martes, 24 de julio de 2012

Teatro en Buenos Aires: Panorama / Comedias y Musicales


Casi Normales (*** 1/2): Ultimos días para ver este musical ganador del premio Pullitzer y de tres premios Tony en Broadway.


La protagonista de la historia es Diana (Laura Conforte a quien vimos en "Rent" o "La novicia Rebelde" ) un ama de casa que lucha por seguir tratando su enfermedad y ganar un mundo dentro de la vida de lo que se considera una familia "normal".
El duro camino del tratamiento de esta fuerte bipolaridad que padece Diana, que ya ha intentado ser tratada con diversos métodos tiene su fuerte pilar en el apoyo de su comprensivo y abnegado esposo Dan (Alejandro Paker quien fue el inolvidable presentador en la puesta argentina de "Cabaret") y completan el esquela familiar sus hijos Natalie (Florencia Otero) y Gabriel (Matias Mayer), quien cada uno a su manera se entrama con la historia familiar que el musical nos quiere contar.
Un tema novedoso para un musical diferente, donde cada una de las canciones forma parte del esquema dramático de la obra y cuenta con una puesta en escena fuera de lo común en lo que los musicales nos tienen acostumbrados. En el elenco, Paker y Conforte brillan con su talento vocal y su presencia en el escenario y Fernando Dente (como el novio de Natalie) vuelve a magnetizar con su retrato querible de un adolescente enamorado.
Como sucede con algunos musicales made in Broadway, la extensión atenta contra el resultado de la obra, pero de todos modos se trata de una propuesta sumamente interesante con notables actuaciones y un excelente nivel en el terreno musical.

Estado de Ira (*****):  Solamente los lunes por la noche en el Teatro Metropolitan, se ha repuesto esta obra de Ciro Zorzoli que había formado parte oportunamente del proyecto Biodrama en el Teatro Sarmiento. 

La acción transcurre en una supuesta dependencia pública en las afueras de la ciudad, donde un grupo de empleados municipales tiene como objetivo acompañar a actores y actrices de reemplazo para que se incorporen a las obras que están en cartel.
En esta oportunidad, toda la dependencia recibe a la actriz, de ésas con aires de diva teatral, que cubrirá el rol de Hedda Gabler en la obra homónima de Henrik Ibsen.
Como suele suceder en los casos en los que no se cuenta con el tiempo suficiente en este único ensayo la atriz deberá aprender todas las marcaciones, entonaciones, interacciones con el resto de los personajes y deberá hacerlo todo tal como lo indica la puesta.
Creativa, con muchisimo humor y una mordaz crítica al mundo teatral y en particular al aparato burocrático de las dependencias estatales, "Estado de Ira" es una obra absolutamente imperdible, no sólo por el inteligentísimo juego de teatro dentro del teatro (y entonces como espectadores, al mismo tiempo que cuenta la historia de este reemplazo, podemos presenciar esta puesta de Hedda Gabler con todos sus personajes) sino que además cuenta con un notable equipo a nivel actoral entre los cuales se destacan los trabajos de Valeria Lois, Maria Inés Sancerni y Pablo Castronovo.

Pero es arrasadora la presencia en el escenario de Paola Barrientos en un tour de force  notable -reforzando todo el talento de Ciro Zorzoli para una puesta en escena rica e intensa, plena de detalles que se disfrutan incluso viéndola más de una vez-, pasando por diferentes estados de ánimo y atravesando situaciones de una gama muy variada hasta dar con un final impresionantemente abrumador.


Lo que vio el mayordomo (**): El texto de Joe Orton, de quien en algún momento se presentó en Buenos Aires una notable puesta de "Atendiendo al Sr. Sloane", pretende ser irreverente, transgresor, novedoso y seguramente lo habrá sido en el momento de haber sido escrito.
Pero en los tiempos que corren, nada de lo que presenta esta comedia en formato de vodevil parece llamar demasiado la atención y todo por el contrario, la pieza respira un aire anacrónico desde prácticamente el inicio y no logra remontar vuelo por más que las actuaciones y la puesta en general, trate de imprimir el timing necesario para que las desopilantes situaciones logren impactar en el espectador, aunque pocas veces lo logra.

Un texto en donde Enrique Pinti no parece encontrarse del todo cómodo, queda prácticamente en manos de la versátil Alejandra Flechner poner la dosis de delirio y desparpajo necesario que requería esta obra.
Luis Luque por su parte, aporta una muy buena actuación, pero el elenco en general no logra homogeneizarse en el que cada integrante funciona correctamente pero que carece de cohesión general (buenas actuaciones en labores de reparto de Magela Zanotta y Abián Vainstein).
Carlos Rivas en su puesta no parece lograr ajustarse al ritmo y la dinámica que la pieza requería, quedando a mitad de camino entre un humor liviano de vodevil y la ironía social con la que Orton pretende desenmascarar la moralina social de la época.
Una comedia fallida y poco interesante, salvada sólo por las actuaciones y exclusivamente para aquellos que sólo pretendan un rato liviano y sin demasiadas exigencias.



Forever Young (****): En la reabierta sala  El Picadero, una de las apuestas fuertes es "Forever Young" un musical adaptado por Le Tricicle, el grupo de humor catalán, que basado en el original noruego, propone una novedosa narrativa y un argumento completamente novedoso dentro del terreno del musical.
Cinco actores de comedias musicales, que han sido glorias durante todas sus carreras, están actualmente internados en una residencia de jubilados a cargo de una enfermera sumamente particular. El guión permite que cada uno de los actores pueda componerse e imaginarse a sí mismo dentro de unos cuantos años y burlarse impadiosamente no sólo de sus colegas sino fundamentalmente de ellos mismos y es justamente dentro del humor, en donde reside el mayor acierto de la obra.



Con momentos sumamente hilarantes Omar Calicchio, Melania Lenoir, Germán Tripel e Ivanna Rossi - todos ellos de enorme trayectoria en el terreno del musical como "Rent" "Ella" "Chicago" "Smoke" "El Joven Frankestein" "La Bella y la Bestia" "Avenida Q" entre otros- demuestran una vez más su talento para el musical adaptando canciones que son hits conocidos por todos nosotros.
El espíritu invade la sala y uno se encuentra moviendo el pie y tarareando hits nacionales e internacionales de los 70, 80 y 90, con algunos popurrí que van desde Charly García, Spinetta, Memphis, Los Pimpinela hasta Nirvana y Gloria Gaynor: tamaño abanico musical.
Capítulo aparte la actuación de Gimena Riestra como la enfermera quien no solamente hace gala de sus dotes vocales sino que compone un personaje absolutamente delirante, lleno de humor negro y de ironía, con algunas dosis de cinismo bordeando el absurdo.

Dirigidos por Daniel Casablanca (uno de Los Macocos, quien actualmente también está en cartel con "TOC TOC") quien impone un ritmo acertadísimo para llevar con mucho humor un relato que también habla de la vejez, del olvido del publico, de las glorias de antaño y de la tercera (o cuarta?) edad, la obra no pierde jamás el sentido del humor y logra conmover y divertir en dosis exactas con excelente resultados también en la puesta musical con la dirección de Gaby Goldman.



Todos felices (** 1/2 /  ***): Bajo la dirección de Oscar Martinez, se presenta una propuesta novedosa que plantea el autor Alan Aykbourn en donde una misma historia, un mismo suceso, se cuenta en cada obra de este tríptico, en diferentes lugares de la casa.
Asi "Comedor" "Jardin" y "Living" abordará el mismo suceso central, con los mismos personajes, pero con diferentes interacciones y situaciones de acuerdo al lugar desde donde la estemos presenciando como espectadores. Si bien cada una de las obras cierra en si misma, queda siempre el "enigma" de lo que sucedió con el resto de los personajes en las habitaciones contiguas, mientras veíamos alguna de ellas.


Si bien la propuesta del autor es interesante y creativa, el mecanismo de la comedia es sumamente básico y con situaciones sencillas de enredos que se resuelven eficientemente gracias al talentoso elenco del que Martinez se sirve para echar a rodar los pasos de comedia.
Carlos Portaluppi,  Carola Reyna (algo crispada en algunos momentos en su ama de casa detallista y obsesiva, quizás muy similar a otros papeles que ha jugado como el de "Amas de casa desesperadas"), Muriel Santa Ana (muy natural como la hermana solterona con deseos de aventura) y el torpe veterinario de Peto Menahem que arranca facilmente las carcajadas.
Completan el elenco  Juan Minujín (como Daniel, el cuñado de la familia que no puede parar de seducir)  y  Silvina Bosco, quizás con una participación más breve -sobre todo en "Comedor"- pero que construye un personaje delicioso y desopilante.

Tres historias para pasar un buen rato con seis comediantes de lujo que permiten jugar y asomarse desde lugares diferentes para una historia muy bien ambientada en la década del '70, con guiños y situaciones divertidas pero que pasado el puntapie inicial no sostiene el mismo nivel de sorpresa.

lunes, 23 de julio de 2012

Teatro en Buenos Aires: Panorama / Dramas

Filosofia de Vida (***): Alfredo Alcón, Rodolfo Bebán y Claudia Lapacó son un terceto actoral irresistible. Si se suma a ello un buen texto al que estos monstruos de la escena puedan darle carnadura más una ajustada dirección de Javier Daulte, la propuesta se convierte casi en cita obligada.




Los egos de estos dos filósofos, amigos de la juventud, ahora ya maduros, chocan y se sacan chispas en un encuentro algo forzado para que uno de ellos acepte entrar a la Academia de Filosofía.
Quizás sea el  momento oportuno para saldar algunas cuentas personales que brotan con la misma fuerza de siempre, a pesar de los años de distancia. Será la oportunidad para que apenas vuelvan a verse disparen dardos uno contra el otro, desatando una verdadera hoguera de vanidades, disputas entre las cuales estará incluido el amor por una misma mujer.

El texto del mejicano Juan Villoro tiene momentos de mucho humor, certeros contrapuntos y permanentemente apela a respuestas inteligentes en el texto. Como contrapartida, lamentablemente,  sobreabunda en frases que pretenden un desborde de "sabiduría" permanente y se siente como que algunas situaciones no fluyen tan convincentemente o que, inclusive, uno como espectador se "pierda" entre tantas citas de sublimes pensadores como Sartre, Simone de Beauvoir, Darwin o Russell.
Si bien el peso del texto reposa en el papel de "El Profesor", una magistral y nueva lección de teatro de Alfredo Alcón, la nota de frescura y humor se desliza en una actuación llena de matices de Claudia Lapacó, una vez más, en un trabajo notable.



Mineros (****): Lo interesante de esta historia se potencia aún más sabiendo que está basada en hechos verídicos: en la década del '30, en Ashington -Inglaterra-, cuatro mineros contratan a un profesor que les va abriendo camino en el terreno del arte, más precisamente en el de la pintura. Cada uno de ellos comenzará a abrir su corazón y su mundo, volcándolos en cada uno de sus trabajos. Lo que se inicia prácticamente como una actividad de distensión, como un juego, se deriva en situaciones inesperadas cuando por esas cosas del destino sus obras comiencen a ser reconocidas.
¿Resultan ser más valiosas porque están hechas por mineros? ¿Es que el arte se limita sólo a una cierta clase social y es para expresión de unos pocos? ¿Tiene más valor aún porque se suponía que de ellos no se esperaba eso?


Estas son algunas pocas de las preguntas que inteligentemente dispara la obra de Lee Hall que tiene en la puesta de Daulte un aliado perfecto para que la anécdota, casi imperceptiblemente, vaya tomando el vuelo necesario para hablar de diferencias sociales, del  rol del docente, del arte como expresión del hombre sin intentar escapar a la crítica de la sociedad de aquella época y la actual y al marco en el que viven estos trabajadores de la mina.
Brillantes actuaciones de Juan Leyrado, Darío Grandinetti y Jorge Marrale pero deslumbra nuevamente Hugo Arana en un trabajo superlativo, lleno de emoción.
El diseño de luces, la atractiva escenografía y un texto potente se conjugan para una lección de buen teatro que logra conmover por su intensidad y lo hace con herramientas nobles y distinguidísimas actuaciones.


Estado de Ira (*****):  Solamente los lunes por la noche en el Teatro Metropolitan, se ha repuesto esta obra de Ciro Zorzoli que había formado parte oportunamente del proyecto Biodrama en el Teatro Sarmiento. 

La acción transcurre en una supuesta dependencia pública en las afueras de la ciudad, donde un grupo de empleados municipales tiene como objetivo acompañar a actores y actrices de reemplazo para que se incorporen a las obras que están en cartel.
En esta oportunidad, toda la dependencia recibe a la actriz, de ésas con aires de diva teatral, que cubrirá el rol de Hedda Gabler en la obra homónima de Henrik Ibsen.
Como suele suceder en los casos en los que no se cuenta con el tiempo suficiente en este único ensayo la atriz deberá aprender todas las marcaciones, entonaciones, interacciones con el resto de los personajes y deberá hacerlo todo tal como lo indica la puesta.
Creativa, con muchisimo humor y una mordaz crítica al mundo teatral y en particular al aparato burocrático de las dependencias estatales, "Estado de Ira" es una obra absolutamente imperdible, no sólo por el inteligentísimo juego de teatro dentro del teatro (y entonces como espectadores, al mismo tiempo que cuenta la historia de este reemplazo, podemos presenciar esta puesta de Hedda Gabler con todos sus personajes) sino que además cuenta con un notable equipo a nivel actoral entre los cuales se destacan los trabajos de Valeria Lois, Maria Inés Sancerni y Pablo Castronovo.

Pero es arrasadora la presencia en el escenario de Paola Barrientos en un tour de force  notable -reforzando todo el talento de Ciro Zorzoli para una puesta en escena rica e intensa, plena de detalles que se disfrutan incluso viéndola más de una vez-, pasando por diferentes estados de ánimo y atravesando situaciones de una gama muy variada hasta dar con un final impresionantemente abrumador.


Buena Gente (****): Uno de los directores más talentosos de la escena local, Claudio Tolcachir, de quien conocimos las puestas más independientes como "La omisión de la familia Coleman" y "Tercer Cuerpo" en su propio Teatro Timbre 4 y las montadas dentro del circuito comercial como "Agosto" y "Todos eran mis hijos" vuelve a presentar una puesta impecable para este texto de  David Lindsay-Abaire (otra de sus piezas fue llevada al cine "Rabbit Hole - El laberinto" con Nicole Kidman y Aaron Eckhart).

"Buena gente" cuenta la historia de Margarita -otra brillante caracterización de Mercedes Morán-, una mujer de aproximadamente 50 años con una hija discapacitada mental de 30 años que vive en un barrio humilde, de escasos recursos, algunas veces lindando con la marginalidad.
Su amiga de toda la vida, Mirta -Verónica Llinás en otra criatura completamente querible, detonando una vez más los resortes del humor como pocas actrices cómicas saben hacerlo- le sugiere ir a ver a Juan -Gustavo Garzón-, un viejo amigo del barrio, que no ve desde hace 30 años y con quien parece haber tenido alguna vinculación sentimental. Juan es ahora un reconocido médico y quizás pueda ayudarla a salir del pozo consiguiéndole algún trabajo.

El aroma del barrio y la mirada hacia la clase media/baja impregnan toda la obra en donde se hablará de nuevas oportunidades, de vueltas del destino, del egoismo, de la humildad, la solidaridad y de verdades crudas como condimentos para seguir siendo "buena gente" a pesar de todo.
Dentro del elenco,  Marina Bellati (quien ya habia trabajado con Tolcachir en "Todos eran mis hijos") logra una excelente composición de señora de clase alta, acomodada, viviendo en el confort y el éxito de su marido, lejana de ese dolor que impregna la vida Margarita y que contrapesará el tono de la obra con algún gesto inesperado.
Con una puesta tan eficaz como dinámica el texto de Lindsay-Abaire crece con las actuaciones de Morán - Llínás y Garzón y con la sinceridad a la que apuesta el texto (más allá de que pueda reprochársele que en algunas resoluciones queda estancada en buenas intenciones). Es interesante ver la posibilidad de que en una obra de circuito comercial la gente "común" logre tener su voz en un texto directo y con una enorme potencia en la dirección y en las actuaciones.

La última sesión de Freud (****1/2):   Con puesta de Daniel Veronese, esta obra describe el encuentro entre Sigmund Freud y C.S. Lewis con el marco de la Segunda Guerra Mundial, más precisamente en el día en que Inglaterra declara la guerra a Alemania.


Freud está muriendo de un cáncer en la boca que lo carcome sin piedad y Lewis se encuentra atravesado también por la muerte de sus amigos en el campo de batalla. Entre tanta muerte, sirenas y máscaras antigases, el encuentro de estos dos notables dará lugar a un brillante e interesantísimo contrapunto en donde hablaran de ciencia, de teorias, se hablará ineludiblemente del psicoanálisis, pero los cañones apuntan más directamente a la figura del científico contra el escritor converso.
Dios, la religión y sus misterios son el centro directo donde el autor, St. Germain, pone toda la adrenalina y la fuerza del encuentro, en el cual Freud no entiende como un hombre inteligente y creativo como Lewis se deja llevar por el dogma religioso.
Cada uno de ellos irá dando su punto de vista, expuesto a la mirada impiadosa que le dará el otro para ir deconstruyéndolo hasta el fragmento más mínimo, desplegando y haciendo gala de sendas dosis de la más fina inteligencia en función a la búsqueda de una verdad que quizás no sea única, logrando no solamente un contrapunto en el plano del libreto sino también en un duelo actoral del más alto nivel.

Si Luis Machin logra un C.S. Lewis con todo el estilo inglés y expresa perfectamente sus contradicciones y su velada admiración a Freud, es indudablemente Jorge Suárez el que lleva el peso de la obra y arrolla con un trabajo preciso, contenido, absolutamente admirable. La pareja actoral se apoya uno en el otro para ir potenciándose y sacar lo mejor de cada uno, brillando con dos actuaciones memorables.
El Freud moribundo de Suarez es impactante, impecable en su construcción gestual y en los detalles y es uno de los grandes trabajos del año -sino el más- en materia teatral.
Otra gran puesta de Veronese, obsesivamente detallista y con un grado de compromiso tal en sus actuaciones que hacen de "La última sesión de Freud" una obra valiosa y digna de ver.

La Cabra (*** 1/2): Charlie (Julio Chávez) acaba de ganar otro premio en su carrera  y aunque su vida junto a su esposa Julia (Viviana Saccone) y su hijo Willy (Santiago García Rosa) parece estar en armonía, hay algo bajo la superficie que está asomándose y que no romperá ese delicado equilibrio.

Charlie no dudará en confesarle a su mejor amigo Axel (Vando Villamil), que es lo que realmente está sucediento: está engañando a su esposa con Sylvia... Y quién es Sylvia?
Sylvia es una cabra (justamente la cabra que da título a la obra) y con esta verdad revelada, Edward Albee logrará una vez más penetrar con su mirada despiadada al mundo de la pareja.

Con su bisturí disecciona como ya lo ha hecho con "Quién le teme a Virginia Wolff?" básicamente a las relaciones de pareja  pero se hablará también del amor, la traición, el enamoramiento, los deseos, las pulsiones, todo esto dentro del marco de la familia y la pareja.
Con dirección del propio Chávez, la obra de Albee desplegará un sinnúmero de connotaciones que se van estructurando alrededor de un espiral de violencia con el que la pareja intenta comunicarse para resolver la situación.
Con tintes de la ya mencionada Virginia Wolff y algo de "La guerra de los Roses" en cuanto al estallido de violencia dentro de la pareja, Julio Chavez brilla en el texto de Albee y transmite exactamente su enamoramiento por Sylvia, sus dudas, su derecho a ser feliz, su inocencia frente al amor que encontró sin proponérselo.
Viviana Saccone, por su parte, también logra una composición con diferentes capas y matices pero se luce justamente en los momentos de mayor estallido con un fuerte compromiso físico en las situaciones más arriesgadas.
Lamentablemente desentona completamente con el tono de la obra Santiago García Rosa en el papel del hijo que hace perder pie en ese adolescente que interpela a su padre por el desmoronamiento que está provocando.

domingo, 22 de julio de 2012

Sabes quien me viene a cuidar?

"Amigos Intocables"
de Eric ToledanoOlivier Nakache
con Francois Cluzet, Omar Sy, Anne Le Ny, Audrey Fleurot, Clotilde Mollet y Cyril Mendy


Siempre aparece una de esas películas, cada tanto, que nos sorprende más que gratamente.
Una película simple, sencilla, que no intenta más que contar una historia casi sin pretensiones, dándonos una bocanada de aire fresco que deja como una huella de afecto que dura aún por mucho rato después de verla. Me acuerdo por ejemplo de "Cinco días sin Nora" o "Gigante", con una historia pequeña pero potente o en otro órden de cosas la animada "Mary y Max", una delicia descubiertas casi por casualidad.

Ya desde el arranque en "Amigos Intocables" -del duo de directores Eric Toledano y Olivier Nakache, de una prolífica producción pero de los que no se ha estrenado nada en nuestro país-, nos están avisando que se trata de una historia verídica y hasta luego, tendremos el placer de conocer a los verdaderos personajes, ejes centrales de este relato.

La base de la historia se centra en Philippe -François Cluzet a quien vimos en "La Mentira" o en "No se lo digas a nadie"- que padece una enfermedad que lo ha dejado tetrapléjico y sólo es capaz de "movilizarse" del cuello para arriba.

Después de una intensa selección para designar a su próximo asistente, el millonario Philippe decide elegir inesperadamente a Driss (Omar Sy en una estupenda actuación, llena de energía) quien solamente tenía como intención que le diesen una constancia de haberse presentado a esta entrevista y poder seguir cobrando, de esta forma, su seguro de desempleo.

Pero en ese mismo momento, Philippe le propone probar una relación laboral por sólo un mes y ese mes, justamente, pasará más rápido de lo que ambos esperaban y para cuando se den/nos demos cuenta, ya estará instalada y más que cumplida la ley de toda buena comedia donde la pareja de caracteres completamente opuestos se atraen y es así como dos personas que parecía que no tenían nada en común terminen convirtiéndose en compinches inseparables. O dependerá de las vueltas del destino...

El film de Toledano y Nakache se detiene en la descripción detallada del crecimiento de esa relación, primeramente laboral y que después deviene en amistad, en vinculo filial casi como padre-hijo, en compinches, en camaradería, en un vínculo completamente diferente al esperado por ambos. El espíritu descontracturado de Briss hace que Philippe quede cautivado por la alegría, por el buen humor, por las situaciones nuevas que la vida le presenta a través suyo, llegando casi a olvidarse de su limitación física en sus momentos cotidianos.

Y si bien los directores no dejan de pasar revista a todos los puntos necesarios, conocidos y casi obvios de una receta para construir una buena comedia (que contenga momentos brillantes de humor, compensados con guiños de todo tipo en cada uno de los personajes secundarios y con una exacta dosis de momentos conmovedores) el secreto del éxito de la fórmula es que en ningún momento caen en la lágrima fácil o en el sentimentalismo.
Dosifican las dosis de una manera tal que todo se aborda en su justa medida y uno como espectador se rinde ante la seducción de estos dos seres completamente fracturados, cada uno en lo suyo, sin que el relato caiga en ningún momento en la sensiblería sino que se posiciona desde el optimismo y desde la búsqueda de una verdadera recomposición desde la diferencia.

Que tiene sus clichés, los tiene. Pero hay una seducción particular y una química completamente irresistible entre los dos protagonistas, ya desde el primer momento en que se encuentran y que logra sostenerse -aún con algunos puntos demasiado convencionales- y que permite de el film se disfrute de principio a fin.

Con un trabajo sumamente complejo porque solamente en su rostro están concentradas todas las gamas de emociones por las que pasa Philippe, Francois Cluzet logra divertir, conmover, mostrar un perfil más duro y exigente,  disfrutar de las ocurrencias que le propone su nuevo "secretario"... pasa por un increíble abanico de situaciones y a todas les pone un acertado matiz en cada momento.

Omar Sy arremete con una personalidad avasallante para componer a ese Briss con una situación familiar y personal sumamente complicada, con una vida no tan acomodada como la que tiene Philippe,  pero lo deslumbra con esa sabiduría de la calle y con un humor y un optimismo a flor de piel que contagia e invade la casa del millonario y que irradiará, por supuesto, hacia todo su personal de servicio (excelentes roles secundarios a cargo de Anne Le Ny y sobre todo una acertadísima y sorprendente Audrey Fleurot).
Absolutamente recomendable, "Amigos Intocables" se convierte en uno de esos filmes que gustan a todos los públicos y que inesperadamente aparecen para instalarse con su simpleza y su lección de buen cine sin más elementos que una interesante historia para contar y un ojo sincero y fresco para retratarla.
Deliciosa, imperdible.




sábado, 21 de julio de 2012

Madrid en Buenos Aires: una semana para aprovechar

En el cine Gaumont hay una semana dedicada al cine español con un cantidad interesante de títulos que valen la pena aprovechar.
Algunos que seguramente, por esos azares de la distribución, nunca llegaremos a ver en las pantallas nacionales y que valdría perfectamente la pena que uno pudiera verlos. Al menos, esta es una buena oportunidad para acercarse...

Documentales: Se proyectarán "Ciudadano Negrin" sobre la biografía de quien fuera el presidente de la Segunda República Española de 1937 a 1945, "José y Pilar" la historia de amor entre José Saramago y Pilar del Rio, "How much does your building weigh, Mr. Foster?" sobre los diseños de un arquitecto que tiene en su curriculum el Aeropuerto de Pekin, el Hearst de New York o el Reichstag de Berlín.
Y el ganador del Goya, "Bicicleta, Cuchara, Manzana" sobre Pasqual Maragall, Alcalde de Barcelona y luego presidente de Catalunya con su confesión del atravesamiento de un enfermedad tan dificil como el Alzheimer.

Tributos: Serán "El dedo en la llaga" la famosa comedia dramática, icono del cine nacional de los noventa, dirigida por Alberto Lecchi y "Concursante" con Leonardo Sbaraglia escrita y dirigida por Rodrigo Cortés, previo a su éxito cinematográfico "Entrerrado".

Dentro de los films de Ficcion se encuentran:

También la lluvia (*** 1/2) Dirigida por Iciair Bollaín, la directora de "Mataharis" "Hola? Estás Sola?" y la estrenada en nuestro país, la desgarradora y ganadora del Goya a la mejor Película "Te doy mis ojos". En este caso Bollain se inspira en la Guerra del Agua que tuvo lugar en Cochabamba en Abril del 2000.
Cuenta la historia de Sebastián y Costa, un director y un productor que quieren hacer una película sobre Cristóbal Colón, pero abordando su retrato desde un punto de vista completamente diferente al de la historia tradicional: un Colón obsesionado por el oro, con la represión que ejerce sobre los indios, sin olvidar el rol de la Iglesia en ese momento y los vinculos con quienes lo denunciaron: los padres Bartolomé de las Casas y Antonio de Montesinos.
Como dos historias palalelas que se entrecruzan en todo momento, la figura de Colón en el pasado, su sed por el oro y la situación política y religiosa de la época se entrama con la lucha en una Cochabamba en pleno conflicto por la privatización y venta a una multinacional del sistema de aguas de la ciudad.


Con un elenco eficiente y ajustado, vale la pena ver al Colón de Karra Elejalde (Goya al mejor actor de reparto por este film) y dejarse llevar por el doble juego del cine dentro del cine cuando un inescrupuloso productor y el director del film, suman a esta compleja trama sus intereses personales, comerciales y creativos a cargo del brillante Luis Tosar y una muy buena actuación de Gael García Bernal en un guión original de Paul Laverty sumamente interesante y lleno de posibles lecturas y atravesamientos.

No tengas miedo (****) El director de "Secretos del Corazón" y "Tasio", Montxo Armendáriz, en este nuevo film se compromete abordando una temática absolutamente delicada.

Silvia es una joven de 25 años, hija de una familia acomodada que en apariencias lleva una vida perfectamente normal y feliz.
Pero lo que en la superficie puede parecer una cosa, en el fondo suele ser siempre otra:  un episodio de su infancia sigue provocando en el aquí y ahora, múltiples desequilibrios físicos y emocionales.
Un tema que no es fácil de tratar evitando caer en lo explícito y que ha sido muy poco visitado en el cine de forma discreta. La relación incestuosa que plantea el film de Armendáriz es sólo la punta del iceberg de las diversas connotaciones que explotan ante un hecho de estas magnitudes.

Cuenta con un trío protagónico de primer nivel, Belén Rueda como la madre, la joven Michelle Jenner (en un papel sumamente complejo el que permite su total lucimiento) como Silvia y la figura del padre en un medido y detallado trabajo de Lluís Homar (a quien vimos en "Los ojos de Julia" y en los films de Almodóvar  "Los abrazos rotos" y "La mala educación" y que también compone el elenco de "Pájaros de Papel", otro de los films de la muestra).

No habrá paz para los malvados  (*** 1/2) Una película netamente de género, un policial con rasgos psicológicos cargado de fuertes dosis de suspenso y acción y sobre la que parece que Hollywood ya ha puesto los ojos para una remake, hace que "No habrá paz para los malvados" sea otra perla dentro de la programación, demostrando que el cine español puede generar un producto tan compacto y atractivo como cualquier otro "tanque" de la cartelera.

Ganadora indiscutible de 6 Goyas en la última entrega en la que se erigió como la estrella de la noche (entre los que se destacan por ejemplo: Mejor Película, Mejor Director: Enrique Urbizu, Mejor Actor Protagonista: José Coronado), el atractivo del film radica fundamentalmente en el estilo de narración y en la firmeza con la que el director elige contar una historia clásica con elementos típicos del género (un policía decadente que ha tenido épocas brillantes pero que en la actualidad está lidiando con problemas con el alcohol y con algunos elementos de su pasado, tráfico de drogas, investigaciones judiciales, mafias, burdeles, asesinatos y tramas judiciales) conjugando a todos ellos de forma tal que el producto sea compacto e interesante.

Santos Trinidad (impresionante actuación de Coronado) iniciará la caza de un testigo que puede jugarle en contra ante una noche de muchísima confusión. Mientras que por otro lado, la juez Chacón, encargada de la investigación del triple crimen, avanzará en la búsqueda del asesino.  El espectador es testigo absoluto de que nada es lo que parece y será una especie de cómplice de la cámara cuando cada uno de los pasos de estos dos personajes vaya complicando cada vez más la historia.

Una muy buena muestra de cine de género para componer un panorama bien heterogéneo con propuestas de todo tipo que se completan con la comedia romántica "Bon Appetit", la nominada al Oscar "Chico y Rita" película de animación de Fernando Trueba con escenario en La Habana y una banda musical deliciosa y "Pájaros de Papel" de Emilio Aragón, historia sobre un grupo de artistas de vodevil en el marco de la posguerra.

lunes, 16 de julio de 2012

Baron Cohen ataca de nuevo

"El dictador"
de Larry Charles
con Sacha Baron Cohen, Anna Faris, Ben Kingsley, John C. Reilly y cameos a cargo de Megan Fox y Edward Norton entre otros



Como si se tratase de una trilogía del delirio, Sacha Baron Cohen se ha dado a conocer mundialmente por su primer film, el más comercialmente conocido y desopilante "Borat" en la que este particular periodista proveniente de Kazajistán mostraba, entre otras cosas su sistema político y elementos de su cultura, particularmente contraponiéndolos  y criticando e ironizando contra el estilo de vida norteamericano sin la menor piedad.
Luego, con "Brüno", un film más irregular, pero mucho más osado y desfiando absolutamente todos los limites, se mete con el mundo de la moda y ridiculiza a todo ese ambiente tan lleno de glamour, extravagente, oponiendo toda esa ingenuidad y liviandad que supuestamente habita en el mundo del diseño y de la moda, con la figura de un reportero absolutamente zafado y bizarro.

Ahora, como si quisiera cerrar una trilogía,  es el turno de "El Dictador" donde Baron Cohen se mete con el mundo de la política e ironiza en la figura de la República de Wadiya, los diversos regímenes políticos, destrozándolos con su humor impiadoso,  poniendo incluso la lupa sobre las democracias y en particular los mayores dardos envenenados caerán sobre el imperio norteamericano más puntualmente.
Como es el estilo de Baron Cohen y sus creaciones para el cine, su guión es sencillo y no tiene demasiadas ambiciones, sino que sirve de vehículo para desplegar un humor completamente delirante, lleno de ironia y cinismo y con criticas brutales a la sociedad que suele mostrarlas  "disfrazadas" entre las disparatas desventuras del personaje central.

Tercer trabajo en conjunto con el director Larry Charles (quien es uno de los guionistas de series como "Seinfeld" y "Curb your enthusiasm") la química es evidente y queda ampliamente demostrada con los resultados que están a la vista, cuando el delirio se apodera de la pantalla.
Obviamente hay que encarar un film de estas características entendiendo que el guión es meramente una sucesión de momentos que son hilvanados por una historia muy liviana dado que en ningún caso, en esta "trilogia" el hilo conductor son las grandes historias sino que sencillamente parte de saber hilvanar momentos, sketches y situaciones -obviamente como suele pasar en películas tan fragmentadas o episódicas-  algunas mejor logradas que otras.

El balance final de "El Dictador" es una película compacta y que casi en ningún momento baja de su nivel de delirio extremo y de situaciones desopilantes. Sobre todo sigue sorprendiendo que la mayoría de los apuntes críticos den en el blanco sobre el sistema de vida americano, criticándolo impiadosamente,sin pelos en la lengua. Así como lo hace con muchas de sus instituciones y sus figuras políticas y lo interesante es que Baron Cohen sigue tan despreocupadamente haciendo humor y burlándose de cosas a las que sabemos que el público americano suele tenerlas como sacralizadas.

He allí quizás uno de los mayores méritos de la "triologia" en general y de este último opus, "El Dictador" en particular: no parece haber ningún tipo de freno para el delirio de Baron Cohen ni como actor ni como guionista. No tiene empacho en meterse con las Naciones Unidas, con el periodismo, con las minorías sexuales, con la discriminación racial, con diferentes grupos étnicos... e incluso en sus extremos más hilarantes, también ponendo una mirada incisiva a las creencias del mundo diametralmente opuesto con occidente, donde las mujeres no tienen ningún derecho, entre tantas diferencias culturales.

Donde algunos pueden ver bromas de mal gusto, Baron Cohen y su director estrella ven justamente el estilo que más los divierte. Y no tienen ningún miedo de que sus bromas puedan ser tildadas de racistas, homofóbicas o escatológicas, ellos parecen divertirse mientras escriben el guión y las ideas, por más locas o irreverentes que parezcan, aparecen en pantalla tal cual parecen haber sido pergeñadas por estos talentosos de este estilo singular de comedia.

Seguramente no podrá tener medias tintas en cuanto a la aceptación del público. Típico humor en el que uno o bien se siente dentro desde el inicio o se siente completamente afuera sin entender demasiado de qué va la cosa, "El Dictador" como todas las otras creaciones del equipo, no admitirá términos medios.

En este caso repite el esquema en algunos tramos del documental apócrifo que tanto frutos rinde para este tipo de humor -y que ambos manejan a la perfección- y hay inclusive una historia de amor con Anna Faris (a quien vimos en alguna "Scary Movie" o "Smiley Face" o jugando con "Alvin y las Ardillas 3") que le permite justamente al guión desplegar en este rol femenino algunos apuntes sobre los movimientos ecológicos, las fundaciones sin fines de lucro y las minorías sexuales y todo sigue sumando para que el delirio vaya in crescendo.

Si bien Sacha Baron Cohen ya nos ha demostrado en films como "Hugo" de Martin Scorcese o "Sweeney Todd" de Tim Burton que puede componer otros tipos de personajes completamente alejados de este tipo de registro, es sinceramente en el campo de la comedia y específicamente de este tipo de comedias se detonan todo tipo de barreras donde él demuestra y pone en juego absolutamente todo su histrionismo y rinde los mejores dividendos.

Con una mirada completamente sin hipocresías ni medios tonos, "El Dictador" es otra muestra de humor independiente,  irreverente, revolucionario, que hace explotar las carcajadas si uno se deja llevar por el juego y por este torbellino de humor "zafado". 


miércoles, 11 de julio de 2012

Casados con (sin) hijos

"Plan Perfecto"
de Jennifer Westfeldt
con Adam Scott, Jennifer Westfeldt, Maya Rudolph, Kristen Wiig, Chris O' Dowd, Megan Fox y Edward Burns


La escritora de "Besando a Jessica Stein" y de la inédita "Ira & Abby" se lanza no sólo a escribir el guión  y protagonizar su nuevo film, sino también se pone detrás de las cámaras y hace su debut como directora en "Plan Perfecto" una casi caprichosa adaptación del título original "Friends with Kids" - "Amigos con Hijos".

Y obviamente es mucho más acertado su título original -quien sabe porqué lo habrán cambiado porque el original tenía mucho más "gancho"- que se refuerza además con la propuesta del afiche comercial en donde dice:  " "Amor" "Felicidad" "Hijos" / Elegi Dos " como dando por sentado que pareciera ser que el amor y la felicidad de la pareja no es tan compatible en ese preciso momento en el que aparecen los hijos para desequilibrarlo todo.

Partiendo desde un punto interesante y original a nivel argumental, Westfeldt arma un eficiente guión en base a la realidad que viven tres parejas de amigos en tres etapas diferentes de sus relaciones de pareja.
Por un lado está la pareja que hace rato ha probado las delicias de la maternidad/paternidad en la piel de Leslie (Maya Rudolph, una de las "Damas en Guerra" cuyo elenco tiene gran presencia en esta película y protagonista por ejemplo del inédito film de Sam Mendes "Away we go" disponible en DVD) y Alex (Chris O'Dowd también visto en "Los viajes de Gulliver" y la version americana de "La Cena de los tontos").

Wiig y Hamm, a punto de "embarazarse"
Se presenta una segunda pareja en pleno "noviazgo" y a punto de casarse, con la actividad sexual en completa ebullición que hasta  dan un poco de envidia sana al resto del grupo. Ellos son: Missy (Kristen Wiig, otra de las "Damas en Guerra/Bridesmaids" y componente del elenco del mítico Saturday Night Live) y Ben (John Hamm, marido de la directora en la vida real y protagonista de la existosa serie de TV "Mad Men").
 
Y quedan dos personajes para presentar, justamente los protagonistas del film.
Dos amigos íntimos que no han encontrado aún su media naranja pero que tendrían muchisimas ganas de poder hacerlo y de incluir en este proyecto el hecho de ser padres. Ella es Julie (justamente la guionista y directora del film Jennifer Westfeldt) y su amigo es Jason (Adam Scott), quienes casi en un impulso deciden mantener su relación de amigos pero se plantean tener un hijo... juntos.
La propuesta parece, en un primer momento, completamente descabellada, pero dado que no han sentido durante todos estos años de amistad un deseo sexual profundo, ellos podrían proponerse tener un hijo juntos y poder al mismo tiempo guardar lo mejor de su vinculo de amistad. Esto les ahorraría supuestamente, tener que pasar por el deterioro normal y natural y las diferentes desaveniencias que sufren las parejas que ellos conocen, ante la llegada de un nuevo integrante de la familia.

Con un aire a las comedias de Judd Apatow como "Ligeramente Embarazada" y con un ritmo en sus diálogos con un aire del Woody Allen noyorkino y a las mejores sitcoms, Westfeldt estructura su comedia tratando los tópicos principales que atraviesan a toda una generación, aquellos que ha pasado largamente los '30 e incluso los '40.


Rudolph y O'Dowd, padres expertos

Y dentro de las tres parejas que utiliza para ir armando su relato, se las ingenia para mostrar un caledoscopio bastante completo de las diferentes formas de atravesamiento del tema de los hijos en la pareja.

 Una de ellas sigue encontrando la forma y el momento para seguirse conectando aún cuando se sabe que con la llegada de los chicos es todo mucho más complicado, otra en la que la llegada del hijo ha roto todo el encanto y el mundo sexual que tenían armado y finalmente esta nueva posibilidad de que estos dos amigos puedan criar un hijo juntos, cada uno cumpliendo con su rol, pudiendo escapar al rol de la pareja más tradicional, con una apertura mental diferente en tiempos de pluralidad y familias ensambladas.
Al igual que en "Besando a Jessica Stein", Westfeld trata de romper con algunos esquemas, de mostrar otros vínculos que el cine, en su gran mayoría, no suele transitar y esta idea de que dos amigos pacten poder realizarse como padres sin cumplir con ningun cánon social, es realmente novedosa.

Cada uno de ellos, además, intentará armar una pareja con la dificultad de presentarse con este tema adicional ("Soy padre pero no tengo esposa" "Soy madre pero no tengo ni tuve marido"). Julie caerá en los brazos del personaje de Edward Burns, quien ya viene con una experiencia anterior y con hijos e intentará ensamblar a esta nueva pareja en su vida y por su parte, Jason encuentra refugio en los brazos de una hermosisima estrella ascendente de Broadway encarnada por Megan Fox.

Westfeldt y Scott: locos proyectos
Pero ese amor filial y casi platónico que se tenían los dos amigos, no es realmente tal y por lo tanto los problemas amorosos, los celos, los rencores y la crianza del hijo en común, harán que se encuentren permanentemente en diferente disyuntivas sentimentales que es lo más rico de la segunda mitad de esta comedia.
Quizás en este planteo y sobre todo en el tramo final sea donde el guión no logra tener esa chispa novedosa del arranque tan original y peque por entrar en un terreno de comedia romántica más arquetípica y conocida.
No obstante, gana mucho más el ritmo que le imprime Westfeldt a las diferentes situaciones que atraviesan estos amigos y la idea de un retrato exacto y preciso de una generación que no muchas veces se muestra en el cine, animándose a meterse con el tema de que no todo en la maternidad/paternidad es tan color de rosa como se plantea desde afuera.
  
El elenco es sólido y compacto. Así como en la vida real todos los integrantes del elenco han trabajado juntos y tienen un vínculo por fuera de la pantalla, dentro del film funcionan como un gran equipo y la suma de las partes es mucho más que el todo porque hay como un plus de naturalidad y de camadería que se transmite en la propuesta.

Es una pena que el rol de Kristen Wiig no haya sido tan beneficado en las líneas del guión  y que una comediante como ella se vea un poco desaprovechada, tal como pasa con Chris O'Dowd, aunque brillan de todos modos en sus pequeñas intervenciones. Megan Fox despliega todo su encanto en su papel aunque no logra presentar las dudas que sobrevienen a su personaje en cuanto a plantearse hijos en su vida, mientras que Edward Burns, Maya Rudolph y John Hamm están precisos y sueltos cada uno en sus papeles, muy diferentes entre sí.



La pareja central de Scott y Westfeldt tienen mucha química en pantalla y transitan por situaciones de diversa índole con total naturalidad y frescura, agilizando una comedia que no sólo sirve para pasar un buen rato, sino para reflexionar sobre la pareja, los hijos y las realizaciones personales.

domingo, 8 de julio de 2012

Triángulo criptico

"3 - Cómo recuperar a tu propia familia?"
de Pablo Stoll
con Humberto Vargas, Sara Bessio y Anaclara Ferreyra Palfy

Tal como lo sugiere el título ya desde un inicio, hay tres personajes que centralmente conforman la historia que es básicamente la  de una familia tipo, tipo disfuncional.
Y de estas familias disfuncionales ya hemos visto muchísimo tanto en el cine mainstream como en el cine más independiente -que sería el caso de esta nueva producción del cine uruguayo-, ha sido objeto de estudio de los directores más famosos y de los más amateurs, han puesto el ojo los guionistas más celebrados y desde este lugar se han contado las historias más fallidas.

Sin embargo, hay algo en lo disfuncional que seduce a Pablo Stoll, director de las consagradas "25 watts" y "Whisky" y de la inédita en la Argentina (por suerte) "Hiroshima", una película fallida de principio a fin.

De las dos primeras, Stoll toma como ya dijimos esa mirada incisiva a las relaciones humanas, y a las relaciones familiares más particularmente, atravesándolas con el costumbrismo que diestramente maneja con su cámara, haciendo que sus personajes resulten queribles y hasta conocidos. Lamentablemente quedan resabios de una "Hiroshima" anterior, en donde parece no haber podido encontrar nuevamente el tempo preciso para la presentación de los personajes y el desarrollo de algunas de las situaciones por las que cada uno de ellos atraviesa.

Como una mala copia de la nouvelle vague francesa, Stoll se demora en algunas situaciones cotidianas, con una observación detallada y precisa pero también con un estiramiento innecesario de algunos tramos en los cuales la acción se estanca y no logra avanzar y que atenta fuertemente contra el resultado general del film y de mantener el  interés del espectador.

Lo que "3" tiene para contar en este caso es la historia de Ana, una típica adolescente de padres separados que parece no querer encuadrar en los cánones que (le) pide la escuela, aún a riesgo de perder su último año de la secundaria y consecuentemente perder también su viaje a Bariloche.

Mientras tanto, la mamá de Ana, Graciela,  tiene que cuidar a su tía enferma en sus últimos días de vida  y poco puede preocuparse de ella.

Su padre, Rodolfo, es odontólogo y ya desde el inicio del film es un personaje que no hace más que ir cayendo barranca abajo, por lo que sólo puede acompañarla  de la mejor manera posible, pero todos sus esfuerzos no son vistos por Ana más que con una mirada entre burlona y sobradora, quedándose con esa imágen hasta patética de su padre.

Entre todos sus intentos por lograr hacer pie en algún proyecto, en algo de su vida, Rodolfo pareciera querer  volver a "reconquistar" a su mujer y más que eso, a recuperar el espacio que tenía dentro de la familia y que tenía esa familia en su vida... hace ya diez años.

Con muy pocos elementos sobre los móviles y las razones que mueven a cada uno de los personajes -con una construcción que muchos directores utilizan para no tener que mostrar expresamente algunas situaciones- Stoll trata de apoyarse en lo sugerido más que lo explícito.
Pero en muchas de las situaciones que plantea la película, esta falta de elementos, que en otros films pueden suman porque  hace que no sobreabunde información ni que se subraye lo obvio, en otros casos como sucede aquí en "3", finalmente restan, porque el espectador queda un poco a la deriva, sin poder entender concretamente qué le pasa a cada uno de los protagonistas.

Quizás el personaje de Graciela, la madre de Ana (en una acertada composición de Sara Bessio) sea el personaje que se ve más favorecido por el guión.
Es en donde se plantean las situaciones más concretas y es el que, a simple vista, trata de guardar alguna coherencia con lo que siente y es la que menos duda.
Mientras cuida a su tía en el sanatorio conocerá a Dustin (Néstor Guzzini en la personaje mejor interpretado del film, lleno de frescura y naturalidad) y es allí, donde aparece,  en media de la confusión general, un intento de salvación, una puerta de salida.

Mientras tanto Ana, en plena adolescencia y sin demasiados bordes de parte de los padres, aparece como el más desprolijo y desequilibrado de los personajes del triángulo, por momentos complejo de entender y por momentos sumamente entendible ante la falta de contención de su entorno. En completa caida libre, Rodolfo, intenta pivotar entre los otros dos personajes de la historia y hacerse de un nuevo lugar, establecer un nuevo orden que sea quizás el que más se parezca a un orden anterior, a algo que se añora profundamente.


Con una cadencia morosa y una extensión de casi dos horas que no la favorece en los más mínimo  "3 - Cómo recuperar a tu propia familia?" gana en los momentos en que refleja las situaciones cotidianas y los momentos simples como Stoll  sabe retratarlos, pero no logra la consistencia necesaria para atrapar al espectador. Asi como los personajes vacilan, dudan, sienten que no pueden encontrar su camino, la película en si misma no logra encauzarse en su propia historia y se torna demasiado sinuosa y hasta por momentos algo críptica.
Un cineasta interesante, una película fallida.

miércoles, 4 de julio de 2012

El chancho que el mar me trajo

"Cuando los chanchos vuelen"
de Sylvain Estibal
con Sasson Gabai, Baya Belal, Myriam Tekaïa y Gassan Abbas






Jafaar (otra notable actuación de Sasson Gabai, a quien ya vimos en "La visita de la Banda") es un pescador palestino que vive en la zona de Gaza.
Humilde, su único ingreso es su modesto trabajo, atravesando un momento económico completamente endeble, casi lindante con la absoluta pobreza. Día a día trata de rescatar de su red, algún que otro pez que aparezca entre muchísima basura, zapatillas usadas y objetos varios como latas y botellas de plástico.

Un buen día, algo quiebra completamente su rutina: ya no hay ni zapatillas gastadas, ni basura, ni algas, ni siquiera pescados: hay un chancho atrapado en su red.
Además de sorprendente, el hallazgo es sumamente problemático teniendo en cuenta que el cerdo es un animal impuro para su cultura y que en caso de que las autoridades lo descubran, le podría traer enormes problemas.

"Cuando los chanchos vuelen" divide su narración en dos momentos bien marcados.

Tiene toda una primer parte en donde el tono de comedia y hasta algunos gags delirantes que plantean el  vínculo entre Jafaar y el chanchito -y sobre todo en su necesidad imperiosa de esconderlo- funcionan y cumplen ampliamente con el objetivo de entretener sin perder de vista el mensaje.
Es así como la figura del chancho, aparece como algo (lo único?) que hay en común entre los dos pueblos. Tanto para el Islam como también para la religión judía, el chancho es un animal "prohibido" y tan así es que ni siquiera aceptan que las patas toquen el suelo/el territorio.

Pero promediando el film, la sátira política comienza a presentarse en forma más contundente borrando un poco las sonrisas que habían aparecido en la primera parte.
La tirantez y el antagonismo entre ambos pueblos es la que aporta un giro en el tono de narración y estas relaciones entre israelíes y palestinos, que sólo se habían sido delineadas al mostrar algunos elementos en la primera parte -los soldados en la terraza de la casa de Jafaar, por ejemplo-, ya se establecen como tema principal en la segunda mitad.
Obviamente, el tema es sumamente interesante y más aún la posibilidad de plantearlo como una parábola del fuerte conflicto político en el que los pueblos se encuentran inmersos desde hace largo tiempo.


Soldados israelíes, fundamentalistas islámicos y hermanos palestinos se entremezclan para dar lugar a una simpática fábula: en ciertos aspectos y siempre y cuando no olvide el registro de comedia, la película funciona.
 También es interesante la forma en que muestra la modificación de los vínculos de Jafaar a partir de la llegada del cerdo: el ocultamiento a su esposa, lo que intentará explicarle a su mejor amigo y sobre todo el inicio de una "relación comercial" con una campesina israelí que cría cerdos -si, sobre una tarima, para que no contaminar el suelo con un animal impuro!- a la que le interesará que de alguna forma Jaffaar le brinde lo que ella necesita para que sus hembras queden preñadas (generando las situaciones más divertidas y delirantes del film).

Sylvain Estibal en su debut como director, parece manejarse más comodamente en los tramos de comedia con situaciones realmente graciosas e inteligentes. Pero la forma en que elige desplegar el planteo más serio del conflicto político en la segunda mitad, suena con una tendencia muy marcada a "bajar línea" y sentar bases de paz en medio del conflicto.
Sin lograr sostener el mismo tono de humor del arranque, la película pierde en cierto modo el tono de fábula y se torna demasiado pretenciosa, solemnizando demasiado a los personajes.

Si bien aún en el tono de comedia, el guión no dejaba de lado el conflicto político, la dirección de Sylvain Estibal y su guión, se adentran en un registro moralizador con una imágen ideal y alejada de la mirada crítica, con un tono pacifista y hasta de "falso lirismo" que no le sienta demasiado bien.


Correcta en los rubros técnicos, con muy buenas actuaciones y con una vuelta de tuerca diferente a las películas que hablan de este conflicto político, "Cuando los chanchos vuelen" es una interesante comedia que sólo en su tramo final le pone trazo grueso a sus pretenciones metafóricas y pierde vuelo y orientación. Sin embargo, no deja de ser un film interesante dentro de la coproducciones francesas de este año.

lunes, 2 de julio de 2012

Diarios de bicicleta

"El chico de la bicicleta"
de Luc y Jean-Pierre Dardenne
con Thomas Doret, Cécile de France y Jérémie Renier



¿Qué tienen en común "Rosetta" "El hijo" "El silencio de Lorna" "El niño" y "La promesa"

Que todas han sido escritas y dirigidas por los hemanos Dardenne, ganadores en dos oportunidades de la Palma de Oro en Cannes y exitosos en cuanto festival internacional hayan presentado sus obras.

Con una mixtura perfecta entre una nouvelle vague ambientada en nuestros días y un bisturí que disecciona profundamente la realidad social en la que los personajes se encuentran inmersos, los hermanos Dardenne plantean sus historias en un universo tan simplemente mostrado y con tanta crudeza como la realidad misma.

En este caso, en "El chico de la bicicleta"  la historia está centrada en Cyril Catoul, el niño del título y el protagonista absoluto de este nuevo opus, quien ha sido abandonado por su padre y contrariamente a aceptar esto, hará todo lo que sea posible para volver a contactarlo.

A partir de un destino completamente desafortunado -el que pareciera ser el hilo conductor que hilvana a todos sus personajes-, aparece una posibilidad de comenzar a reconstruir(se) cuando Samantha, la peluquera del pueblo, se cruce en su camino. Son dos almas solitarias, desamparadas, golpeadas, que encuentran uno en el otro, una oportunidad de cambio.

Samantha acepta compartir sus fines de semana con él y de esta forma comenzarán a entretejer un nuevo vínculo que los Dardenne narrarán sin perder esa mirada social con la que tiñen todas sus historias.
A diferencia de otros films en este caso aparecerá en este lazo,  un aire de "redención" que pocas veces se ha visto en su cine, mayormente atravesado por la desesperanza.

También se hará presente la dualidad de Cyril cuando entre en escena Wes, un delincuente y traficante que representará el desequilibrio, el desborde, una especie de "canto de sirenas" al que deba enfrentarse cuando se sienta atraído por el mundo que Wes le muestra en toda su intensidad, su violencia, su adrenalina, algo así como volver a atravesar pero en otro registro, los senderos recorridos por la literatura infantil en los personajes clásicos de Pinocho y el Zorro, esa seducción para entrar en un mundo más oscuro y sembrado de peligros.

Desprovistos de demasiadas construcciones y giros en el guión, como en casi toda su producción, los Dardenne apuestan a que la cámara capture la esencia de cada uno de sus personajes. Y cuando el alma queda al descubierto, tanto en Cyril como en Samantha, cada imágen cuenta. Asi como De Sica en "Ladrón de Bicicletas" tomaba este objeto que devendría en un  ícono de la cinematografía mundial, en este caso ellos cuentan con este elemento para retratar un vínculo padre-hijo, ese objeto preciado que nos sigue atando al ser amado y que formará parte de esta historia y de la intriga.

Y por sobre toda la tristeza, el dolor y la soledad (sugerida por diversos elementos en los que los directores posan su mirada tan contemplativa como exhaustiva), por sobre la imposibilidad emocional de este padre de hacerse cargo de su hijo y no poder tomarlo, aparece por primera vez en su filmografía una mirada más luminosa y esperanzadora.
Cyril y Samantha se eligen mutuamente: ella acepta el gran desafío de la maternidad -aún a riesgo de perder su pareja, de complicar su situación laboral y de atravesar fuertes problemas económicos-, tan difícil y tan compleja para asumir frente a un Cyril tan traumatizado por los golpes de su pasado, así como las marcas que ella misma trae, y en este caso la figura del este niño en su vida, le presente una cierta forma de sanación.

Como un efecto de ida y vuelta, en "El niño"  los Dardenne hablaban de la dificultad de un hombre de hacerse cargo de su paternidad, de madurar y dejar de lado ese estado de vida infantil permanente y de huida de las responsabilidades. Ahora, esa misma mirada, se posa sobre el personaje de Cyril, como una contracara de la ausencia del padre y de encontrar una apoyatura en una nueva figura que aparezca para subsanar esa falta, completando el propio ciclo.

Cécile de France construye a su Samantha arriesgándose a un papel algo diferente para su carrera, alejado de algunas producciones más glamorosas y acertando en la sensibilidad con la que arma a su personaje. Sin duda alguna, la figura de Thomas Doret es central para que la historia funcione. 
Su Cyril es impecable, transparente, preciso. Como suelen acostumbrarnos los Dardenne, su trabajo delicado en la dirección de actores producen escenas maravillosamente intensas y la mirada y las sensaciones de Doret como Cyril logran las mejores postales del film. 


Una excelente oportunidad para volver a visitar y paladear el cine de los Dardenne, en este caso, con una mirada innovadora para con sus personajes.