miércoles, 16 de febrero de 2011

Patito Feo

"El Cisne Negro" ("Black Swan")
de Darren Aronofsky
con Natalie Portman, Mila Kunis, Vincent Cassel, Winona Ryder y Barbara Hershey



Cualquiera que haya visto su debut con "Pi" -donde seguiamos las desventuras de un paranoide matemático envueltas en un brillante blanco y negro-, o que haya vibrado con "Requiem por un sueño" sabe a ciencia cierta que el cine de Darren Aronosfsky no tiene medias tintas. Hay quienes lo aman y hay quienes lo odian.



Por lo tanto, su última película "El cisne negro" ("Black Swan"), nominada entre otros, al Oscar a la mejor película,  no podía pretender quedar fuera de esta polaridad que genera el cine de Aronosfsky. No hay un consenso generalizado como sucede con la más agradable "El discuros del Rey" ni ha logrado arrastrar grandes multitudes en la taquilla como "El Origen" o "Red Social".
De un lado encontramos quienes dicen que es otra de las genialidades de Aronosky pero casi en la misma proporción hay quienes, desde la otra orilla, la tildan de pretenciosa y obvia.

Me enrolo, esta vez, dentro del primer pelotón. "El cisne negro" tiene algo sumamente inquietante que cautiva desde las primeras escenas, que tiene un efecto hipnótico,  como lo tienen muchas de sus creaciones -aún con los defectos, las limitaciones y las objeciones que se le puedan hacer-.

La trama gira en torno a Nina (Natalie Portman), integrante de una compañía de ballet de Nueva York donde aspira a tener finalmente, un rol protagónico dentro del grupo. El coreógrafo Thomas Leroy (Vincent Cassel) decide abrir la nueva temporada con una nueva puesta de  "El Lago de los Cisnes" sumándole una particularidad especial: la que sea elegida como protagonista tendrá a cargo tanto el rol del Cisne Blanco como el rol del Cisne Negro.

Pero.... de qué trata "El lago de los cisnes"?: El príncipe Sigfrido cumple 21 años y en medio de una reunión en el palacio su madre le señala que necesita urgentemente: durante el baile en el Palacio, del día siguiente deberá elegirla entre las damas que concurran.

Sigfrido queda más seducido por la idea del bufón de emprender una jornada de caza.
Es asi, como cuando llega a la orilla del lago de los cisnes, ve algo extraño y extraordinario que permanece observándolo en secreto. La joven parece ser a la vez cisne y mujer: ella es Odette. El lago, le explica, fue hecho con las lágrimas de su madre porque un hechicero malvado, Von Rotbart, convirtió a su hija en la Reina Cisne. Y seguirá siendo cisne, a no ser que un hombre la ame, se case con ella, y le sea fiel.

Sigfrido le dice que la ama, que se casará con ella y que nunca amará a otra, le promete su fidelidad. Sólo pide que Odette vaya la próxima noche al baile del palacio, pero ella le asegura que no puede ir hasta tanto Von Rotbart no deje de tener poder sobre ella.

Durante el baile, un caballero alto y con barba entra con su hija Odile: está vestida de negro, pero es la viva imagen de Odette. Se trata de Von Rotbart, que se ha transformado a si mismo y a su fingida hija para engañarlo y que rompa la promesa hecha a Odette de que nunca amará a otra.
Odile ha logrado enamorar a Sigfrido y éste piensa que no es otra que Odette, por lo que él pide la mano a Von Rotbart y éste da inmediatamente su consentimiento. En ese momento hay un estrépito de trueno. La sala de baile se oscurece.

Sigfrido vuelve al lago en busca de Odette entre los cisnes, ya se ha dado cuenta de la trampa en la que fue envuelto. La toma entre sus brazos, pidiéndole que le perdone y jurándole su amor infinito. Odette le perdona pero le dice que no sirve para nada, pues su perdón se corresponde con su muerte. Cuando aparece Von Rotbart, Sigfrido le desafía, quien tras la lucha, es vencido por la fuerza del amor del príncipe a Odette.

Es interesante refrescar el argumento de la pieza que vertebra "Black Swan", porque enriquece seguir el juego y los paralelismos que traza el director, entre el guión del film y la pieza de ballet, contraponiendo en forma permanente las dos tramas (los fuertes mandatos de la madre del rey/ mandatos de la madre de Nina, la seducción de Sigfrido por la oscuridad de Odile / la seducción de Nina por la oscuridad de Leroy y Lily -su rival en el el casting por el papel-).

Es tan fuerte el deseo de Nina de llegar a ser una prima ballerina que sumado a la exigencia que Leroy imprime sobre ella y la fuerte posesión de su madre (una ex-bailarina que solamente trata de mantener vivo su amor y pasión por la danza a través de la exigencia que ejerce impiadosamente sobre su hija), no va a tardar en quebrarse psicológicamente, envolviéndola en un espiral hacia su propia parte oscura, esa que Leroy le exige que saque para obtener el papel.

Una vez quebrada, su propio infierno se pone en marcha: el bien y el mal están presentes en una lucha de poderes, su esencia y su sombra, su don y su oscuridad, todos ya están desatados. Nina sabe que quiere ese papel a cualquier precio y que ha trabajado toda su carrera para llegar a ese punto, por lo cual, no dudará en mimetizarse con ese cisne negro que la lleva hacia una profundidad peligrosa que se le escapa de las manos.

Natalie Portman es completamente creíble en la pureza del cisne blanco. Cada gesto, cada mirada y su presencia frágil y etérea es perfecta para el papel.  Mientras que su rival, Lily (Mila Kunis, nominada al Oscar a mejor actriz de reparto -lo que quizás sea un poco demasiado-) despliega por otra parte, toda la sensualidad, la libertad y el desenfreno de un cisne negro vibrante de pulsión sexual, al que Nina secretamente admira.
Cuando casi poseída en su papel Nina logre su objetivo, ya Natalie Portman tiene el Oscar entre sus manos, en una actuación absolutamente irresistible.

Vincent Cassel también está ajustadísimo en un papel un poco diferente a los que le tocaron últimamente en su carrera y así como en su obra anterior, Aronofsky rescató de las cenizas a Mickey Rourke en "The wrestler", ahora le da una oportunidad a Barbara Hershey (la de "Hannah y sus hermanas" "La última tentación de Cristo" "Un dia de furia" o "Eternamente Amigas" -si!, cuesta reconocerla por la cantidad incontable de cirugias en ese rostro hermosísimo que tenía) para que brille en el papel de madre castradora.

Justo ahí, cuando Nina encuentre su transformación hacia la oscuridad, Aronofsky comienza a brillar. Y despliega todo su hechizo para atraparnos, con una puesta estética inquietante, fuera de cualquier lugar común. Nos confunde en un laberinto de espejos, sin poder distinguir esas dos caras de una misma moneda que giran permanentemente.

No solamente se le agradece la belleza de toda la puesta de ballet en si mismo, sino que ha contrapuesto a la delicadeza de la danza, un  ritmo de thriller psicológico oscuro y violento en el que nos sumerge y que anida en el centro de "Black Swan" y que hace que Aronofsky construya una de las películas más interesantes del año.
Aún con todos sus pecados, su suntuosidad a la hora de contar esta anécdota, sus juegos y vueltas en el guión, tanto a nivel estético como en el trabajo de un guión hechizante como en el nivel actoral que logra en todo el elenco, aunque seguramente sea olvidada en la mayoría de los premios Oscar a los que ha sido nominada, "El cisne negro" es una de esas rara avis que aparecen cada tanto, nos inquietan, nos hacen vibrar, y siguen su camino.

7 comentarios:

nenufaresefervescentes dijo...

El paralelismo que haz hecho con la obra de Chaikovski y la película me parece una comparación a tener en cierta forma en cuenta, agregando que lo que se rescata del filme como lo atractivo del "Cisne Negro" es justamente lo que brinda el título, la transformación fuera de la dulce esencia del personaje, ese descenso a lo oscuro destacando la sexualidad y la pasión que Nina necesita para la perfección. Aronofsky arriesga con notorio ímpetu pero tratando de no excederse demasiado y lograr una película que llegue a muchos sin perder su estilo de culto tan personal, lo logra, y finalmente considero que los que les agrada notaran el riesgo y el control de éste director. Un abrazo.

Mario.

domive dijo...

Black swan ha sido, en mi opinión, una de las mejores películas del año, y está un pelín infravalorada. Portman hace aquí el papelazo de su vida. Simplemente adictiva de principio a fin. Genial.

Por cierto, he llegado al blog a través de tu comentario en el mio y me ha encantado, lo tienes muy chulo; te sigo!

Si en cualquier momento te quieres volver a pasar por el mio y comentar algo (cosa que me encantaría) ya sabes:

www.elrincondedomive.blogspot.com

Un saludo!^^

Marcelo Cafferata dijo...

Gracias Mario y DOmive por los comentarios que enriquecen el Blog!

Como todo premio, evidentemente los Oscar tienen una cosa tendenciosa y no cabe dudas que Aronofsky no pertenece a la tendencia que agrada a la Academia, todo lo contrario.
El riesgo de una puesta estética diferente, con rubros técnicos impecables y una vuelta de tuerca al thriller psicológico que en manos de otro director hubiese sido un pastiche hollywoodense, evidentemente fue -como dice Domive- subvalorado a la hora de repartir premios.

Lo que tambien veo que se repite en el público, hoy en la radio escuché el comentario de muchas personas a las cuales "Black Swan" no les gustó para nada.

SeñorBerns dijo...

Yo soy una de esas personas a las que no les gustó la pelicula.
Personalmente prefiero "El luchador" y "Réquiem para un sueño"

Lo que no me gustó de esta es que siento que vi esta peli... ¿La mosca de Cronenberg tal vez? y esa clase de clímax en las que se funda la realidad y la fantasía ya me parece muy trillada.

Las actuaciones son buenas pero no me convence (desde el guión) la transformación del personaje de Natalie.

Esa es sólo mi opinión.
Te felicito por el blog, lo voy a seguir

Un saludo!

Pípi dijo...

Gracias por tu comentario en mi Blog, Marcelo.

Leo tu detallado texto y entiendo por qué la película de Aronofsky te fascinó. Y en líneas generales entiendo a los que se maravillaron con El Cisne Negro. Respeto eso, aunque no esté de acuerdo. Más allá de su calidad, estas son películas valiosas en tanto movilizan el debate. Para defenderla como es tu caso, o atacarla como es el mío. Y ese no es un mérito para desestimar. De todas formas, estoy de acuerdo con algunos puntos de tu crítica, básicamente en el rubro actuaciones. Me llamó muchísimo la atención el trabajo de Vincent Cassel, ya que desde su primera aparición (de espaldas a la cámara y caminando erguido)define a su personaje. Para lograr eso en pocos segundos, con una simple caminata, hay que tener talento. Saludos.

Rodrigo Moral dijo...

Para firmar en este blog tengo que usar el Internet Explorer, pues con el Ópera no puedo. El IE es mucho más lento y no lo uso tanto, aunque me encantaría poder comentar más frecuentemente.
Hoy es la oportunidad de hacerlo, y con una película innovadora, de esas que no se suelen hacer.

Decías que hay gente que se inclina a decir que es una genialidad; un grupo que la tilda de pretenciosa y obvia. Yo me voy a unir a ambos bandos. Es muy pretenciosa, bastante obvia (la más obvia de la filmografía de Aronofsky), pero aún así no deja de ser una genialidad. Como fanático del director, me chocaron más algunas fallas, algunos personajes, aunque tiene un cuidado de la estética fantástico y una mirada muy inteligente sobre la bipolaridad, la obsesión y todo lo que detalla el film.

Saludos, Marcelo!

Marcelo Cafferata dijo...

Sinceramente estoy muy contento por el nivel de debate que se da tanto en este blog como en los blogs de los que han comentado.

Que bueno poder generar un espacio de acuerdos y diferencias, con mucho respeto y poder además aportar la mirad de cada uno que hace crecer a la de los demas.

Les agradezco tanto a Rodrigo, como a Pipi y al Señor Berns. Cada uno de nosotros le hemos encontrado detalles valiosos y algunas falencias, pero lo bueno es que todos hemos hablado de cine, que, particularmente es una de las cosas que más me gusta en la vida.

Saludos! Gracias nuevamente!