miércoles, 4 de julio de 2012

El chancho que el mar me trajo

"Cuando los chanchos vuelen"
de Sylvain Estibal
con Sasson Gabai, Baya Belal, Myriam Tekaïa y Gassan Abbas






Jafaar (otra notable actuación de Sasson Gabai, a quien ya vimos en "La visita de la Banda") es un pescador palestino que vive en la zona de Gaza.
Humilde, su único ingreso es su modesto trabajo, atravesando un momento económico completamente endeble, casi lindante con la absoluta pobreza. Día a día trata de rescatar de su red, algún que otro pez que aparezca entre muchísima basura, zapatillas usadas y objetos varios como latas y botellas de plástico.

Un buen día, algo quiebra completamente su rutina: ya no hay ni zapatillas gastadas, ni basura, ni algas, ni siquiera pescados: hay un chancho atrapado en su red.
Además de sorprendente, el hallazgo es sumamente problemático teniendo en cuenta que el cerdo es un animal impuro para su cultura y que en caso de que las autoridades lo descubran, le podría traer enormes problemas.

"Cuando los chanchos vuelen" divide su narración en dos momentos bien marcados.

Tiene toda una primer parte en donde el tono de comedia y hasta algunos gags delirantes que plantean el  vínculo entre Jafaar y el chanchito -y sobre todo en su necesidad imperiosa de esconderlo- funcionan y cumplen ampliamente con el objetivo de entretener sin perder de vista el mensaje.
Es así como la figura del chancho, aparece como algo (lo único?) que hay en común entre los dos pueblos. Tanto para el Islam como también para la religión judía, el chancho es un animal "prohibido" y tan así es que ni siquiera aceptan que las patas toquen el suelo/el territorio.

Pero promediando el film, la sátira política comienza a presentarse en forma más contundente borrando un poco las sonrisas que habían aparecido en la primera parte.
La tirantez y el antagonismo entre ambos pueblos es la que aporta un giro en el tono de narración y estas relaciones entre israelíes y palestinos, que sólo se habían sido delineadas al mostrar algunos elementos en la primera parte -los soldados en la terraza de la casa de Jafaar, por ejemplo-, ya se establecen como tema principal en la segunda mitad.
Obviamente, el tema es sumamente interesante y más aún la posibilidad de plantearlo como una parábola del fuerte conflicto político en el que los pueblos se encuentran inmersos desde hace largo tiempo.


Soldados israelíes, fundamentalistas islámicos y hermanos palestinos se entremezclan para dar lugar a una simpática fábula: en ciertos aspectos y siempre y cuando no olvide el registro de comedia, la película funciona.
 También es interesante la forma en que muestra la modificación de los vínculos de Jafaar a partir de la llegada del cerdo: el ocultamiento a su esposa, lo que intentará explicarle a su mejor amigo y sobre todo el inicio de una "relación comercial" con una campesina israelí que cría cerdos -si, sobre una tarima, para que no contaminar el suelo con un animal impuro!- a la que le interesará que de alguna forma Jaffaar le brinde lo que ella necesita para que sus hembras queden preñadas (generando las situaciones más divertidas y delirantes del film).

Sylvain Estibal en su debut como director, parece manejarse más comodamente en los tramos de comedia con situaciones realmente graciosas e inteligentes. Pero la forma en que elige desplegar el planteo más serio del conflicto político en la segunda mitad, suena con una tendencia muy marcada a "bajar línea" y sentar bases de paz en medio del conflicto.
Sin lograr sostener el mismo tono de humor del arranque, la película pierde en cierto modo el tono de fábula y se torna demasiado pretenciosa, solemnizando demasiado a los personajes.

Si bien aún en el tono de comedia, el guión no dejaba de lado el conflicto político, la dirección de Sylvain Estibal y su guión, se adentran en un registro moralizador con una imágen ideal y alejada de la mirada crítica, con un tono pacifista y hasta de "falso lirismo" que no le sienta demasiado bien.


Correcta en los rubros técnicos, con muy buenas actuaciones y con una vuelta de tuerca diferente a las películas que hablan de este conflicto político, "Cuando los chanchos vuelen" es una interesante comedia que sólo en su tramo final le pone trazo grueso a sus pretenciones metafóricas y pierde vuelo y orientación. Sin embargo, no deja de ser un film interesante dentro de la coproducciones francesas de este año.

2 comentarios:

E2E4 Media dijo...

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QueCineMirar dijo...

Como todas (salvo algunas excepciones) las primeras armas de los realizadores cinematográficos, tiene los defectos propios de la inexperiencia. También tiene virtudes o, al menos, una gran virtud: el cerdo. Ver el andar de ese animal, petiso y regordete, sucio y ruidoso, disfrazado de cordero es lo más (lo único diría) cómico del film. Estibal propone una cinta que trata, a través del humor, el drama de un conflicto étnico (el árabe-israelí). El humor se da a partir de lo bizarro/absurdo de esta historia y sus personajes dentro del contexto, pero también a partir de la sátira del conflicto. En resumen, la película funciona (o intenta) como denuncia y pedido de paz por un lado y como comedia por otro. En ninguno de los dos casos termina de convencerme, aunque debo decir que Jafaar, y su compañero el cerdo, me han sacado varias sonrisas.www.quecinemirar.blogspot.com