lunes, 29 de noviembre de 2010

Yo quiero ser una hermana Almodovar

"Las Hermanas L."
de Eva Bär, Santiago Giralt, Alejandro Montiel y Diego Schipani.
con Silvina Acosta, Florencia Braier, Esteban Meloni, Daniel Fanego, Soledad Silveyra y Elías Viñoles.


 
Las hermanas del título del film son Eva y Sofía, personificadas por Silvina Acosta y Florencia Baier respectivamente.
Dos hermanas que son el claro reflejo de dos polos opuestos provenientes de una familia completamente disfuncional, estas hermanas L. (apócope de Legrand, obviamente recortado para no herir a ninguna diva vernácula) rompen con todos los registros de lo "políticamente correcto": su padre es ahora un salido del closet que da clases plagadas de espiritualidad new-age, su madre una diva, estrella indiscutible... pero de eso, hace ya muchos años -aunque ella no acepte fácilmente el paso del tiempo-.
La historia arranca cuando Sofía vuelve de Barcelona y sin pedir demasiado permiso se instala en la casa de Eva, en donde vive con su marido Lucho (Esteban Meloni). Ella trabaja como profesora de inglés mientras que Lucho repara computadoras.
Sofía vendrá entonces a romper con el equilibrio endeble de esta pareja desde todo punto de vista.
 
Luego de otro film dirigido entre varias manos como UPA! (2007) y de su debut como solista con "Toda la gente sola", Santiago Giralt ahora nuevamente en grupo presenta un panorama desenfrenado, aparentemente muy risquée y lanzado, pero que pasados los primeros minutos se aventura como un universo ya conocido al haber visto todos films de Almodóvar, a los que de una manera u otra les rinde una especie de homenaje y le dedica la gran mayoría de los guiños.
 
Pero a veces, arriegar mucho tiene sus beneficios y otras veces, como en "Las Hermanas L." poner tanta bizarrez junta, termina generando un producto demasiado desparejo, desprolijo y ocnfuso, con solamente algunos destellos de humor que no logran sostenerse a lo largo de toda la película, habiendo inclusive algunas escenas de las que ni siquiera se entiende su sentido y su inclusión dentro del guión.
 
La pelicula respira un aire de década ochentosa (donde el cine tomaba estos elementos como para parecer transgresor y nuevo) pero por supuesto que ahora, pasados más de veinte años, que salga un consolador de una valija, que el cuñado se acueste con la cuñada mientras su propia esposa duerme, que una de las hermanas trate de masturbarse en la bañadera -emulando a la Victoria Abril de "Atame"- ya no asusta a nadie, no parece divertido, ni parece transgresor: parece copiado.
Y si no aparece nada más que eso, promediando la película ya nos invade la certeza de que todo el destello inicial de un producto desopilante, se va desbarrancando sin remedio porque tiene muy pocos puntos de dónde sostenerse.
 
Estos puntos más fuertes son algunos aciertos en el casting, sobre todo, en los personajes secundarios sumamente pintorescos, con una mención totalmente aparte para el personaje de Soledad Silveyra como la madre de uno de los alumnos particulares de Eva con un registro francamente desacostumbrado para la actriz, que logra tener momentos completamente delirantes con su escritora fotofóbica, madre completamente preocupada por la sexualidad de su hijo que vive encerrado con un "primo" con quien intenta estudiar en su habitación.
 
El diseño de títulos completamente ingenioso y una lanzada dirección de arte ayuda a seguir el sentido lúdico que predomina en el film. Pero el guión parece en algunos momentos erráticos, en otros demasiado improvisado y con mucha dificultad para construir una historia divertida, interesante y que no pierda el tono que había prometido en el inicio.
Nada de esto se cumple por completo, aunque de todos modos queda flotando una aureola kisch y desvergonzada que puede rescatarse a favor de este film de Giralt que sin duda pasará por las carteleras sin pena ni gloria, pero que apuesta a un cine argentino diferente, aunque no logre convencernos del todo.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

CHICAGO: una puesta donde la sangre es ketchup

"CHICAGO, el musical"
libro de Fred Ebb y Bob Fosse
dirección musical de Gerardo Gardelín
directora asociada Tania Nardini
director residente Gustavo Wons
con Natalia Cociuffo, Melania Lenoir, Martin Ruiz, Alejandra Perluzky y Horacio Vay

Vuelven a encenderse las luces para uno de los musicales más famosos de Broadway, ahora, en su tercera puesta en la Argentina.
Nuevamente nos contarán la historia de Velma Kelly (Melania Lenoir) y Roxie Hart (Natalia Cociuffo), quienes esperan en prisión junto con sus otras compañeras los fallos de cada uno de sus juicios. Alli, en la cárcel, quien manda es la Matrona “Mama” Morton (Alejandra Perluzky), quien por dinero y placer es la encargada de agilizar, aceitar, los engranajes de la justicia local, en ese Chicago lleno de violencia, crimen, pecado y corrupción de finales de los años 20.
Será  Billy Flynn (Martín Ruiz) el abogado mediático amante del dinero, quien intente llevar los juicios de las "celebrities" del crimen a buen puerto, utilizando como sólo él sabe hacerlo a todos el mundo mediático para llamar la atención y hacerlos jugar a su favor.

Y en este nuevo montaje, todo remite a la comparación con la brillante puesta con el trío Sandra Guida - Alejandra Radano - Rodolfo Valss en el 2001, donde además brillaban Salo Pasik y Maria Rosa Fugazot.


En esta ocasión, algo hay en la puesta que no logra terminar de funcionar y hace que el producto total no sea más aún que la suma de las partes.

Si uno lo ve por partes, todo parece funcionar. Es excelente la orquesta y el diseño de luces y las protagonistas dan absolutamente todo de sí.
Melania Lenoir (quien ya dio cuenta de su gran talento en "Hedwig and the Angry inch" "Los últimos cinco años" y en el debut de "Avenida Q") es ahora Velma, con un rostro ideal para ese papel.
Hay momentos en que parece que Ute Lemper (otra de las que personificaron a Velma Kelly) estuviera en escena. Tiene una máscara perfecta para los mejores momentos de su personaje y si bien en la apertura con "Y siga el Jazz" o en "Sola no lo puedo hacer" no logra darle toda la fuerza esperada, brilla en "Urbanidá" y en el famoso cuadro del "Tango del Pabellón", uno de los más logrados de la puesta.

Por su parte, Natalia Cociuffo está radiante como siempre, pero sin lograr el potencial enorme que desplegó en otros trabajos como "Quiero llenarme de tí" "Ella" o "Amores Retro". Pareciera como que la dirección de la puesta la hubiese limitado, aunque hace gala  de toda su frescura y su desparpajo en una Roxie sumamente querible.
Está impecable en "Los dos fueron por el arma" como títere del Dr. Flynn y en "Tierno Bombón" aunque no logra explotar en "Roxie".

En ambos casos, pareciera que la dirección decidió hacer más hincapié en la destreza del baile y la actuación y pareciera que dejó un poco de lado el potencial vocal enorme que tanto Lenoir como Cociuffo tienen, las que en muchos casos se ven rotundamente opacadas por la orquesta.

Alejandra Perluzky en su Mama Morton -si bien difiere con el psique du rol esperado en el papel- explota con toda su potencia en el solo de "Sé buena con Mama" y su dueto con Velma, "Urbanidá", mientras que Martin Ruiz aporta su presencia magnética para un rol que le viene perfecto, a su medida, con la picardía que necesita para su irresistible Dr. Flynn.
El ensamble de bailarines es formidable, y todos tienen su momento de lucimiento, destacándose la ductilidad de Angel Hernández en el Jurado y Florencia Bordolini en el Tango del Pabellón.

Entonces: todas las piezas están en su lugar, todo es adecuado y con brillo propio -sólo podría decirse que la orquesta ocupa demasiado espacio en el escenario sin dejar que pueda haber un buen despliegue en el frente-, pero algo desajustado en la dirección de la puesta hace que esta versión de "Chicago" no logre impactar con toda la fuerza que debiera a pesar del empeño de cada uno de sus engranajes de sacarla adelante.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Cuando el reloj biológico apura las decisiones....

"Papá por accidente" ("The Switch")
de Josh Gordon & Will Speck.
con Jason Bateman, Jennifer Aniston, Patrick Wilson, Jeff Goldblum, Juliette Lewis.

Jennifer Aniston es Kassie,  una mujer soltera e independiente cuyo reloj biológico la empuja a la decisión de ser madre. Ella quiere tener un hijo... y realmente no le importa demasiado el hecho de no tener pareja, lo soluciona sencillamente, recurriendo a un dondenate de esperma.
Su amigo y confidente Wally (Jason Bateman)  es quien hubiese tenido muchísimas ganas de encarar esa vida de pareja con ella. Obviamente, para que pueda seguir jugándose una situación típica de comedia, no logran congeniar y tampoco logra poner en juego todas las herramientas que le brinda una buena amistad, para disuadirla de la decisión que está a punto de tomar.
Un accidente -como abunda en toda comedia- hace que el esperma del donante se "extravie" y es Wally quien termina dejando su muestra.

Pero tendrán que pasar siete años hasta que la verdad de lo que pasó aquella noche salga a la luz. Tanto para Kassie, como para Wally como para el hijo que tienen en común.

Sin duda Aniston después de unas cuantas comedias fallidas ("Nuevamente Amor" con Aaron Eckhart y sobre todo su última "Management" aburrida en grado supremo), vuelve al tono que mejor le sienta, uno similiar a "El objeto de mi afecto" una muy buena comedia con la misma Jennifer y Paul Rudd.
En este caso lo que salva a "Papá por Accidente" y la logra sacar adelante a pesar de estar bastante anclada en varios lugares comunes, es la solvencia con la que se manejan la pareja protagónica y por excelentes actuaciones en los papeles secundarios.
Jason Bateman (conocido por su trabajo en la serie "Arrested Developement" y que apareció este año en "Amor sin escalas" con George Clooney) da en el blanco en su interpretación de Wally, algo neurótico, obsesivo  e hipocondríaco.  Y logra una muy buena química con Aniston que vuelve a moverse en la comedia como pez en el agua.



Pero sin lugar a dudas la mejor química aparece en la segunda mitad del film cuando Bateman tenga que lidiar con Sebastián, su hijo, quien despliega simpatía y naturalidad y logran juntos las mejores escenas del film con mucha frescura y apelando a la parte más tierna de la comedia.
Completan el elenco Patrick Wilson como el donante, Jeff Goldblum como el jefe-compañero de trabajo de Bateman y Juliette Lewis como la íntima amiga de Kassie que la empuja a tomar la decisión de ser mamá.

Si bien es una comedia que se aferra a todas las convenciones del género y que sencillamente apenas empieza sabemos sin duda alguna cómo va a terminar, el homogéneo trabajo de elenco y la correcta dirección hace que el interés de la trama no decaiga y que logre brindar un buen momento de entretenimiento.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Una Avenida politicamente incorrecta


"AVENIDA Q"

de Jeff Whitty
dirección Natalia del Castillo y Santiago “Tato” Fernández.
elenco: Mariano Chiesa, Natalia Volonnino, Federico Salles, Germán Tripel y Silvana Tomé



Como en toda comedia musical, el hilo argumental de "Avenida Q" es liviana... pero sorprende.
Cuenta la historia de Princeton, un recién graduado de la universidad que llega a la gran ciudad, teniendo que albergarse en el único barrio al que puede acceder por sus limitadas posibilidades económicas.
Es así como llega a Avenida Q y comienza a formar parte de un heterogéneo vecindario. Allí están Brian, el comediante desempleado y su prometida la terapeuta Chow FanNicky, el vago y su compañero de cuarto Rod -con la puerta del closet entreabierta-, un adicto a porno-Internet llamado Trekkie Monster y una maestra suplente de jardín de infantes llamada Kate. Y el portero del edificio es nada mas ni nada menos que Gary Coleman!!!
A poco de empezar el show quedamos completamente deslumbrados. La mayoría de estos personajes no son de carne y hueso, parecen salidos del universo de Jim Henson, el creador de los Muppets, ya que la mayoría de ellos son "monsters" de peluche.
Es un gran mérito de todo el elenco, la ductilidad que han ganado en el manejo de estas "criaturas" que uno queda prácticamente atrapado en ese universo de marionetas, sin darse cuenta que tras esos muñecos están los actores.
La velocidad de la puesta, el ritmo de las canciones y por sobre todo el brillante trabajo de adaptación en el libreto, hacen que instantáneamente uno pueda disfrutar de "Avenida Q" pensando en que los personajes perfectamente pueden ser vecinos nuestros.



Y otro de los tantos aciertos que tiene ese musical, es el de tocar todos aquellos temas que en otros musicales como "Rent" conducían irremediablemente al dramatismo y a la tragedia, ahora en un tono irreverente, plagado de comedia. Con una velocidad de sitcom, mucha ironía, mordacidad y líneas tan políticamente incorrectas como desopilantes.

En cada canción -y en las situaciones que las van conectando- los personajes hablan con total soltura de temas como: la pornografía, del abuso de internet, de la falta de ideales en la vida sin responder a ningún modelo, de la discriminación, de la droga, de la homosexualidad, la ecología: es como si todos los temas que a la sociedad norteamericana le cuesta digerir se hiciesen presentes, directa o tangencialmente en "Avenida Q" generando una complicidad extra con el espectador que sabe que detrás de una canción pegadiza hay un mensaje que es una especie de cachetazo a las posturas más rígidas.

La sincronización en todas las situaciones (hay escenas en que mientras otra persona maneja el títere, el protagonista sigue prestando la voz aún cuando él se encuentra manejando otro personaje), la ductilidad en el manejo de los títeres acompañándola con la actuación generando empatía con cada personaje y el timing perfecto que logran cada uno de los protagonistas logran dar más de una sorpresa.
En el elenco, brillan todos por igual, las actuaciones de Mariano Chiesa (absolutamente increíble en todas sus facetas!), Natalia Volonnino (en reemplazo de Melania Lenoir que había estrenado la puesta), Federico Salles (brillante después de su excelente papel en "Despertar de Primavera") y Germán Tripel son los protagonistas de la obra, mereciendo una especial distinción Silvana Tomé por la absolutamente desopilante y bizarra composición de Chow Fan, la oriental del barrio.
 
La dirección ha sabido brindar un trabajo de excelencia para una obra que si bien a priori suena bastante simple, tiene una puesta extremadamente dificil de lograr.
Como si fuese poco actuar y manejar cada uno de sus "monsters", los protagonistas deslumbran también cuando cantan. Es sorprendente el desdoblamiento vocal de Voloninno como la tierna Kate y también como la infartante Nicky, la voluptuosa reina del cabaret de la ciudad y la fuerza de Mariano Chiesa en cada canción.
Dos ositos 100% políticamente incorrectos -otro hallazgo de los intérpretes- y el mismísimo Gary Coleman (resucitado?) completan el cuadro de una comedia musical absolutamente imperdible.