viernes, 15 de julio de 2011

La culpa es de la lluvia

"Lluvia Constante"
de Keith Huff
dirección Javier Daulte
con Rodrigo de la Serna y Joaquín Furriel



 
Evidentemente Javier Daulte, gran director de teatro, está en un momento de climax artístico y no para de producir hechos teatrales interesantísimos.
Hace pocas semanas estrenó "Espejos Circulares" (Crítica), una deliciosa pequeña gran pieza del off Broadway. Y supo seguir el ritmo de una obra diferente, desestructurada en su narración y con el encanto de una típica pieza off exquisita e intimista.
 
En este caso, por el contrario, "Lluvia Constante" viene precedida de un gran éxito desde su primer puesta en el año 2006 y luego estrenada en pleno Broadway con dos protagonistas de la talla de Hugh Jackman y Daniel Craig y se convirtió rápidamente en un suceso comercial sin precedentes, siendo por ahora la obra con un récord de espectadores semanales para una pieza no musical.
 
Y viendo "Lluvia Constante" se entiende perfectamente cada uno de los engranajes que hacen funcionar un indudable éxito. La historia de esta nueva puesta de Daulte se centra en dos policías, Rodo y Dani, quienes no solamente son compañeros de trabajo sino que sus destinos han estado unidos desde siempre, ellos son amigos desde la infancia.
En su trabajo, un sistema de ascensos favoreciendo a las minorías étnicas pone en juego la posibilidad de pasar a ser detectives pero junto con esto, ciertos hechos que se suscitan en torno a su desempeño laboral, hacen que esta amistad se vea enfrentada  y puesta a prueba, aún cuando se creía inquebrantable.
 
El sentido de la responsabilidad, la escala de valores que pone en juego cada uno de ellos al hacer su trabajo, la protección de la familia, la soledad, las tentaciones y tantos otros elementos son mezclados sagazmente por Keith Huff logrando un texto intenso y potente.
 
Y respecto de las diversas líneas que subyacen en este texto, hubo otro gran trabajo mostrado en temporadas anteriores, otro "tanque" de Broadway como "Agosto, condado de Osage" en donde se ponían en juego, todos los elementos típicos de una familia disfuncional donde tantas subtramas dentro de una misma familia, finalmente terminaba sonando sumamente excesivo. Bajo la mano firme y la excelencia de Claudio Tolcachir, la puesta fue un notable suceso a pesar de este texto tan grandilocuente.
 
¿Porqué esta comparación? Porque viendo "Lluvia Constante" sucede algo parecido.
Que Javier Daulte tiene una búsqueda de la perfección en cada una de sus puestas ya no es novedad, y por supuesto que en ésta, también logra un trabajo de dirección de actores y de puesta en escena realmente notable y preciso.
Que los actores han tomado las riendas de sus personajes y han ahondado en la complejidad de cada uno de estos seres llenos de dudas y conflictos, para dar muestra de una verdadera clase actoral, es más que evidente, logrando dos trabajos sobresalientes y comprometidos.
 
Pero el texto de Huff recorre casi todos los lugares comunes del género y más termina pareciendo menos
Los compañeros y amigos de toda la vida que se ven enfrentados moralmente por un dilema ético que los dejará parados en veredas diferentes, la falsa moral que rodea a la policía y sus asuntos internos, los errores y excesos cometidos dentro de la fuerza que deben ser tapados para que no salgan a la luz, el delito, proxenetas, prostitutas, muerte, asesinos seriales, droga y sangre aparecen este relato bien estructurado pero algo falto de novedad. También parece que tal como ama Broadway, Huff no hubiese querido dejar ningún elemento fuera de la trama cumpliendo cada uno de ellos su golpe de efecto dentro del relato.
 
De todos modos, es evidente que el dramaturgo sabe combinar muy bien todos estos elementos e incluso involucrar emocionalmente al espectador rompiendo la cuarta pared, de forma tal de vernos completamente inmersos en la trama, desde las primeras líneas de la obra.
 
Joaquín Furriel logra un trabajo notable, medido y contrapuesto con el de su compañero de aventuras. Lamentablemente, la densidad del texto y alguna prisa en pronunciarlo, hacen que en algunos momentos, se pierda en precisión por ganar en agilidad. Pero sin lugar a dudas, su personaje está excelentemente logrado y  Furriel sabe dotarlo con todos los diferentes tintes de Rodo.
 
Pero Rodrigo de la Serna como Dani, es quien tiene el peso más fuerte de la obra. Explota en intensidad desde el primer momento y su actitud corporal puesta al servicio de su criatura, es totalmente magnética, con un impresionante tour de force que abarca desde una simpatía natural para su criatura de barrio hasta la desesperación de perder a su familia por un error y un descuido.
Su fuerza inunda completamente el teatro y el texto le brinda sencillamente escenas en donde no pierde la oportunidad de lucirse y de ganarse al público y atravesarlo por todas las sensaciones que recorre su personaje a lo largo de la obra.
 
Finalmente, cuando estos dos seres completamente diezmados por un giro del destino, atormentados por una lluvia incesante, ya atravesados por la culpa, la traición, el amor, la fraternidad, la impunidad y el pecado, encuentren cada uno su lugar en esta historia, la lluvia cesa y ya nada será igual...
 
Y nosotros como espectadores, quedaremos modificados por la fuerza de una obra que, aún con sus fortalezas y sus debilidades, nos ha brindado la posibilidad de asistir a una gran lección de teatro a cargo de dos actores jóvenes y brillantes.

1 comentario:

Rodrigo Moral dijo...

Tengo muchas ganas de verla. Bah. Ahora, más. Pasa que es un dolor de cabeza ir, por lo lejos que me queda, básicamente.

Ojo. Rodrigo de la Serna lo vale. También, ¡con ese nombre! Un actorazo de primera.

Nombrás algunas otras obras que quedé debiendo. Por ejemplo, "Agosto - condado de Osage", obra que vieron todos mis conocidos excepto yo. "Espejos circulares", para la que creo estar a tiempo.

Como verás, el teatro me encanta, pero no voy frecuentemente. De cualquier forma, estate seguro que la tendré en cuenta si me queda de paso.

Saludos!