lunes, 19 de marzo de 2012

Les Avant V: "Romanticos Anonimos"

Gracias por el chocolate

"Románticos Anónimos" ("Les emotifs anonymes")
de Jean-Pierre Améris
con  Benoît Poelvoorde, Isabelle Carré y elenco


Angélique (Isabelle Carré, en un papel completamente diferente, teniendo en cuenta que hace poco la vimos en "El refugio" de François Ozon o en otros trabajos tan diferentes como en "Las oficinas de Dios" o "Anna M.") es una de las mejores chocolateras del mundo, pero lo mantiene en secreto porque su timidez no le permite exteriorizarlo. Y no es una tímida culaquiera, incluso necesita ayuda terapeútica y concurre a un grupo de autoayuda para superar ese problema.

Justamente como chocolatera, se presenta una mañana bien temprano a pedir trabajo en la fábrica que regentea Jean-René (Benoît Poelvoorde) y finalmente obtiene el puesto porque hay algo en ella que enamora al dueño de la empresa.
Lo que ella no se anima a decirle, por tímida, es que ella no venia a buscar un trabajo como vendedora, pero eso será lo de menos...

Como la nueva vendedora de la firma, Angélique se dará cuenta que la empresa tiene pocos pedidos, está quedando completamente fuera de mercado porque no presenta productos nuevos y que, más tarde o más temprano, si no implementan un cambio brusco, un buen golpe de timón, en cualquier momento irán a la quiebra.
Y cuando la situación sea extrema, será el momento ideal para que ella decida comenzar a urdir un plan que le permita desplegar sus recetas magistrales, salvar a la fábrica con sus nuevas creaciones y poder lanzar una nueva línea de productos que atraiga a la clientela... todo esto, por supuesto, sin dejar en evidencia que la chocolatier es precisamente ella.

Si bien la comedia nunca abandona un tono completamente blanco y está filmada en forma tradicional, lo que el argumento tiene de novedoso es ver a los dos protagoinistas, adultos -cuarentones, podríamos decir- atravesando experiencias amorosas que de tanto candor, tanta timidez, tanta vergüenza los vincula más con el universo adolescente que con el universo adulto.

Esa veta de timidez extrema que los lleva a cometer tropiezos y enredos, está muy bien explotada por el director y sobre todo por los dos protagonistas centrales, completamente creíbles y con una excelente química en pantalla que hacen que el producto realmente cumpla con el cometido de entretener desde el registro de humor familiar, tradicionalmente encontrado en las comedias hollywoodenses y francesas de los años '50.
Una gran entrega de parte de Benoît Poelvoorde e Isabelle Carré que demuestran que más allá de sus extensas carreras y de haber logrado trabajos en tonos absolutamente discímiles, se disponen desde las primeras escenas a un juego que les rinde sus frutos, rebosa de simpatía y hasta cada uno de ellos tiene un momento para lucirse en un cuadro musical, que refuerza aún más el estilo clásico y candoroso de la propuesta.

Una propuesta entretenida que además, gracias a su corta duración (no llega a 80 minutos) hace que gane ritmo respecto de otras comedias estrenadas recientemente en donde un argumento se estira durante casi 120 minutos perdiendo el totalemente el ritmo que toda buena comedia debe tener.
De esta forma "Románticos Anónimos" (pequeños cambios en un título original que quería significar algo un poco diferente) se convierte en un entretenimiento liviano, delicado y muy bien actuado, ideal para distenderse y pasar un buen rato.

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