miércoles, 24 de noviembre de 2010

CHICAGO: una puesta donde la sangre es ketchup

"CHICAGO, el musical"
libro de Fred Ebb y Bob Fosse
dirección musical de Gerardo Gardelín
directora asociada Tania Nardini
director residente Gustavo Wons
con Natalia Cociuffo, Melania Lenoir, Martin Ruiz, Alejandra Perluzky y Horacio Vay

Vuelven a encenderse las luces para uno de los musicales más famosos de Broadway, ahora, en su tercera puesta en la Argentina.
Nuevamente nos contarán la historia de Velma Kelly (Melania Lenoir) y Roxie Hart (Natalia Cociuffo), quienes esperan en prisión junto con sus otras compañeras los fallos de cada uno de sus juicios. Alli, en la cárcel, quien manda es la Matrona “Mama” Morton (Alejandra Perluzky), quien por dinero y placer es la encargada de agilizar, aceitar, los engranajes de la justicia local, en ese Chicago lleno de violencia, crimen, pecado y corrupción de finales de los años 20.
Será  Billy Flynn (Martín Ruiz) el abogado mediático amante del dinero, quien intente llevar los juicios de las "celebrities" del crimen a buen puerto, utilizando como sólo él sabe hacerlo a todos el mundo mediático para llamar la atención y hacerlos jugar a su favor.

Y en este nuevo montaje, todo remite a la comparación con la brillante puesta con el trío Sandra Guida - Alejandra Radano - Rodolfo Valss en el 2001, donde además brillaban Salo Pasik y Maria Rosa Fugazot.


En esta ocasión, algo hay en la puesta que no logra terminar de funcionar y hace que el producto total no sea más aún que la suma de las partes.

Si uno lo ve por partes, todo parece funcionar. Es excelente la orquesta y el diseño de luces y las protagonistas dan absolutamente todo de sí.
Melania Lenoir (quien ya dio cuenta de su gran talento en "Hedwig and the Angry inch" "Los últimos cinco años" y en el debut de "Avenida Q") es ahora Velma, con un rostro ideal para ese papel.
Hay momentos en que parece que Ute Lemper (otra de las que personificaron a Velma Kelly) estuviera en escena. Tiene una máscara perfecta para los mejores momentos de su personaje y si bien en la apertura con "Y siga el Jazz" o en "Sola no lo puedo hacer" no logra darle toda la fuerza esperada, brilla en "Urbanidá" y en el famoso cuadro del "Tango del Pabellón", uno de los más logrados de la puesta.

Por su parte, Natalia Cociuffo está radiante como siempre, pero sin lograr el potencial enorme que desplegó en otros trabajos como "Quiero llenarme de tí" "Ella" o "Amores Retro". Pareciera como que la dirección de la puesta la hubiese limitado, aunque hace gala  de toda su frescura y su desparpajo en una Roxie sumamente querible.
Está impecable en "Los dos fueron por el arma" como títere del Dr. Flynn y en "Tierno Bombón" aunque no logra explotar en "Roxie".

En ambos casos, pareciera que la dirección decidió hacer más hincapié en la destreza del baile y la actuación y pareciera que dejó un poco de lado el potencial vocal enorme que tanto Lenoir como Cociuffo tienen, las que en muchos casos se ven rotundamente opacadas por la orquesta.

Alejandra Perluzky en su Mama Morton -si bien difiere con el psique du rol esperado en el papel- explota con toda su potencia en el solo de "Sé buena con Mama" y su dueto con Velma, "Urbanidá", mientras que Martin Ruiz aporta su presencia magnética para un rol que le viene perfecto, a su medida, con la picardía que necesita para su irresistible Dr. Flynn.
El ensamble de bailarines es formidable, y todos tienen su momento de lucimiento, destacándose la ductilidad de Angel Hernández en el Jurado y Florencia Bordolini en el Tango del Pabellón.

Entonces: todas las piezas están en su lugar, todo es adecuado y con brillo propio -sólo podría decirse que la orquesta ocupa demasiado espacio en el escenario sin dejar que pueda haber un buen despliegue en el frente-, pero algo desajustado en la dirección de la puesta hace que esta versión de "Chicago" no logre impactar con toda la fuerza que debiera a pesar del empeño de cada uno de sus engranajes de sacarla adelante.

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