miércoles, 11 de julio de 2012

Casados con (sin) hijos

"Plan Perfecto"
de Jennifer Westfeldt
con Adam Scott, Jennifer Westfeldt, Maya Rudolph, Kristen Wiig, Chris O' Dowd, Megan Fox y Edward Burns


La escritora de "Besando a Jessica Stein" y de la inédita "Ira & Abby" se lanza no sólo a escribir el guión  y protagonizar su nuevo film, sino también se pone detrás de las cámaras y hace su debut como directora en "Plan Perfecto" una casi caprichosa adaptación del título original "Friends with Kids" - "Amigos con Hijos".

Y obviamente es mucho más acertado su título original -quien sabe porqué lo habrán cambiado porque el original tenía mucho más "gancho"- que se refuerza además con la propuesta del afiche comercial en donde dice:  " "Amor" "Felicidad" "Hijos" / Elegi Dos " como dando por sentado que pareciera ser que el amor y la felicidad de la pareja no es tan compatible en ese preciso momento en el que aparecen los hijos para desequilibrarlo todo.

Partiendo desde un punto interesante y original a nivel argumental, Westfeldt arma un eficiente guión en base a la realidad que viven tres parejas de amigos en tres etapas diferentes de sus relaciones de pareja.
Por un lado está la pareja que hace rato ha probado las delicias de la maternidad/paternidad en la piel de Leslie (Maya Rudolph, una de las "Damas en Guerra" cuyo elenco tiene gran presencia en esta película y protagonista por ejemplo del inédito film de Sam Mendes "Away we go" disponible en DVD) y Alex (Chris O'Dowd también visto en "Los viajes de Gulliver" y la version americana de "La Cena de los tontos").

Wiig y Hamm, a punto de "embarazarse"
Se presenta una segunda pareja en pleno "noviazgo" y a punto de casarse, con la actividad sexual en completa ebullición que hasta  dan un poco de envidia sana al resto del grupo. Ellos son: Missy (Kristen Wiig, otra de las "Damas en Guerra/Bridesmaids" y componente del elenco del mítico Saturday Night Live) y Ben (John Hamm, marido de la directora en la vida real y protagonista de la existosa serie de TV "Mad Men").
 
Y quedan dos personajes para presentar, justamente los protagonistas del film.
Dos amigos íntimos que no han encontrado aún su media naranja pero que tendrían muchisimas ganas de poder hacerlo y de incluir en este proyecto el hecho de ser padres. Ella es Julie (justamente la guionista y directora del film Jennifer Westfeldt) y su amigo es Jason (Adam Scott), quienes casi en un impulso deciden mantener su relación de amigos pero se plantean tener un hijo... juntos.
La propuesta parece, en un primer momento, completamente descabellada, pero dado que no han sentido durante todos estos años de amistad un deseo sexual profundo, ellos podrían proponerse tener un hijo juntos y poder al mismo tiempo guardar lo mejor de su vinculo de amistad. Esto les ahorraría supuestamente, tener que pasar por el deterioro normal y natural y las diferentes desaveniencias que sufren las parejas que ellos conocen, ante la llegada de un nuevo integrante de la familia.

Con un aire a las comedias de Judd Apatow como "Ligeramente Embarazada" y con un ritmo en sus diálogos con un aire del Woody Allen noyorkino y a las mejores sitcoms, Westfeldt estructura su comedia tratando los tópicos principales que atraviesan a toda una generación, aquellos que ha pasado largamente los '30 e incluso los '40.


Rudolph y O'Dowd, padres expertos

Y dentro de las tres parejas que utiliza para ir armando su relato, se las ingenia para mostrar un caledoscopio bastante completo de las diferentes formas de atravesamiento del tema de los hijos en la pareja.

 Una de ellas sigue encontrando la forma y el momento para seguirse conectando aún cuando se sabe que con la llegada de los chicos es todo mucho más complicado, otra en la que la llegada del hijo ha roto todo el encanto y el mundo sexual que tenían armado y finalmente esta nueva posibilidad de que estos dos amigos puedan criar un hijo juntos, cada uno cumpliendo con su rol, pudiendo escapar al rol de la pareja más tradicional, con una apertura mental diferente en tiempos de pluralidad y familias ensambladas.
Al igual que en "Besando a Jessica Stein", Westfeld trata de romper con algunos esquemas, de mostrar otros vínculos que el cine, en su gran mayoría, no suele transitar y esta idea de que dos amigos pacten poder realizarse como padres sin cumplir con ningun cánon social, es realmente novedosa.

Cada uno de ellos, además, intentará armar una pareja con la dificultad de presentarse con este tema adicional ("Soy padre pero no tengo esposa" "Soy madre pero no tengo ni tuve marido"). Julie caerá en los brazos del personaje de Edward Burns, quien ya viene con una experiencia anterior y con hijos e intentará ensamblar a esta nueva pareja en su vida y por su parte, Jason encuentra refugio en los brazos de una hermosisima estrella ascendente de Broadway encarnada por Megan Fox.

Westfeldt y Scott: locos proyectos
Pero ese amor filial y casi platónico que se tenían los dos amigos, no es realmente tal y por lo tanto los problemas amorosos, los celos, los rencores y la crianza del hijo en común, harán que se encuentren permanentemente en diferente disyuntivas sentimentales que es lo más rico de la segunda mitad de esta comedia.
Quizás en este planteo y sobre todo en el tramo final sea donde el guión no logra tener esa chispa novedosa del arranque tan original y peque por entrar en un terreno de comedia romántica más arquetípica y conocida.
No obstante, gana mucho más el ritmo que le imprime Westfeldt a las diferentes situaciones que atraviesan estos amigos y la idea de un retrato exacto y preciso de una generación que no muchas veces se muestra en el cine, animándose a meterse con el tema de que no todo en la maternidad/paternidad es tan color de rosa como se plantea desde afuera.
  
El elenco es sólido y compacto. Así como en la vida real todos los integrantes del elenco han trabajado juntos y tienen un vínculo por fuera de la pantalla, dentro del film funcionan como un gran equipo y la suma de las partes es mucho más que el todo porque hay como un plus de naturalidad y de camadería que se transmite en la propuesta.

Es una pena que el rol de Kristen Wiig no haya sido tan beneficado en las líneas del guión  y que una comediante como ella se vea un poco desaprovechada, tal como pasa con Chris O'Dowd, aunque brillan de todos modos en sus pequeñas intervenciones. Megan Fox despliega todo su encanto en su papel aunque no logra presentar las dudas que sobrevienen a su personaje en cuanto a plantearse hijos en su vida, mientras que Edward Burns, Maya Rudolph y John Hamm están precisos y sueltos cada uno en sus papeles, muy diferentes entre sí.



La pareja central de Scott y Westfeldt tienen mucha química en pantalla y transitan por situaciones de diversa índole con total naturalidad y frescura, agilizando una comedia que no sólo sirve para pasar un buen rato, sino para reflexionar sobre la pareja, los hijos y las realizaciones personales.

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