miércoles, 30 de marzo de 2011

El dia que las vacas vuelen

"Un cuento chino"
de Sebastián Borensztein
con Ricardo Darín, Muriel Santa Ana, Huang Sheng Huang, Iván Romanelli, Vivian El Jaber y Javier Pinto

Roberto es el dueño de una ferretería de barrio, bajo perfil, que ha heredado de su padre. Por momentos parece que su vida se hubiese quedado detenida en el tiempo: anda con su Fiat 1500 (Familiar?), sus colchas de lana tejidas a crochet, sus camisetas... vive anclado en el pasado por algunos temas que se irán develando con el correr de  la trama pero ya, a primera vista, lo que se puede ver son sus serias dificultades para llevar su presente adelante y poder darle espacio a cualquier otra cosa que pueda salirse de su rígido esquema.

Sus cualidades más salientes? Es obsesivo, gruñón, estructurado, intolerante, inflexible, se irrita más que fácilmente y sólo conocemos que encuentra esparcimiento en buscar noticias curiosas, increíbles, insólitas, en diarios nacionales, provinciales e internacionales.

Casi por accidente, cuando está disfrutando en pleno Aeroparque la ceremonia dominguera de ver despegar y aterrizar a los aviones (cosa que mi viejo amaba en los setenta!), un chino llamado Jun, que sale expulsado de un taxi después que le robaron todo lo que tenía, se le cruza en su camino.
En un primer momento Roberto intenta ayudarlo, guiarlo hacia una dirección que tiene anotada, pero las cosas no salen como él esperaba y finalmente todo desemboca en una convivencia forzada que está más vinculada con la culpa que siente Roberto de abandonarlo a su suerte que de una genuina solidaridad.

Al visitar la Embajada de Jápón nos enteraremos que Jun vino desde China intentando superar una pérdida afectiva reciente y porque su único lazo familiar es un tío que reside aquí en Argentina. La localización y el encuentro, obviamente, no serán inmediatos y por lo tanto la convivencia se prolonga en el tiempo y con ésto problemas que se generan.

Tamaño desafío para Roberto, quien  con todo su cúmulo de estructuras e imposibilidades, intenta vincularse aún sin saber una palabra de chino y más que obviamente sin que Jun articule ni media palabra de castellano. 
Y con ese halo de historia oriental que respira, por momentos,  "Un cuento chino", y con esos miles de años de sabiduría, las cosas pasan por alguna razón y evidentemente ese encuentro de dos solitarios tiene una enseñanza para dejarles a cada uno de ellos, principalmente, de ser un motor de cambios y de búsquedas, de encuentros y descubrimientos.

No sé que hubiese pasado con "Un cuento chino" si Ricardo Darín no hubiese vestido la piel de Roberto. Como aparece en varias críticas de varios medios, la mirada de Darín es cine puro, los gestos, los detalles, los pequeños condimentos con los que nutre a su personaje lo hacen intensamente querible aún cuando a simple vista, su actitud huraña puede provocar distancia.
Darín sabe como ganarse la complicidad del espectador, y de eso depende en gran parte, la fuerza de que el cuento llegue a buen destino. La otra variable importante, es el guión de Sebastián Borensztein, alguien que debe conocer casi a ciencia cierta el universo de Roberto: sus obsesiones, sus grietas, su enorme imposibilidad de conectar con sus sentimientos, incluso en su vínculo con Mari (deliciosa Muriel Santa Ana), una mujer que está perdidamente enamorada de él, pero a la que Roberto pone una distancia forzada por miedo a perder el control, a que alguien desafíe su universo de seguridades.

Más tarde Roberto descubrirá que Jun termina siendo uno de los personajes de las historias que él colecciona con tanta dedicación y allí quizás se presente la paradoja del cuento ya que justamente el hecho insólito (unos ladrones de ganado intentan robar vacas subiéndolas a un avión de carga, cuyo mecanismo de cierre falla y las vacas terminan siendo despedidas literamente por el aire generando una lluvia de ganado, tan delirante como la inolvidable lluvia de sapos de "Magnolia") es el hecho verdaderamente real de donde parte la historia de Borensztein.


Una historia pequeña, sin grandes pretenciones y coherente con lo que ella propone, contada con sensibilidad, mucho sentido del humor y aún con las apreciaciones que puedan hacerse al guión -una de ellas es quizás remarcar muy reiteradamente algunos aspectos obsesivos de Roberto, por ejemplo, el hecho de apagar cada una de sus noches la luz del velador en el momento exacto que el reloj desperatador marque las 23:00 horas aún cuando ya nos hemos dado cuenta perfectamente de las características del personaje- el resultado es más que positivo.

Es interesante que se genere en el nuevo cine nacional un espacio donde este tipo de comedias, tan livianas como inteligentes,  puedan encontrar su lugar. Y como todo cuento, tendremos nuestra pequeña enseñanza.

A prestar atención cuando uno promete o piensa que las cosas pasarán "el dia que las vacas vuelen".
Los cambios, asi como esas cosas imposibles, terminan sucediendo, será cuestión de esperar el momento, y sacar provecho.

8 comentarios:

Mario dijo...

Me confieso hincha de Ricardo Darín, me gusta como actor, es versátil y adopta bien el papel que le toca personificar, creo que es el mejor intérprete de Argentina y uno de los grandes de hispanoamerica, lo que asegura una cierta calidad en cualquier obra en que esté su nombre impreso, verlo en una comedia me intriga aunque he visto algo parecido en "Sammy y yo" estando acostumbrado a mirarlo más en dramas. He leído que tiene sentido del humor y quiero ver esa faceta expuesta en un filme del género. La historia parece agradable, me ha llamado la atención, la voy a tener en cuenta. Un abrazo.

Mario.

Rodrigo Moral dijo...

A mí también se me ocurrió lo de "Magnolia" viendo la película (así, un flash), pero durante toda la película pensé en Clint Eastwood (salvando las distancias) y su Gran Torino. Son más las similitudes que las diferencias, seamos francos.

De cualquier modo, esta comedia dramática (si se quiere) es buena. Tiene a Ricardo Darín, no en uno de sus mejores papeles, pero siendo uno de los mejores actores. Tiene muchísimas cosas interesantes (algunos delirios, como el de la barbería, que son espectaculares) y la hacen más que divertida.
Lástima el exceso de insultos, que por momentos prueban la incapacidad de hacer un humor sano (que Darín lo sabe hacer!) dentro de la historia.

Saludos!

Marcelo Cafferata dijo...

Rodrigo:
Que lástima que el tema de los insultos haya interferido.
Quizás uno no se da cuenta cuando traspasa las fronteras,lo mal que nos puede hacer quedar en nuestro cine en el exterior.

Pero la realidad es que los insultos van EXACTOS con el personaje resentido, obsesivo, varado en un punto del tiempo que compone Darín. Ese resentimiento con que plaga de insultos al cliente apenas traspasa la puerta, hay que reconocer, es muy "argento".

Abrazo, gracias por participar siempre en el Blog!.

my penguin dijo...

Perdonen mi ignorancia pero leyendo los comentarios hacia la película me quedé totalmente lelo.
Hace escasa media hora me desperté en el cine muerto de aburrimiento por un tostón de película infumable que no me transmitió nada,la fotografía fatal,la historia patética,se salva a duras penas el actor.

Perdonen mi torpeza quizás hay que ser argentino para entender ésta historia.
Por cierto ¿en que año se supone que transcurre la historia?

Marcelo Cafferata dijo...

My penguin: que decirte?! Es valido aburrirse y dormirse (de hecho me ha pasado una y mil veces!) si la pelicula no te transmitio nada.

Por mas que sean pelis brillantes (bueno, tampoco es el caso, es una buena comedia y punto...) uno quizas no esta en el dia para meterse en la historia.

La historia es actual, en la argentina de hoy con relatos y vivencias del hoy. Una pena que no te haya transmitido nada, porque tiene una historia muy interesante sobre un personaje que quedo "varado" en su historia familia y no puede avanzar ni mostrar sus sentimientos...

Al menos en esos apuntes, la peli junto con Darin tiene algunos destellos interesantes.

Otra vez sera... no? El cine es así...

Gracias por comentar!

sdunne dijo...

Marcelo, no creo que el tema de los insultos nos haga quedar mal en el exterior. Simplemente los argentinos somos asi, y me parece perfecto que el cine lo refleje. Por otro lado, los subtitulos nunca llegan a reflejar exactamente el sentido y la intensidad de nuestros insultos, dificilmente alguien que no hable "porteño" disfrute de la manera que lo hacemos nosotros (vi la película en Montreal con subtitulos en inglés y era muy fácil reconocer a los argentinos alli presentes por sus reacciones).
El filme me dejó una muy grata impresión y espero impacientemente la próxima realización de Sebastián Borensztein, de quien pienso tiene un futuro muy importante por delante (no tengo dudas que la vaca caida del cielo representará un antes y un después para él en su carrera cinematográfica).

Anónimo dijo...

vaya caramba con los remilgados, si a alguno se le ocurre vistar nuestro pais profundo y verdadero de todos los días verá y sobre todo oirá si tiene la suerte de entender la variedad de castilla que nos descerrajamos unos a otros los argentinos y sie tiene paciencia y no sale corriendo también verá los alacances reales y figurados que tiene nuestra nacional manera de ser, hijos y nietos de gallegos e italianos en una insospechable mezcla con otras europeidades que harían apalidecer al crisol de razas, yo no creo que unalemán enojado sea menos que un argentino encocorado por cualquier tontería y ni que hablar de los yoyegas y summun de los summun de la capacidad pueatoria de los italianos a los que el mundo ha reconocido y hecho famosos por su cine sin importarle el calibre desmezurado de su lenguaje tan atrozmente insultante como divertido, a ver si nos dejamos de tantos remilgos y de complejos estúpidos me cag... en la remil p... que los pa... y en la hostia santa, no se si me explico.=)

Anónimo dijo...

Vaya caramba con los remilgados, si a alguno se le ocurre visitar nuestro país profundo y verdadero de todos los días; verá y sobre todo oirá, si tiene la suerte de entender, la variedad de castilla que nos descerrajamos unos a otros los argentinos, y si tiene paciencia y no sale corriendo, también verá los alcances reales y figurados que tiene nuestra nacional manera de ser, hijos y nietos de gallegos e italianos en una insospechable mezcla con otras europeidades, que harían palidecer de envidia al crisol de razas, yo no creo que un alemán enojado sea menos para el improperio, que un argentino encocorado por cualquier tontería, ni que hablar de los yoyegas hispçanicos y summun de los summun de la capacidad puteatoria de los italianos, a los que el mundo ha reconocido y hecho famosos por su cine sin importarle el calibre desmezurado de su lenguaje tan atrozmente insultante como divertido, a ver si nos dejamos de tantos remilgos y de complejos estúpidos me cag... en la remil p... que los pa... y en la hostia santa, no se si me explico. =)