domingo, 1 de mayo de 2011

Educando a Germain

"Mis tardes con Margueritte"
de Jean Becker
con Gérard Depardieu y Gisèle Casadesus con las actuaciones de Claire Maurier, Sophie Guillemin y Patrick Bouchitey.

Con "Dejad de quererme" ("Deux jours á touer") -quizás su filme con una estructura más interesante-, "La fortuna de vivir" y sobre todo con "Conversaciones con mi jardinero", Jean Becker nos tiene acostumbrados a lo más arquetípico del cine francés: buenos diálogos, situaciones de encuentro y desencuentro de los protagonistas, historias familiares que han marcado a los personajes y un ritmo casi teatralizado en la manera en que quiere contarnos la historia.
Diálogos muy trabajados -y en cierto punto hasta excesivos-, poco riesgo estético y un encuadre sumamente tradicional hacen de Becker un director que siempre entrega un producto correcto pero que no despierta demasiado asombro o interés en aquellos quetraten de buscar algo más allá del esquema más habitual.

En este caso, en "Mis tardes con Margueritte", Becker narra un encuentro particular, improblable, de dos mundos complatamente diferentes.
Dépardieu es Germain, un cincuentón  que no ha podido terminar sus estudios primarios, que vive casi precariamente con su pareja -una jóven colectivera- en su casa rodante, instalada próxima al terreno de la casa de su madre y se sustenta con el producido de su huerta personal.
Un hombre con alma de niño, que se resiste a madurar y plantarse en la vida y que a lo largo del proceso que cuenta la historia dejará al descubierto, las profundas marcas que su niñez dejó y que impactaron en su historia personal.

Una de las tardes en las que va a la plaza a darle de comer a las (sus) palomas, se cruza con  Margueritte (Gisèle Casadesus), una anciana que vive en un geriátrico de la zona y tiene justamente a esa plaza como única salida, yendo a visitar a sus amigas las palomas, a los cuales Germain hasta les ha puesto un nombre.

Margueritte es su opuesto: flaquita -casi diminuta mientras que Germain es más que robusto-, investigadora,  con una interesante vida dedicada a la ciencia y rebozante de cultura, hará que poco a poco através de la lectura, él se vaya interesando por diversos autores clásicos universales.


A pesar de su falta de instrucción, Germain comienza a sentir una particular atracción por la literatura en general y por esos encuentros con Margueritte en particular, en donde hilvanan algunos datos de sus historias personales, entremezclados con bellísimos textos literarios.

Muchos de estos momentos de la historia personal, Becker elige trabajarlos como recuerdos-flashbacks y son el vehículo para tocar otros temas de la vida de este niño-hombre: el dificil vínculo con su madre, algo abandónica y abusiva, momentos de su escuela primaria en donde había sido fuertemente discriminado y su  dificultad de "sentar cabeza", evidenciada sobre todo en el vínculo con su novia actual, quien, por otra parte lo encuentra faltos de proyectos dentro de la pareja.



No hay absolutamente nada nuevo bajo el sol: algunos buenos diálogos, buenas actuaciones -buen trabajo de Claire Maurier como la madre, un Dépardieu con algunos tics de sobreactuación en sus espaldas y una adorable Casadesus que destila oficio teatral más que cinematográfico- y un argumento sencillo que no deja en ningún momento de interesar, pero tampoco lograr generar ninguna situación novedosa ni con una puesta diferente.
Becker se abusa particularmente de un ramillete de lugares comunes en los flashbacks a los que recurre para mostrarnos una madre francamente estereotipada y muestra una dimensión sólo de bondad y candidez de la anciana digna de la dulce abuelita inofensiva que se contrapone, ex profeso, con la torpeza y la falta de cultura de un Germain en donde Dépardieu vuelve a demostrar que no hay papel que se le resista, aún con su grandilocuente gestualidad.

Para la hora del té y para llevar al cine a pasear a la abuela.

2 comentarios:

Mario dijo...

Ésta película la tengo y la conseguí más que todo por Depardieu que me gusta como actor, considero que es muy talentoso y uno de los más identificables en el cine francés, la abuelita verla nomás me dio un cierto cansancio pero no he querido hacerle caso a esa señal, ser un poco más oriental y ver a lo ancianos con mayor condescendencia porque finalmente han vivido mucho y tienen mucho que contar, y aquí que enseñar. Me parece que ha de ser una cinta muy tierna. No sé pero me recuerda de alguna manera cuando los veo sentados en la banca a Forrest Gump que iba contando su vida a extraños. Ese nexo comunicativo en un parque y con gente que entabla una relación que nace en el momento. Un abrazo.

Mario.

Rodrigo Moral dijo...

Recien me entero de que "Conversaciones con el jardinero" era de su filmografia. Siempre quise verla, pero nunca tuve la oportunidad. Eso me da mas ganas de ver esta, aunque por otro lado, tu critica me da ganas de verla.. en dvd.
Es el tipo de pelicula que me haria bostezar, y mucho. No tengo intenciones de ir y pagar por sufrir, prefiero verla en la comodidad del hogar.

Te debo 15.000 criticas, porque las leo, pero en los blogs donde el comentario esta "incrustado a continuacion" no puedo dejar comentarios. Hoy te dejo una, cuando tenga mas tiempo, veo si te puedo comentar alguna otra.

Saludos!