jueves, 11 de abril de 2013

Lo primero es la familia

"Verano del '79"
de Julie Delpy
con Lou Álvarez, Julie Delpy, Eric Elmosnino, Aure Atika, Noémie Lvovsky, Bernardette Lafont, Emmanuelle Riva,  Denis Menochet y la participación de  Karin ViardNoah Huntley





Julie Delpy, más reconocida en su carrera como actriz ("Blanc", la trilogía de Linklater con Ethan Hawke "Antes del amanecer" "Antes del atardecer" "Antes del anochecer", "Flores Rotas" de Harmusch o sus propios films "2 Días en Paris" "2 Días en New York") que como realizadora, cumple aquí  ambas funciones y retrata en "Verano del '79" una típica reunión familiar en la zona de la Bretaña francesa.

El cumpleaños de la abuela Amandine -eje de una familia completamente matriarcal- es la excusa perfecta para pasar un par de días juntos: primos, tíos, parejas, adolescentes, niños, hermanos, familia política ... todos los lazos familiares sobre los que Delpy pondrá su lupa, observándolos detenidamente y retratándolos durante este gran festejo.

Lo más interesante del planteo es que durante la mayor parte del relato, las  situaciones están atravesadas por la mirada de Albertine, que hoy vuela con el recuerdo hasta ese momento, en donde tenía once años y estaba en plena etapa transicional. Ese momento en donde abandonar la niñez resulta complicado, pero más dificil aún parece ser la entrada en el universo adolescente.


Los momentos donde Albertine lleva las riendas del relato son precisamente los más sólidos y los mejor logrados, no solamente porque el pulso ficcional es claro y preciso, sino porque además  Lou Alvarez tiene una frescura y una simpatía, una naturalidad totalmente contagiosa, además de un hermosísimo rostro para la pantalla.

El título original "Le Skylab" hace referencia a que justamente durante ese fin de semana estaba pronosticado que cerca de esa zona, caería el satélite.
A partir de varios comentarios del peligro que esto puede significar, aparece en la cabeza de la pequeña protagonista  el tema del fin, de la muerte, que de todos modos apenas sobrevuela livianamente el relato y no se encuentra tan presente como en otros filmes de reuniones familiares en donde el punto de reunión se genera justamente por la muerte de algún familiar. Sin dejar de estar presente (Albertine va a saludar a la noche a sus abuelas antes de dormir, por las dudas que se mueran mientras duermen), el tono del relato de Julie Delpy no está abordado desde el drama ni desde la tragedia.
Todo por el contrario, siempre tiene una mirada simpática y tierna para con sus personajes, llena de sentido del humor y sobre todo con esa mirada infantil, de recuerdos, de experiencias vividas que atraviesa completamente el relato.

En que se diferencia Delpy de otros realizadores de su generación como Desplechin (y sus disfuncionales familias de "El primer día del resto de nuestras vidas") o Rémi Bezançon (de "Amor de familia" o "Un suceso feliz")?
Que no logra tener ni la acidez de Desplechin ni la profundidad en el análisis de ambos.

Uno de los puntos flojos del guión es que la abuela Amandine ha tenido seis hijos, con diferentes maridos. Con lo cual, en la reunión familiar cada uno de ellos asistirá con sus parejas más sus hijos, se le sumarán otros personajes como  el tío desmemoriado y extraviado como hay en cualquier familia más algunos lazos políticos.


Entonces Delpy tiene que lidiar con una gran cantidad de personajes sin terminar de profundizar  y darles características distintivas a cada uno de ellos, habiendo algunos personajes que no asoman más allá de lo meramente decorativo (incluso la Albertine adulta, un desperdicio para semejante actriz como Karin Viard).

En este caso, más termina siendo menos y Delpy padece el hecho de tener que lidiar con un batallón familiar en pantalla. Por el contrario, algunas escenas del grupo de los chicos o inclusive las de los adolescentes de la familia, son desconectadas hábilmente fuera del gran bullicio familiar -que se retrata desordenado en el encuadre en pantalla pero también se desordena en el guión- y se constituyen en el punto fuerte del relato.

Con un registro más cercano a otra realizadora francesa sumamente interesante en el abordaje de la mirada de los niños en el mundo familiar adulto, Carine Tardieu, de quien se ha visto en varios ciclos la deliciosa "La tête de maman" y en la última edición de Les Avants  "Du vent dans mes mollets", Julie Delpy prefiere pintar a esta gran familia a través de algunas pinceladas que van desde las diferencias de cada una de las parejas hasta las rencillas por temas que jamás conviene abordar en una mesa familiar (política / religión) incluyendo acertadamente algunos momentos muy tiernos como los juegos de cartas en familia, cantar canciones en la sobremesa o las travesuras infantiles que festejan los adultos.

Es una pena que el guión de "Verano del '79" no haya podido abordar a fondo alguna de las lineas del planteo, quedando como a mitad de camino y sin poder definir exactamente lo que quería contar aunque si acierta completamente en el tono narrativo ágil y simpático.
Estas postales que elige a manera de "polaroids" de una época,  alcanzan para trazar el retrato de los años '70 de esta típica familia francesa de provincia,  ya sea desde las ideas políticas o progresistas de los padres de Albertine como de ese recuerdo plagado de ternura que tiene ella sobre sus padres -hay mucha dulzura y naturalidad tanto en el vínculo entre sus padres como los lazos de ella con cada uno (notables los diálogos entre y su padre o en el momento que les anuncia que se ya es toda una "señorita")-.

Y más allá de ciertos desniveles en el guión, un punto fuerte es el elenco que Delpy ha logrado conducir exitosamente, logrando trabajos deliciosos tanto en Emanuelle Riva y Bernadette Lafont como las abuelas, la propia Julie Delpy y Eric Esmolnino como los padres de Albertine y los roles de Noémie Lvovsky (tia Monique), Dénis Menochet (tio Roger) y una graciosísima Valérie Bonneton como la tía Micheline.

Premio Especial del Jurado en el Festival de San Sebastián 2011, "Verano del '79" es una mirada con humor y ternura a un tiempo pasado en el que han quedado guardados algunos momentos imborrables y un puñado de anécdotas que son parte de los personajes y de nosotros mismos.

miércoles, 10 de abril de 2013

La educación prohibida

"Profesor Lazhar"
de Philippe Falardeau
con Mohamed Fellag, Sophie Nélisse, Danielle Proulx y Jule Philip

Basada en la obra de teatro "Bachir Lazhar" de Évelyne de la Chenelière el director canadiense Philippe Falardeau -con otros cuatro largometrajes en su trayectoria, pero desconocidos en nuestro país- logró posicionarse entre las cinco mejores películas en lengua extranjera para la edición de los Oscars del año pasado.

Con algo de retraso y después de posponer la fecha de estreno en reiteradas oportunidades, el público argentino finalmente podrá ver "Profesor Lazhar" un trabajo por demás interesante con el agregado de la posibilidad de acercarse a una filmografía como la canadiense, que excepto por  algunos trabajos de Denys Arcand ("La decadencia del imperio americano" "Las invasiones bárbaras")Incendies" llega muy pero muy esporádicamente a nuestras pantallas.
o la brillante "

En pleno Montreal,  Bachir Lazhar (Mohamed Fellag), profesor e inmigrante argelino, es contratado por un colegio para reemplazar a una de sus docentes, luego de que haya sucedido un hecho trágico dentro del aula.
Apenas con este puntapié inicial el guión ya tendrá el disparador necesario para poder abordar varios temas al mismo tiempo, los que va enhebrando sutilmente, en forma armónica y sobre todo, evitando todo tipo de aleccionamientos o de moralinas escolares.
La historia de "Profesor Lazhar" -con algunos puntos de contacto con "Entre los muros" y la próxima película de Ozon "Dans la maison" como con tantos otros relatos escolares de vínculos alumnos/docentes y docente/sistema - muestra básicamente la particular revinculación de este profesor con sus nuevos alumnos.
En plena crisis personal, Lazhar aborda a este curso, con sus alumnos ya acostumbrados a su maestra de grado lo que generará las obvias complicaciones en la adaptación a este nuevo maestro.


Y en ese nuevo vínculo habrá que sumar el  hecho traumático acontecido previamente, más las diferencias culturales entre el profesor  y su entorno como así también el estilo particular que impone la presencia de Lazhar, algo así como un docente de la vieja guardia, algo "chapado a la antigua". El protagonista deberá  lidiar con su propio infierno personal ligado con un hecho de su pasado que aún no ha logrado superar y con esta dificultad propia de insertarse en el nuevo sistema escolar, con todas las limitaciones que rápidamente se le presentan.

Pero poco a poco, Lazhar va echando raíces y la historia comienza a apoyarse, además, en dos de sus alumnos con los que él establecerá un contacto diferente. Alice y Simón son los encargados de ir desenredando la historia de la clase, mientras que por su lado, Lazhar va desenredando su historia personal y sus propios fantasmas de su  pasado vinculados con una dura historia familiar.

El trabajo de Mohamed Fellag encuentra el punto exacto para ir nutriendo de dulzura una historia tan llena de hostilidad encubierta y logra el tono apropiado para dar vida a este  profesor algo estricto, pero de muy buen corazón. Quizás justamente por esa intención del director, de suavizar la dureza y la aspereza inicial del relato volcándolo al tono amable y sincero -hasta algo bonachón en algunos momentos- del Profesor Lazhar, el film va diluyendo una fuerte presentación inicial girando hacia un tono de comedia dramática, más amigable pero con el que pierde efectividad y tensión.


Obviamente el colegio no querrá hablar demasiado de todo lo que ha ido sucediendo en ese tiempo y Lazhar tiene sus ideas demasiado claras y se expone en un ambiente que no vibra en su misma sintonía. 
Así como hace la dirección del colegio de esconder más de lo que se sabe, Falladeau deja marcas sin dar demasiadas puntualizaciones y en algún momento prefiere esconder algunos datos durante el relato que sólo develará si son necesarios, por lo que muchos de ellos los iremos construyendo desde nuestra mirada como espectadores. 

No solamente el trabajo de Fellag logra cautivarnos en varios momentos sino que los trabajos de Sophie Nélisse y Émilien Néron como Alice y Simón respectivamente, son intensos y conmovedores en esa angustia de aquellos alumnos que se sienten culpables en algún punto de todo lo que está ocurriendo.

Un trabajo sólido y que acude a la reflexión, con una invitación a mirar más en profundidad las tramas dentro del ámbito escolar, poniendo énfasis en aquellas cosas que se esconden bajo la superficie de un sistema que prefiere no lidiar con los problemas ni del alumnado, ni de los profesores, ni de los padres.
Frente a esto, la imperiosa necesidad de este profesor de asumir el compromiso de llevar a sus alumnos hacia el único camino posible: el de la verdad.

sábado, 6 de abril de 2013

Vulnerables

"Una pistola en cada mano"
de Cesc Gay
con Ricardo Darín, Leonardo Sbaraglia, Eduard Fernández, Luis Tosar, Javier Cámara, Jordi Mollà, Candela Peña y Leonor Watling




*** J (Leonardo Sbaraglia) sale quebrado de su sesión de terapia. Se reencuentra fortuitamente con su viejo amigo E (Eduard Fernandez) y cada uno desnudará lo ocurrido en esos años, tanto como cada uno pueda.

*** S (Javier Cámara) lleva a su hijo a la casa de su ex, Elena (Clara Segura). La percibe radiante y cree que es el momento para confesarle algo que viene rondando en su cabeza hace ya algún tiempo.

*** G (Ricardo Darín) sigue a su mujer a la salida del trabajo. Finalmente ratifica que entró al departamento del que supone que es su amante. En la plaza, mientras espera, L (Luis Tosar) pasea a su perro y entablan un diálogo azaroso ... o no tanto.

*** P (Eduardo Noriega) después de un típico festejo y brindis dentro de la oficina hace lo imposible por llamar la atención de M (Candela Peña). No sabe cómo abordarla pero siente que es el día en que tiene que animarse.

*** Dos parejas amigas van a un festejo en la casa de un amigo en común. Maria (Leonor Watling) le ofrece a A (Alberto San Juan) llevarlo en su coche, mientras casi "en cruzado" su marido (Jordi Mollá) se encuentra en la vinería con la mujer de A, Sara (Cayetana Guillén Cuervo). Ambas mujeres saben mucho más de lo que sus maridos se han contado entre ellos. Ya que tanto alardean de hablar de cosas importantes, será el momento en que estos hombres tengan que profundizar un poco más?



¿Qué tienen en común todas estas pequeñas historias?

Que son las cinco historias que ha elegido el director catalán Cesc Gay para conformar "Una pistola en cada mano", una mirada a la masculinidad, ya pasados los 40 -lejos- y abordar sin pudor todos sus conflictos, sus dudas, sus inseguridades, los prejuicios y sus zonas más oscuras.
Y lo hace como siempre, presentando las situaciones con suma naturalidad, con diálogos frescos donde nada suena impostado -como en tantos otros guiones donde se ponen a declamar una filosofía de la crisis de los cuarenta- y sobre todo, regándolos de muchísimo humor, no exento de ironía y de esa amargura típica de hombres en crisis. Cesc Gay indudablemente sabe muy bien de qué está hablando, y esa complicidad de él con sus personajes, se transmite fuera de la pantalla y lo ayuda a escaparse de cualquier convencionalismo: sus personajes ni hablan de fútbol, ni de cómo levantar mujeres, ni de lo que el imaginario popular supone. Hablan de sus sentimientos, se desnudan, se exponen y es allí donde hacen la diferencia.


Todos los personajes masculinos de "Una pistola en cada mano" están Cesc Gay sabe retratar en forma brillante y meticulosa.
fracturados, vulnerables, rompiendo absolutamente los arquetipos del hombre que no se quiebra, que no llora, que tiene que ser fuerte. Justamente en uno de los episodios, los protagonistas intentan recordar el nombre de ese actor duro, con una fuerte presencia... y les cuesta encontrarlo hasta que John Wayne aparece, irrumpiendo como una figura totalmente contrapuesta a todos estos antihéroes, que

Si en "Krampack" habia logrado mostrarnos una historia típica de adolescentes en plena ebullición y crecimiento, ya en "En la ciudad" y  "Ficción" abordó el universo de personajes ya pasado los treinta y pico. Y mucho más maduro y con un guión que podía ser leído en diferentes capas, que ingeniosamente había que ir demudando poco a poco, logró convertirse definitivamente con  "V.O.S." en una de las figuras más interesantes del cine español actual, con un estilo diferente, más independiente, más cercano al cine de Ventura Pons, los primeros trabajos de Alex de la Iglesia o de Alejandro Amenabar

"Una pistola en cada mano" lo encuentra como un contador de historias consolidado, que sabe en pocos minutos llegar a comunicarnos directamente el centro de  estas historias tan complejas para sus protagonistas. Como siempre sucede, en un film de episodios (por más que luego tengan un lugar en donde se comuniquen, que tampoco interesa demasiado a la trama) habrá historias que gusten más y otras que parezcan menos elaboradas.
Pero todas ellas tienen este perfil de hombres que no saben como comunicarse, temerosos de tomar las riendas de algunas situaciones, que no pueden enfrentar algunos cambios, que luchan por dejar atrás lo que no fue, que temen aceptarse y asumirse tal cual son.

Y no hay mejor dream team actoral que el que ha sabido conformar y con el que  puede potenciar sus diálogos con personajes que cada uno de sus actores ha modelado amorosamente.
Tan sólo en una pequeña situación que se presenta, pueden lograr mostrar con todo su oficio y transmitir lo que les pasa tan sólo con un pequeño gesto, en una mirada, comunicarnos todo con sólo un abrazo, un silencio, una sutil reacción frente a la palabra del otro.

El elenco masculino es compacto, sin fisuras, todos ellos y cada uno en su rol, entregan una composición acertada y puntillosamente trabajada.
En particular Javier Cámara en su episodio y la dupla Ricardo Darin-Luis Tosar me parecieron las actuaciones más llamativas del equipo y la de  Eduard Fernandez (quien ha logrado también el premio de la Asociación Española de Actores y el Premio Gaudi) que es quien mejor imprime ese registro vulnerable y herido que recorre también todos los relatos.
Candela Peña (que ha logrado el Goya a la mejor actriz de reparto) está absolutamente deliciosa y se lanza a jugar con un papel que la muestra espontánea y desenfadada y hay un buen tandem en Leonor Watling y Cayetana Guillén Cuervo en el episodio final.

Para los amantes de esas películas con diálogos inteligentes, que actúan como un espejo cargado de sinceridad, esas que muestran a sus personajes como en la vida misma, sin grandilocuencias ni pretenciones, sino en la cotidianeidad de sus historias, no se pierdan "Una pistola en cada mano", otra pequeña gran película de Cesc Gay



miércoles, 3 de abril de 2013

Cuarentones en crisis




"Bienvenido a los 40"
de Judd Apatow
con Paul Rudd, Leslie Mann, Maud Apatow, Iris Apatow, Megan Fox y la participación de Albert Brooks, John Litgow, Melissa Mc. Carthy y Jason Segel

Si efectivamente acordamos que existe una nueva corriente dentro de la comedia americana actual, Judd Apatow es claramente uno de los referentes dentro del género y dentro de la búsqueda de un nuevo estilo de comedia.

Quizás como una especie de mezcla entre varios registros de comedia, no llega a ser tan escatológica como la de los hermanos Farrelly, ni completamente plagada de gags como Todd Phillips y sus "Que pasó ayer?" ni con tantas mariposas y corazones como las más livianas de Nora Ephron.

Judd Apatow tiene una mirada incisiva e inteligente, un humor sutil pero mordaz a la vez, puntualizado en un interesante poder de observación con el que desarrolla a sus personajes. Toma y abreva en distintas proporciones, de cada uno de los estilos,  para crear uno propio.
Una comedia con toques agridulces, más parecido a la vida misma, más auténtica donde el director logra como en sus otras películas, pintar toda una generación y una idiosincracia. Tarea que no es sencilla y que Apatow logra con una impronta personal, tanto en los productos en los que se pone al frente como director como en los que él mismo produce.

Es así como surgieron trabajos que lograron romper con el esquema típico como "Virgen a los 40" que le dio el espaldarazo definitivo en la pantalla grande a Steve Carell, "Ligeramente Embarazada" con un muy buen timing para desarrollar ese tema desde un punto de vista completamente diferente con Seth Rogen y Katherine Heigl y exploró con muy buen tino, al universo adolescente de "Supercool". Como productor, fue mentor de "Damas en Guerra / Bridesmaids" que incluso tuvo nominaciones al Oscar y de la divertida "Como sobrevivir a mi novia" que sólo circula en DVD en nuestro país.

En este caso ya habiendo retratado la adolescencia en "Supercool" y a los treinta y tantos y los dilemas de la nueva paternidad/maternidad en "Ligeramente Embarazada" llega el turno de poner la lupa en los cuarenta.
Edad complicada si las hay para reflejar todas las variables que se ponen en juego. Y quizás de una manera un poco ambiciosa, Apatow como guionista intenta abordarlas a todas juntas.

Los vínculos de pareja, los hijos -lo que es peor aún los hijos entrando en la adolescencia-, el desgaste de los años de matrimonio y la necesidad de revitalizar la pareja, las experiencias laborales, el grupo de amigos... y pone el acento en esa etapa tan particular en donde hay que estar pendiente de los hijos y también hay que estar pendiente de los padres.


La pareja central de "Bienvenido a los 40" son Paul Rudd (con un enorme "prontuario" dentro de las comedias con títulos como "La cena de los tontos" "¿Cómo saber si es amor? "I love you, man" o "El objeto de mi afecto" -una de mis preferidas junto a Jennifer Aniston-) y Leslie Mann (cumpliendo con su primer gran protagónico y habiendo prestado voces en "Rio" o "Paranorman" y con participaciones en otros productos de la factoría Apatow como "Ligeramente Embarazada" y "Hazme reir" o filmes como "I love you, Phillip Morris" y "17 otra vez").
Ello serán quienes se encuentren en medio de todas estas encrucijadas típicas del grupo de los '40. Y Apatow se hace una fiesta posando su mirada desprejuiciada y conocedora del tema, condimentando todos las variables mencionadas anteriormente con apuntes de actualidad (se nombran músicos, actores, series de televisión, marcas, productos) que, como espectadores, nos permiten sentirnos mucho más involucrados en los diálogos y en las situaciones.

Los acompaña un elenco secundario de lujo encabezado por los padres de los protagonistas, brillante Albert Brooks como el padre de él y una pequeña pero enriquecedora intervención de John Litgow como el padre de ella.
Dentro del equipo se encuentran Megan Fox (una vez más desplegando un físico despampanante y una belleza que la cámara no se priva de mostrar), Jason Segel -otro clásico de la factoría Apatow- y una políticamente incorrecta Melissa Mc. Carthy (de "Bridesmaids").
Pero vale resaltar la labor de Maud e Iris Apatow como las dos hijas de la pareja que brillan cada una en su rol.
Por un lado está la conflictuada hermana menor que ve cómo su hermana se enfrasca en su planeta adolescente dejándola de lado, y por el otro, la hermana adolescente que quiere rebelarse contra los padres. Y esa adolescente reticente a aceptar límites será quien tenga  en la mayoría de sus intervenciones, las líneas de diálogo más jugosas de la película, poniendo en jaque a la pareja protagónica que pierde un poco la brújula ante este torbellino de rebeldía y planteos, que no saben bien como dominar.

Pero tal como fue dicho anteriormente, Apatow pretende abarcar todos y cada uno de los temas.
En algunas situaciones logra imprimir el tono justo y brilla con diálogos geniales y tremendamente reconocibles para cualquiera que haya pasado por esas situaciones. Pero en algunos otros momentos, se estiran o repiten situaciones, se les da un cierre demasiado grotesco para el registro que venía manejando, y sobre todo por tratarse de una comedia, los más de 130 minutos de duración resienten la efectividad del producto con algunas sublíneas de la trama que podrían haberse evitado en función de que el resultado total ganara en contundencia, ya que una vez entendida la idea central, algunas escenas donde se vuelve a reforzar lo ya mostrado, parecen estar sobrando.

Asi y todo, con sus altibajos y sus situaciones exageradas o reiterativas, el exceso de Apatow por querer abarcar diversas líneas del relato e incorporar situaciones y personajes a la trama central, "Bienvenido a los 40" cumple con la función de entretener sin dejar de transitar por ese tono agridulce y reflexivo que tan bien sabe lograr este director, con su particular mirada a éste y tantos otros micromundos.
Los protagonistas se muestran sólidos y tanto Rudd como Mann parecen divertirse en lo que hacen y estar a gusto con sus personajes aún en las escenas más "incómodas", además de estar acompañados por un elenco secundario de lujo.

Sean bienvenidos entonces, al universo de los cuarentones en plena, plena, plena crisis.

lunes, 1 de abril de 2013

Mi familia (prehistórica) es un dibujo

"Los Croods"
de Kirk DeMicco y Chris Sanders
sobre un argumento de John Cleese
con las voces originales de Nicolas Cage, Emma Stone, Ryan Reynolds, Catherine Keener y Cloris Leachman



Chris Sanders,  quien ya ha creado para la factoría Dreamworks una de las mejores películas del estudio (fuera de las sagas de "Shrek" y "Madagascar" que han tenido en su trayectoria una calidad discimil) que fue "Cómo entrenar a su dragón", había revisado en esa joyita los vínculos padres-hijos en plena era medieval.
En ese caso, el hijo no podía seguir puntualmente los mandatos paternos y buscaba, con su estilo propio y alejado de todo estigma familiar, su camino personal, logrando finalmente la aceptación paterna a pesar de las diferencias.
En ese mismo camino, “Los Croods” plantea los vínculos intrafamiliares dentro de una familia prehistórica.
Se presenta rápidamente la  típica familia conformada por el padre,  la madre y tres hermanos (la mayor que es Eep, el más alineado con el padre pero con pocas neuronas funcionando a su favor Thunk y la más pequeña y feroz de la pandilla Sandy, dulcemente primitiva) ... y el guión acierta rotundamente con el  agregado del personaje de la suegra del protagonista (genial en absolutamente todas sus intervenciones, un personaje lleno de color y humor!) y alguna que otra mascota.

Papá Grug, ese pater familia prehistórico,  sigue aferrado a la cueva y a sus estrictos principios. Tanto la cueva como las reglas que maneja significan para él y dentro de su ley familiar, el  punto fundamental de la protección ante el peligro exterior. Su seguridad.
Sus reglas son claras, contundentes, precisas y la absolutamente básica e innegocialbe es que no hay que salir de la cueva por nada del mundo, excepto que él de la orden y sea el día que salen a cazar para alimentarse (la escena de la caza participando toda la familia es una de las más  divertidas del filme).

Ya desde el inicio, los directores desgranan una narración fluida, divertida, con personajes bien definidos llenos de humor, demostrando su gran oficio habiendo participado en el armado del guión de varios productos Disney como "El rey león" "Alladin" o "Lilo & Stitch" (Sanders) y el toque de humor delirante e irreverente que aporta John Cleese, participante del histórico Monty Python y la recordada "Los enredos de Wanda".

A tres manos, los guionistas tejen una historia con esta familia prehistórica en el centro que ve en el "elemento" externo a la familia (el jóven Guy con la voz de Ryan Reynolds) como las reglas impuestas por el padre se ven en peligro, cuestionadas, poniendo el acento en el miedo a los cambios pero también en lo necesario del cambio para seguir adelante, un hermoso mensaje en particular, para la platea menuda.

Las jóvenes generaciones, el adaptarse a los cambios, los nuevos paradigmas, la rebeldía adolescente y la búsqueda de una identidad son algunos de los elementos que los guionistas, sin perder en ningún momento el buen humor y el tono de comedia, hacen girar en torno a esta familia paleozoica.


Otros de los puntos fuertes de la historia es haber construido ese clan familiar que se supone habrá sido uno de las primeros de la tierra, pero que guarda elementos en común con cualquier familia de hoy en dia... y eso la hace doblemente entretenida porque actúa como espejo en el que nos hace ver reflejados en esos seres que parecieran tan distantes a nuestras costumbres y que sin embargo son tan reconocibles en cualquiera de nosotros.

No solamente tiene un guión descollante de situaciones divertidas, con gags que hacen soltar la carcajada tanto a la platea infantil como a los adultos, sino que "Los Croods" se apoya además en una excelente factura técnica, con un diseño de paisajes sumamente elaborado que hasta refieren al "Avatar" de Cameron por su delicada construcción y por su concepto innovador.
El perfeccionismo del grupo de animadores hacen que las escenas de acción más vertiginosas se asemejan a una película con actores de carne y hueso: sorprendente!.



Una apuesta fuerte de Dreamworks dentro del terreno de la animación que ya se presenta como uno de los éxitos más sólidos de la temporada, ideal para agradarle a todos los públicos con un enfoque original, creativo y con mucho pero mucho pero mucho humor.
Para reir y disfrutar con toda la familia.

domingo, 31 de marzo de 2013

¿Quién dijo que es fácil?

"La reconstrucción"
de Juan Taratuto
con Diego Peretti, Claudia Fontán y Alfredo Casero

Diego Peretti es Eduardo, un trabajador de la industria del petróleo del cual en principio contamos solamente con algunos datos a nivel laboral con algunas primeras escenas que ofrece la película.
Más tarde, cuando llega a su casa, ya nos sumergimos un poco más en su mundo y con sólo algunos primeros detalles es evidente que se encuentra atravesando desde hace mucho tiempo, un momento particular, de crisis personal.
Con situaciones que lo muestran casi al borde del abandono, no contaremos sino hasta más avanzado el film, con los datos necesarios que el guión irá aportando progresivamente, para tener más claro el cuadro de situación de este personaje central del filme. Un guión que elige ir dejando marcas, pistas, muy lentamente sin invadirnos de información en las primeras imágenes, con lo que requerirá la paciencia necesaria para ir armando su perfil y su historia personal. 


También sabemos que inicia su periodo de vacaciones y conjuntamente con esto, aparece el llamado de un viejo amigo que hace que Eduardo deba trasladarse hasta Ushuaia.
Mario (Alfredo Casero) vive allí con su esposa (Claudia Fontán) y sus dos hijas adolescentes y necesita pedirle que se quede a cargo del negocio familiar de regalos y souvenires patagónicos, sólo por una semana.

Ya desde un primer momento, la dinámica familiar en la casa de su amigo y el contacto que comienza a tener con el público en el negocio, hacen que Eduardo tenga que romper en cierto modo con esa desconexión básica que parece tener con el exterior.
Ese será quizás el primero de los muchos movimientos internos, vivencias, emociones, cambios, que se irán gestando y desplegando en ese tiempo. Un tiempo que finalmente quedará grabado como mucho más profundo que unas simples vacaciones.

"La reconstrucción" es una sorpresa por varios motivos.
Primeramente porque es un propuesta arriesgada y más aún si viene de la mano de Juan Taratuto, de probadísima eficiencia y éxito en el terreno de la comedia con sus anteriores trabajos en "No sos vos, soy yo" "Quién dijo que es fácil?" (ambas con el protagónico de Diego Peretti, una especie de actor fetiche del director) y otro gran éxito de taquilla como fue "Un novio para mi mujer".
Casi absolutamente ninguna de las marcas de sus trabajos anteriores aparecen en "La Reconstrucción" donde uno de las pilares sobre los que parece trabajar, es no solamente mostrar el proceso de cambio del personaje central, sino testimoniar en cierto modo su propio proceso de cambio. 
Demuele todo el camino construido por el director, para iniciar algo completamente antagónico, cinematográficamente hablando, aunque Taratuto logre la misma precisión y muy buenos resultados.


El paisaje helado e inhóspito de la Patagonia parece ser el escenario ideal para que se mueva Eduardo, congelado hace tiempo en sus sentimientos. Ya desde el cuadro geográfico en el que está inmerso aparecen la desolación, la incomunicación, las distancias y la soledad, con lo que se convierte en el espacio óptimo para plantear esta historia de desconexiones afectivas y de posibles reparaciones.

Peretti una vez más le pone el cuerpo a este nuevo personaje -con el que no es fácil lograr una empatía a primera vista- y se carga prácticamente la película a sus espaldas construyendo a Eduardo desde el fondo, para que aparezca luego, indiscutiblemente,  en la forma.

Taratuto elige contar la historia y construir a sus personajes, más desde los silencios o desde las pequeñas acciones que desde los diálogos.
Y aún cuando hay situaciones en donde imprime un ritmo demasiado ceremonioso, más apuntado a lo formal y que resuene un tanto solemne, con el discurrir de la película logra el clima intimista que se necesitaba para retratar este proceso.

Junto a Peretti, dos actores de probada trayectoria en el terreno de la comedia, también demuestran un cambio, desplegando su veta más dramática: Alfredo Casero aparece en un Mario mucho más contenido y sereno que en sus trabajos anteriores (como "Dos más Dos",  "El día que me amen" o "Todas las azafatas van al cielo") aún cuando siempre pone su impronta personal en cada papel.

Claudia Fontán, por su parte, transmite toda la emocionalidad a flor de piel de Andrea, sus contradicciones, sus quiebres, sus dudas. 
Y en muchas de las escenas que le toca jugar, su fuerte presencia en la pantalla ya dirá todo, sin necesidad de subrayar demasiado con diálogos que expliquen lo que pasa.
Fontán acierta en la construcción de un personaje completamente en las antípodas de sus trabajos televisivos, llenos de extroversión y casi construidos al ritmo de sitcom.
Muy en el sentido en que Taratuto traza un camino completamente nuevo dentro de su filmografía, Fontán transita en el mismo andarivel, entregando un trabajo visceral y absolutamente diferente a otros anteriores como en "Igualita a mi" "Un día en el paraíso" o "El hijo de la novia" y quizás más compatible con la película que rodó en España junto a Eduardo Blanco, "Pajaros Muertos", aún inédita en nuestro país.

Otro acierto en el casting son las dos adolescentes, hijas de Mario y Andrea, Maria Casali y Eugenia Aguilar que son quienes aportan la cuota de chispa en algunos diálogos y distienden algunos momentos dramáticos del guión.

Una apuesta "jugada" de Taratuto de la que sale triunfador.
Seguramente en caso que elija seguir transitando por este camino, logrará también descomprimir un poco más ese rictus ascético que le imprime sobre todo a la primer mitad del filme en la construcción de sus personajes y poder liberarse un poco más y  transitar el terreno del drama sin que esto implique olvidarse por completo de los momentos de comedia que aún en todo buen drama, pueden coexistir.

Un trabajo fuerte, comprometido, que nos deja como descolocados, pensando en lo efímero de algunas cosas. Y hablando del resultado de "La Reconstrucción" creo que eso es lo mejor que puede pasar como espectadores, quedar atravesados por un sentimiento que permanece en uno, mucho después que se prendan las luces de la sala.

viernes, 29 de marzo de 2013

Soderbergh empastillado




"Efectos colaterales"
de Stephen Soderbergh
con Jude Law, Rooney Mara, Catherine Zeta-Jones, Channing Tatum, Vinessa Shaw y Polly Draper

Hace pocas semanas, Stephen Soderbergh estrenó en las carteleras porteñas su película anterior "Magic Mike" y realmente se lo veía completamente desorientado. 
Quien hace ya más de 20 años, habá revolucionado el cine independiente americano con "Sexo, mentiras y video", con una mirada diferente, completamente innovadora, parecía haber perdido la brújula ya que su estreno anterior "La Traición" ("Haywire") estaba filmada como un homenaje a las películas clase "B" pero jamás se dilucidaba si era un homenaje o si realmente Soderbergh no había logrado su cometido y se quedaba a mitad de camino en una película completamente fallida no sólo desde el guión si no con actuaciones sumamente desparejas.

Con "Efectos Colaterales" agredecemos que ha vuelto lo mejor de Soderbergh en pantalla.
El mismo pulso intenso y violento que en "Vengar la sangre" con un Terence Stamp memorable, con mucho del relato a varias voces de "Traffic" y con el sentido del espectáculo que demostró con la saga de "La gran estafa" hace que tome las riendas de un thriller con muchas vueltas de tuerca y que no se queda solamente en eso sino que aprovecha para poner en tela de juicio el negocio de la industria farmacéutica y los entretelones del lanzamiento de los nuevos medicamentos pese a sus efectos secundarios.

Quizás no valga la pena contar demasiado de lo que plantea la trama porque es muchísimo más interesante enfrentarse a este nuevo film sin demasiados datos.
Sólo contar que Emily (Rooney Mara) se reúne con su esposo después de su salida de prisión. Lo que debiese ser un momento de felicidad para la pareja, se ve resquebrajado con la severa depresión de Emily, quien ha llegado incluso, a tener episodios de intento de suicidio.
El psiquiatra Jonathan Banks (Jude Law) se cruzará en su camino prescribiendo una medicación llamada Ablixa, de última moda y con una fuerte imposición en el mercado, más allá de que la campaña publicitaria jamás previene de las contraindicaciones y los efectos secundarios que puede tener este medicamento en los pacientes, porque en ese caso, se acabaría el negocio.

Lo que al principio parece ser la pastilla que va a volver a hacer de Emily la mujer que su marido siempre conoció, apenas transcurrido un tiempo, hará notar sus efectos nocivos y hará que Emily se vea envuelta en un episodio criminal que le cambiará la vida por completo.

Contar un poco más sería arruinar los repliegues con los que Soderberg vuelve a construir un relato absolutamente atrapante y sobre los que puede volver a trabajar el tema de la parcialidad en las miradas.
Muchos de los elementos que se van despertando en la trama tienen relación con volver a mirar de una manera diferente algo que estaba escondido en la superficie o en un primer momento. Que no siempre lo que se ve es absolutamente cierto, ni que aún visto, uno haya interpretado realmente lo que estaba sucediendo.
La obsesión que envuelve a Banks por el caso de Emily hace que indague, explore, revea, revise ciertas situaciones que han ocurrido con su paciente y encuentre en esa segunda mirada, un entramado absolutamente diferente.

En ese juego de seducir al espectador con pistas nuevas, elementos de la trama que se redefinen y que toman un nuevo significado, Soderbergh sabe como acomodar las piezas para lograr que el ritmo de thriller se instale con éxito.
Y sabe sacar provecho tanto de los puntos altos del guión de Scott Burns (con quien ya había trabajado en "Contagio" y quien fue también guionista de "Bourne: el ultimátum") como del excelente casting que ha logrado reunir para su nuevo film.

Dentro del cuarteto principal del film Channing Tatum (con quien ya había trabajado en "Magic Mike" y en "La traición" que va camino a ser su actor fetiche de este momento) aporta corrección a ese hombre que sale de la cárcel después de tres años e intenta contener a su mujer que se encuentra atravesando problemas psiquiátricos.
Rooney Mara (la misma que fuera nominada al Oscar por su papel en "Millenium: los hombres que no amaban a las mujeres") se pone en la piel de Emily y juega otro papel fuerte y complejo, lleno de matices. Nuevamente aprovecha su dualidad, jugando con su físico pequeño y su mirada inquietante y entrega otra actuación brillante, completamente necesaria para que la trama de "Efectos Colaterales" sea creíble y atrape. 
Jude Law y Catherine Zeta-Jones (quien también ya había trabajado con Soderbergh en "Traffic" y "La nueva gran estafa") jugarán los roles de su actual y su antigua psiquiatra respectivamente.
Ellos serán quienes conjuntamente con Emily manejen el ritmo del film. Law y Zeta-Jones tienen contrapuntos perfectos y el guión les permite lucirse en ese juego de perseguidor-perseguido-perseguidor, diferentes posiciones en las que se van encontrando de acuerdo a los elementos que la trama quiera develar, con algunos toques que remiten a otro thriller sumamente efectivo, "La verdad desnuda" con Richard Gere y Edward Norton.

Rooney Mara, pieza central de "Efectos Colaterales"
Jude Law logra que el espectador se ponga de su lado y lo acompañe en las distintas viscicitudes que va teniendo el caso de Emily con el que se ha apasionado. Esa paciente que un día ingresa en la guardia del hospital donde él trabaja y termina invadiendo su carrera y su vida personal de una forma absolutamente inesperada.

Terminado el film (aún con alguna escena de más sobre el final subrayando la necesidad de cerrar la historia en forma demasiado "redonda") nos queda el sabor de habernos vuelto a encontrar con el mejor Soderbergh, ése que se extrañaba, el del buen entretenimiento sin dejar de lado una mirada crítica al mundo de la industria farmacéutica y sus negocios turbios, quien también sabe construir personajes complejos, con muchas capas, las que se pueden atravesar con distintas miradas, y en cada una de ellas descubrir algo nuevo.

Y rendirnos a una nueva vuelta de tuerca, servida con el exquisito estilo Soderberg.

lunes, 25 de marzo de 2013

Les Avants V: Tres buenas comedias

"Mariage à Mendoza"
de Edouard Deluc
con Nicolas Duvauchelle, Philippe Rebot, Gustavo Kamenetzsky, Paloma Contreras y la participación de Benjamin Biolay

Dos hermanos franceses (Nicolas Duvauchelle y Philippe Rebot) viajan a la Argentina ya que un primo de ellos que vive en Mendoza, está a punto de casarse.
Quedan cuatro días para que llegar a destino y mientras tanto el hermano mayor, Markus (Rebot en una muy querible composición con momentos muy divertidos pero también algunos muy emotivos) intentará que Antoine (Duvauchelle) se reponga del desengaño amoroso que ha sufrido recientemente con su mujer.
Pero varios eventos tuercen los planes de estos dos hermanos y alteran un poco los planes iniciales, tal es así que terminarán viajando con el dueño del hotel en el que pararon la primera noche en Buenos Aires (una divertidísima composición de Gustavo Kamenetsky que logra muy buena química con el eleno francés) y habrá más adelante una cuarta integrante en el grupo (Paloma Contreras) que será la figura femenina que complicará un poco más aún las relaciones entre los hermanos y aportará una cuota de erotismo dentro del relato.

Deluc, en su debut en el largometraje, logra una comedia que no solamente apela a muy buenos gags para entretener, sino que además se amalgama con un espíritu de road-movie con paisajes argentinos. Y además, como plus, su guión permite profundizar en los vínculos entre estos dos hermanos, revisar algunas cuentas pendientes, "blanquear" algunas situaciones desconocidas y además jugar con las relaciones entre los cuatro personajes embarcados en este viaje.

Una comedia diferente, con un excelente aprovechamiento de la coproducción en donde tanto el elenco francés como el aporte nacional en lo actoral y en los paisajes naturales, se conjugan en forma armónica para un producto que se juega más allá del simple entretenimiento.



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"L'amour dure trois ans - El amor dura tres años"
de Frédéric Beigbeder
con Gaspard Proust, Louise Bourgoin, Joey Starr, Frédérique Brel y las participaciones de Ann Duperey y Valerie Lemercier 

Frédéric Beigbeder ahora detrás de la cámara, adapta su novela "El amor dura tres años" y la lleva a la pantalla. La historia es sumamente simple: un personaje completamente alter ego del autor se acaba de separar y todo su mundo se desploma. Marc Marronnier está enojado, deprimido y ve todo con un cristal sarcásticamente cruel, canalizando su resentimiento y su dolor por el amor que no puede recuperar. En la novela, Marc dispara, por ejemplo:

Hay que decidirse: o vives con alguien o lo deseas. No se puede desear lo que se tiene, es antinatural.”
"El amor es un combate perdido de antemano"
"Después de tres años una pareja debe separarse, suicidarse o tener hijos, que son las tres maneras de confirmar su final"
"Hay que mantener las apariencias? Yo digo que hay que asesinarlas, es el unico modo de salvarse"
"He aqui una prueba muy sencilla para saber si estás enamorado: si al cabo de 4 o 5 horas sin tu amante, empiezas a echarla de menos, es que no estás enamorado...

Si lo estuvieras, diez minutos de separación habrían sido suficientes para convertir tu vida en algo rigurosamente insoportable."
Y con toda la acidez, el sarcasmo y el cinismo liviano que invaden la novela, Beigbeder la adapta cinematográficamente en un formato de comedia ágil, más liviana que el libro, pero sin perder el espíritu mordaz e irreverente con el que analiza las relaciones de pareja y los vínculos.

En este caso, además, se rodea de un excelente elenco, que impone un timing de sitcom en la mayoría de las escenas, tanto por la velocidad de los diálogos y sus rápidas respuestas sino también por lo ingenioso en el planteo de algunas situaciones.
La pareja central de Louise Bourgoin (a quien vimos en Les Avants del año pasado en "Un suceso feliz") y Gaspard Proust funciona a la perfección, tienen mucha química en pantalla y eso hace que el producto ya tenga un gran apoyo para que la historia suene creíble, se sostenga  y el espectador se "enganche" en la propuesta.
Propuesta que a su vez, tiene una manera muy particular en su narración, volviendo el tiempo atrás, explicando el inicio de ciertos vínculos, jugando de forma muy divertida con los personajes.

Además Joey Starr (de "Polisse") como el mejor amigo del protagonista, Ann Duperey (como la madre) y Valérie Lemercier (como la editora del inesperado best-seller) juegan roles secundarios que siguen sumando para que desde diferentes puntos de vista y siempre sin perder el humor, se puedan abordar distintos temas como el boom editorial, la relación madre-hijo, las relaciones con los ex, una mirada diferente al amor en los amigos que están a punto de casarse..., todos ellos atravesados siempre por la lupa implacable de Beigbeder.

Creativa, divertida y con un sentido del humor muy particular que se festeja desde la primer escena.



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"La strategie de la poussette"
de Clément Michel
con Raphäel Personnaz, Charlotte Le Bon y Jérôme Commandeur

Otro debut en el largometraje para Clément Michel y su comedia "La strategie de la poussette" algo así como la estrategia del "levante" con un carrito de bebé.
Esa es la teoría que tiene el amigo del protagonista quien dice que ese aire paternal, enamora a las madres solteras, a las recientemente divorciadas y... que hay pocas que se resistan a ver a un padre pasear un bebé con el carrito, darle la mamadera, cambiarle los pañales, y sigue la lista.

Y esta será la estrategia que le servirá a Thomas (Raphäel Pesonnaz) para intentar reconquistar más de un año después a Marie, su novia (Charlotte Le Bon),  que lo dejó plantado,  ya harta de esperar que él tenga un compromiso más fuerte con la relación.

Pero siempre hay sorpresas y en una circunstancia sumamente particular e inesperada, Thomas queda a cargo de un bebé. Y justamente será éste el vehículo ideal para intentar volver a recuperarla y demostrarle que ha cambiado, que ha madurado, que todo es diferente.

La comedia entretiene y funciona a la perfección con momentos sumamente divertidos.
Quizás el guión quede un tanto apegado a los modelos de comedia americana y no logre encontrar un estilo más personal y con un humor un tanto más francés como si lo logran las otras dos comedias comentadas en este post.
Más alla de esto, los protagonistas tienen buen rapport en la pantalla (Personnaz es muy expresivo y tiene el physique du rol ideal, con un perfil de looser medio ingenuo y a la vez querible y Le Bon está bellísima) y el mecanismo del bebé funciona toda vez que aparece y rinde excelentes dividendos para los pasos más disparatados de comedia.
Las situaciones entre el protagonista y el bebé son realmente graciosas, muy simpaticas y logran ese efecto de encontrar la complicidad con el espectador.

Liviana, ágil y muy entretenida, "La estretegie de la poussette" parece ser un buen arranque dentro del terreno del cine para Clément Michel.

domingo, 24 de marzo de 2013

Debutando con Helen Hunt

"Seis sesiones de sexo"
de Ben Lewin
con John Hawkes, Helen Hunt, William H. Macy y Adam Arkin




Para nuestra cartelera, el director de "Seis sesiones de Sexo", Ben Lewin es prácticamente un desconocido. Sus films anteriores como "Georgia" "Paperback Romance - El amor es un golpe de suerte" y "The Favour, the Watch and the very big fish" nunca llegaron a estrenarse a pesar de contar con figuras como Anthony LaPaglia, Natasha Richardson, Judy Davis, Jeff Goldblum o Bob Hoskins en sus interesantes elencos.

De este modo, este primer acercamiento a la filmografía de este director de probada carrera televisiva es una grata sorpresa.
Primeramente por la forma en que está narrada la película, pivotando entre el punto de vista del protagonista y el punto de vista de su "terapeuta", de forma tal de poder percibir un mismo tema desde dos miradas completamente distintas.
En segunda instancia porque el elenco es perfecto, cada uno logra explotar al máximo las posibilidades que les da el guión y sobre todo capturan desde las primeras escenas la esencia de cada uno de sus personajes, construyéndolos desde una naturalidad, que hace que el espectador empatice rápidamente con ellos.
Por último, Lewin sabe perfectamente cómo quiere contar la historia y no se aparta en ningún momento de su consigna ni se deja tentar por ningún golpe bajo -a pesar de que los distintos repliegues de la historia habrían podido dar lugar a que el material tuviese otro tono absolutamente diferente-.

Basada  en el artículo “On seeing a sex surrogate” de Mark O’Brien, con quien el director ha trabajado conjuntamente en la construcción del guión, se cuenta de forma autobiográfica la decisión que toma un enfermo de polio con un pulmón artificial -de acero- de perder su virginidad a los 38 años.
Para ello emprenderá un camino terapéutico con una especialista en la materia pero también con íntimas charlas con su sacerdote confesor.

John Hawkes se calza la piel de Mark como un guante, mostrando la imperiosa necesidad de sentirse no solamente hombre en el terreno sexual sino de ir por su integridad y su capacidad de sentirse amado y poder retribuirlo.
El actor que fuese nominado al Oscar por su trabajo en "Lazos de Sangre"  y que participó en "Contagio", "Lincoln" y la festivalera e independiente "Martha Marcy May Marlene" hace un trabajo absolutamente extraordinario, convicente, emotivo y profundo aún cuando justamente por la discapacidad que presenta, sólo pueda expresarse con ciertas facciones en su rostro.

Su cura confesor es William H. Macy quien vuelve a validar su título de gran actor, tan dúctil para el drama como para la comedia y que encuentra en esas confesiones, un elemento francamente perturbador aunque sea él quien deberá contener a Mark y guiarlo en ese camino a la búsqueda de su completud y la construcción de su identidad.

Completa el excelente trío protagónico Helen Hunt en el rol de Cheryl, la terapueta sexual que ayudará profesionalmente a que Mark cumpla con su cometido.
El pacto son solamente seis encuentros en los que ella intentará ayudarlo a Mark, aunque cuando la historia gira hacia el punto de vista de Cheryl, en esos momentos en los que llega a su casa, a su vida familiar y la encontramos redactando los informes que hace sobre las sesiones que mantienen juntos, el espectador podrá ver también lo que esto está produciendo en ella, que más allá de ser una probada profesional, se ve emocionalmente comprometida con la historia.
Este papel le dio a Helen Hunt la posibilidad de brillar en un rol comprometido, diferente a lo que ella había hecho hasta este momento, con escenas completamente desacostumbradas para una estrella de la televisión y de Hollywood y que le valió una merecida nominación al Oscar como mejor actriz secundaria.

Siendo ésta la única nominación que ha logrado la película, una pequeña historia independiente filmada con un nivel actoral impecable y con una historia tan sólidamente contada, nos deja el sabor que la estampida de las grandes producciones, la han dejado relegada injustamente en las entregas de premios que se fueron dando a esta altura del año, tanto para el guión pequeño pero sólidamente construido y por sobre todo a una brillante actuación protagónica de Hawkes.


Pero no solamente uno puede deleitarse con tres grandes actuaciones, sino que además cuenta con un rico elenco secundario (Moon Blodgood y Annika Marks como las cuidadoras de Mark y en papeles menores las participaciones de Adam Arkin y Rhea Perlman) y el ritmo particular que le imprime Lewin  a la historia.
Eligiendo contarla desde la simpleza y la honestidad con la que la despliega, eludiendo en todo momento caer en el lugar común y poniendo el acento en la dignidad del personaje central, hacen que "Seis sesiones de sexo" sean esas pequeñas películas que aparecen de tanto en tanto que enamoran con su pequeña historia y salimos del cine modificados, distintos. 
Muy recomendable.

sábado, 23 de marzo de 2013

Les Avants IV: Dans la maison

"Dans la maison"
de François Ozon
con Fabrice Luchini, Kristin Scott Thomas, Emmanuelle Seigner, Denis Menochet y  Ernst Umhauer


Nuevamente Ozon es materia dispuesta a manipularnos con un guión inteligente y que requiere de la participación activa como espectadores y nos invita casi irresistiblemente a participar de su juego voyeur.

En este caso, nos cuenta la historia del profesor Germain (Fabrice Luchini) que siendo profesor de literatura en un prestigioso Liceo ya no sabe cómo hacer para incentivar a sus alumnos para que encuentren el placer de la lectura y lograr romper esa mediocridad que lo molesta tanto a la hora de recomenzar el año lectivo.
Pero uno de ellos, Claude Garcia (notable protagónico de Ernst Umhauer) que se presenta como tímido y con ganas de cumplir con las consignas de la clase, será el único alumno con quien logre vincularse y empiece a asistirlo en la escritura de una historia.

Dentro de sus textos, el alumno menciona situaciones de la familia de uno de los compañeros de curso, con lo que  muy pronto, la realidad y la ficción comenzarán a entremezclarse.
No solamente el profesor querrá corregir problemas de estilo dentro de los textos de Claude sino que se sentirá atraído por saber más y más de ese mundo íntimo que transcurre dentro de la casa familiar de los Artole (el matrimonio compuesto por Emmanuelle Seigner y Denis Menochet y su hijo). Emulando las historias de Sherezade, tal como fuera la premisa que le dio su profesor para poder mantener hipnotizado al lector con la historia, se presentará siempre un "continuará" que va atrapando poco a poco y empezando a borrar ciertos límites de la privacidad.


Ya desde el punto de partida con la referencia clara de un profesor de literatura, el arte de la narrativa, de contar historias y de atrapar al lector, Ozon nos advierte  que su guión se irá desplegando sobre si mismo, con vueltas, giros y concesiones tan propias del cine como de la literatura misma con el objetivo de que caigamos en su red.
Los seres de ficción construidos por los escritos del alumnos, se entremezclan inclusive con la vida real del profesor de literatura y su mujer (Kristin Scott Thomas),  de quienes además, Ozon, para complicar un poco todo, se encargará de dejarnos muy en claro que son también personajes elaborados por un guión, que son manipulados a la conveniencia de un buen efecto sobre el espectador.

Es magistral el manejo de un mundo dentro del otro, una ficción que se relata dentro de otra ficción que se despliega y que contiene otras ficciones, un juego de cajas chinas, de Mamuschkas que se van conteniendo unas dentro de otras.
Alumno y profesor, ficción dentro de ficción
Y dentro de ellas, obviamente, pondrá en cocción para su excelente receta, todos los ingredientes  típicos de su filmografía que se transforman en un guiño para aquel espectador que es conocedor de sus universos y de sus microclimas.
Muy apegado a una de sus primeras películas "Les Amants criminels" hay un denso aire de voyeurismo y de erotismo contenido, latente, una tensión sexual que corre entre todos los personajes y que va atravesando diagonalmente la historia, tal como sucedía también en "Gotas que caen sobre piedras calientes" con una ambigüedad que permanentemente flota en el ambiente.


Sabe como manejar los hilos para moverse cómodamente en el terreno del thriller psicológico sin quedarse en la superficie, apuesta a más y logra confundir, inquietar, girar la historia y sorprender, así como se manejaban en un terreno entre onírico y real, con los límites de la ficción y la realidad muy esfumados, las protagonistas de "Bajo la arena" y "La piscina" siempre dentro de un terreno de no-certeza.

Como gran puestista, no solamente plantea situaciones dentro del mundo de la literatura sino que arroja algunos dardos sobre el mundo del arte (la mujer del profesor maneja una galería en plena crisis), critica el universo escolar y su imperiosa necesidad de moverse dentro de un orden y por sobre todo logra una increíble precisión en describir las pulsiones que mueven a sus "criaturas". Sus debilidades, sus inseguridades, sus pasiones, sus ocultamientos, sus pequeñas miserias. En estos pequeños detalles que parecen estar en pantalla azarosamente, Ozon deja marcas para llevarnos de las narices, haciéndonos sucumbir al juego que propone. 

Ya borrados los límites de la realidad - ficción, de la historia dentro de la historia dentro del film, juega una vez más brindando un nuevo punto de vista, redefiniendo escenas, rebobinando y planteando una alternativa, convirtiendo escenas anteriores en borradores que reescribe ante nuestra mirada, manipulándonos una vez más guiñándonos un ojo.

Claude sabe que "siempre hay una manera de entrar en una casa" y usará todas sus herramientas para invadir dos mundos tan diferentes como el de la familia Artole y el de su profesor, desequilibrarlos, ponerlos en crisis y disfrutar el derrumbe.
Ozon nos atrapa tal como ese profesor se siente atrapado por los escritos de su alumno, que aún cuando quiere despegarse y abandonar, los sigue leyendo hasta desde el cesto de basura, no puede soltarlos y nuevamente, quedamos adictos a saber más, a indagar más, a espiar más, como siempre nos invita la literatura, el cine, el arte en general.

No solamente cuenta con un excelente guión, creativo, cínico y tramposo en el mejor sentido de la palabra, sino que además logró nuevamente rodearse de un elenco de primeras figuras con actuaciones sobresalientes.

Fabrice Luchini y Kristin Scott Thomas están soberbios presentándonos esta pareja en crisis donde incluso el hecho de la aparición de este alumno ha dejado en segundo plano cualquier otro tema de su mundo personal, ha irrumpido con una fuerza tal que no logran conectarse más allá de la historia de los Artole.
Los Artole son Emmanuelle Seigner (la misma de "Perversa luna de hiel" de Roman Polanski, "La escafandra y la Mariposa" y que aparece además en otra de las películas de este ciclo "Algunos días en primavera") quien muestra un retrato apagado y abúlico en contraposición a su marido, Denis Menochet (de "Bastardos sin Gloria" y "Les adoptés") quien es más enérgico y vital -sobre todo en el vínculo con su hijo- conformando la otra pareja cuyo equilibrio se verá resquebrajado con la aparición de Claude.

Ozon no podría haber encontrado un mejor actor que Ernst Umhauer para este adolescente que estimula hasta perversamente la curiosidad de su profesor y que no dudará en quebrar varios límites. Con una physique du rol claramente ozoniano, Umhauer puede ser tímido o invasivo, fuerte o tierno, ángel y demonio en las mismas proporciones, y su actuación hace la diferencia para que el relato gane tensión y crezca permanentemente.


Otro gran trabajo de François Ozon que ha sido nominado a varios premios César 2013 y ha ganado el premio al mejor film y al mejor guión en el Festival de San Sebastián , que deja como plus un homenaje a las ventanas hitcockianas y que lo sigue consolidando como uno de los cineastas franceses más dúctiles del panorama actual y un narrador pleno de creatividad.