miércoles, 30 de marzo de 2011

El dia que las vacas vuelen

"Un cuento chino"
de Sebastián Borensztein
con Ricardo Darín, Muriel Santa Ana, Huang Sheng Huang, Iván Romanelli, Vivian El Jaber y Javier Pinto

Roberto es el dueño de una ferretería de barrio, bajo perfil, que ha heredado de su padre. Por momentos parece que su vida se hubiese quedado detenida en el tiempo: anda con su Fiat 1500 (Familiar?), sus colchas de lana tejidas a crochet, sus camisetas... vive anclado en el pasado por algunos temas que se irán develando con el correr de  la trama pero ya, a primera vista, lo que se puede ver son sus serias dificultades para llevar su presente adelante y poder darle espacio a cualquier otra cosa que pueda salirse de su rígido esquema.

Sus cualidades más salientes? Es obsesivo, gruñón, estructurado, intolerante, inflexible, se irrita más que fácilmente y sólo conocemos que encuentra esparcimiento en buscar noticias curiosas, increíbles, insólitas, en diarios nacionales, provinciales e internacionales.

Casi por accidente, cuando está disfrutando en pleno Aeroparque la ceremonia dominguera de ver despegar y aterrizar a los aviones (cosa que mi viejo amaba en los setenta!), un chino llamado Jun, que sale expulsado de un taxi después que le robaron todo lo que tenía, se le cruza en su camino.
En un primer momento Roberto intenta ayudarlo, guiarlo hacia una dirección que tiene anotada, pero las cosas no salen como él esperaba y finalmente todo desemboca en una convivencia forzada que está más vinculada con la culpa que siente Roberto de abandonarlo a su suerte que de una genuina solidaridad.

Al visitar la Embajada de Jápón nos enteraremos que Jun vino desde China intentando superar una pérdida afectiva reciente y porque su único lazo familiar es un tío que reside aquí en Argentina. La localización y el encuentro, obviamente, no serán inmediatos y por lo tanto la convivencia se prolonga en el tiempo y con ésto problemas que se generan.

Tamaño desafío para Roberto, quien  con todo su cúmulo de estructuras e imposibilidades, intenta vincularse aún sin saber una palabra de chino y más que obviamente sin que Jun articule ni media palabra de castellano. 
Y con ese halo de historia oriental que respira, por momentos,  "Un cuento chino", y con esos miles de años de sabiduría, las cosas pasan por alguna razón y evidentemente ese encuentro de dos solitarios tiene una enseñanza para dejarles a cada uno de ellos, principalmente, de ser un motor de cambios y de búsquedas, de encuentros y descubrimientos.

No sé que hubiese pasado con "Un cuento chino" si Ricardo Darín no hubiese vestido la piel de Roberto. Como aparece en varias críticas de varios medios, la mirada de Darín es cine puro, los gestos, los detalles, los pequeños condimentos con los que nutre a su personaje lo hacen intensamente querible aún cuando a simple vista, su actitud huraña puede provocar distancia.
Darín sabe como ganarse la complicidad del espectador, y de eso depende en gran parte, la fuerza de que el cuento llegue a buen destino. La otra variable importante, es el guión de Sebastián Borensztein, alguien que debe conocer casi a ciencia cierta el universo de Roberto: sus obsesiones, sus grietas, su enorme imposibilidad de conectar con sus sentimientos, incluso en su vínculo con Mari (deliciosa Muriel Santa Ana), una mujer que está perdidamente enamorada de él, pero a la que Roberto pone una distancia forzada por miedo a perder el control, a que alguien desafíe su universo de seguridades.

Más tarde Roberto descubrirá que Jun termina siendo uno de los personajes de las historias que él colecciona con tanta dedicación y allí quizás se presente la paradoja del cuento ya que justamente el hecho insólito (unos ladrones de ganado intentan robar vacas subiéndolas a un avión de carga, cuyo mecanismo de cierre falla y las vacas terminan siendo despedidas literamente por el aire generando una lluvia de ganado, tan delirante como la inolvidable lluvia de sapos de "Magnolia") es el hecho verdaderamente real de donde parte la historia de Borensztein.


Una historia pequeña, sin grandes pretenciones y coherente con lo que ella propone, contada con sensibilidad, mucho sentido del humor y aún con las apreciaciones que puedan hacerse al guión -una de ellas es quizás remarcar muy reiteradamente algunos aspectos obsesivos de Roberto, por ejemplo, el hecho de apagar cada una de sus noches la luz del velador en el momento exacto que el reloj desperatador marque las 23:00 horas aún cuando ya nos hemos dado cuenta perfectamente de las características del personaje- el resultado es más que positivo.

Es interesante que se genere en el nuevo cine nacional un espacio donde este tipo de comedias, tan livianas como inteligentes,  puedan encontrar su lugar. Y como todo cuento, tendremos nuestra pequeña enseñanza.

A prestar atención cuando uno promete o piensa que las cosas pasarán "el dia que las vacas vuelen".
Los cambios, asi como esas cosas imposibles, terminan sucediendo, será cuestión de esperar el momento, y sacar provecho.

lunes, 28 de marzo de 2011

Mal de muchos...

"El mal ajeno"
de Oskar Santos
con Eduardo Noriega, Angie Cepeda y Belén Rueda



Básicamente lo que me impactó inicialmente de "El mal ajeno" fue  su reparto, pero por sobre todas las cosas que en su afiche aparecía  su participación en la Sección Panorama del Festival de Berlín y más aún que la producción del filme estaba a cargo de Alejandro Amenábar (a mi gusto, uno de los directores más interesantes del cine español actual "Abre tus ojos" "Tesis" "Mar Adentro" "Los otros" y la reciente "Agora").

Pero otro punto impactante es el fuerte arranque que tiene la película: Diego (Eduardo Noriega, casi un actor fetiche en el cine de Amenábar) es un médico que trabaja con pacientes que atraviesan situaciones extremas, críticas, y por lo tanto, maneja en forma cotidiana este tipo de casos en su trabajo en el hospital.
Es por eso que la historia de "El mal ajeno", abre con un registro profundamente dramático,  con los relatos de los pacientes que se encuentran atravesando situaciones de mucho dolor, de muchas complicaciones, de mucha tensión. 

Y en esta presentación, básicamente Diego se muestra como un médico insensibilizado ante el dolor de sus pacientes, que ha sabido crear(se) una coraza que le permita tomar distancia y poder continuar ejerciendo su profesión sin involucrarse necesariamente y en forma continua con el profundo dolor que atraviesan los otros.

Pero apenas avance la historia, aparece un accidente que cambia la vida de este médico por completo. Y es a partir de este mismo episodio que también comienza a virar el tono de la película: la historia comienza a abandonar el eje dramático inicial, para comenzar a contar lo que le pasa a este médico en su vida personal y profesional, con un registro más cercano a una historia de elementos sobrenaturales e inexplicables.

El director Óskar Santos en su ópera prima, logra crear un producto sólido a nivel técnico pero no logra conducir con firmeza un guión que a partir de la segunda mitad de la película comienza a tomar un rumbo incierto, abandonando por completo, todo el interesante trabajo de presentación del personaje principal que había desarrollado desde el inicio de la película.
El guión elige internarnos en una historia más inmersa en el terreno de los elementos fantásticos y lo hace con un nivel de complejidad tal que todo comienza a enredarse y a perder el rumbo, la historia comienza a manejar otros elementos completamente discímiles -quizás demasiados elementos y explicaciones forzadas- que hacen que el interés de la historia comience a naufragar.

Precisamente en el momento en que irrumpe lo fantástico en la narración, no es novedad que todo el mundo la compare con las historias de M. Night Shyamalan o cualquier capítulo de una buena serie americana en donde el drama y lo sobrenatural se conjugan.
Aquí en "El mal ajeno", en cambio, la pérdida del dramatismo que tan bien crecía en la primer mitad del film y la aparición de elementos fantásticos dentro de la trama, la hunden en una especie de híbrido inclasificalbe, no porque exista la necesidad de clasificar en un género a todas las películas, sino porque no le permite a un guionista talentoso como Daniel Sanchez Arevalo (de la excelente "Azuloscurocasinegro") cerrar las lineas de la historia para que formen un relato compacto y convincente, sino que por el contrario, dispersan el foco del espectador y abren narraciones menos creíbles, menos sólidas.
 
El mar de indecisiones en el que comienza a devariar la trama, deja incluso librados a una suerte demasiado dispar a los secundarios de muy buenas actrices como Belén Rueda ("Mar Adentro" "El orfanato") y Angie Cepeda ("Sammy y yo" "El amor en los tiempos del cólera" "Pantaleón y las visitadoras") a quienes se les hace muy dificil tornar convincentes sus participaciones y delinear sus personajes.
 
Tras un buen arranque, finalmente Santos termina entregándonos un producto fallido e indefinido que sorprendentemente, tiene una  factura técnica de gran nivel y un rol protagónico de Noriega, de magnética presencia en la pantalla. 

domingo, 20 de marzo de 2011

Despiertos sin gloria

"Un despertar glorioso"
de Roger Michell
con Rachel Mc. Adams, Harrison Ford, Diane Keaton, Jeff Goldblum y John Pankow

¿Desde dónde podemos tratar de apreciar  "Un despertar glorioso"? Teniendo en cuenta que el director es Roger Michell, el mismo del megaexito "Noting Hill" y la exquisita "Venus" y que el guión está a cargo de Aline Brosh Mc Kenna, autora de las reconocidas comedias  "El diablo viste a la moda" y "27 bodas", finalmente podremos concluir que la suma de las partes dio mucho menos que el todo.

Sin embargo, si pudiésemos no depositar tantas expectativas en sus componentes, y dar una mirada despojada y global, resultará que  "Un despertar glorioso" es una comedia que se deja ver, ideal para los amantes de la comedia romántica, aún con algunos de sus desaciertos y afirmada en sus fortalezas.

La historia se centra en  Becky Fuller (Rachel McAdams) quien con su perfil altamente competitivo y que se encuentra completamente obsesionada y adicta a su trabajo logra, después de algunos esfuerzos y un golpe de suerte, logra finalmente insertarse en el programa de noticias matutinas "Daybreak" en una importante cadena de televisión de Nueva York.
Su objetivo principal es sostener a este programa que se encuentra atravesando por una fuerte competencia en la franja y se tednrá que superar ese momento tan alicaído en el aire y ganar audiencia sea como sea.
Y para eso intentará entre otras cosas, reflotar un contrato que tiene el legendario Mike Pomeroy (Harrison Ford) con esa cadena televisiva para que acompañe a la actual presentadora del show Collen Peck (Diane Keaton).

Y si bien Pomeroy es malhumorado, arrogante y no soporta haber sido convocado para una franja tan mediocre como los shows de la mañana, nada parece interponerse en el logro del objetivo que le han dado a Becky de convertir a "Daybreak" en todo un éxito.

Con estos componentes básicos, la historia de la jovencita que triunfa en la gran ciudad y que logra superar culaquier obstáculo aún inmersa en un medio tan competitivo como la televisión, tendría apuntes de sobra para construir una historia interesante. Pero el guión de Mc Kenna ahora metido de lleno en el medio de los shows televisivos como lo fue en su momento  "El diablo..." para apuntar dardos al mundo de la moda, no logra hacer pie ni en la critica feroz a las noticias y del mundo de la televisión en general  (que James L. Brooks puso de manifiesto en "Detrás de la noticias" o Gus Van Sant en "Todo por un sueño") ni lograr tampoco el timing para una típica comedia romántica como lo fue dentro del género "Secretaria Ejecutiva".

Saca provecho de todos modos, en algunos momentos, a una mirada al feroz mundo del rating, de los egos televisivos, de las divas y divos presentadores, de la competitividad de los tiempos que corren y es ahí donde logra las escenas más divertidas, con una Diane Keaton compleatamente decontractée, muy lejos de las grandes heroínas como "Annie Hall" o su labor en "Reds" y un toque más cercano a los pasos de comedia de "Alguien tiene que ceder" o el éxito ochentoso de "Quién llamo a la cigueña? - Baby Boom".
Harrison Ford por su parte, demuestra que tiene carisma para ocupar la pantalla, aún cuando su papel no sepa sacar todo el provecho que hubiese podido. Quizás con una caricatura muy rígida, tan contrapuesto con la liviandad con que Keaton le hace contrapeso, Ford cae esteriotipando el personaje.
 
Rachel Mc. Adams asume el rol protagónico y en ella recae casi exclusivamente el peso de la película, guión al que lo dotaron de personajes secundarios que no tienen demasiado sentido (desdibujados Jeff Goldblum y John Pankow, entre otros), que no han sido delineados como historias de sostén sino de personajes satélites que acompañan a su "sueño americano", el  de la chica workaholic que logra brillar en el medio tan competitivo. Aunque la mayoría de los comentarios que he leido alaban el trabajo de Mc. Adams, su prototipo histérico de trabajadora compulsiva que no se aparta ni por un minuto de su obsesión en el terreno laboral, la torna terriblemente insoporable y llena de mohines, ya desde las primeras escenas.
Mc. Adams es indiscutiblemente carismática, muy bella y con un toque Audrey Hepbourn que puede favorecerla, siempre y cuando un buen director le haga el favor de bajarle el nivel de exageración e histeria interpretativa, para darle a su rol un poco más de carnadura y no transformarlo en una burda caricatura de lo que debiese haber sido.

 

Patrick Wilson la acompaña en su rol de galán coprotagonista, aunque el espacio argumental que se propone para el amor es mínimo y es quien brinda quizás el trabajo más respetable del equipo, aunque no hay dudas de que Diane Keaton aún con un guión que no la favorezca saca conejos de la galera y sobre todo en el clip de las diversas entrevistas y notas de color a las que se tiene que someter para que el rating suba, impone la pequeña dosis de comedia disparatada que tiene el film.
 
Para los que gustan de la comedia clásica hollywoodense con buenos actores y rubros técnicos bien cuidados, no cabe duda que "Un despertar glorioso" es una comedia que los dejará satisfechos.
Para aquellos otros paladares que buscan en el cine además de eso algún destello de lucidez creativa, a la salida del cine les será entregada una raspadita en la que ineludiblemente leeran "segui participando".
Otra vez será...

domingo, 13 de marzo de 2011

Mi otro yo

"Yo, una historia de amor"
un unipersonal de Diego Reinhold
Paseo La Plaza

Hay algún actor/cantante/bailarín que haya tenido la posibilidad de haber recorrido, gracias a su talento, una diversidad de géneros tal dentro de los musicales, que le haya permitido moverse con la misma facilidad en los infantiles de la mano de Hugo Midón como en el notable "Huesito Caracú", "Locos Recuerdos" "La Vuelta Manzana" o de haber volado por los tejados como en "Peter Pan", participar en la revista como lo hizo con "Incomparable", y los geniales trabajos bajo la dirección de Valeria Ambrosio como "Mina, che cosa sei...?" un musical absolutamente para el recuerdo junto a Elena Roge, la versión musical de "La Fiaca" o de haber sido también el anfitrion de la exitosísima "Comico Stand Up" casi desde la época en que nadie hacia Stand Up... ??


Pues Diego Reinhold ha hecho todo eso.... y mucho más dentro del teatro, aunque su carrera no se limita solamente a las tablas sino que ha incursionado también el la televisión (fue famosa su participación en "Los Exitosos Pells" en Telefé y algunas participaciones en otros programas como "Demoliendo Teles" y "Nico Trasnochado").

Por lo que su calidad de artista integral y su extensa carrera ya es indiscutible. Tiene un aceitado timing para un monólogo y tiene más que claro cómo comunicarse con la platea -los silencios, la complicidad, el vínculo con el público-, canta, baila, zapatea americano... y como si todo esto fuera poco, se anima a desplegar todo su talento en el difícil rubro del unipersonal, con todo el peso del espectáculo sobre sus espaldas.
Y una vez ya expuesto de cuerpo entero en un nuevo rubro como el unipersonal, se  anima a jugar con su imagen, su alter ego, su sombra y su doble. Se anima a desnudar sus miedos, sus fantasmas, sus miserias y dejarse atrapar por un rato en este mundo donde la imágen lo es todo.

Así  surge "Yo, una historia de amor" con guión del propio Reinhold y de Victor Winograd - y que cuenta con la colaboración autoral de sus dos productores Natalia Kleiman y Pablo Fábregas- donde se hilvanan monólogos y cuadros musicales para jugar consigo mismo, con su alma, con su imágen y servirse de esa excusa para explorar ese universo tan particular que tiene el artista respecto de una mirada sobre su propio éxito, su propia carrera, su valoración, sus obsesiones, su atuoestima, en definitiva, un artista dispuesto a ponerse en juego con su propio ego.

Como herramienta fundamental para que este juego logre su cometido, una pantalla gigante proyecta, multiplica, agranda o achica al "doble" de Reinhold según la conveniencia y le permitirá -como ya lo ha hecho en otras oportunidades- ser su propio partenaire y desdoblarse.
Conoce perfectamente bien cuáles son sus fortalezas en el escenario y por supuesto que este unipersonal las potencia, las exhacerba para sacar provecho de lo mejor de su arte: la sincronízación que tiene con sus dobles en pantalla es perfecta, interactúa consigo mismo en la pantalla con total naturalidad, logrando coreografías, diálogos, pasos de comedia impecables y que sin dudas son lo mejor de la puesta.
Allí se lucen además, las coreografías de otra gran artista del medio, Elizabeth de Chapeaurouge quien había trabajado con Reinhold en "Jazz, Swing, Tap".

La dirección general del espectáculo es también del propio Reinhold y quizás el hecho de que hubiese un director "externo" que no fuese el propio protagonista, hubiese fortalecido una marcación más exacta, sobre todo para ciertos tramos de los monólogos en donde se hubiese podido puntualizar y fortalecer algunos traspiés con la letra y la dicción o evitar caer en el lugar común de repetir "boludo" ad infinitum.
Una mirada externa -hablando justamente del tema de la imágen y la mirada, uno de los ejes del espectáculo- lo hubiese mejorado aún más, permitiéndole quizás también borrar algunos tics televisivos que aún persisten en algunos tramos.

De todos modos son sencillamente algunos mínimos "retoques" porque el espectáculo tiene un ritmo ajustado, que le permite a Reinhold lucir todo su talento y de hecho lo aprovecha en el increible cuadro de homenaje a Hollwood en donde se da el gusto de bailar acompañando a la pantalla por donde desfilan desde Carlitos Chaplin, Fred Astaire, Gene Kelly, hasta Esther Williams y Michael Jackson y una galería de personajes cinematográficos icónicos y entrañables.

El desparpajo con que Diego Reinhold aborda una mirada crítica a su propia imágen, a sus propias elecciones (los "chistes" en referencia a la sexualidad abundan -quizás demasiado- en casi todos sus monólogos) y su propia mirada del cielo y del infierno, hace que la hora y un poquito más que dura el espectáculo pase rápidamente, se disfrute plenamente y queden ganas de seguir viendo más. Y más. Y más de Reinhold y todo su talento.

Con "Yo, una historia de amor" se demuestra una vez más que la técnica y los adelantos tecnológicos puestos al servicio de un artista integral, dan como resultado un espectáculo que se festeja enteramente de principio a fin.


martes, 8 de marzo de 2011

Cuando un camaleón hace historia

"Rango"
de Gore Verbinski
con las voces de Johnny Depp, Abigail Breslin, Alfred Molina, Bill Nighy y Harry Dean Stanton




Hay muchisimo para decir acerca de "Rango" el último film de animación producido por los estudios Nickelodeon y dirigido por Gore Verbinski, el mismo director que se hiciera famoso con la saga de "Piratas del Caribe" pero que ya tiene en su haber otra comedia delirante como "Mousehunt - Un ratoncito duro de Cazar" y que ha incursionado también en otros géneros: mucha acción con "La Mexicana" con Brad Pitt y Julia Roberts, el terror con "La llamada" protagonizada por Naomi Watts y "The weather man" una comedia con Nicholas Cage, sólo disponible en video.

Evidentemente, analizando su filmografía, vemos que se siente mucho más cómodo en el terreno del humor y del disparate.
Y en "Rango", apoyado por un excelente guión, Verbinski delira dentro de un argumento tan desopilante como lógico.

La historia le permite recurrir a la estructura más tradicional del cine de género -el Western, un género casi olvidado que parece que este año junto con "Temple de Acero" de los hermanos Coen está disupuesto a resucitar-, pero también se permite por medio del personaje central abordar universos imaginarios y más abstractos.

El planteo inicial de la historia comienza mostrándonos la vida de un camaleón dentro de una pecera familiar. Una mascota que, increíblemente, sufre de problemas existenciales, lo invade una crisis de identidad, él quiere elevarse intelectualmente a algo más. Luego nos damos cuenta que está viajando en el auto de la familia, pero un accidente lo hará atravesar la experiencia que quizás justamente estaba esperando.

"Rango" arranca con una primera parte, sus primeros veinte minutos, llenos de delirio, un ritmo vertiginoso y una fiesta de humor y desenfreno creativo como se puede ver en el trailer. Explotando al máximo el potencial de los avances en la animación, la persecución del águila es fantástica y las notas de humor que rondan todo este primer segmento son realmente muy graciosas.

Pero todo cambia, cuando accidentalmente después de pasar por algunas desventuras, llega a un pueblo llamado Dirt ("suciedad") en donde la lucha por el agua es el principal problema que acucia a su población.
Enclavado en el medio del desierto, este pueblo dará lugar a que comience la verdadera historia central del film, un típico western en donde el guionista aprovechará para rendir homenajes y hacer guiños permanentes al cine de ese género.


Una víbora con un bigote a lo Charles Bronson, personajes del Saloon más heterogéneo del Lejano Oeste, una tortuga que anda en silla de ruedas para ganar velocidad,  sembrando temor en el pueblo -fiel espejo de la situación política donde en poder hace connivencias con los sectores más oscuros- y una iguana del desierto que parte el corazón de Rango llamada Beans que será su compañera de aventuras (no parece salida de la familia de Jar Jar BInks, una de las criaturas del universo de Star Wars?).

Con un diseño de imágen y de animación perfecto "Rango" es un homenaje cinéfilo casi constante y el director lo aprovecha en cada secuencia. Como adicional, un coro griego de cuatro buhos mariachis (otro acierto!) nos va anticipando el destino de nuestro personaje principal -o no!- y lo acompañan a lo largo de toda la película y la galería de personajes secundarios es inagotable (hay conejos, ratas, ratones, cocodrilos, lagartos... una zoológico de lo más variado).

Como bonus track, un cierre de títulos con un espíritu cercano a lo Tarantino, referencias a los clásicos del Oeste como "A la hora señalada" y rindiendo culto al spaghetti western de los setenta, "Rango" gana en cada uno de los terrenos que aborda.
Tiene mucho humor, está plagada de acción, una animación perfecta y una diseño de personajes que hace interesantes a cada uno de ellos dotándolos de características particulares y brindándoles una historia y una funcionalidad dentro del guión (lo cual no sucede en la mayoría de las películas).

El viaje es una metáfora del cambio, del inicio de una nueva etapa, y Rango, para no ser menos que cualquier otro héroe moderno, también se mueve en su viaje iniciático a su propio interior, a un viaje casi existencialista de una búsqueda postergada. Una búsqueda que lo arrastra a ser el Sheriff del pueblo y luchar por los derechos de estos habitantes perdidos en el medio del Oeste.
Creativa, diferente, singular, "Rango" levanta fuertemente el promedio de los estrenos fuera del tándem de los Oscars.

Sólo resta hacer notar que la distribución en nuestro país, como ya nos tiene acostumbrados, tiene caprichos imposible de entender. No hay prácticamente copias subtituladas (creo que hay una en La Plata!) y de esta forma no se puede apreciar todo el potencial del film perdiendo cierto matiz de las voces en el doblaje, que de todas formas es muy bueno (pero dan ganas de escuchar a Johnny Depp, Abigail Breslin -la nena de Pequeña Miss Sushine-, Alfred Molina o Ned Beatty). Tampoco entiendo el sentido de que al estar doblada en prácticamente todas las copias, trate de "venderse" como una película de animación para chicos, cuando es un producto demasiado alejado de los intereses de los más pequeños y hasta algunas escenas pueden resultarle algo violentas.

viernes, 4 de marzo de 2011

El hombre que nunca estuvo

"Desconocido" ("Unknokn")
de Jaume Collet - Serra
con Liam Neeson, Diane Kruger, January Jones, Aidan Quinn, Bruno Ganz y Frank Langella

Evidentemente Liam Neeson tiene una máscara tan particular que le ha permitido darse varios lujos. En los inicios de su carrera fue una especie de vengador anónimo en "Darkman, el rostro de la venganza" junto a una jóven Frances Mc. Dormand y poco tiempo después se lució en un exquisito thriller donde el gran secreto le era susurrado al oido por una sensual y jóven Laura San Giacomo en "Bajo Sospecha". Puede aparecer tanto en "Los Miserables" "La lista de Schindler" "Rob Roy" y "Michael Collins" jugando roles importantes en películas épicas y de época como saltar a las grandes superproducciones del género y "jugar" como lo hace en "La guerra de las Galaxias" o "Batman Begins".
No por eso deja de darse el gusto de desplegar una veta más romántica como lo hace en "Love Actually" o recientemente en "Chloe" de Atom Egoyan, sin olvidar un gran papel, cuando fue dirigido por Woody Allen en "Maridos y Esposas".

Pero fue desde su papel en "Búsqueda Implacable - Taken" donde aparece la posibilidad de que los productores hayan encontrado en él un nuevo rostro para el héroe de acción.
Es así como llegamos a "Desconocido" una película basada en el libro "La doble vida de Martin Harris" del novelista suizo Didier van Cauwelaert (de quien ya se había adaptado otra de sus novelas "La educación de un hada", film con Ricardo Darín e Irene Jacob) donde un hombre de apareciencia común se ve envuelto en una situación sumamente particular, en este caso, una trama secreta que va develando a medida que tratar de recuperar su verdadera identidad, que él supone sustituida.


El Dr. Martin Harris (Neeson) asiste con su esposa (January Jones -hermosa!, pero de lo más flojo del elenco-) a participar de una conferencia mundial de bio-tecnología que se lleva a cabo en Berlín.
Al llegar al  hotel, se da cuenta de que una de sus valijas ha sido olvidada en el aeropuerto. Mientras está volviendo a rescatarla sufre un accidente automovilístico que lo deja cuatro días en coma.
Cuando despierte, ni su esposa lo reconoce y otro Martin Harris está ocupando su lugar...
Para intentar la reconstrucción de lo que ha sucedido mientras él estuvo en coma, cuenta solamente con la ayuda de la taxista que había llevado al aeropuerto en el momento del accidente  y a partir de alli, con los pocos datos que tiene, comienza a desenmarañar una trama de espionaje, intriga y doble juego de roles que parece tenerlo en el centro de la escena.

Y justamente Liam Neeson parece ser ideal para este papel protagónico que es una mezcla de James Bond, entrenado asesino, investigador tecnológico y dulce esposo. Neeson penetra la pantalla con su mirada gélida y su rostro particular, y  puede darse el gusto de jugar todas y cada una de las facetas por las que "Desconocido" lo hace transitar.

El director Jaume Collet - Serra, de quien vimos "Museo de Cera" y más recientemente "La Huérfana" maneja perfectamente los distintos resortes del thriller y de las escenas de acción, de forma tal que hasta las situaciones más increibles por las que atraviesan los personajes terminan tornándose verosímiles dentro de una trama que jamás decae.
Collet-Serra sabe mezclar las dosis exactas para que la receta vuelva a dar como resultado un producto técnicamente interesante, confiable y finalmente el guión logra darle marco y cerrar con una explicación convincente, las distintas capas en las que se habia ido diversificando el relato-el que necesita, además, del ojo atento del espectador-. 


Es obvio que los cánones casi preestablecidos de una buena película del género están casi claramente delineados desde el inicio, razón por la cual sabemos a ciencia cierta que Liam Neeson y su Dr. Martin Harris no solamente tendrán que sobrevivir a intensas persecusiones a toda velocidad sino también "zafar" de peligrosos guardaespaldas, escaparse por los tejados, tratar de que no logren darle la inyeccion que no corresponde, salir airoso de astillas de vidrio, explosivos, cámaras de seguridad y tantos otros elementos a los cuales Liam/Dr. Harris no parece tenerle miedo y situaciones para las cuales aparenta estar plenamente adiestrado.
(Bueno, los que somos más racionales tenemos que intentar no caer en la tentación de explicar lógicamente todo porque si no cualquiera de estos filmes puede ser una insoportable tortura... son las conveciones a las que nos invita este tipo de cine)

De todas maneras, Neeson logra convencer en todo momento -no así el guión que tiene algunos momentos un poco difícile de seguir bajo cualquier lógica, como ya apunté anterriomente-, y está acompañado por un elenco en el que Diane Kruger vuelve a lucir hermosa y sensual -sin olvidar que es mujer de armas tomar- y se destacan en roles secundarios el excelente Bruno Ganz y un rostro clásico para la maldad solapada como el de Frank Langella.

La velocidad del relato se sostiene en todo momento y el planteo del hombre con su identidad confundida que a medida que intenta rearmar su rompecabezas encuentra cada vez más dificultades y trampas que complican su situación, interesa por parecer el típico caso del hombre común en problemas que ya el gran Hitch había utilizado en grandes películas como "El hombre que sabía demasiado" o "La sospecha". Neeson permite que uno no sepa bien en qué nos están encerrando hasta muy por sobre el final de la película, lo que la torna interesante y efectiva.

Y evidentemente no es como Bruce Willis en "Duro de Matar" ni como Schwarzenegger en "Terminator" pero les puedo asegurar que Liam está cada vez más cerca de James Bond que de Oscar Schindler.