sábado, 25 de junio de 2011

La Reina Batato

"La peli de Batato"
un documental de Goyo Anchou y Peter Pank
con la participacion de Batato Barea, Cristina Moreira, Alejandro Urdapilleta, Humberto Tortonese, Peter Pank entrevistas con Fernando Noy, Verónica Llinás, Antonio Gasalla, Maria José Gabin, Alejandra FlechnerCarlos Belloso, entre otros.

En el Malba, los viernes a las 22 horas



Ya desde el trailer de "La peli de Batato" se abren ciertas preguntas como "Es un travesti?" "Es un clown?" "Es un actor?" "Es un poeta?".
Por suerte, los directores Peter Pank y Goyo Anchou no solamente NO se proponen dan una respuesta definida para todas estas cuestiones sino que además abren otros aspectos que se vuelven a abrir sobre si mismos, en un efecto multiplicador que pone el centro de la mirada en Salvador Walter Barea, alias Batato, innegable ícono de un intenso movimiento cultural en la década del '80 -posterior a la Dictadura, pleno inicio de la democracia-, momento en que diversas corrientes artísticas fueron marcando rumbo para las generaciones posteriores.

Nacido en el año 1961 en la ciudad de Junín, Batato decide dejar atrás un doloroso tema en el vínculo con su hermano, y comienza en Buenos Aires una increible transformación, una mutación que dió origen al mito, al artista, a quien fue inscribiendo con su propio cuerpo un lugar indiscutido en el under porteño que explotó intensamente a fines de los '80 y principios de los '90.

Si bien en algún momento él mismo se definió como "clown-travesti-literario" la mirada que le otorga este documental sobrepasa la frontera de cualquier encasillamiento, cualquier etiqueta que se le quiera poner.

Desde "Los Peinados Yoli", su paso por  "El Clú del Claun" -del que el documental rescata filmaciones de una delirante versión de "La dama de las camelias"- hasta sus unipersonales y performances en el Parakultural y Cemento y revisitando su "sociedad artística" con otros dos iconos del under de aquel momento Alejandro UrdapilletaHumberto Tortonese, los fragmentos atesorados, rescatados y puestos en valor por los directores, se entremezclan con entrevistas a los protagonistas de la movida de aquel momento, familiares, amigos, compañeros de ruta, compañeros de trabajo, colegas... un enorme collage que permite definirlo de una y de muchas maneras a la vez, dejando el terreno libre para que Batato se despliegue tanto en el recuerdo de los que lo conocieron bien como para gernerar una sorpresa para aquellos que parcial o totalmente ignoraban su intensa obra.

Capaz de vibrar con la misma intensidad con poemas de Fernando Noy o  Alejandra Pizarnik, o con textos más innovadores, volcado tanto a la técnica y al estudio del clown como lanzado a la más arriesgada improvisación, mezlcando poesía, danza, teatro, tal como él lo menciona, todos estos aspectos se abren al espectador con el deslumbramiento que producirían un grupo de pavos reales paseándose con sus colas abiertas y coloridas.

No solamente los directores intentan recorrer su trayectoria artística sino que además se nutren de anécdotas de su vida personal, tan intensa e interesante como la otra, con relatos de la mano de Ronnie Arias, Tino Tinto, Fernando Noy, Divina Gloria más la propia visión del mundo que Batato hace latir en una conversación/entrevista con uno de los directores.
Peter Pank toma las riendas de seguir sus huellas, salir a la búsqueda de los recuerdos, hilvana las anédotas y las combina con filmaciones de actuaciones en vivo que confirman seguir teniendo una potencia y una vigencia única: les sigue sobrevolando ese halo de genialidad, de arte al borde del abismo, de transgresión, de entrega. 

Y es justamente esa falta de rótulos, ese no encasillamiento lo que hace que aparezcan distintas capas y que durante las dos horas y media que dura el film -de todos modos, evitando algunas reiteraciones, la duración podría hacer sido algo menor-  el interés no decaiga en ningún momento ni se pierda el eje central del documental.

"La peli de Batato" es un testimonio, un retrato esencial de una década de una explosión artística completamente innovadora en donde Batato fue un exponente fundamental y necesario, cuyo perfume se sigue sintiendo aún hoy... hoy como siempre.

miércoles, 22 de junio de 2011

Daños colaterales

"El laberinto" ("Rabbit Hole")
de John Cameron Mitchell
con Nicole Kidman, Aaron Eckhart, Sandra Oh y Dianne Weist




El director de "El laberinto - Rabbit Hole" es John Cameron Mitchell. Para los que no lo conocen, tiene en su haber dos películas aboslutamente novedosas y creativas como fueron "Hedwig and the Angry Inch" (aquí pasada en el Malba y también se ha conocido su puesta teatral) y "Shortbus", llenas de referencias a la cultura homosexual y las minorías sexuales americanas, con algunas dosis de sexo explícito y siempre bordeando la delgada línea de jugar arriesgadamente, que es lo que a Cameron Mitchell, estéticamente hablando, más lo motiva.

Quizás por esto sorprenda, aunque sólo a primera vista, que la adaptación al cine de esta multipremiada novela de David Lindsay-Abaire estuviese entre sus manos porque dista en temática y en registro, a su anterior filmografía. Pero es también evidente que Cameron Mitchell ama los riesgos, y una vez afianzado como un director diferente, se juega con una puesta inteligente de un drama de estructura tradicional.

La sutileza y la fuerza arrasadora con la que Cameron Mitchell ha filmado la historia de este matrimonio tratando de sobreponerse a la muerte de su hijo de cuatro años, fallecido en un accidente automovilístico, justifica ampliamente esta elección.


La novela ganadora del Pulitzer nos muestra como ha cambiado radicamente la vida del matrimonio de Becca (Nicole Kidman) y Howie (Aaron Eckhart) desde el momento de la pérdida irreparable de su único hijo y cómo, cada uno por su lado, está tratando de volver a recomponerse.

Becca y Howie se enfrentarán al dolor de las formas más diversas y hasta opuestas en algunos momentos:  pasarán por la impotencia, la negación, la búsqueda de ayuda, la introspección, el silencio. Y cada uno de ellos necesitará de tiempos y de búsquedas diferentes, unidos en el dolor, pero separados en la manera de enfrentarlo.

Un tema sumamente delicado para su tratamiento y muy dificil de desarrollar evitando caer en el golpe bajo ni en los lugares comunes, pero que con la mano firme de Cameron Mitchell en la dirección, además, logra sacar el mejor provecho para cada uno de sus intérpretes.

Kidman, nominada al Oscar por este papel, entrega al personaje lo mejor de sí para dar vida a un mujer fría y distante a la hora de tratar de sobrellevar esta enorme pérdida y recomponer la pareja.
Es, a la vez, quien necesita buscar explicaciones y reconstruir internamente ese momento del accidente, por lo cual obsesivamente intenta contactarse con el responsable que lo produjo (Miles Teller), logrando en ese encuentro, una de las escenas más dificiles y mejor logradas del film.
Su actuación es sinceramente avasalladora, con algunas escenas donde es imposible permanecer ajeno a la conmoción que la atraviesa.


Aaron Eckhart, por su parte, es quien necesita buscar ayuda en el afuera, en un grupo de autoayuda, ya que no encuentra cómo acomodar internamente este dolor y sufre además la indiferencia y la distancia de su esposa.

Los roles secundarios a cargo de Sandra Oh (como una de las asistentes al grupo de autoayuda que está atravesando un problema similar y donde el guión aprovecha a mostrar otra manera de abordar la périda y cómo se modifica el dolor a través del tiempo) y Dianne Weist (sublime en sus intervenciones como la madre de Nicole Kidman, de una potencia única cada vez que aparece en pantalla) completan un elenco de singular calidad para un drama filmado de una forma exquisita, respetando el aire que van respirando los protagonistas.

Inevitablemente el tema es tan potente que es imposible ver el dolor que quiebra a los personajes sin sentirse -en algún momento- profundamente involucrado.

Se agradece a un director como Cameron Mitchell, que lo haya intentado radiografiar con tanta sensibilidad, con algunas marcas y detalles que van dando registro de la ausencia, incomparable ausencia, como es la périda de un hijo. Cosa que obviamente, no nos entra en la cabeza a quienes tenemos hijos. Un dolor inconmensurable que da lugar a un drama de grandes personajes y sutilmente filmado.

sábado, 18 de junio de 2011

No puedes dejarte el sombrero puesto

"Los agentes del destino" ("The Adjustment Bureau")
de George Nolfi
con Matt Damon, Emily Blunt, Michael Kelly  Jon Stewart


La opera prima de George Nolfi (quien fuera guionista de "Bourne: el ultimátum" y la segunda entrega de "Ocean's Twelve") juega al mundo de los universos paralelos muy al estilo de "Matrix" y aprovechando tangencialmente el éxito de "El Origen" que ya instaura un subgénero dentro del mundo de la ciencia ficción.

Partiendo demasiado libremente de un cuento de Philip K. Dick (de quien en algún otro momento con otra adaptación de su obra se lograra la brillante "Blade Runner") llamado "Adjustement Team" la historia juega a develar la gran pregunta ¿Controlamos nuestro destino o existen fuerzas invisibles lo manipulan?, pregunta que más de una vez uno se habrá formulado en su propia cabeza.

David Norris (Matt Damon) es un político con una promisoria carrera y está atravesando un momento exitoso en el que todas las encuestas lo marcan como un imbatible favorito. Y a pesar de todo lamentablemente pierde su banca en el senado.
Pero la misma noche en que pronunciará su discurso, se cruza en un baño con Elise (Emily Blunt) una bailarina de danza contemporánea de la que cae perdidamente enamorado y justamente, por un "error" del destino, sus caminos se volverán a cruzar.

Será precisamente después de este segundo encuentro, cuando un ejército de señores vestidos de negro y que portan un misterioso sombrero que abre puertas que ofician de túneles de comunicación y vías de viaje rápido de un punto a otro, le informen que su destino está escrito y que nada hará que se aleje de lo que figura ya programado en unos cuadernos que los miembros de este misterioso grupo llevan consigo.

Hay algo que impide que Elise y David vuelvan a encontrarse. Pero puesto en la disyuntiva de su carrera política o el amor, David sigue eligiendo transgredir las reglas y hacer lo imposible por torcer el destino y volver a encontrarse nuevamente con la que él siente que es la mujer de su vida.

Si bien al inicio la historia se mueve dentro del mundo de la política, es una mera excusa. Es sólo el entorno elegido para el comienzo del cuento, que luego se diluye y queda sólo la clásica historia de un amor contrariado, casi imposible, por el que David luchará contra todos los pronósticos.

La idea de los mundos paralelos, del destino escrito o bien de la posiblidad de torcerlo, no deja de ser una historia interesante que además, condimentada con el sabor de la búsqueda del amor verdadero y puro, genera una química interesante.
Pero en lo que desacierta esta liviana adptación del cuento de Dick es en la forma que elige contarnos la parte fantástica de la historia: hay sobreabundantes parlamentos llenos de explicaciones subrayadas para que hasta el más desatento espectador no pierda el hilo argumental de lo que está pasando en la pantalla. Y cuando abundan las palabras, falta buen cine.


 
Semejante parafernalia de ideas de universos paralelos y destinos marcados, se contraarresta con la simpleza de una historia de amor que no cuenta nada en particular. Ni el encuentro de David y Elise generará el fin del mundo ni ninguna catástrofe particular, ni definirá la vida del planeta, es sencillamente una historia de amor que torcerá el curso de lo que está escrito (y que tampoco queda clara la razón por la que está escrito).

Ambiciosa en la puesta y con una química aceptable entre la pareja protagónica Damon-Blunt (aunque hay que reconocer que con la trilogía de Bourne, Matt Damon parece mucho más entrenado para este tipo de papeles que Blunt que parece medio "perdida" en las escenas vinculadas con la acción y las persecusiones) , la historia termina siendo demasiado débil en el fondo, para una estructura tan compleja que fuera presentada en la  forma.

Muchos otros directores han sabido hablar de las vueltas del destino para encontrar el amor de tu vida, sin necesidad de interpelar a ejércitos de hombres de negro que abren puertas a canales paralelos, ni urdir entramadas explicaciones para sencillamente contar que uno puede torcer el destino por amor, si es que se lo propone.
Un cuento demasiado fantástico en la superficie para deconstruir una historia tan rosa en el fondo.

viernes, 17 de junio de 2011

Guionista al divan

"Juntos para siempre"
de Pablo Solarz
con Peto Menahem, Malena Solda, Florenica Peña, Mirtha Busnelli, Luis Luque y la participación de Marta Lubos, Silvia Kutika y Sergio Boris


Pablo Solarz ha demostrado ser un guionista con una mirada inteligente sobre los problemas de pareja. Tal como lo demuestran los guiones de "Quién dijo que es fácil?" y "Un novio para mi mujer" en éste, su debut como director, Solarz vuelve sobre sus obsesiones conocidas pero, en este caso, con tinte diferente al formato de comedia más tradicional.

Esta nueva mirada es fundamentalmente el acierto de "Juntos para siempre" en su intento de introducir ajustes y cambios más risquées, alejándose del modelo más netamente comercial, introduciendo algunos elementos dramáticos menos convencionales que ayudan a contar la historia desde otro punto de vista. Aunque también debemos reconocer que en este intento, estriban también las mayores falencias del film.

Casi autoreferencialmente, Solarz pone en el centro de la escena a Gross (Peto Menahem, su alter ego?) un guionista algo "desconectado" según palabras de su propia mujer (Malena Solda) que lo acaba de dejar cuando a pesar de confesarle que le ha sido infiel, él minimiza la situación -como quizás haga con la mayor parte de las situaciones de su vida cotidiana y de su pasado- y sigue elucubrando ideas que intenta bajar al papel.

Un arranque con diálogos a puro ritmo de sitcom brillante que justamente a Peto Menahem le sientan perfectamente bien hacen que el film perfile con visos de una comedia romántica dotada de toques de humor inteligente, muy al estilo más psicoanalítico del mejor Woody Allen.
La historia se enriquece porque a su vez, el protagonista nos va contando el guión que tiene en su cabeza: y así se irán trazando vinculaciones y similitudes entre el centro de la historia y esta segunda subtrama que se desarrolla paralelamente.
Habrás más juegos en el tiempo cuando en la entrevista con su analista (Marta Lubos) -a la que recurre sólo por idea de su ex mujer-, Gross intente remontarse a los inicios de la relación y al desencadenante de la ruptura de pareja.

Rápidamente aparecerá Laura (Florencia Peña) encarnando a la típica "rubia tarada" al estilo Lucy Punch en la reciente "Conocerás al hombre de tus sueños", que de tan vacía se hace insoportable y querible en las mismas proporciones.
Arranca a partir de este encuentro, como un segundo tramo del film, en donde comienza a desdibujarse y decaer, en cierto modo, el interés inicial. Con algunos intentos de transitar por zonas más oscuras tanto en la personalidad de Gross como en el violento personaje que va dando forma en su guión (excelente trabajo de Luis Luque) un hombre que en un viaje de vacaciones toma decisiones completamente impensadas, que luego Gross verá que están vinculadas con su pasado.

La nota pintoresca y algo excéntrica la da el personaje de su madre, una mujer absolutamente posesiva, demandante y que no puede más que mirar su propio ombligo y que persigue al protagonista intentando hablar con él de cosas que se mantuvieron escondidas en su historia.

Irregular, desigual aunque interesante, "Juntos para siempre" acierta más en los extremos (del humor desplegado sobre todos de las escenas iniciales y en las intervenciones de Mirta Busnelli como la madre, o cuando vira a la historia del violento personaje que compone Luque) y pierde firmeza en aquellas situaciones en las que intenta ganar solemnidad, anclando la historia más "seriamente".

En cuanto al elenco, Peto Menahem entrega un Gross muy parecido a .... Peto Menahem en un papel que indudablemente está escrito y guionado a su medida. Malena Solda tiene siempre un encanto a flor de piel mientras que Florencia Peña acierta más en su rubia descerebrada que cuando su personaje le exige mayor seriedad. Busnelli está completamente desbordada... y se le agradece enormemente!, brinda una composición totalmente al filo del ridículo y compone una criatura inolvidable. Luque transmite exactamente los rasgos de furia y de locura de su personaje haciendo un muy buen tandem con Valeria Lois.
Marta Lubos, una exclente actriz de teatro, no se ve homogénea con el resto, se la percibe demasiado impostada y rígida en un papel que hubiese dado mayores resultados librado un poco más al juego que ofrecen los restantes personajes.

Aún en sus vaivenes y sus puntos flojos "Juntos para siempre" tiene momentos de comedia brillantes, inteligentes y demuestra el oficio de Solarz a la hora de contar una historia, siendo éste además su debut como director del que logra salir airoso.

lunes, 6 de junio de 2011

Descontrolados

"Que pasó ayer? - Parte 2"
de Todd Phillips
con Bradley Cooper, Ed Helms, Jack Galifianakis, Justin Bartha y las participaciones de Paul Giamatti, Ken Jeong y cameo (?) a cargo de Mike Tyson


Quien haya visto "Qué pasó ayer?" es, prácticamente, como si ya también hubiese visto esta segunda parte que no es la continuación de la historia anterior como suele ocurrir en la mayoría de los casos. En esta oportunidad "Qué paso ayer? Parte 2" se constituye como en una copia de todo lo que pasaba en la primera, pero reeditado con alguna/s sutil/es diferencia/s. Tan sutiles que casi parece la misma película, hecha remake.

¿Qué tiene entonces de atractivo esta "Qué pasó ayer? Parte 2"? Que aún habiendo visto la anterior y sabiendo perfectamente hacia donde va la trama y hasta previendo lo que va a suceder, el nivel de delirio de algunos gags y el buen ritmo con el que está contado la historia hace que uno se divierta viendo exactamente lo mismo que ya vio. Pero aún así, no pueda evitar sonreirse e incluso, que hasta  se escapen algunas carcajadas.

La "manada" vuelve a juntarse y allí están nuevamente, los cuatro protagonistas reiternado la misma historia: Phil, Stu, Alan y Doug, quienes en este caso tenen que viajar a Tailandia, en ocasión de un nuevo casamiento de Stu (Ed Helms), acompañados del hermano de la novia.

Teniendo en cuenta todo lo que había pasado en Las Vegas en la primer entrega, Stu sól quiere festejar su despedida de soltero con un brunch en un bar cualquiera y evitar mayores complicaciones. Si esto saliese bien, obviamente la película terminaría en menos de 20 minutos por lo cual, finalizada la cena anterior al día de bodas -en la que se presenta oficialmente el novio a toda la familia de la novia y se pronuncian los discursos alusivos-, en un fogón en la playa se desatarán nuevamente un tornado de situaciones delirantes que lleven a los personajes una vez más a encontrarse completamente descontrolados en la habitación de un hotel en una de las ciudades más violentas y peligrosas del planeta: Bangkok.

Sinceramente detallar algunos de los gags sería develar el único punto de interés que tiene la película. Sólo resta decir entonces que el director Todd Phillips (director de la primer entrega y de "Todo un parto") vuelve a elaborar una comedia de tono completamente desenfrenado en la que se mezclan todo tipo de chistes: desde los sutiles como el del oso polar albino hasta los de tinte más grosero, que de todos modos a una comedia de este estilo no le sientan para nada mal (nadie que vaya a ver este tipo de comedias se va a sentir ofendido por el nivel de escatología y falta de reparo al que pueden llegar algunas bromas absolutamente cargadas de mal gusto).
Desde dealer griegos con un monito vestido con una campera con un bordado de la lengua de los Rolling Stones, hasta un monje con votos de silencio que se agrega a la troupe, pasando por cistes sexuales que van un poquito más allá de lo pensado, todo está puesto al servicio de que un torrente de incorrección y provocación incomode al público término medio americano que sigue pensando que son openminded y desprejuiciados.
La gran mayoría de estos gags vienen para demostrar todo lo contrario y hasta hace parecer por momentos a "Torrente 4" uno más de la "camada".
  
Jack Galifianakis tiene nuevamente a su cargo las situaciones más divertidas del film y el personaje más interesante para componer: lo aprovecha en un 100% y  maneja este registro humorístico a la perfección. Otro punto alto del film es el personaje del chino (Ken Jeong): una  rara avis mezcla de gangster y drag queen, que tiene escenas absolutamente irreverentes.

Es evidente también, que Phillips tiene buen pulso para que aún con un guión completamente endeble que sólo reporta un "collage" de situaciones delirantes, la comedia divierta y acierte en su propuesta.

Como cierre, como bonus track, encuentran una cámara de fotos que registra algunos momentos de la noche que intentaron reconstruir durante toda la película.
Ahi, sobre el final, ya terminado el livianísimo hilo conductor del film, las fotos son un culto a la irreverencia, a la falta de respeto y al humor más desenfrenado que estalla en carcajadas imposibles de contener.

miércoles, 1 de junio de 2011

Corazones con agujeritos

"Rompecorazones" ("L'arnacoeur")
de Pascal Chaumeil
con  Romain Duris, Vanesa Paradis, Julie Ferrer y Francois Damiens

Como para refrescar la cartelera, llega una comedia francesa, con acción, con mucho ritmo y con un marco en la riviera insuperablemente glamorosa de Montecarlo. 

Romain Duris -que una vez más muestra su enorme ductilidad para papeles tan diversos como los de Molière, Las muñecas rusasEl latido de mi corazón o las películas de Tony Gatlif- se pone ahora en la piel de Alex, un profesional que se gana la vida rompiendo parejas.
Efectivamente, Alex es considerado como un agente infalible en el arte de desvincular corazones: vende sus servicios y por un buen honorario, tiene una tasa de efectividad increíble y en pocas semanas lo que era una "feliz" pareja, desaparece. 

Con ese pequeño hilo argumental -y no demasiado original por cierto, debemos admitirno-, se abre el abanico de "Rompecorazones" no solamente en una comedia romántica con una estructura clásica -polos opuestos que tras el rechazo, se atraen- sino también logra manejar un espíritu de espionaje sentimental, disfraces, escuchas telefónicas, falsos documentos, encuentros clandestinos... un mundo detectivesco que Alex utiliza con el único objetivo de cumplir exitosamente su misión.

Y habiendo una regla, siempre habrá una supuesta excepción: y ese caso que parezca sencillo no lo será tanto y rápidamente pondrá a prueba su infalibilidad.
Este nuevo caso es Juliette -Vanesa Paradis (quien vuelve al ruedo del cine después de haber tenido una carrera como cantante y ya conocida como modelo), una joven heredera que está próxima a casarse con un americano millonario a quien ella ama, pero evidentemente hay otros intereses de por medio para que esa pareja no prospere. Y como es de esperar, ante un caso que se va complicando,  Alex arbitrará absolutamente todos los medios como para que Juliette termine rendida ante su despliegue de artillería seductora. Lo logrará? 

Si bien "Rompecorazones" no aporta absolutamente nada nuevo, la trama se las ingenia como para que el interés no decaiga pero el punto fuerte son algunas de las actuaciones. Duris rápidamente se mete a la pantalla en su bolsillo, tiene carisma y seducción como para que su papel sea completamente creíble.
Lo acompañan dos "socios" en su emprendimiento y que cuentan con diversas estrategias para irrumpir en la vida de sus "casos": la pareja vivazmente interpretada por Julie Ferrier -con una larga trayectoria teatral y cinematográfica:  trabajó en la última película de  Jeunet, "Micmacs", la ya vista en Mar del Plata y el BAFICI, "Tournée" y con Klapisch en "Paris"- y Francois Damiens -a quien veremos próximamente en "Le petit Nicolas"-. Ellos son los que logran realmente los mejors momentos de comicidad del film, bordeando una dosis de delirio que suma al resultado final.

Paradis pasea su belleza y sinceramente no mucho más que eso. Quizás no sea el phisique du rol perfecto para Juliette, una jovencita como de casi diez años menos de los que realmente Paradis tiene actualmente y si bien con Duris hay un cierto magnetismo, la disparidad en los niveles actorales hace extrañar una protagonista femenina con mayor potencia.


Sin embargo, tiene todos los elementos para redondear un buen pasatiempo, con una buena factura técnica, entretenido e ingenioso  y muy a pesar de sus lugares comunes y  de su inevitablemente visible aroma de happy ending digno de una buena comedia romántica liviana que se viene perfilando desde el principio de la trama, siempre es bueno que nuestras pantallas sean visitadas por un cine diferente al hollywoodense. Y en ese caso "Rompecorazones" cumple dignamente con lo propuesto, sin grandes aspiraciones.