viernes, 10 de septiembre de 2010

Señorita Maestra

"Yo amo a mi maestra normal"
escrita y protagonizada por Juan Pablo Geretto
con puesta de Geretto y Ana Sans
en el Multiteatro

Ya cuando vamos entrando al teatro y el acomodador nos corta las entradas, en una pequeña recepción nos encontramos con dos pizarrones llenos de comentarios. El tipico pizarrón verde, el borrador y las tizas que nos introducen lentamente al espíritu del más puro ámbito escolar.
Ya cuando entremos a la sala, dos escarapelas enormes custodian a un Sarmiento que nos va mirando entrar y nos vigila antentamente.

Ya está el clima logrado, en esta sutil y exquisita puesta de Ana Sans -que incluye una cantidad interacciones visuales con historias de próceres, explicaciones, fotos de archivo y  evocaciones de la infancia- para que Juan Pablo Geretto, tal como lo hizo en sus dos unipersonales anteriores "Solo como una perra" y "Como quien oye llover" ya pueda desplegar todo su talento y su histrionismo.

"Yo amo a mi maestra normal" nos incluye como protagonistas de un acto escolar donde se inaugurará una de las obras del colegio: el gran patio techado.
Y la maestra a cargo de llevar esta ceremonia adelante, es la arquetípica maestra que ha pasado años dedicados a la docencia -la nuestra, la propia, la que tuvimos todos-. Y ese entrañable personaje, tan adorablemente kitsch es el vehículo ideal para que Geretto haga que su criatura dispare dardos sobre los temas más diversos relacionados con la educación y la entidad que tiene la escuela y los maestros en la sociedad de hoy.

Y en su monólogo vertiginoso, mezcla la historia personal de esta maestra que ha dejado su vida en el aula -sin por eso darle una mirada complaciente, sino todo lo contrario- con los diversos típicos personajes escolares que supuestamente están presente en este acto y conviven en la platea con nostros.
El alma de la escuela primaria ya está presente y por lo tanto lo estarán la maestra de música, el profesor de gimnasia, el auxiliar de limpieza, las antiguas maestras de la escuela que asisten al evento, padres, ex-alumnos, alumnos, los preferidos, los detestados, las típicas frases esgrimidas en clase "Diganos de qué se rie asi nos reimos todos" "No se van a mover hasta que no digan quién fue... yo no tengo ningún apuro, total? tengo toda la tarrrrrrrrrrrrrrrrde".

Y Geretto nuevamente se mueve como pez en el agua dentro de un humor pleno de ironía, de inteligencia, sin bordear en ningún momento en la grosería,  logra sin embargo decir cosas mucho más fuertes  y contundentes.
El manejo escénico, de los tiempos, de las inflexiones de su voz, son exactos, precisos de una calidad impecable y eso hace que el unipersonal sea enteramente disfrutable.

Como sucede en todos sus espectáculos, luego que nos hace doler el estómago de tanto reir -cuánto hace que no nos reimos a carcajadas?-, da lugar al juego con el espectador y finalmente nos adentra en un terreno sumamente emotivo.
La dureza de la ley que una maestra impone, los años más duros del país y la inflexibilidad del sistema se muestra con una puesta de luces impactante, para cerrar el espectáculo con un sólo canto en la platea, con las estrofas del Himno Nacional Argentino.

En este punto, Juan Pablo Geretto ya nos ha hecho vivir todas las emociones posibles en menos de una hora y media, y nos encontramos conmovidos, entre manojos de recuerdos de compañeros y maestros de nuestra escuela primaria, habiendo habitado nuevamente por un rato el patio donde jugábamos hace tantos años y con el corazón en la mano jurando con gloria morir.

Como bonus track, mientra abandonamos la sala, un hermoso video con niños jugando y riendo nos despide sutilmente hasta la próxima vez que podamos volver a encontrarnos con este estallido de talento.


1 comentario:

eclipse de luna dijo...

Si es algo que para mi resume una buena pelicula es lo que has dicho." un humor pleno de ironía, de inteligencia, sin bordear en ningún momento en la grosería".

Gracias por la sugerencia...la tendre en cuenta.

Besos.
Mar

Suerte en el concurso.