sábado, 30 de julio de 2011

Un hombre y una mujer

"Copia Certificada"
de Abbas Kiarostami
con Juliette Binoche y William Shimell

Si bien Abbas Kiarostami cambia el ritmo y las características de los personajes de sus acostumbrados relatos en suelo iraní ("El sabor de la cereza" "A Través de los olivos" "Donde está la casa de mi amigo?") no cabe la menor duda que su última creación "Copia Certificada - Copie Conforme" respira su cine, su talento y su inigualable manera de contar una historia.

Un crítico de arte inglés llamado (el cantante lírico William Shimell, en su debut en el cine) presenta su último libro en la Toscana italiana cuyo título es justamente el título del film -primer guiño que se plantea en la primer escena de la película-.
El tema fundamental del ensayo es dentro del mundo del arte, particularmente asomarse al mundo de las copias que emulan, superan, imitan, se comparan con sus originales.
Copias cautivantes que son casi tenidas en cuenta como verdaderas creaciones cuando en realidad son copia fiel de algún original que es el que verdaderamente tiene el mérito y rango de obra de arte.

Una mujer que asiste a la presentación de este libro (Juliette Binoche). Ella está interesada en el tema porque es galerista y justamente se gana la vida en el mercado de las copias certificadas.
Pero hay otros intereses secundarios (?) que hacen que los dos personajes inicien un viaje en el cual importa menos el viaje en si mismo, que los velos que se van corriendo a medida que esta pareja comience a interactuar. 


Un hermoso camino de cipreses nos remite a la marca registrada de los caminos con los que Kiarostami trazaba otrora sus viajes iniciáticos. Ésta y otras sutilezas y detalles en la puesta,  nos van encaminando a que acompañemos a estos dos personajes quienes debaten sobre el significado del arte y entablan una especie de juego de seducción, sin darnos cuenta que nos van envolviendo en un juego donde nos perderemos enteramente como en un laberinto de espejos. 
Una de las paradas del "via crucis" de esta pareja es un bar en un pueblito en donde paran a tomar un café, a comer algo. La mujer que atiende este pequeño lugar los "confunde" con un matrimonio.
Es a partir de este momento en donde tras este punto de quiebre, la historia comienza a replegarse y multiplicarse en sí misma como en un juego de cajas negras que se van abriendo al mismo tiempo que escondiendo información, datos que nos permiten o no, cerrar el rompecabezas.

Kiarostami nos confunde ex profeso, se burla de la linealidad de cualquier historia, ya no importa si esta pareja se está por formar, se formó hace quince años, si se va a disolver apenas terminen su recorrido o si tienen asuntos pendientes que tratar y los resolverán justamente en este momento donde somos testigos.

Y cuando tengamos la sensación de comenzar a tomar con alguna certeza las riendas de la historia, cuando la luminosa belleza de Juliette Binoche nos comparta a la cámara un dato que parece ubicarnos en un terreno seguro, nuevamente aparecerá otro que nos arrojará irremediablemente y una vez más al terreno de la incertidumbre.


Pareciera que Kiarostami quiere fusionar en esta pareja, otras parejas (matrimonios, parejas establecidas, parejas ancianas) y borrar cualquier intento de referencia para que Binoche y Shimell sean dos y sean muchos a la vez.

Cuenta indudablemente con un trabajo impresionantemente rico de Binoche, con una sensualidad a flor de piel, lleno de matices y visitando casi todos los registros. Como plus, es exquisita cuando habla francés, deliciosamente entonada en italiano y sobria cuando se expresa en inglés. No sólo hay una diversidad de idiomas conviviendo en Binoche sino también un abanico de emociones y una máscara dúctil capaz de transmitir cualquier expresión, con unos primeros planos de una cámara completamente enamorada de su protagonista.

Schimell la acompaña muy dignamente en su debut cinematográfico formando un sutil  pas de deux donde en un momento se seducen como en una primer aproximación y doblando a la esquina parecen tener un hijo en común, quizás no se conozcan o quizás estén buscando un lugar donde hace más de quince años se amaron por primer vez. Mientras ella habla en francés, él le contesta en inglés, o dialogan los dos en francés o dialogan los dos en inglés.


No hay lengua, historia, lazo, vínculo que nos haga definir a nuestros dos protagonistas. Pero sin embargo, esa falta de certezas es justamente lo que hace que la historia sea más interesante aún.
Con un dejo de el dueto de Linklater "Antes del amanecer"/"Antes del atardecer" la pareja guarda todo ese márgen de ambigüedad hasta que suenen las campanadas y como en un cuento de Cenicienta moderno quizás tengamos que salir del hechizo de esta historia de amor que es una y todas al mismo tiempo.

lunes, 25 de julio de 2011

Cuando Carrey tiene su propio Happy Feet

"Los pingüinos de papá"
de Mark Waters 
con Jim Carrey, Carla Gugino, Clark Gregg y Angela Lansbury


Evidentemente Mark Waters tiene una cierta facilidad para dirigir recetas típicas como en el caso de una comedia romántica ("Como si fuera cierto" "Los fantasmas de mi ex"), otra típicamente adolescente como "Chicas Pesadas" con Lindsay Lohan y ya había dirigido para Disney una perfecta fórmula del entretenimiento familiar con "Un viernes de locos" con la misma Lohan y Jamie Lee Curtis.

Ahora le toca el turno a "Los pingüinos de papá" y demuestra una vez más que tiene oficio para que el ritmo de comedia no decaiga.
Lo primero que habría que preguntarse es el objetivo que persiguen este tipo de comedias. Obviamente es el de tratar de pasar un rato agradable en familia y en el caso de "Los pinguinos de papá" esto se cumple y con creces si no tenemos mayores pretenciones que ésas y si nos dejamos llevar por la fórmula típica de la comedia para todos los integrantes de la familia.

El señor Popper (Jim Carrey) es un exitoso y particular empresario involucrado en el mercado inmobiliario a punto de convertirse en socio de una importante empresa de bienes raíces. Pero su vida se ve completamente alterada cuando recibe el legado de su padre, con quien mantuvo una relación complicada a causa de las expediciones que desarrolló aún cuando él era muy pequeño alrededor del todo el mundo, manteniendo sólo contacto por radio.

Fallecido su padre, recibirá la sorpresa. No son propiedades, no es dinero, su herencia se trata de algo sumamente particular: se trata de un pingüino proveniente del continente helado! Pronto llegará una caja con unos cuántos más para completar la herencia y el Sr. Popper verá su rutina definitivamente modificada.

El guión entremezcla esta historia de Popper y la relación con su padre, con la dificultad que tienen de padres separados de compartir más tiempo con sus hijos, quienes ya cerca de la adolescencia no quieren cumplir con el consabido régimen de visitas o que se quejan de la distancia que encuentran en sus padres para tratar y escuchar sus problemas.
Los pingüinos serán la excelente excusa para que el Sr. Popper no sólo recupere el cariño de sus hijos y las ganas de estar juntos, sino también que pueda tener un intento de reconciliación con su ex esposa.

Obviamente que si, en cambio de verlo como un entretenimiento familiar,  analizamos la película desde otra mirada, el guión tiene situaciones completamente incoherentes manejadas con el histrionismo exagerado de Carrey y que responden más a una necesidad de tener a las mascotas en escena que con reales giros del guión, anécdotas bordeando lo increible y una estructura demasiado endeble con un elenco que acompaña sin desentonar pero que no aporta demasiado con sus personajes esquemáticos llevando una impronta de comedia con happy ending resuelto ya desde el primer momento.
 
Como puntos a favor tiene simpáticas situaciones con los "divos" centrales del film que son los pingüinos, que pueden hacer pasar un rato super agradable tanto a padres como a hijos sin esperar obviamente una historia ni deslumbrante ni creativa ni novedosa. El director Mark Waters usa los elementos más tradicionales de la típica comedia familiar con la impronta Disney y la recicla con algunos toques de humor, una típica escena que apela a la sensibilidad (hay un tema con un pingüinito que ya todos sabrán de qué estamos hablando cuando llegue el momento) y situaciones que de tan absurdas que no resisten el menor análisis.
 
 
Así y todo Jim Carrey logra entretener aún con su exageración intrínseca y para los amantes de la comedia aparece una gloria legendaria y absoluta como es Angela Lansbury ("Travesuras de una bruja" "La bella y la bestia", aclamada actriz de Braoadway e inolvidable protagonista de la serie "Reportera del Crimen - Murder, she wrote") quien demuestra que a los 85 años sigue tan vigente en el terreno de la comedia como siempre.
 
Ideal para compartir con la familia en vacaciones de invierno, pasar un rato agradable y muy simpático acompañados por este grupo de pingüinitos de la mano del Sr. Carrey. Dupla explosiva!

jueves, 21 de julio de 2011

Saliendo del closet

"Tengo algo que decirles"
de Ferzan Opzetek
con Riccardo Scarmacio, Nicole Grimando, Alessandro Prezioni y Ennio Fatastichini

Muchos habrán conocido a Opzetek hace muchos años en el Festival de Mar del Plata o en el BAFICI donde se mostró "Haman, el baño turco".
Muchos otros lo habrán encontrado por primera vez a partir de un pequeño exito comercial de una obra de cámara "La ventana de Enfrente".
Pero quienes hayan visto una de sus películas más deliciosas "El hada ignorante" (con Stefano Acorsi y Margherita Buy) habrán descubierto las debilidades temáticas de Ferzan Opzetek, un director que mezcla una gran dosis de sexualidad en absolutamente todas sus películas.

De una impronta abiertamente gay, cada uno de sus films suele tener detalles atinentes a las minorías sexuales, pero sobre todo en "El hada ignorante" y en el estreno de "Tengo algo que decirles" el tema de la sexualidad es el eje fundamental del film.

En este caso el escenario es una típica familia italiana de un pueblo no tan chico pero donde el infierno es siempre grande cuando se trata de que un pater familia absolutamente rígido e impenetrable, arquetípicamente duro, acepte la elección sexual de uno de sus hijos.

El giro de comedia que toma el film es justamente porque Tomasso quiere "salir del closet" y en el momento en que está prácticamente decidido a blanquear su situación, encuentra que es su hermano mayor Vincenzo quien primero abre el fuego sincerándose respecto de su homosexualidad.



Es evidente que el pobre Tomasso no solamente no podrá decir lo que tenía para decir sino que además quedará en la linea de fuego entre su padre y su hermano. Un padre que toma como un tormento y una desgracia extrema esa noticia, se siente señalado socialmente y es así como se desequilibra precipitadamente un esquema familiar "tan bien constituido", resquebrajándose una fachada perfecta que todos tratan de sostener.
Típica famila escondedora de sus miserias y sus pequeños secretos, el impacto de la noticia es aún mayor porque  hay una explotación comercial familiar en donde se mezclan lo laboral con lo familiar y la discusión entre el hermano mayor y el padre hace que finalmente quede al mando de la empresa el hijo menor, Tomasso quien no tiene afinidad alguna con el emprendimiento.
El sólo quiere ser escritor y quería no solamente contarles de su deseo profesional sino de no seguir escondiendo su identidad sexual, cuestión casi imposible de develar cuando ve cómo ha repercutido en la familia la noticia de su hermano Vincenzo.


Opzetek deja atrás todo tipo de dramatismo y le da un tinte desde las primeras escenas, de comedia italiana acelerada con todo lo que esto implica:  desde la pasión que le imprime a todos los diálogos hasta lo exagerada de la reacción de los personajes llenos de pura sanguinidad y algunos trazos con brocha gorda con la que traza algunas características de los personajes de reparto (muy divertidas la tía que no para de tomar a toda hora del día y el personaje de la mucama de la casa) que completan con mucha simpatía algunas otras lineas de la historia.

El director ya claramente asentado en este tono pleno de comedia, vuelve a dar una vuelta de tuerca y una mirada distendida sobre la aceptación de las diferencias, la resistencia de ciertas generaciones a compartir ciertas temáticas, sin que por ello le imprima madurez y claridad en el tratamiento del tema.

Tal como pasaba en "El Hada Ignorante", Opzetek evidentemente sabe el terreno que maneja y logra particularmente momentos muy divertidos cuando viene un grupo de amigos gay a visitar a Tomasso -que se ha quedado a cargo de la empresa familiar y ellos insisten en que vuelva a Roma- y tienen que "disimular" algo que es a todas vistas indisimulable, logrando los momentos de mayor juego que tiene el film, ensayando incluso algún número musical casi al estilo "Priscilla, Queen of Desert" en el medio de la playa y el mar.

El título original "Mine Vaganti" refiere a "bala perdida" "tiro al aire", situación que parece que en la familia se viene repitiendo desde algunas generaciones anteriores y evidentemente estos personajes que han asumido papeles de choque y de transgresión han hecho que de estos "tiros al aire" surgieran cambios que se transmiten de generación en generación.

Un relato fresco, sin una mirada demasiado novedosa ni mucho más para aportar, pero que vuelve sobre un tema que es de gran actualidad aportando un planteo descontracturado y de comedia para contar la resistencia social que todavía hay en algunos sectores para aceptar con total libertad la vida que cada uno quiera vivir. Y rendirse a los deseos personales, tanto en la sexualidad como en cualquiera de las otras áreas de la vida.

martes, 19 de julio de 2011

Cuando los autos andan a tracción pochoclo

"Cars 2"
de John Lasseter
con las voces originales de Owen Wilson, Michael Caine, Larry the Cable Guy, Emily Mortimer, John Turturro, Joe Mantegna y Bonnie Hunt

Ya desde las primeras imágenes de "Cars 2" nos queda más que claro que el espíritu de la original no va a estar prácticamente para nada presente en esta secuela.
Es más, apenas avancemos en la historia por algunos minutos, nos daremos cuenta que  se trata de una continuación completamente innecesaria e insulsa basada en los personajes de una idea original pero que podrían haber sido cualquier otros porque la historia no tiene ni la mínima continuidad con la anterior.

Si bien hay, por supuesto, los destellos de creatividad que suele regalarnos Pixar al componer este mundo de, por y para autos (la escena de Mate yendo al baño, las auto-geishas en Tokio, el auto Papa o el auto Reina de Inglaterra) es como un desencanto que la historia haya dejado de centrarse básicamente en los personajes que fueron presentados en la primer entrega para pasar a plantear una historia de espionaje e intrigas con estos autos solamente como vehículos para desarrollarla.
La gran pregunta que queda flotando es: si querían una historia netamente de agentes especiales y espionaje, porque usar los personajes de otra película que no tiene tantos puntos en común? Marketing? Merchandising?

Y quizás es justamente por eso -por intentar extrapolar personajes de otro ámbito en una historia que no les es propia y que en todo momento suena como forzada-donde "Cars 2" parece perder aceite. No hay la menor empatía entre Radiador Springs y esta trama compleja dentro del mundo del automovilismo.

Falla casi desde el comienzo y no logra tener el menor atisbo de la genialidad que tienen las otras grandes películas de la factoría Pixar desbordaban ("Up" "Wall-E", la trilogía de "Toy Story" y "Buscando a Nemo" entre otras).

En este caso, se presenta como una especie de homenaje a la saga del Agente 007 y los clásicos films de espías: hay con armas sofisticadas, camuflajes, persecuciones, choques, falsas identidades y explosiones a granel que dejarían con la boca abierta al mismísimo Bruce Willis o a Jason Statham (de "El transportador"). Todos los personajes se mueven en un mundo de intrigas que acabado su desarrollo, van a encontrar la explicación mediante largas parrafadas incomprensibles para el público más pequeño de la familia que se presentan abruptamente sobre el final del film.

Nuestro protagonista, Rayo McQueen, queda casi relegado a un segundo plano en esta secuela, dado que los guionistas de Pixar decidieron -no tan acertadamente- poner el foco central de la historia en su compañero Mate, la grúa desvencijada y con pocas luces que era su fiel compañero en la primer entrega.

Una importante nueva compañía vinculada con los combustibles auspicia un "Grand Prix Mundial", y Mate -ingenuo y torpe, con un dejo de Jerry Lewis mezclado con Mr. Bean- terminará envuelto en un tema de espionaje y agentes secretos sin ni siquiera saberlo.
Los escenarios de las distintas carreras de Tokio, Paris y Londres, le  servirán para que los talentos creativos visuales de Pixar demuestran una vez más que han logrado una excelencia lindante con la perfección y que sus dibujos, sus efectos y la sensación que producen en el espectador es inmejorable.

Pero en este caso, "Cars 2" decepciona por la pobreza del guión, la falta de humor que siempre abunda en las películas de este estudio y sobre todo, por pasearse por absolutamente todos los lugares comunes del género sin que surjan demasiadas ideas novedosas dentro de este contexto.

Con giros absolutamente impensados y recursos bastante impropios para el público a la que está dirigido, hay además saltos en el guión completamente imperdonables para un estudio que ha sabido posicionarse como uno de los más creativos y detallistas a la hora de contarnos una historia y su minuciosidad para la descripción de los personajes.
Es asombroso que solamente en algunos pocos secundarios (como Luigi) hayan logrado hacernos esbozar una sonrisa y se haya desplegado un poco de humor. 
Fuera de eso, hay una trama que se toma como demasiado en serio una intriga internacional con referencias al de los automóviles, los combustibles y el poder del petróleo por lo que abundarán superagentes, persecusiones, explosiones, vuelos a gran altura y protagonistas que quedan en riesgo permanente y logran "zafar" en el último segundo que les queda para salvar su pellejo, situaciones que han sido visitadas hasta el cansancio por toda buena fórmula pochoclera.


Es por eso que "Cars 2" carece completamente del encanto que suelen tener los productos que llevan el sello de esta gran compañía lider en el terreno de la animación.
Evidentemente el peso de la industria hollywoodense pudo más y Pixar se rindió ante los encantos de hacer una película que facturara no solamente en las boleterias sino también en los negocios paralelos de cuanto merchandising pueda ser incorporado. 
Pero eso, que es también importante en las grandes compañías, no tiene absolutamente nada que ver con el buen cine. Todo lo contrario.

viernes, 15 de julio de 2011

La culpa es de la lluvia

"Lluvia Constante"
de Keith Huff
dirección Javier Daulte
con Rodrigo de la Serna y Joaquín Furriel



 
Evidentemente Javier Daulte, gran director de teatro, está en un momento de climax artístico y no para de producir hechos teatrales interesantísimos.
Hace pocas semanas estrenó "Espejos Circulares" (Crítica), una deliciosa pequeña gran pieza del off Broadway. Y supo seguir el ritmo de una obra diferente, desestructurada en su narración y con el encanto de una típica pieza off exquisita e intimista.
 
En este caso, por el contrario, "Lluvia Constante" viene precedida de un gran éxito desde su primer puesta en el año 2006 y luego estrenada en pleno Broadway con dos protagonistas de la talla de Hugh Jackman y Daniel Craig y se convirtió rápidamente en un suceso comercial sin precedentes, siendo por ahora la obra con un récord de espectadores semanales para una pieza no musical.
 
Y viendo "Lluvia Constante" se entiende perfectamente cada uno de los engranajes que hacen funcionar un indudable éxito. La historia de esta nueva puesta de Daulte se centra en dos policías, Rodo y Dani, quienes no solamente son compañeros de trabajo sino que sus destinos han estado unidos desde siempre, ellos son amigos desde la infancia.
En su trabajo, un sistema de ascensos favoreciendo a las minorías étnicas pone en juego la posibilidad de pasar a ser detectives pero junto con esto, ciertos hechos que se suscitan en torno a su desempeño laboral, hacen que esta amistad se vea enfrentada  y puesta a prueba, aún cuando se creía inquebrantable.
 
El sentido de la responsabilidad, la escala de valores que pone en juego cada uno de ellos al hacer su trabajo, la protección de la familia, la soledad, las tentaciones y tantos otros elementos son mezclados sagazmente por Keith Huff logrando un texto intenso y potente.
 
Y respecto de las diversas líneas que subyacen en este texto, hubo otro gran trabajo mostrado en temporadas anteriores, otro "tanque" de Broadway como "Agosto, condado de Osage" en donde se ponían en juego, todos los elementos típicos de una familia disfuncional donde tantas subtramas dentro de una misma familia, finalmente terminaba sonando sumamente excesivo. Bajo la mano firme y la excelencia de Claudio Tolcachir, la puesta fue un notable suceso a pesar de este texto tan grandilocuente.
 
¿Porqué esta comparación? Porque viendo "Lluvia Constante" sucede algo parecido.
Que Javier Daulte tiene una búsqueda de la perfección en cada una de sus puestas ya no es novedad, y por supuesto que en ésta, también logra un trabajo de dirección de actores y de puesta en escena realmente notable y preciso.
Que los actores han tomado las riendas de sus personajes y han ahondado en la complejidad de cada uno de estos seres llenos de dudas y conflictos, para dar muestra de una verdadera clase actoral, es más que evidente, logrando dos trabajos sobresalientes y comprometidos.
 
Pero el texto de Huff recorre casi todos los lugares comunes del género y más termina pareciendo menos
Los compañeros y amigos de toda la vida que se ven enfrentados moralmente por un dilema ético que los dejará parados en veredas diferentes, la falsa moral que rodea a la policía y sus asuntos internos, los errores y excesos cometidos dentro de la fuerza que deben ser tapados para que no salgan a la luz, el delito, proxenetas, prostitutas, muerte, asesinos seriales, droga y sangre aparecen este relato bien estructurado pero algo falto de novedad. También parece que tal como ama Broadway, Huff no hubiese querido dejar ningún elemento fuera de la trama cumpliendo cada uno de ellos su golpe de efecto dentro del relato.
 
De todos modos, es evidente que el dramaturgo sabe combinar muy bien todos estos elementos e incluso involucrar emocionalmente al espectador rompiendo la cuarta pared, de forma tal de vernos completamente inmersos en la trama, desde las primeras líneas de la obra.
 
Joaquín Furriel logra un trabajo notable, medido y contrapuesto con el de su compañero de aventuras. Lamentablemente, la densidad del texto y alguna prisa en pronunciarlo, hacen que en algunos momentos, se pierda en precisión por ganar en agilidad. Pero sin lugar a dudas, su personaje está excelentemente logrado y  Furriel sabe dotarlo con todos los diferentes tintes de Rodo.
 
Pero Rodrigo de la Serna como Dani, es quien tiene el peso más fuerte de la obra. Explota en intensidad desde el primer momento y su actitud corporal puesta al servicio de su criatura, es totalmente magnética, con un impresionante tour de force que abarca desde una simpatía natural para su criatura de barrio hasta la desesperación de perder a su familia por un error y un descuido.
Su fuerza inunda completamente el teatro y el texto le brinda sencillamente escenas en donde no pierde la oportunidad de lucirse y de ganarse al público y atravesarlo por todas las sensaciones que recorre su personaje a lo largo de la obra.
 
Finalmente, cuando estos dos seres completamente diezmados por un giro del destino, atormentados por una lluvia incesante, ya atravesados por la culpa, la traición, el amor, la fraternidad, la impunidad y el pecado, encuentren cada uno su lugar en esta historia, la lluvia cesa y ya nada será igual...
 
Y nosotros como espectadores, quedaremos modificados por la fuerza de una obra que, aún con sus fortalezas y sus debilidades, nos ha brindado la posibilidad de asistir a una gran lección de teatro a cargo de dos actores jóvenes y brillantes.

jueves, 7 de julio de 2011

La vie bohème de Woody

"Medianoche en Paris"
de Woody Allen
con Owen Wilson, Rachel Mc. Adams, Marion Cotillard, Kathy Bates, Michael Sheen, Carla Bruni y Adrien Brody



Por esos azares de la distribución este año Woody vino en trío. Primero nos visitó, alterando el orden cronológico de sus producciones con "Conocerás al hombre de tus sueños" (Critica), a mi gusto, de lo más flojito en sus guiones en bastante tiempo con personajes completamente a la deriva, entrecortados y con muy poco sentido del humor (sólo es rescatable una escena genial donde el personaje de Josh Brolin se entera que su amigo al que cree muerto no lo está, con una muestra de ironía a mansalva, típicamente Alleniana).

Hace pocos meses nos deleitamos con las desventuras de Larry David como su alter ego en "Que "la cosa" funcione" (Critica) y volvió a despuntar un Woody más brillante y con el recurso del diálogo de frente con el público, que tanto rinde a nivel complicidad y aciertos del guión, y aún con sus más y sus menos, la cosa realmente funcionó.

Pero sin lugar a dudas, la tercer producción de Woody en este año, "Medianoche en París"es una comedia deliciosa y sutil, donde si uno entra en juego desde las primeras imágenes, quedará capturado por una hora y media en una tierna comedia donde Woody rinde un homenaje a la ciudad Luz y al gran movimiento cultural que siempre estuvo presente en ella.

Allen arranca impecablemente con un clip al compas de una música perfecta para pasearnos por las callecitas parisinas, atravesar el Sena, dar una vuelta por el Arco del Triunfo, la Tour Eiffel, volver a quedar extasiados en la entrada del Louvre, caminar por Montmartre y deslizarnos por las escalinatas de Notre Dame, luego, empezar a anochecer en una ciudad intensamente esplendorosa. Llueve? Llovizna? No importa, estamos en París y según el protagonista -y porqué no según Woody- Paris es aún más hermosa cuando llueve.

Owen Wilson es un escritor asentado exitosamente en el mercado televisivo y al mismo momento que tiene éxito, lo padece -rasgo típicamente presente en cualquier buen personaje del director-. Se ve sumido en la mediocridad y quiere "parir" una obra diferente, que él sienta como literatura.
Completa el panorama de este personaje en busca de su identidad profesional, el hecho de que está a punto de casarse con Inez (Rachel Mc. Adams) y que adoraría que compartiese su mirada sobre Paris como la ciudad ideal para asentarse y comenzar a escribir su novela, producir algo de mayor vuelo.
La excusa de la visita es aprovechar que están sus suegros (perfectos Kurt Fuller y sobre todo Mimi Kennedy) pero el objetivo es tratar de convencerla a Inez de quedarse por un tiempo en la ciudad Luz y poder crear con libertad, mientras que ella sigue soñando instalarse en Malibú: como en todo buen Woody, los polos opuestos se atraen!.

Por su parte, Inez, está extasiada cuando se encuentra con Paul (Michael Sheen) un erudito engreido pero que la hipnotiza con sus conocimientos y la seduce con su verborragia.
Gil (Owen Wilson, en un registro completamente diferente a lo habitual, hasta con tics y gestos del propio Woody que sorprenden más que gratamente)  se libera de la movida parisina con amigos que proponen Inez con Paul y su esposa, y empieza a vagar por las callecitas hasta perderse. Cuando suenen las doce, como una Cenicienta moderna, pasará un auto antiguo que lo transporta a otro Paris, el de los años '50.

Tal como pasaba con "La Rosa Púrpura del Cairo" donde Mia Farrow interactuaba con los personajes de ficción de la pantalla, Gil atraviesa el tiempo y comienza a frecuentar reuniones en donde dialoga con F. Scott Fitzgerald y su esposa Zelda, conoce a Hemingway y como si fuese poco, tocando el piano en las reuniones de amigos está el mismísimo Cole Porter... para completar el crisol artístico y la explosión creativa que vivía Paris en ese momento, pasean Pablo Picasso, su amante Adriana (que ha sido entre otros amante de Modigliani, nada menos), Gertrude Stein y Luis Buñuel.
No dejemos afuera a Man Ray y a Salvador Dalí (en una histriónica y divertida composición de Adrien Brody soñando con rinocerontes), a Josephine Baker bailando en un barcito tan pequeño como sofisticado y al paso fugaz de Djuna Barnes.

Regada como siempre de la mejor música, Woody vuelve a entregar una comedia intelectualmente llena de guiños, cautivante y sencilla, con muy buenas actuaciones: sorprende Owen Wilson en un personaje totalmente diferente, Marion Cotillard está dulcísima como la enamoradiza Adriana y Kathy Bates -como Gertrude Stein-, Alisson Pill -como Zelda Fitzgerald- y particularmente Corey Stoll como Hemingway sobresalen en un elenco compacto que no tiene fisuras. y con una exquisita y brillante fotografía que hechiza desde los primeros fotogramas.

Cuando vuelvan a sonar las doce, cuando vuelva a transportarse en el tiempo, cuando todos sigan sosteniendo algo así como que "todo tiempo pasado fue mejor" y se aferren a glorias pasadas o quieran volver el tiempo atrás, el Woody maduro y que sabe de vueltas de la vida, decide apostar a que el presente, el HOY, sigue siendo la mejor opción de todas las posibles. Y con la fuerza de cambiar el rumbo en nuestras manos.
Y mientras tanto, un paseo por las callecitas de París, mientras se larga a llover, bordeando sutilmente lo perfecto.