sábado, 28 de abril de 2012

Pura pulsión

"SHAME - Sin reservas"
de Steve McQueen
con  Michael Fassbender, Carey Mulligan, James Badge DaleNicole Beharie

"Shame - sin reservas" viene precedida de una polvareda importante.
Pero es realmente lamentable que todo el murmullo previo sea por esa mirada tan "pacata" que tuvo principalmente en el público americano que hace que un desnudo masculino haya generado tanto exabrupto. Parece mentira que en los tiempos que corren, un desnudo frontal y un par de escenas "jugadas" hayan hecho que, incluso, una cadena de cines en nuestro país, haya preferido no exhibirla. Suena retrógrado, no?
 
Lamentablemente, si bien la propuesta es realmente arriesgada, clavar la mirada solamente en eso es porque no han visto mucho otro cine que SI es claramente mucho más explicito y haría que "Shame" termine pareciendo, incluso, un juego de niños (en el último BAFICI, sin ir más lejos filmes como "Q", "Clip", "Pets" "L'Apollonide" o mismo "Hamel" -que se la comparó como una versión femenina de "Shame"-  le explicarían a cualquier buen espectador lo que realmente son escenas explícitas y  osadas).
La propuesta no es arriesgada por lo que muestra sino por la profundidad con que aborda sin demasiados rodeos, un tema poco visitado en el cine y que logra tratarlo sin ningún tipo de discurso moralista.
 
Y justamente mucho del corrillo del Oscar, dice que la gran actuacion de Michael Fassbender quedó fuera de las nominaciones por haber sido un cine que no pudo exhibirse ampliamente en todos los circuitos.
Fassbender es Brandon Sullivan, un ejecutivo neoyorkino elegante, seductor, con un buen trabajo y una situación económica holgada.  
Pero su fachada se resquebraja cuando ya desde la primera escena, el director Steve Mc. Queen  nos permite entrever su compulsión por seducir, por abordar un encuentro sexual, por satisfacer sus impulsos. Lisa y llanamente Brandon es un adicto al sexo.
 
Obviamente que en ningún momento se habla de goce, de placer, de encuentro, de entrega. Al contrario, Brandon sufre el infierno personal que conlleva cualquier adicto.
 
Hay una pulsión, una fuerza inmanejable, un rayo que lo atraviesa y que lo lleva a buscar desesperadamente cualquier forma de descarga.
Y aún cuando hay señales (como sucede sobre todo en su ámbito laboral) de que esto lo está perjudicando y se está tornando incontrolable, Brando nada puede hacer más que dejarse llevar por esa fuerza, sin poder oponer demasiada resistencia...

Lo mismo puede darle no conocer prácticamente quien es su partenaire, masturbarse en cualquier rincón de la ciudad y en cualquier momento - incluido en sus horarios de trabajo-, a consumir pornografía via internet -su PC está tan infectada que su jefe le llama la atención cuando viene la gente de Sistemas a revisar la red-, establecer relaciones completamente ocasionales, contratar prostitutas o sentirse seducido a incorporarse a los juegos eróticos del cuarto oscuro de un club gay.

La interesante mirada de Steve Mc. Queen en éste, su segundo largometraje (el primero es "Hunger" no conocido en nuestro pais), hace que la historia no pase justamente por los lugares comunes ni por el interés de mostrar escenas subidas de tono (como mucha de aquellas en la que la prensa previa intenta detenerse) ni de bajar ningún tipo de discurso.
Mc. Queen se juega por mostrar mediante diferentes viñetas, situaciones, momentos pequeños de ese infierno personal de Brandon: la imposibilidad de conectarse con sus pasiones, con sus afectos, con su deseo interior. Su imposibildad de sentir.

Y si bien, hay como un "descenso a los infiernos" que se muestra en tantas películas relacionadas con el tema de las adicciones, el mundo de Brandon se resquebraja todavía más cuando aparece en escena, visitando su departamento neoyorkino, su hermana  Sissy (Carey Mulligan, de "An education- Enseñanza de vida", recientemente vista en  "Drive" y "Nunca me abandones").


Ya ingresados en la profundidad de la historia, Mc Queen retrata a esos dos hermanos que se atraen y se repelen casi con la misma intensidad. Dos almas que evidentemente necesitan refugiarse uno en el otro, pero no saben cómo.
Recortados de su historia familiar, poco sabemos de lo que haya pasado, pero nos queda claro que han atravesado momentos que los han lastimado, y mucho, y que hoy, adultos, todavía no pueden encontrar su lugar. Y que aún siendo ellos mismos, los que tienen la posibilidad de repararse el uno al otro y reconstruirse, no encuentran la forma posible de entenderse y de acompañarse.

Es increible que el mismo Fassbender que vimos algunas semanas atrás en "Un método peligroso" o el Magneto de "X-men" se meta en la piel de Brandon y logre componer con tanta fidelidad la fachada de seguridad y seducción que tiene su personaje en la faceta exterior -su mirada pública-, como internarse en las zonas más oscuras a las que el director accede con sólo mostrar algunos de sus actos privados. Sin poner una mirada censora o de prejuicio respecto de lo que el protagonista hace, sencillamente los retrata, y en eso radica su fuerza y su espontaneidad.

Es éste indudablemente el elemento fundamental de "Shame" : el hecho de que Mc Queen deje correr a sus criaturas sin sentenciarlas, sin someterlas a ningún juicio de valor, permitiéndoles ser, con todas sus contradicciones y con todas sus imposibilidades.

 

Fassbender y Mulligan se bridan completamente a ponerse la piel de sus personajes en dos composiciones avasallantes (además Mulligan tiene una escena donde hace un cover de "New York, New York" completamente antológico), llenas de matices y con una entrega absoluta.

Para ese momento, va a ser difícil no haber caido en la hipnótica cámara con la que Mc. Queen nos presenta la historia, habernos dejado llevar por un derrotero personal tan íntimo, y sufrir junto con los personajes. Y ahi es donde "Shame" crece y se agiganta, mucho más que en un simple desnudo o un encuentro sexual.

miércoles, 11 de abril de 2012

La tentación vive arriba

Transcribo el post publicado en ocasión del Festival Les Avant-Premiéres de este año 2012 en Patio Bullrich

"Las mujeres del sexto piso"
de Philippe Le Guay
con Fabrice Luchini, Sandrine Kiberlain, Natalia Verbeke, Carmen Maura, Lola Dueñas y elenco


En el marco del París de los sesenta, un agente de bolsa, de vida acomodada y bastante burguesa verá conmocionada su cotidianeidad con sus nuevas vecinas de edificio.
Él es Jean-Louise Joubert, en la piel de Fabrice Luchini, nuevamente luciendo muy fresco y hasta ingenuo en un nuevo rol de comedia, tal como habia jugado ya en "Potiche - Las mujeres al poder" como marido de Catherine Deneuve en el homenaje sesentoso de Francois Ozon
Sandrine Kiberlain -bella y elegante como siempre, a quien recientemente vimos en "Un affaire d'amour" y pronto será la maestra de "Le petit Nicolas"- es Suzzane, su esposa, arquetipo de la mujer de la alta sociedad. Fria, distante, consumiendo su tiempo en actividades sociales y con un vínculo distante y poco afectuoso con su esposo.
Completa el panorama familiar un hijo que asiste a un colegio pupilo, razón por la cual sólo comparte algunos fines de semana con ellos.

El frágil mundo de Suzanne entra en problemas cuando el personal de servicio que se encontrabaja trabajando en su casa presenta la renuncia.
Ese será el momento donde irrumple María, la nueva mucama de la familia, interpretada con una mezcla de candor y mucha sensualidad por Natalia Verbeke (de extensa carrera en el cine español e intervenciones en el cine nacional "El otro lado de la cama" "El método" "EL hijo de la novia"). María es una de las mucamas españolas que se han instalado en unos cuartos pequeños del sexto piso del edificio, huyendo a cualquier precio del régimen franquista que azotaba en ese momento a la sociedad española.

Planteada como una contraposición de dos universos que parecen no tener puntos de contacto, al tándem de mucamas españolas (entre las que se encuentran la siempre pintoresca Carmen Maura -quien ha sido nominada al César como mejor actriz de reparto por este trabajo- componiendo a la tía de Verbeke, Lola Dueñas, Berta Ojea y Nuria Solé entre otras) que se muestran alegres, dispuestas, de espíritu libre y con una chispa especial que se opone fuertemente la pintura de burguesía francesa. Mucho más estructurados, acartonados y hasta con un semblante sinceramente poco feliz.

No faltará mucho para que Joubert se vea seducido por ese universo que se desarrolla paralelamente a su vida, en ese sexto piso tan diferente al suyo.
A medida que vaya conociendo ese micromundo y avancen los días, Joubert se sentirá particularmente atraido por Maria que lo dispone hacia una relación de disfrute muy particular en su vida, en un terreno para él, desconocido por completo.
Pero nada es perfecto, obviamente, y María también tiene asuntos de su pasado a cuestas que irán influyendo en sus decisiones estando además siempre presente la figura de su tía quien advierte rápidamente lo que está pasando entre ellos.

A pesar de algunos momentos con toques de drama, "Las mujeres del Sexto Piso" no pierde en ningún momento el espíritu alegre de comedia, intentando no sólamente entretener sino brindar al mismo tiempo, un pequeño fresco social de esa época, mostrando a dos grupos tan contrastantes y diferentes y con dos formas completamente opuestas de abordar la vida y el disfrute.

Aún cuando Le Guay (de quien comercialmente no se ha estrenado ningún film en la Argentina) aborda esas diferencias desde un lugar que puede sonar tradicional y estereotipado, acierta en recurrir a este artilugio de mostrar un esquema conocido, con el efecto de causar la inmediata adhesión del espectador en el ritmo y la situación a la que nos quiere llevar.

Como una pequeña fábula de la irrupción de algo distinto en la vida de Jean - Louise, el director trabaja en un tono de comedia amena, administrando tanto los toques de humor (personificados mayoritariamente en la relación de Carmen Maura con sus amigas mayores), pequeñas dosis de drama (sobre todo en algunos momentos de la siempre exacta Lola Dueñas que entrega también un trabajo con matices interesantes y además en las situaciones donde el peso del pasado recae en María para tomar decisiones sobre esta nueva relación que se plantea) y un hilo romántico para esta historia que suena creible y entretiene.


Impecable en los rubros técnicos (ha sido nominada también al César como mejor diseño de vestuario y mejor decorado) "Las mujeres del Sexto Piso" se constituye en un agradable pasatiempo con muy buenas actuaciones y una historia sencilla pero efectiva.
Ya lo decía Marilyn, la tentación vive arriba. En este caso, en el sexto piso.

martes, 10 de abril de 2012

Danza con lobos

"El lider"
de Joe Carnahan
con Liam Neeson, Dermot Mulroney, Dallas Roberts y Ben Bray 



Entre los estrenos de esta semana se encuentra "El Lider" protagonizado por Liam Neeson, título que a simple vista, comercialmente, resulta poco atractivo y que en otros mercados se lo conoció como "Un dia para sobrevivir" e "Infierno Blanco" que hacen una mayor referencia a lo que sucede en el film.

Un grupo de trabajadores de una refinería de petróleo toma un avión que los llevará a sus hogares para un descanso de dos semanas de vacaciones. Pero increiblemente en el trayecto, el avión sufre un accidente fatal y se estrella en el inhóspito escenario de las montañas de Alaska.

Pasados los primeros momentos en donde reina el caos y la confusión por el accidente mismo y por la pérdida de la mayoría de los compañeros, John Ottway (Liam Neeson) tomará finalmente la conducción del grupo de los ocho sobrevivientes de la tragedia e intentarán aplicar el lema "la unión hace la fuerza" para intentar salvar sus vidas.
Ottway había sido contratado por la refinería como un tirador especialista, para tratar de mantener a los osos y otras bestias, alejadas de la refineria y que los obreros no sufriesen ningún tipo de ataque.
Por lo tanto, parece ser la pesona ideal para tomar las riendas de ese grupo que tendrá que lidiar no solamente con las heridas que lleva cada uno producto del accidente, sino también con las inclemencias del tiempo, de una geografía muy particular.
No solo el clima y el escenario serán un peligro para los protagonistas sino que por sobre todo deberán escapar en todo momento de una feroz manada de lobos a riesgo de perder la vida.

El director de la remake para el cine del éxito televisivo que fue "Brigada A" y de "Smokin'Aces" elige un relato en dos tiempos que se entremezclan pero que están completamente bien diferenciados dentro del relato, que no logra amalgamarlos del todo.
Por un lado corre el relato de aventuras, de supervivencia en este ámbito hostil y peligroso en donde la historia gana en ritmo y en suspenso.
Pero para darle una cierta entidad dramática, el guión contrapone escenas (mediantes flashbacks o mediante relatos de los protagonistas) en donde el tono melodramático quizás sumamente excesivo, corta por completo el ritmo del relato de acción y prolonga demasiado (dura casi dos horas) un film que hubiese ganado en concreción.
El hecho de ahondar en las historias personales nos explica cada uno de los "infiernos" particulares a los que ya estaba sometido cada personaje, muy previamente al "infierno" que viven ahora y en cierto modo hace que cada uno de ellos gane una entidad dentro de la historia. Pero como los dos planos se encuentran demasiado inconexos, quedan como aparatadas de la historia principal y tampoco tienen un sustento dramático o un desarrollo dentro de la historia.
Parecen, por momentos, servir al guón sólo para que la acción central no se focalice en un sólo escenario y el peligro de la manada de lobos no aparezca siempre como un sólo y único tema, pero no logra ser funcional al resto de la trama.

El elenco es sumamente compacto y sobresale, por supuesto, el protagonismo de Liam Neeson (quien últimamente parece más destinado a los papeles en las producción de suspenso y acción que volver a una buena historia épica o un drama que son los que le dieron el prestigio con el que actualmente cuenta) quien lleva el peso dramático durante absolutamente toda la película y cuenta con un equipo homogéneo de actores secundarios que no han tenido trabajos destacados dentro de  los estrenados en nuestro pais anteriores a éste. Excepto por un completamente  irreconocible Dermot Mulroney ("La joya de la familia" "Identidad Secreta" "La boda de mi mejor amigo") en un rol diferente a los que nos tiene  acostumbrados.


Con una estructura que remite demasiado al gran clásico de Agatha Christie "Ten little indians - Diez indiecitos" nada es demasiado original ni sorprendente y tampoco hay demasiados enigmas por revelar más que la spervivencia del equipo de 8 trabajadores, los que se irán exponiendo a los momentos más límites, incluso lindantes a otro film del género "Viven!" al que alguno de los protagonistas, hace referencia.

Liam Neeson ("Desonocido" "Chloe" "Furia de titanes" y la inédita "After Life-Despues de la vida" entre tantas otras y muy recordado por su protagónico en "La lista de Schlinder") se maneja con el oficio de siempre y con la máscara ideal, que tiene una mezcla perfecta, que sabe utilizar tanto en las escenas de acción y suspenso como en aquellas donde el film pretende cobrar un tono más dramático. Es en ese momento, justamendo, donde "El lider" suena como demasiado forzado, una historia de acción impostando un tono pretenciosamente dramático que no le cabe.

jueves, 5 de abril de 2012

La música del azar

"La suerte en tus manos"
de Daniel Burman
con Valeria Bertucelli, Jorge Drexler, Norma Aleandro, Luis Brandoni, Salo Pasik, Gabriel Schultz, Eugenia Guerty y con Paloma Alvarez Maldonado y Lucciano Pizzichini

Daniel Burman viene trazando su trayecto dentro del cine nacional, con un estilo propio.
Aunque los resultados no siempre sean sobresalientes,  hay una temática y un interés por ciertos temas que el director revisita en cada una de sus películas y que el público celebra como marcas de un auténtico Burman así como otros cineastas consagrados como Trapero o Caetano tienen las suyas propias.

En el caso de su última película "La suerte en tus manos", volvemos a encontrarnos al barrio de Once como escenario excluyente de muchas de sus escenas (al igual que como sucedía en "El abrazo partido" y el típico emprendimiento familiar que ha quedado como legado), diferentes tópicos de la cultura judía -y hasta una deliciosa banda guiada por un rabino, teloneros en un show que se llaman "Los rabinos de la nada"-, los lazos familiares y más particularmente los lazos filiales, cómo encarar la paternidad en tiempos modernos (tema que comparte con "Derecho de Familia" quizás una comedia mucho más lograda) y haciendo foco también en el tema de la pareja en las diferentes generaciones (tema en común con "El nido vacío" y su conflicto generacional).

Burman ya nos tiene acostumbrados a que habrá que ir enhebrando pequeños detalles que se van deslizando, pequeñas marcas por donde nos sugiere que abordemos la historia a través de los cuales nos cuenta lo que les va pasando a sus personajes (un novio de la mamá que abraza a los chicos "ajenos", promesas incumplidas por un pececito que falta en la pecera, un persona que extraña a su pareja fallecida de la que hace añares que se encuentra separada, una conversación de amigas en donde se ríen de la falta de sensualidad en la pareja, los chicos que dicen "pero pa, hoy no nos tocaba con vos" en alusión a la naturalidad con que los hijos toman la separación de sus padres y la adaptación a los tiempos que corren ... y así tantos otros).

En el caso de esta historia en particular, el protagonista es Uriel -el cantante y compositor Jorge Drexler en una actuación que realmente sorprende por su corrección e incluso porque el cantante le puede sacar el jugo en más de una oportunidad- un separado con dos hijos, en plena crisis de los cuarenta, mentiroso (compulsivo?), amante de los "telos" y con algunas otras obsesiones. Juega Poker -mucho-, atiende la financiera que es el negocio de la familia y le preocupa, en cierto modo, el arrollador éxito que tiene con las mujeres a partir de su separación.
Así arranca la narración de "La suerte en tus manos", cuando justamente Uriel visita a su médico de confianza (simpatiquísimo Luis Brandoni en un papel pequeño pero al que le saca el mayor provecho) planteándole la necesidad de hacerse una vasectomía para no poner en juego su parternidad una vez más.


Todo es nada, finalmente, y por más que haya muchas mujeres a su alrededor, el espíritu de Uriel no pareciera necesitar cualquier mujer, sino UNA mujer, más precisamente Gloria, a quien había conocido hace tiempo atrás y de la que se separó sin que mediara de parte de ella ninguna explicación.
Ella (Valeria Bertuccelli) por esas vueltas del destino -y del guión, por supuesto- reaparece en la vida de Uriel para poder dar una nueva oportunidad a formar una pareja, a establecer un vínculo ya más maduro y encarar las cosas desde otro lugar.
Para ella es un momento particular, porque esta recién llegada de Europa debido a asuntos que viene a arreglar en Buenos Aires a raíz de la muerte de su padre. Por lo tanto, no solamente tendrá que reacomodar a Uriel dentro de su historia sino que también tendrá que revisar sus vinculos familiares -lazos a los que el director parece sucumbir en todo momento- y lidiar con una madre completamente ególatra que dificilmente puede mirarla, personaje a cargo de Norma Aleandro.

El planteo inicial tiene mucha fuerza y los guionistas parecen saber exactamente de lo que están hablando a la hora de retratar a un cuarentón dispuesto a "barajar y dar de nuevo". Pero a lo largo del desarrollo el dúo Burman-Dubcovsky no logre dar con el impacto inicial y comienza a desplegarse una segunda parte donde a raíz de una de sus mentiras, Uriel necesita contactar a alguno de los integrantes de la trova rosarina, en su recital-regreso en Buenos Aires donde pierde la potencia y la efectividad del retrato de la primer mitad del filme.
Si bien todo lo relacionado con este recital y su mentira de "manager" del grupo es la parte más floja del film porque diluye ese planteo inicial en donde se ponía acento en la búsqueda del amor y la necesidad de darse la oportunidad de construir una nueva pareja (donde justamente Burman tiene un bisturí detallista que se evidencia en las lineas de diálogo y en los comportamientos de sus personajes), gana para algunos de nosotros en el recuerdo de poder volver a escuchar alguna de las grandes canciones de nuestra adolescencia, plena de un sabor nostalgiosamente ochentoso -"El témpano" "Canción del Pinar" "Se esfuerza la máquina" entre otras y disfrutar de Baglietto / Garré / Goldin / Abonizio-.

Drexler realmente sorprende positivamente soportando el peso de un protagónico a sus espaldas.
Valeria Bertucelli vuelve a demostrar su timing y su talento para la comedia, la frescura y la espontaneidad con la que suele jugar sus diálogos, pero lamentablemente no aparece nada nuevo en el personaje de Gloria que ya no nos haya mostrado en sus trabajos anteriores -y eso realmente es algo que resta autenticidad porque todo el tiempo parece un personaje ya visto en alguno de sus otros films-.
La pareja se muestra solvente en sus trabajos en forma individual pero no logra transmitir la fuerza del encuentro que el guión plantea.
Hay algo que no aparece cuando ambos intentan complementarse en pantalla. Pareciera que falta un poco más de química, un poco más de sintonía aunque sin embargo es creíble la pareja  que forman -aún cuando hay momentos en que se muestra algo "forzada".

Sin duda que más allá de la pareja protagónica, los roles secundarios condimentan las situaciones y hacen la diferencia.
Tanto Norma Aleandro como Luis Brandoni conocen de sobra su oficio y sacan partido de cada una de las escenas que les tocan en suerte. Eugenia Guerty como una de las amigas de Gloria nuevamente muestra su chispa para la comedia y Gabriel Schultz y Salo Pasik completan un elenco secundario sin fisuras y con excelentes momentos.

Con algo más para contar que su opus anterior "Dos hermanos" en donde lo dicho no tenía un lugar tan preponderante, sino que se nutría más de los climas que se iban generando entre los personajes que eran casi excluyentes en la trama (dupla Borges-Gasalla) en este caso, en  "La suerte en tus manos", Burman retoma vuelve a poner el énfasis en los diálogos. 
Esos diálogos que siguen imbuidos del espíritu de un Woody Allen vernáculo, volver a los guiños sobre el judaismo y la religión, ganar con el ritmo de sitcom y la frescura de la pintura costumbrista para hacer de sus personajes, seres queribles y creibles.

Quizás se vuelque hacia un final demasiado desacompasado con el tramo inicial donde presentaba un cierto tono melancólico y un dejo más amargo que la hacía más interesante. Opta por darle a los personajes una solución más simple y facilista durante el último tramo que no tiene el nivel con el que se venía desarrollando la historia pero logra de todos modos una comedia (romántica?) que sobresale del promedio por una muy buena factura técnica y por una historia dinámica que cumple con el sano objetivo de entretener sin abandonar una mirada inteligente y experimentada.