sábado, 17 de marzo de 2012

Mucha tela para cortar



"Novias, madrinas, 15 años"
de Diego y Pablo Levy
con José Antonio Espido, Héctor Alberto Pasalaqua, Moisés Khabie, Elías Levy y  Pablo Sayago


Evidentemente los hermanos Levy, directores de este documental, han pasado muchas horas entre las telas de la sedería "Kreal", empresa familiar y único escenario de este pequeño documental que nos lleva a recorrer en tan sólo 60 minutos, un universo de personajes que se encuentra escondido en un negocio del centro del barrio de Once.



 
 
"Novias, madrinas, 15 años", presentada ya en el BAFICI, muestra un caleidoscopio de retratos personales tanto de los vendedores como del dueño. Y cada uno de estos vendedores, con una personalidad propia y definida, deja entrever sus rasgos característicos con el simple hecho de dejarlos hablar frente a la cámara para compartir anécdotas de sus inicios laborales, técnicas sobre el arte de atender al público, experiencias personales al haber trabajado tantos años para la misma empresa, secretos para cerrar una buena venta.
Y de esta manera, van seduciendo lentamente al espectador que termina completamente inmerso en este microcosmos tan especial.
 
Quizás el valor agregado que tenga es que, además, cada personaje dará ciertas pinceladas sobre los restantes, como un juego de espejos que se cierran sobre sí mismos y como una suerte de contraposición de las miradas propias y ajenas. Empleador, patrón, dueño por un lado y empleados, trabajadores, vendedores por el otro van armando un interesante rompecabezas que gana fuerza con la frescura con la que cada uno de ellos aborda a la cámara para contarnos parte de su historia.

Si bien básicamente lo que trata de plantearse es la historia de cada uno de los empleados a través de sus experiencias, también son ellos los que van presentando a sus compañeros mediante algunos detalles más o menos sobresalientes del temperamento de cada uno.
Obviamente, cada uno irá poniendo su cuota para terminar de construir al gran personaje del film que, en forma directa o indirecta, va sobrevolando todo el relato: Elías Levy, dueño del negocio y con un espíritu gruñon, cascarrabias, exigente y aparentemente inflexible.
Todo el mundo sabe que el éxito o el fracaso de cualquier negocio está en formar un equipo, y ese espíritu de equipo, aún con sus contratiempos, sus diferencias, sus rasgos personales tan discímiles entre unos y otros, va aflorando permanentemente a lo largo de todo el documental. "Hay equipo", dirían los futboleros y sobre todo ... hay pasión.
Los vendedores, algunos con más fuerza, otros con menos de acuerdo a sus rasgos más personales, todos sienten pasión por lo que hacen y han sabido crecer dentro del oficio y confesar finalmente el placer de cerrar una buena venta, cuánto más dificil, mejor.

La mirada que cada uno de ellos tiene sobre si mismo y los sobre todo los fragmentos elegidos por los directores, privilegian una mirada directa, con mucho humor, con mucha frescura y básicamente apelando a la cotidianeidad que se impregna en las diferentes situaciones y en las anécdotas que se van desarrollando a lo largo el film.

Completan el paisaje, la interacción de cada uno de ellos con los distintos tipos de cliente y sin duda la escena más divertida con la clientela es justamente la del dueño, explicando cómo procede con la gente que él sabe que viene a preguntar, a molestar, a hacerles perder el tiempo y que positivamente que no va a comprar nada.


Quizás pueda tener una extensión demasiado breve y uno se queda con ganas de más, no solamente de un panorama más intenso de las vidas de los vendedores, sino que quizás se podría haber profundizado más en algunos temas que deja sugeridos o presentados, pero que no alcanza a desarrollar, sobre todo en algunos aspectos personales de cada uno de los protagonistas.
Si bien todo lo contado es pequeño y como que hasta pareciera sin importancia, los directores, grandes conocedores de la empresa familiar, tratan de eludir cualquier hechura casera, cualquier familiaridad con algunos personajes para presentarlos y retratarlos como si hubiesen hecho una investigación por caminos más desconocidos.

Como debut es altamente promisorio aunque de todas formas algunas elecciones estéticas perjudican el resultado final ya que el hecho de que la mayor parte del tiempo los personajes hablen a la cámara y que no hayan encontrado la posibilidad de hacer pié en el local de venta para incluir otros espacios de sus vidas personales lo presenta al trabajo como demasiado simple.
Aún así la frescura, la originalidad del tema, la sinceridad con la que cada uno hace su aporte hacen finalmente de "Novias, madrinas, 15 años" un documental sumamente querible.

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