine francés actual.

Poelvoorde es Patrick, un hombre que vive con su hijo en la parte de atrás de una furgoneta, un poco
afecto a la bebida, pasó siete años tras las rejas, ahora vive en parte gracias al seguro social y a algún que otro trabajo de albañilería. 
Agathe (Huppert) por su parte vive con su marido (Dussollier) y su hijo en un lujoso departamento frente al Parc du Luxembourg, en el corazón de París. Ama la cultura, trabaja  en una fundación de arte contemporáneo y se codea, entre otros, con el Ministro de Cultura francés.

Sus hijos son compañeros de colegio y por lo tanto, en una reunión de padres entrecruzarán sus caminos y como los hijos son muy buenos amigos, se facilitará la situación para que muy pronto Patrick esté dentro de la casa de los Dambreville haciendo algunos trabajos e inesperadamente trabe amistad tanto con la dueña como con el dueño de casa e incluso pida una piecita de servicio para quedarse a dormir algunos días.

Lamentablemente Anne Fontaine recurre a un guión que ella misma escribe con Nicolas Mercier -quien tiene una vasta carrera en televisión- y quizás atan demasiadas situaciones de "Mi peor pesadilla" a un ritmo que ya ha pasado de moda en el cine hace más de treinta años y que no logra ninguna profundidad.
Los personajes de Patrick y Agatha están pintados desde un primer momento con trazos gruesos, plagados de obviedades y mostrando su oposición en forma tan evidente que pareciera que el espectador no puede aportar nada todo bien subrayado y digerido. 
Si bien logran una excelente química en pantalla porque tanto Poelvoorde como Huppert tienen una extensa carrera, muchísimo oficio y talento de sobra, tienen que lidiar con situaciones un poco infantiles y con un guión que no les ayuda a demostrar todo su talento.

Basada en el arquetipo de que los polos opuestos se atraen, los pasos de comedia que plantea Fontaine están más cerca de cualquier telecomedia costumbrista de Suar (al mejor estilo "El sodero de mi vida" o "Campeones", se acuerdan?) con el hombre ordinario y con pésimos modales, enamorando a la ricachona burguesa que vive en su burbuja.
Fómula ya vista enorme cantidad de veces a la que esta película no logra encontrarle una vuelta de tuerca diferente ni nada nuevo que aportar.

En medio de ellos, cercando el "triángulo" para que se disponga la comedia, está presente un talentosísimo André Dussollier quien se encuentra desaprovechado por completo en un papel que hasta en alguna que otra escena lo deja hasta un poco mal parado y  haciendo el ridículo.

El esquema sobre el que se monta la comedia es básico, con situaciones obvias y solamente ver a estos tres comediantes en pantalla justifica mínimamente el sentido de haberlos reunido. Huppert deja claro que si bien es mundialmente reconocida por sus papeles dramáticos, tal como pasó en "Copacabana" -aún inédita en nuestro país- o en "8 mujeres" demuestra que tiene un gran sentido de la comedia y su aire burgués es inigualable.

Poelvoorde (quien en la otra película de Fontaine "Entre ses mains" traza un excelente retrato de un psicópata) se deja llevar por la tentación de construir su personaje desde el cliché más común y conocido, cuando ya lo hemos visto en otros trabajos como "Guerra de Misses" del gran Patrice Laconte o en "Les émotifs anonymes" -dentro de Les Avant Premières 2012- donde su construcción más sutil favorecía ampliamente al resultado del mecanismo de la comedia.



Tanto la pareja protagónica como Dussollier, tienen que lidiar con un guión que parece escrito con los códigos del humor de los años sesenta, donde las situaciones se aceptan sólo porque están pasando en pantalla.
Son hasta situaciones ridículas que no tienen ningún asidero ni pueden suceder en la realidad, tal como se presentan (la novia que consigue Dussollier para plantearle a Huppert irse de su casa al instante, la situaciones que acercan el vínculo entre los protagonistas, los personajes secundarios como los docentes del colegio o los visitadores sociales) ni tampoco se las muestra con algún condimento interesante más que lo que ya sabemos que va a pasar a partir de que están planteados los primeros minutos de la película.

Lejos de las mejores comedias que está produciendo Francia con un estilo narrativo propio y con guiones con un aroma particulamente francés, "Mi peor pesadilla" recurre a los modelos más básicos de la tipica comedia americana que no siempre sientan bien en otras latitudes y sobre todo, en otra época, ya que sólo hubiese funcionado unos cuántos años atrás... muchos.
Una pena.

viernes, 18 de enero de 2013

Tengo los ojos de Darín

"Tesis sobre un homicidio"
de Hernán Golfrid
basada en la novela de Diego Paszkowski
con Ricardo Darin, Alberto Ammann, Arturo Puig, Calu Rivero, Mara Bestelli y Antonio Ugo



Es difícil, al menos en primera instancia, poder dar un opinión acerca de "Tesis sobre un homicidio".
No es porque uno no sepa qué decir precisamente -hay mucho para hablar sobre los distintos aspectos de la película-, sino porque terminada la proyección, hay una dualidad desde el guión y en la narración que dificulta encontrar fácilmente para qué lado se inclina la balanza.

La historia con ribetes de policial y una estructura del más clásico thriller que invita al espectador a descubrir  quién fue el asesino, se presenta en forma sencilla y simple, ya desde el inicio.
Frente a la facultad de Derecho y prácticamente en las propias narices de Roberto Bermúdez (Ricardo Darín) -un existoso profesor especialista en Derecho Penal que se encuentra dictando un postgrado en ese momento-, se comete un brutal asesinato.
No solamente será presenciado por su grupo de alumnos, sino por el propio Bermúdez quien rápidamente siente que ni el lugar ni el momento del crimen ha sido casual. Y la víctima? Fue elegida al azar o tampoco es obra de la casualidad?. Una fuerte sensación de que el asesino ha hecho todo lo posible para desafiar su inteligencia, sus ideas sobre la justicia, su talento y su renombre, lo invade rápidamente

Experiencia, intuición, presunciones, conexiones entre los hechos y los detalles, hacen que este profesor solitario comience a obsesionarse con este tema, casi volviéndolo a sumergir en un pequeño infierno personal.

La obsesión comienza a ganar terreno más aún cuando uno de sus alumnos del postgrado, el abogado Gonzalo Ruiz Cordera (Alberto Amman) no solamente siga dejando señuelos para implicarlo cada vez más sino que la historia que rodea el asesinato comenzará a revivir algunos fragmentos del pasado de los protagonistas.

Bermúdez sabe (o se autoconvence?) de que Gonzalo es el asesino.
Todo tiende a demostrar que sus apreciaciones y que el análisis pormenorizado que él ha hecho, son acertadas y por ende todas las miradas se dirigen contra Ruiz Cordera. Rápidamente comenzarán a  ciertos indicios que hacen dudar de la veracidad de su construcción de los hechos.

Si a esto se le suma, además, que dentro de ese juego de "el gato y el ratón" que se plantea entre los dos protagonistas, interviene la presencia femenina de la hermana de la víctima (papel a cargo de Calu Rivero) que se verá emocionalmente implicada -desde diferentes puntos de vista- con ambos, el cocktail se pone cada vez más interesante y el triángulo clásico hace su presencia dentro del policial.

El director Hernán Golfrid (cuyo primer largometraje fue "Música en espera" con Diego Peretti y Natalia Oreiro) elige cambiar completamente de registro para hacer pie en una narración de thriller legal con claros elementos de policial clásico y algunas vueltas de tuerca. 
Si bien la dirección es correcta y el film en si mismo cuenta con una producción y una factura técnica que lo convierte en un producto sólido, el guión lamentablemente no convence, y lo compensa sobremanera con un elenco de primeras figuras, aún con sus desniveles.

No se puede decir mucho más de Ricardo Darín que no se haya dicho.
Puede vibrar en la cuerda de la comedia como en "Un cuento Chino" y "Amorosa Soledad", bucear en universos más complejos como los de Pablo Trapero en "Carancho" y "Elefante Blanco" o dejarse llevar por Campanella en el registro más costumbrista de "El hijo de la Novia", "El mismo amor, la misma lluvia" o la impecable "El secreto de sus ojos".
Con un rostro completamente cinematográfico que transmite en pantalla un plus que no cualquier actor logra, el Bermúdez de Darín es otra de sus grandes composiciones aún con elementos que él ya ha manejado en trabajos anteriores.
El timing que le imprime a los diálogos, su manera de decir, su presencia, son elementos que juegan rotundamente a favor de "Tesis sobre un homicidio".

Roberto Amman (conocido en filmes españoles como "Celda 211" y "Eva", aún inéditos en nuestro país) está perfecto como su contrafigura, en la construcción de un estudiante enigmático que sirve para alimentar la duda, la incertidumbre, la ambivalencia.
El elenco secundario es más heterogéneo con acertadas intervenciones de Arturo Puig, Antonio Ugo y Mara Bestelli -aunque la química con Darín aparezca por momentos como demasiado forzada- y lamentablemente Calu Rivero desentona -y mucho-, no pudiendo encontrar la forma de hacer que su Laura gane contundencia.

Pero ni la dirección ni el buen elenco logran por completo su cometido porque el guión tiene algunas fallas, algunas, de trazo grueso.
Puede perdonarse que algunas situaciones se encuentren entre lo mas cliché del género, bordeando permanentemente el lugar común, pero el problema fundamental se encuentra en los diálogos. 
Discursivos, extensos, tendiendo a remarcar con lujo de detalles cada situación importante, allí donde abundan en explicaciones es justamente el momento en que dejan de ser convincentes.
En el terreno literario (no olvidemos que es la adaptación de una novela) esto puede funcionar. Pero en lo cinematográfico que la acción misma quede relegada para que dos personajes en un diálogo expliquen lo que está pasando o las conclusiones a las que van llegando, subestima por completo el espacio del espectador, que ineludiblemente para que el cine funcione, se tiene que rendir al juego y construir por si mismo su propio entramado, su propio rompecabezas.


Con tanta sobreabundancia de palabras, las imágenes quedan como en un segundo plano y todo tiende a conducir al espectador de la mano, por un único camino, subrayando en muchas situaciones adónde tiene que mirar  y qué cosas tiene que escuchar.

Frente a un desarrollo completamente "enciclopédico" y explicativo, Golfrid elige construir un final sugerente e inteligente, homenajeando al mejor Hitchcock -y su ya clásico corto "Cordero para la cena"- donde la prueba del delito juega un rol fundamenta.
Ante la posibilidad del crimen perfecto, el final irrumpe intempestivamente, casi desorientando y listo para abrir el debate.

Espero sus comentarios...

lunes, 14 de enero de 2013

Propuesta indecente

"Y si vivimos todos juntos...?"
de Stéphane Robelin
con Guy Bedos, Daniel Brühl, Geraldine Chaplin, Jane Fonda, Claude Rich, Pierre Richard, y elenco



Hace algunos meses pudimos ver el enfoque de un grupo de gente de la tercera edad (seguramente alguien que lea va a odiar este encasillamiento, pero cómo decirlo?), ingleses todos ellos, que buscaban en un supuestamente exótico hotel en la India una forma de pasar su vejez de una forma diferente. Esa película deliciosa es "El exótico hotel Marigold" (Critica aquí) con un elenco realmente soñado.
Ahora, un dreamcast con mayor aroma francés pone nuevamente en el ruedo casi el mismo tema, pero planteado desde un enfoque diferente, con una vuelta de tuerca quizás un poco más apuntada a sobrellevar con dignidad y en compañía de los amigos los achaques y las cosas que van apareciendo a medida que pasan los años.

Comparten también en común, el foco principal de atracción del film que es indudablemente el elenco que ha logrado reunirse para tomarse con algo de humor casi autoreferencial, que ya son actores de una vasta trayectoria, actores de la tercera edad (ups, lo dije otra vez!) y sobre todo parece aún más interesante la inclusión dentro del grupo de Jane Fonda, no solamente por la sutil rareza de verla hablar en Francés sino por la vitalidad que exuda en pantalla, tan lejana a representar una septuagenaria.
Por más que tenga los años que tenga -y la cantidad de cirugías que no pueden ocultarse-, se la ve hermosa en pantalla, super fresca y vital (completamente opuesta a la macchieta de una hippie de antaño en el último film de Bruce Beresford, "Peace, Love and Misunderstanding" donde juega el rol de la madre de Katherine Keener cayendo más cerca de una caricatura que de la interpretación mucho más acertada que logra en este film francés).
Y además de Fonda, están aquí también un delicioso Pierre Richard, dos monstruos del cine francés como Claude Rich -divertisimo con su lujuria senil- y  Guy Bedos -el cascarrabias del grupo- acompañados por  Géraldine Chaplin, todos ellos muy naturales y frescos a la hora de tomarse con un poco de humor, las penurias que deben estar pasando ellos mismos.

La idea de estos sexagenarios (o un poco más...) que han mantenido una amistad por mas de 40 años, de afrontar la vejez viviendo todos juntos a fin de poder sostenerse en una especie de comunidad amistosa tiene en la lectura de Robelin algunos costados demasiado previsibles.
El guión tiene una estructura clásica de los que saben combinar el humor y el drama por partes iguales y dentro del humor, elige un tono simple y directo, mostrando además a este grupo de jubilados en una contraposición subrayada y obvia con el rol que juega dentro de la trama el personaje de Daniel Brühl (a quien vimos en "Good Bye, Lenin" y más recientemente en "Bastardos sin gloria" o "7 días en La Habana"), un auxiliar que se vincula con el personaje de Fonda y de sus charlas saldrá esa conclusión adocenada que el amor, el deseo, el sexo, la pasión, el humor  y las ganas de vivir están presentes a cualquier edad, por más insólito que le parezca a los jóvenes.


De la otra orilla, es justamente esa simpleza y ambivalencia de la narración entre la comedia y el drama, lo que le da un valor agregado porque aún con esa "limitación" en un guión más simpático que creativo, consigue el objetivo. Y más allá del registro de comedia liviana con el que el director va narrando la historia, jamás se pierden de vista los temas que aparecen casi inexorablemente en una historia como ésta.
Tanto la enfermedad, como la vejez, el deterioro, los abandonos, la tristeza, aparecen cada uno en su justa medida sin perder de vista el humor pero sin negar este sabor agridulce que también aparece. Y temas que quizás serían más complicados de sostener desde el drama más concreto, se pueden incluso tomar con humor y abrir entonces el tema sin caer en el melodramatismo.
Si bien el guión tiene algunas "fallas" y cae en algunos "sentimentalismos" -dificilmente evitables por el tono elegido-, el elenco absolutamente impecable logra con su frescura, hacer de cada una de las situaciones una clase de actuación y ser ampliamente convicente en esta idea de convivencia mediante una historia liviana, fresca, muy agradable y sin dejar la reflexión completamente de lado.

También el relato se estructura inteligentemente de forma tal que cada uno de los protagonistas pueda tener un momento particular de lucimiento actoral.
Tanto Jane Fonda como Géraldine Chaplin, cada una en su personaje, están absolutamente aprovechadas en todas las tonalidades que les permite el juego y realmente el director sabe explotar sus potencialidades al máximo.

Y por supuesto que el terceto masculino no se queda atrás.
Pierre Richard (ese que nos deleitara con "Alto, Rubio y un zapato negro" "La Carrera de la cebolla" "Mala Pata" y tantas otras comedias famosas) le saca jugo a su papel, quizás el más interesante porque haciendo de este enfermo de Alzheimer un olvidadizo querible, sensible y con momentos realmente muy conmovedores, se roba las mejores escenas de la película.
Claude Rich guarda ciertos secretos compartidos con las dos mujeres del equipo y es pura picardía mientras Guy Bedos,  casi en las antípodas, completa el grupo con esa mezcla de cascarrabias y mala onda sin remedio. 

Una comedia sobre el tránsito de la vida (no importa la edad) de una forma diferente: absolutamente plena. Y uno sale renovado despues de ver "Y si vivimos todos juntos...?", renovando los votos para honrar la vida como decía Eladia Blazquez.
Una película chiquita, pero encantadora.

sábado, 12 de enero de 2013

Me parece haber visto un lindo gatito...

"Una aventura extraordinaria"
("Life of Pi")
de Ang Lee
con Suraj Sharma, Rafe Spall, Irrfan Khan y la participación de Gérard Depardieu

Desde que conocimos a Ang Lee con "El banquete de bodas" que fuera nominada al Oscar a la mejor pelicula extranjera de ese año, hemos dado con un director singular, que se destacó rápidamente dentro del cine oriental y fue recibido en Hollywood con los brazos abiertos y fundamentalmente comenzó a tejer su carrera con un sello y un estilo propio.

Aparecen en su cine, dos elementos fundamentales:
- un exacerbado cuidado por la estética, un director que está meticulosamente pendiente de cada uno de los detalles que ayuden a crear una atmósfera particular en cada una de sus películas,  un universo diferente para cada una de ellas, una especie de microclima en donde sumerge a sus personajes
- sus protagonistas presentan una constante: se encuentran en un punto de inflexión en sus vidas donde sienten que no tienen un lugar en ese mundo, quieren romper con las hipocresías del entorno aún con su necesidad de ser incluidos o comprendidos.

Sin duda, ya conocemos su plasticidad, tiene la capacidad de mostrarnos con el mismo rigor el mundo de dos familias disfuncionales de los suburbios de Connecticut en los años '70 en "La Tormenta de Hielo"; adaptar una novela de época de Jane Austen en "Sensatez y sentimientos" donde pone la lupa en las relaciones amorosas y los matrimonios con dotes para salir de la vida austera; rendir culto a las tradiciones, los valores, los rituales y los diferentes estilos de vida a través de las tres hermanas protagonistas de "Comer, beber, amar".
Puede tanto incursionar en el universo del comic con "Hulk" con la misma pasión con la que rinde homenaje a las artes marciales y los guerreros en "El tigre y el dragón" o pinta una perfecta acuarela de los tres días de paz y música del festival más nombrado en el mundo con la altamente recomendable  "Taking Woodstock" -que no pudimos ver en el cine  Comentario aquí -.

Ahora es el turno de adaptar la famosa novela "La vida de Pi" de Yann Martel al lenguaje cinematográfico,  título que fue extrañamente traducido como "Una aventura Extraordinaria", caprichos que jamás llegaremos a entender.
La historia arranca cuando Pi Patel (Suraj Sharma), un inmigrante de Pondicherry en India que vive en Canadá, tiene una entrevista con un novelista que tiene referencias de una gran historia que merece ser contada en una apasionante novela, la propia historia de Pi.
 
Es así, como intentando recomponer la aventura de su vida, el relato arranca como un gran flashback que recorrerá absolutamente todo el filme y que periódicamente será interrumpido para volver al presente e ir intercalando algunos fragmentos de esa conversación con el novelista a fin de hacer algunas acotaciones -también es interesante el uso de la voz en off- y seguir acotando y ampliando la historia.
 
Durante todo el primer tramo, la película aborda la infancia y la adolescencia de Pi y es definitivamente en esta primera parte en  donde se presentan los fragmentos con mayor humor y creatividad del guión y que facilitan una mayor fluidez en el relato.
Además, el hecho de que la familia de Pi sea propietaria de un zoológico, favorece a que además este segmento del relato esté lleno de exotismo y que Ang Lee aproveche al máximo la tecnología 3D y la animación digital ya desde el inicio de la historia.
 
Allí en el zoológico, Pi conocerá a Richard Parker, eje central de la película -un tigre creado con tecnología 3D gracias al notable trabajo de más de 600 artistas digitales y cuenta con más de 10 millones de pelos hechos virtualmente y han contado con cuatro animales de verdad para dar mayor realismo, situación que han logrado aún cuando todo se reducirá más adelante a vincularse en un bote salvavidas muchas veces en constante movimiento-.

Su familia decide mudarse a Canadá, y trasladar los animales que han vendido a Norteamérica. Tras una fuerte tormenta, sólo Pi logra escapar cuando alguien de  la tripulación lo arroja a un bote salvavidas. Alli tendrá como compañeros justamente a Richard Parker, una orangután, una cebra y una hiena.
Aquí la historia da un giro importante y comienza a tener ribetes de "Titanic" o "Náufrago" o cualquier otra historia de supervivencia. Pero las distintas viscicitudes de Pi en mar abierto (el encuentro con las ballenas, los distintos desafíos frente al tigre, las filmaciones nocturnas) sorprenden por la belleza con que están fotografiadas.
Un impecable trabajo de Claudio Miranda en ese rubro que es realmente notable, lujoso, admirable, para volver a sorprenderse como un chico en cualquiera de las situaciones que propone la película.

Quizás cuando el relato gana en esplendor visual, en imágenes increíblemente bellas -potenciadas más aún por efecto de la tecnología y aprovechando el 3D en su máxima expresión- es cuando el guión comienza a lentificarse y hasta puede tornarse algo reiterativo.
Y si bien Ang Lee jamás pierde el pulso de la narración, tiene que quizás compensar con un despliegue visual -y no sólo visual porque hay detalles en los efectos de sonidos que nos zambullen aún más dentro de la historia- una historia cuyo interés comienza a diluirse.

Quizás no valga la pena seguir adelantando mayores detalles argumentalmente para dejar que la historia transporte a cada uno dentro de las pequeñas sorpresas que están reservadas en cada tramo del film.

Sólo queda mencionar que si bien en un inicio el personaje central responde a los cánones prototípicos de los protagonistas de Ang Lee, la manera en que fue adaptada la novela no tiene la fuerza de otros trabajos del director.
Incluso en el último tramo se resuelve de una forma forzadamente instalada en la fábula, con ciertos pasajes que suenan demasiado didácticos -sobre todo en los fragmentos sobre la fe y las creencias- y donde se muestra más preocupado por subrayar una buena moraleja que por darle un cierre con la altura que planteaba la historia en un inicio.


Pasadas las dos horas de "Una aventura Extraordinaria" queda un deslumbramiento por la belleza de las imágenes, por haber estado transportado con la misma delicadeza al fondo del mar, a un zoológioc hindú o a una isla con plantas carnívoras pero se instala un raro sabor.
El de un lujosísimo envoltorio para una historia que no tiene la misma fuerza ni despierta el mismo interés que ese despliegue visual completamente superlativo con el que nos impacta este nuevo cuento de un director notable.

miércoles, 9 de enero de 2013

La hoguera de las apariencias

"Mentiras Mortales"
de Nicholas Jarecki
con Richard Gere, Susan Sarandon, Tim Roth, Nate Parker y Brit Marling



El nuevo thriller protagonizado por Richard Gere, "Arbitrage", llega a las pantallas nacionales con una traducción que no brinda ninguna referencia al mundo de las finanzas y los negocios, el entramado económico y los hilos del poder, en el que se circunscribe la historia. Tal fue el caso de "El Fraude", titulo con el que fue distribuida en Europa.
La elección de "Mentiras Mortales" como título, no es realmente una elección de lo más afortunada porque si bien seguramente fue elegido porque suena mucho más comercial que su título original ("Arbitraje") puede llevar al espectador a confundirse con otros tantos títulos similares e incluso esperar un producto diferente.

En este caso la historia gira casi excluyentemente en la figura de Gere (nominado al Globo de Oro como mejor actor en drama por este trabajo) quien encarna a Robert Miller, que ha llegado a su cumpleaños número 60 rodeado de su sólida estructura familiar y con un pasar profesional sumamente exitoso, tanto que hay todo un imperio financiero que recae en sus espaldas.

Sin embargo, no todo lo que reluce es oro y si bien en la superficie, nuestro protagonista sigue haciendo esfuerzos por sostener una imágen y que se siga respirando un aire de éxito en su entorno y un equilibrado clima familiar, diversos hechos lo irán dejando cada vez más al borde del precipicio.

Al mismo tiempo que intenta efectuar diversas operaciones de venta de acciones de su empresa y que de estar forma no queden al descubierto ciertas modificaciones que existen en los informes y en los Estados Contables de la compañía, obviamente con cifras fraudulentas, alteraciones y comprobantes faltantes; un accidente altera el giro de las cosas y complicará aún más la delicada situación de Miller.
En una escapada con su amante, una francesa dedicada al mercado del arte (Laetitia Casta) sufren un inesperado accidente. Rápidamente tendrá que tomar algunas decisiones que ineludiblemente lo irán concectando con algunos personajes de su pasado y se verá  nuevamente implicado en una trama de mentiras, especulaciones, apariencias que será cada vez más dificil de sostener en el ámbito familiar.

El director, Nicholas Jarecki, plantea en éste, su primer largometraje, un ritmo que no decae en ningún momento, aferrándose al esquema más tradicional del thriller y con una estética clásica, que puede relacionarse con algunos otros trabajos del mismo Gere durante la década de los noventa como "La verdad desnuda" o "Internal Affairs". No solamente el guión, sino inclusive la manera en la que el director elige conducir el relato, responde a los mecanismos más esteriotipados del género, amparándose de esta forma más en el terreno de lo conocido, de lo seguro, que planteando alguna innovación y hacer la diferencia.

Jarecki, a falta de un guión que atraiga por lo novedoso, elige inteligentemente apoyarse en un elenco de primeras figuras absolutamente sin fisuras que refuerzan esta historia esquemática y por momentos, previsible.
A la cabeza del elenco se encuentra  Richard Gere quien demuestra una vez más que tiene un magnetismo en la pantalla que no cualquier actor hollywoodense logra, reinventándose y volcándose al género que le ha dado tantas satisfacciones despues de un par de traspies como "Amelia" y "Misión Secreta", películas que no han llegado a los cines de nuestro país y circularon solamente en DVD.

Su esposa en la ficción es Susan Sarandon, y si bien su rol no es el más destacado del film e incluso en algunos momentos aparece como desdibujado e intrascendente, sobre el final del film gana cuerpo en un par de escenas a las que Sarandon les saca el jugo y que justifican absolutamente su presencia (la discusión que mantiene la pareja en su dormitorio casi llegando al final del film y la mirada de Sarandon en la última escena son dos joyitas del film).
Tim Roth es el detective que intentará atraparlo a Miller y que jugará a la cacería estilo "el gato y el ratón" papel para el que Roth parece tener un talento y una empatía especial, que ya brillara en la serie televisiva "Lie to me".

Otra de las piezas importantes del thriller son los papeles de  Nate Parker (quien sale a salvarle las papas del fuego al magnate) y de Brit Marling,  la hija de Miller (guionista y protagonista de los films "Otra tierra" y "Sound of my voice" aún no conocidos en nuestro país) quien entrega un retratro sólido como la mano derecha que lo acompaña en la empresa y que va descubriendo poco a poco el problema financiero en el que su padre se encuentra envuelto.

Si bien no presenta nada llamativamente novedoso dentro del género, "Mentiras mortales" se mueve dentro de la corrección, el ritmo acertado de la narración y las ajustadas actuaciones para crear un producto ideal para quienes esperan un thriller más centrado en los detalles y en las estrategias, en las pequeñas vueltas de tuerca que va dando la trama,  que en grandes persecuciones, efectos especiales y despliegues de producción más importantes con que suelen impactar algunos otros productos hollywoodenses.
Aquí la tensión y la intriga, por debajo de una superficie de aparente quietud, pasa por ir develando algunas máscaras más imperceptibles. Y el thriller cumple su modesto cometido.

lunes, 7 de enero de 2013

Por siempre, Blackie

"Blackie, una vida en blanco y negro"

un documental de Alberto Ponce
con Dora Baret, Nicolas Gil Lavedra, Graciela Mannucci, Guido Pécora, Macarena Ronnow, Sofía Eckerdt y elenco



Casi imperceptiblemente...  y por suerte parece que poco a poco el boca a boca lo está haciendo crecer... se ha estrenado el documental de Alberto Ponce "Blackie, una vida en blanco y negro" en el que se recorre la extensísima carrera de este ícono de la televisión argentina (aunque ha tenido destacadas actuaciones en cine, teatro y hasta en teatro de revistas) en casi dos horas de una interesante mirada tanto para que las nuevas generaciones puedan conocer su trabajo, su trayectoria, su importancia dentro del mundo del arte como para quienes han disfrutado de cada uno de sus programas y aún hoy la recuerdan como la gran figura que ha sido en el mundo del espectáculo.

"Creo que el secreto de mi vida consistió en hacer cosas que nunca había hecho otra mujer. Siempre fui distinta"

Esta y tantas otras frases se entremezclan en reportajes a historiadores, opiniones de colegas y amigos, fotos y material de archivo, filmaciones... y Ponce elige una manera particular de narración.
Primeramente, quizás planteando un esquema demasiado formal, elige contar la historia en forma estrictamente cronológica, pero compensando este modo narrativo estructurado, deslumbra en el "cómo" elige contarla: allí gana con una contundencia y un poder de síntesis magnífico.
Y precisamente en el modo elegido por el director para irnos sumergiendo en la vida de Paloma Efron -Blackie- encuentra a su gran aliada en Dora Baret, quien se convierte en las manos, en los gestos y  fundamentalmente en la mítica voz de nuestro entrañable personaje. 
Mediante la excusa de un reportero que va a visitarla a su casa, Baret-Blackie comienza la narración desde su infancia hasta sus más grandes éxitos televisivos y sus últimos días.
El encarnar al propio personaje dentro del documental mismo es un gran acierto, que suma a la intensidad y  fluidez en la narración y despierta mayor interés en el espectador quien rápidamente se rinde al doble juego documental-ficción, aún con una puesta de documental más tradicional y televisivo.

Pionera, visionaria, estaba allí pisando terreno firme donde ninguna de las otras mujeres de su época había logrado estar. Rebelde, desafiando los designios familiares, se introduce en el mundo del espectáculo dejando un sello personalísimo que perdura a través del tiempo. Un ícono, una marca registrada, todo un estilo, la vida y la obra de Blackie es recorrida mayoritariamente por quienes han escrito sus biografías. Asi aparecen los testimonios de los escritores-investigadores Hinde Pomeraniec (autora de "La dama que hizo hablar al país") y Ricardo Horvath (autor de "Memorias y recuerdos").
Aparecerán asimismo testimonios de la productora televisiva Marta Tedeschi, la periodista Fanny Mandelbaum, gente del mundo del espectáculo como Susana Rinaldi, Pepe Cibrian Campoy, Dina Rot, Luis Pedro Toni, Carlos Ulanovsky e incluso se entrelazan testimonios de las personas que han trabajado con ella en el ámbito domestico que permiten afinar más aún el retrato intimista que pinta Ponce, describiendo en todas sus facetas a una mujer que ha sido íntegra en todos los ámbitos. Se destaca particularmente uno de los testimonios más sentidos, el de Tito Bainoff colega y amigo personal.


Y más fotografías, más fragmentos fílmicos, Blackie como cantante, como actriz (hay un fragmento que juega como un doble guiño, cuando en "Qué es el otoño?" de David KohonBlackie hace de si misma y una joven Dora Baret le pide consejos dentro de la producción televisiva), como estrella televisiva, siendo quizás estos momentos televisivos, aquellos que más han quedado en el recuerdo popular.
Tal como muestra el documental, ella ha sido precursora en el rubro de programas periodísticos, políticos, con panelistas en el estudio, programas de preguntas y respuestas ("Odol Pregunta"), programas como "Volver a vivir" que han marcado todo un estilo y una época, formatos que aún hoy se siguen utilizando en la televisión argentina.
Impresiona la cantidad de personalidades que ha logrado contactar para sus programas de entrevistas, tanto a nivel nacional como internacional: y desfilarán en los recuerdos estrellas como Nat King Cole, Louis Armstrong, Salvador Dalí, Lola Flores, Atahualpa Yupanqui o Ella Fitzgerald un impactante abanico, sumamente ecléctico, en el que ella se ha sabido mover como pez en el agua.
Periodista, entrevistadora radial casi sin igual y productora de programas tan discímiles como "Yo me quiero casar... y ud?", "Titanes en el Ring" o "Derecho a réplica", organizadora de conciertos y de eventos tendientes a la difusión de géneros musicales como el jazz o el nigro spirituals, prácticamente desconocidos en nuestro país en esa época.
También en el documental habrá lugar para su vida amorosa y la figura de Carlos Olvari "Un bohemio, un hombre de la noche y en ese sentido, contradictoriamente, ella era muy convencional, un poco Susanita, le importaban mucho los horarios de la comida y era una obsesiva de la limpieza. Alguna gente que los conoció dice que él le era muy infiel. A los diez años se separaron, pero yo creo que ella siguió amándolo toda la vida“ describe Myriam Escliar en otra biografía "Blackie, con todo respeto".

Un documental narrado desde el sentimiento, describe a la fascinante personalidad de Blackie, una figura absolutamente innovadora en nuestra cultura. Ampliamente Recomendable.