domingo, 24 de octubre de 2010

Me parece haber visto una linda lechuza

"Ga'Holle, la Leyenda de los Guardianes"
Versión 2D y 3D, en castellano y subtitulada
de Zack Snyder
con las voces originales de:  Hugo Weaving, Helen Mirren, Geoffrey Rush y Sam Neill.


Soren crece escuchando las historias de su padre, fascinado por el mundo de los Guardianes de Ga´Hoole, una bandada de guerreros que libraron una batalla para salvar a los búhos de los malvados Raza Pura. Ante la mirada completamente descreída de su hermano, sueña con ser uno de esos héroes mientras su hermana menor lo acompaña en sus juegos y aventuras.
Una noche, Soren y su hermano caen en un bosque y son capturados por los villanos y allí comienza la epopeya.


Ga'Hoole presenta por un lado una riqueza visual imponente desde las primeras imágenes: es quizás uno de los films de animación que haya utilizado más equisitamente los avances técnicos y sobre todo exprime al máximo el uso del 3D, dándole a las escenas un nivel de credibilidad impactante.
El plumaje de las aves, los gestos, los distintos fenómenos meteorológicos, los diferentes escenarios en los que se mueven los personajes, son estéticamente perfectos y brindan al relato una fuerza y una contundencia admirable.

Sin embargo, cualquier película de animación que llega subtitulada, presupone una intención de captar al público infantil. Y es allí donde Ga'Hoole más allá de su belleza carece de atractivo.

Una trama intensa y complicada donde se manejan temas como la traición familiar, el poder del bien y del mal, el viaje iniciático y el despegue del hogar, la búsqueda de la identidad, la lucha de poderes la hace emparentarse demasiado peligrosamente con los elementos de la tragedia griega y de algunos clásicos shakespearinanos (que habían dado tema a otros films de animación como "El Rey León") que no se articula fácilmente para el publico menudo a menos que exista un excelente trabajo de guión.


Además de los temas en sí mismos, el director no escatima ni violencia ni crudeza en su forma de abordarlos y  es por eso que muchas de las escenas pueden asustar a los más pequeños.
Otros puntos en contra del guión es la falta de humor y de personajes que "alivianen" la dureza de la historia y la complejidad con la que plantea estos temas, los termina resolviendo demasiado precariamente. Los nombres de los personajes y algunas escenas en la oscuridad, tornan algo confusos determinados momentos de la historia.
Las guerreras de raza blanca, manchadas de rojo sangre alusivo, que creen ser una raza superior pura y discriminante, han hecho que muchos críticos hayan visto un rasgo liso y llanamente nazi, inclusive en la manera de mostrar a su ejército y en la forma en que someten a sus capturados.
Obvio que eso se escapará de los ojos de los niños, pero es una buena interpretación cuando se empieza a leer entre líneas de esta impecable puesta visual.


Queda, de todos modos, la enseñanza pura de los Guardianes: fortalecer al débil, curar al herido y derrotar al mal, para disfrutar de un vuelo libre, aún en plena tormenta. Y si para el final, los más pequeños de la familia han soportado estoicamente las violentas batallas, podrán llevarse este último legado donde una vez más el bien termina sobreponiéndose a tanta maldad.

sábado, 16 de octubre de 2010

Sáquenme de aquíííííííííííí´......

"Enterrado" ("Burried")
de Rodrigo Cortés
Guión de Chris Sparling
con Ryan Reynolds

Paul Conroy es un simple conductor de transportes y padre de familia. De pronto despierta en un viejo ataúd sin saber quién puede haberlo puesto ahí ni por qué. Sólo hay un celular para comunicarse entre otros con los secuestradores (terorristas?) y por supuesto, una cobertura precaria y la escasez de oxígeno son sus peores obstáculos en una carrera contra el tiempo: Paul sólo dispone de 90 minutos para lograr su rescate.



Ya desde el diseño de títulos el homenaje a Hitchcock es evidente.
"Enterrado" mezcla exactamente las dosis necesarias como para incomodarnos desde la primer escena. La pantalla totalmente oscura (efectivo recurso utilizado por Iñárritu en el corto a su cargo en el film coral sobre los atentados del 11-09) y una respiración jadeante nos introducen en el microcosmos de este hombre enterrado por sus captores con un encendedor y un teléfono celular y más tarde aparecerán otros elementos como una linterna y un tubo fluorescente, una pequeña nota y no mucho más que eso.

Básicamente el enorme mérito que tiene el film es tenermos pendientes durante 90 minutos sin movernos de ese encierro más que mínimo. Hemos visto películas con gente encerrada en ascensores y hasta en una cabina telefónica, esto va aún más allá y además no salimos del "ataúd" en ningún momento.

Así como Hitchcok hizo, entre otros, el experimiento de filmar La Soga (1948) como largos planos secuencias en los que la cámara fundía contra algún objeto para poder cambiar el rollo, acá se experimenta con el ambiente resumido a la mínima expresión. Comparten con el gran Hitch la horrible sensación de un hombre común envuelto en un contexto de sucesos que lo superan. Y el resultado es completamente exasperante.

Los pocos diálogos que tiene el guión soprenden, en cuanto dejan bastante mal parados a los distintos organismos, que debieran estar ofreciendo toda la ayuda posible a un ciudadano americano en peligro, pero...  todos ellos se muestran más preocupados de ocultar lo que está pasando y que quede como algo intrascendente, que de verdaderamente resolver el tema y salvarle la vida a Paul.

Se subraya la inoperancia reinante, la burocracia y el cinismo de las corporaciones mientras que la desesperación del protagonista sigue in crescendo. Es evidente que alguna de las cosas que pasan no son completamente verosímiles ni mucho menos y no resisten análisis alguno, pero sencillamente "Enterrado" cumple con las reglas del thriller y no tenemos que buscar muchas más vueltas.
Desde el primer momento logra el objetivo de inquietarnos, de querer salir en ayuda  de este pobre hombre envuelto en una situación torturante.

Si bien se trata de uno de estos experimentos cinematográficos que tratan de generar interés con tan pocos elementos y con un protagonista excluyente durante toda la duración de la película, la excelencia en la técnica y la excelente entrega del protagónico de Ryan Reynolds, hace que en este caso, la experiencia brinde resultados interesantes, más que satisfactorios.
La excelente resolución de los rubros técnicos y las pequeñas licencias para "liberar" el espacio acotado (en un par de escenas el "cajón" se muestra sin tapa generando un efecto estético interesante) hacen que el ritmo sea sostenido y la película se sufra en cada tramo, generando la complicidad con el espectador que es el punto fuerte desde donde se paran director y protagonista.

Y aún cuando toda la técnica se despliega por sobre el guión y se privilegian ciertos aspectos del ejercicio cinematográfico por sobre su consistencia, aún con alguns lugares comunes (sobre todo el las llamadas a su madre y a su esposa que bordean un poco la sensiblería), aún con todo lo visto en esta materia, "Enterrado" interesa y sorprende.

Y una vez que se le hayan brindado varios guiños al gran Hitch, Cortés elige cerrar la película con un final ya más cercano al cine de Brian de Palma, sin ningún tipo de complacencias.  Pura contundencia.

jueves, 14 de octubre de 2010

El gigante de ojos azules

"GIGANTE"
un film de Adrián Biniez
con Horacio Camandule y Leonor Svarcas

Jara, un guardia de seguridad del turno noche en un hipermercado, se enamora de una de las chicas que realizan la limpieza del lugar.

Todo comienza como un juego voyeur. Mientras él cumple con su trabajo mirando atentamente lo que muestran las cámaras de seguridad y controla que ninguna de la empleadas de limpieza robe nada, que nada salga de lo predeterminado, que no haya ningun problema y casi sin quererlo....  se cruza en su cámara de vigilancia Julia.
Y ya no habrá forma de que Jara la olvide, pero tampoco va ser fácil que él se anime y encuentre la forma de poder abordarla...

No le alcanza con seguirla con la cámara de seguridad y controlar sus movimientos: necesita más datos, saber más detalles de su vida, de sus lugares, de sus espacios. Y entonces comienza a inmiscuirse imperceptiblemente en su rutina diaria, en su cotidiano.
Jara inicia un proceso de rituales alrededor de ella, de pequeñas "persecusiones", alentado por el deseo de conocerla, de cruzarse con ella. En definitiva: de que ella lo vea.
Se agradece enormemente el estreno comercial de esta película Uruguaya, que tiene el antecedente de ser ganadora en Berlín. "Gigante" logra transmitir una historia pequeña, silenciosa, con pocos diálogos, pero enorme en su potencia.

Y el espectador no puede más que caer rendido ante la seducción de acompañar a Jara en este recorrido romántico inundado por su inmensa timidez. Porque ese Jara es grandulón, vigilante, patovica y totalmente contrapuesto, también habitan en su otro costado la candidez y la fragilidad de su mundo.

Los pocos diálogos que tiene la película son sumamente tiernos, queribles, nos acercan a la manera rioplatense de expresanos. No son seguramente el punto más importante, "Gigante" gana ampliamente en la fuerza de las imágenes, mientras participamos de los movimientos de los protagonistas, cuando el director nos abra de lleno la puerta para introducirnos en sus mundos, en sus vidas, en sus detalles.


Horacio Camandule es el Jara ideal, protagonista indiscutible y excluyente, una pieza excelente para el éxito de esta historia. Un "gigante" todo corazón que cae rendido ante Julia y todo su "derrotero" hasta llegar a ella cerrará en un último plano en la playa lleno de sencillez, de poesía y de magia cinematográfica.

Una historia sencilla, pequeña. Una película GIGANTE.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Madre hay una sola... (bueno, depende)

"Mi familia" ("The kids are all right")
de Lisa Cholodenko
con Annette Bening, Julianne Moore, Mark Ruffalo, Mia Wasikowska y Josh Hutcherson


Jules (Julianne Moore) y Nic (Annette Bening) son pareja desde hace muchos años. Han decidido recurrir a la inseminación artificial y cada una de ellas ha sido madre.
Hoy esos hijos son adolescentes y apenas Joni cumpla los 18, eso le dará derecho a acceder a los datos del donante. Ella, con su cabeza más orientada en su nuevo desafío -el inicio de su carrera universitaria- no le da importancia a este tema. Pero su medio-hermano Laser (son hermanos de distinta madre pero del mismo donante), que aún no tiene edad suficiente para las averiguaciones del caso, le pide que se contacte con él como un favor muy especial.

Finalmente, el donante de esperma aparece y no se hace esperar. Es  Paul (Mark Ruffalo) y su simple aparición será lo que desequilibre y desamonice a esta familia particular... y en varios aspectos. 

Embanderada en el marco de la homoparentalidad, la directora Lisa Cholodenko (quien ha dirigido además capítulos de la serie "The L Word", "Six feet under"  y "Hung") se encuentra por momentos demasiado ocupada en demostrar que los hijos criados en ese seno de estas nuevas familias, pueden ser tan felices y exitosos, teniendo una como la de cualquier otro hijo criado en familias heterosexuales.
También se esmera por subrayar la naturalidad con que la pareja de lesbianas compuestas por Benning & Moore, tiene las mismas felicidades y los mismos riesgos y sinsabores que cualquier otra pareja. Y es este subrayado quizás, lo que haga que en algunos momentos el film se torne apenas un poco "panfletario", pero gana mucho más vuelo cuando hace base en el encuentro de la identidad, de la verdad familiar y de los sentimientos, ya que está contada con las dosis exactas de drama y de comedia.


Algo que puede reprochársele al guión es que cambie el giro del conflicto (que en la primer mitad de la película es la búsqueda de los adolescentes por reconstruir el mapa de su identidad) cuando una de las protagonistas se involucra emocionalmente con el mismísimo Paul (ay, Dios, qué ganas de complicarse la vida habiendo tanto hombre suelto y bien dispuesto!).
Ahí es donde reina un poco la confusión en el personaje de Moore, aunque rápidamente la historia logra retomar el carril de la situación familiar -ahora completamente desequilibrada por esta nueva "relación"- y sobre todo volver a las reacciones de los adolescentes dentro de este marco.

Tanto Joni (la sorprendente Mia Wasikowska en un papel completamente diferente al de "Alicia..." de Burton) y Josh Hutcherson como Laser, hacen intensamente creibles a sus criaturas, en todas sus dudas, sus certezas y sus inquietudes.
Mark Ruffalo aporta la dosis exacta para desatar el revuelo necesario para que la familia intente ratificar o rectificar el curso de cada uno de sus integrantes y son sin dudas las dos protagonistas las que se llevan los laureles.


Julianne Moore una vez más se demuestra como una actriz completamente todo terreno y la química que logra en todas las escenas con Annette Bening es perfecta.
Pero es justamente Benning en ese papel de "el hombre de la casa", de madre calculadora y manipuladora, con el peso de sobrellevar también económicamente a la familia en sus hombros, quien se luce componiendo uno de esos papeles que seguramente será la delicia de los votantes para los premios del próximo año.
Miradas, gestos y la exactitud con la que cada una de ellas exprime sus líneas de diálogo hacen que el punto fuerte de "Mi Familia" esté en todas las actuaciones.

Como adicional, una mirada inquieta y certera sobre las parejas gay y la homoparentalidad, temas tan de moda en el abierto debate de los medios durante todo este año, hacen que "The kids are all right" -título original que remite mucho más al estado de ánimo que la película quiere contagiar- sea una sólida comedia dramática transitando por un argumento aún poco visitado, hasta ahora, por el cine en general y por el americano, en particular.

sábado, 2 de octubre de 2010

Un tropiezo llamado amor

"Une affaire d' amour" ("Mademoiselle Chambon")
de Stéphane Brizé
con Vicent Lindon, Sandrine Kiberlain y Aure Atika


Con el marco de la Bretaña francesa, el director Stéphane Brizé narra un cuento simple, sin demasiadas aspiraciones ni suntuosidades, la historia de un amor tan intenso como vedado, auto-vedado en realidad, por los mismos protagonistas.

Jean es albañil, por vocación y por herencia de su padre a quien hoy también él debe encargarse de cuidar. Es un padre de familia dedicado, un buen hombre al que la vida parece sonreirle simplemente.
Por un problema de salud de su esposa, Jean comienza a ir a buscar a su hijo a la salida del colegio y es ahí donde se cruzan los caminos con la maestra de grado, Mademoiselle Chambon, la misma del título original.

Y dicen que en cualquier buena fórmula de una película romántica se puede aplicar con buen criterio esto de que "los opuestos se atraen". Por un lado Jean es un hombre completamente sencillo, de pocas palabras y sin demasiada cultura general. Ella, por el contrario, es sumamente delicada, amante de la buena literatura y de la música clásica, más precisamente es (fue) violinista.

El está aferrado a su familia, a su casa, está en su lugar en el mundo. Ella es itinerante, cada año en una escuela diferente y es algo que a través de los años ha podido manejar sin problemas, ya está acostumbrada y espera que en algún momento llegue la oportunidad de ser titular de un curso.
Hay algo de pasional en Jean y de racional en Mme. Chambon, pero a la hora de la conexión entre ellos, no habrá ningún tipo de fronteras, podrán entenderse con muy pocas palabras, apenas con un diálogo de miradas.


Y es por eso que no son precisamente los diálogos el fuerte de este exquisito film francés. "Une affaire d' amour" se basa en la complicidad que pueda establecer el espectador al dejarse llevar por un universo donde los silencios, las miradas y lo que quizás quede como "no dicho" son el sustento del vínculo que irá creciendo entre estos dos personajes de una manera dulcemente tranquila.

Un final demasiado inmerso dentro de los cánones del cine clásico que abandona ese juego sutil de sobreentendidos y de caricias con la cámara, sea quizás demasiado contundente, cuando abandonando la historia unos minutos antes ya hubiese dejado claro adónde nos quería llevar el director.


Sin dudas Brizé cuenta con dos actores que no dudaron en prestarse al  juego que propone el director. Tanto Vincent Lindon en su Jean, un poco tosco, un poco salvaje, un poco niño y Sandrine Kiberlain como esa maestra etérea y aparentemente frágil que lo enamora con la mirada, hacen que esta fábula de amor y desamor sea intensamente creíble y que muchos de los fotogramas parezcan cuadros donde el espectador quiere quedarse detenido por un rato y acompañarlos en esta aventura.