sábado, 25 de septiembre de 2010

Igualita a Suar

"Igualita a mi"
de Diego Kaplan
con Adrian Suar, Florencia Bertotti, Claudia Fontán, Juan Carlos Galván y elenco

Fredy (Adrián Suar) es un cuarentón que no abandonó todavía su eterna adolescencia y tiene todos los tics del típico mujeriego que está más abocado a ir a la peluquería para ocultar sus canas, no faltar a ninguna de las citas en las discotecas de moda con mucho champán que de sentar cabeza de una vez por todas.

Una de sus conquistas en una nocturna "rotation" por su disco habitual, será Aylin (la siempre extrovertida y sonriente Florencia Bertotti, quien parece tener arraigados aún algunos de los mohines de Floricienta de los que no logra despegarse) quien después de algunas copitas de más en el departamento del Don Juan  le confiesa que está en la búsqueda de su padre y que él no es más que una de sus tres alternativas. Exámen de  ADN mediante, tratarán de encontrar la verdad, sin pensar ambos que este análisis les dará otra sorpresa más a ambos: Aylin está embarazada, por lo que en un mismo trámite Fredy se convierte en padre y futuro abuelo al mismo tiempo.

El guión de Juan Vera (quien había participado como productor en "Un novio para mi mujer") le brinda a Suar la posiblidad de un Fredy escrito a su medida, en donde puede hacer carne cada una de las líneas de diálogo (cosa que no sucedía en una forzada composición teatral de "El año que viene a la misma hora" o bien cuando intentó tocar algunos otros matices en "El día que me amen" con Leticia Brédice).
La velocidad de los diálogos en un estilo sitcom y la frescura con la que se desenvuelven tanto Suar como Bertotti, hacen que la comedia vaya por los mejores cauces y que el ritmo no decaiga en ningún momento.

Es también un rasgo distintivo respecto de otras producciones, que la dirección sea de Diego Kaplan (cuya opera prima fue "¿Sabés nadar?" en el '97 con un registro completamente opuesto al que tiene esta comedia) y aún con sus diferencias, "Igualita a mi" respira en todo momento un estilo similar al de las comedias de Juan Taratutto o bien las anteriores producciones de Suar como "Apariencias" donde se remite a la comedia clásica bien estructurada.

Sin bien puede haber algunos puntos del guión sobre los que puede tenerse algún reparo (sobre todo en la excesiva reiteración de las escenas de Suar en la disco donde ya quedó claro el perfil del personaje desde un primer momento sin necesidad de tanta repetición casi calcada -Suar bailando a los saltos mientras la señorita en cuestión se entrega a su "verso amoroso" entre la música ensordecedora-), el excelente trabajo de casting compensa cualquier observación y es una de las piezas claves del éxito en el ritmo de la comedia.



Dentro del elenco secundario, si bien se destaca Claudia Fontán con un talento especial para este tipo de pasos de comedia (y con un guión que le podría haber dado más lugar a su personaje), todos los roles están cubiertos con una enorme eficacia: la madre de Aylin que llega desde el sur, con planteos completamente desopilantes al que fue su amor fugaz de juventud, la pareja de Juan Carlos Galván y Ana María Castel como los padres de Fredy y también Gabriel Chame Buendía como el hermano que sigue más los lineamientos de la familia que tiene que soportar al "tiro al aire" de su hermano.
Un producto cuidado tambien en todos los rubros técnicos hace suponer que no solamente se pensó en dos figuras de amplia convocatoria televisiva para generar una concurrencia de público, sino de una decisión de entregar una buena comedia con todo lo mejor que brinda este género.

Y Suar, agradecido, sigue nadando como pez en el agua.... 

viernes, 24 de septiembre de 2010

Romance gay con el sello de Jim Carrey

"Una pareja despareja" ("I love you Phillip Morris")
de Glenn Ficarra & John Requa
con Jim Carrey, Ewan McGregor, Rodrigo Santoro, Leslie Mann y Nicholas Alexander


Steven Russell (Jim Carrey) es un estafador que se hace pasar por abogado. En apariencia, un buen padre de familia, termina finalmente en prisión cuando es descubierto en una de sus múltiples estafas, donde se enamora de su compañero de celda, Phillip Morris (Ewan McGregor) mientras cumple su condena. Cuando Morris sea liberado, Russell se convertirá en un especialista de las fugas con tal de reencontrase con él y lo volverá a involucrar en sus asuntos.

Con una presentación interesante con el personaje principal contándonos la historia desde la cama de un hospital, como si fuese un largo flashback, dan ganas de irse enterando cómo es que llego hasta allí gracias a la dinámica forma del relato y los soprendentes virajes que va dando la trama.
Pero la propuesta inicial no termina de definirse entre la comedia, la película basada en hechos reales o una irónica mirada al mundo de las apariencias, mientras que avanza en una trama que se repite en una constante de encuentros, fugas y desencuentros.

"Una pareja despareja" (evidentemente la distribución optó por tratar de generar desde el título una empatía con el tono de comedia, aunque evitar por cierto el tono más abiertamente jugado de "I love you Phillip Morris") tuvo problemas de distribución en Estados Unidos donde aún no se ha podido estrenar- planean su estreno para diciembre de este año- a pesar de que se presentó hace ya dos años en Sundance.

Justamente el planteo de un amor homosexual con escenas que no dan lugar a medias tintas, evidentemente sigue molestando al público americano que sigue teniendo una pacatería a toda prueba. Los verdaderos problemas de la película no están ahí por cierto: el talón de Aquiles es el guión que no llega a definirse ni permitirnos profundizar en la historia y los vínculos de los personajes.
Jim Carrey, quien -como otro punto en contra- da rienda suelta nuevamente a su show de morisquetas molestas de las que no puede despegarse como había logrado hacer en "Truman Show" y "Man in the moon" nos confunde más aún con un registro completamente de comedia delirante cuando en realidad lo que se quiere contar, o lo que se pretende contar, pasa por otro carril.
El que gana con un papel diferente al que lo vemos frecuentemente, es Ewan Mc. Gregor quien logra sostener una actuación interesante en medio de la catarata de gestualidad de su compañero y sale completamente airoso y creíble en su composición.

Es entendible que la pseudo-polémica que fue despertando la película en su recorrido comercial, haya rendido sus frutos como campaña publicitaria para que algún que otro curioso, se asome a esta comedia sin demasiado vuelo, ya que de otra forma, sin polémicas de por medio, hubiese interesado aún menos al común denominador del público.

De todos modos, una interesante actuación de Mc. Gregor (a quien pronto veremos en la brillante "Begginers" acompañando a Christopher Plummer) y los  flashbacks donde el protagonista cuenta algunos fragmentos de su historia personal (sobre todo, en los momentos en que cuenta su niñez) son los puntos fuertes de esta comedia. 
El resto del film transcurre sin grandes sobresaltos y como toda pelicula basada en hechos reales que se precie de tal, en el final nos irán contando en qué terminó la historia de cada uno de ellos mediante algunas lineas sobreimpresas a las imágenes finales del film.

A esta altura, la explicación de lo ocurrido, es más una manera de cierre de una película que de satisfacer un interés concreto para el espectador de qué fue de la vida de cada uno de ellos.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Hay gato encerrado

"GATURRO, la película"
Dirección: Gustavo Cova
Guión: Nik, Laura Losoviz, Adriana Lorenzón, Esteban Garrido, Mariano Podestá y Belén Wedeltoft, basado en el personaje creado por Nik
con las voces de Mariano Chiesa, Leto Dugatkin y Agustina Gonzalez Cyrulnik



Seguramente no cualquier tira cómica nacida en la gráfica, pueda correr la misma suerte cuando el personaje logre movimiento y voz en la pantalla grande. Sin duda Gaturro, era una de las figuras más esperadas por el público infantil y finalmente ha llegado su momento cinematográfico.

Pero aunque uno quiera evitarlo por todos los medios, a los pocos minutos de comenzada la película, caemos en la odiosa comparación con otros recientes estrenos de animación, y sobre todo cuando comparamos con los de la factoría Pixar como "Up!" o "Toy Story 3" o la más cercana "Mi villano favorito". Lamentablemente, "Gaturro" presenta una historia demasiado precaria frente a sus compañeras de rubro e incluso en comparación con si misma.

Si bien los efectos y la animación digital pueden estar a la altura de las expectativas, la falta de un guión atractivo y que mantenga un buen ritmo, hace que haya algunos momentos donde los pequeños en la platea (y mucho más los padres) comiencen a perder el interés en la historia.

El equipo que armó el guión prefirió ir a lo seguro, apoyarse en algunos lugares comunes que animarse más a jugar con un humor más descabellado e irónico que Gaturro podría haber manejado perfectamente.

El triángulo amoroso: Gaturro, su amada Agatha y el rival de apellido de la "high society" Max logran arrancar bien al inicio del film, pero juegan con situaciones que se reiteran como "loops" que terminan resolviéndose de la misma manera, para volver a empezar a los pocos minutos. Y como la trama se va enfriando, algunas situaciones algo forzosas (por ejemplo la escena del baño de Gaturro en la veterinaria es una de ellas) intentan dar velocidad a la película confundiendo al espectador en una especie de caos de algunos minutos para luego seguir navegando por el mismo hilo argumental.


 La falta de desarrollo de algunos personajes secundarios que pudiesen haber sido interesantes (el único destacable es Rat Pitt, al que continuamente se lo obliga a jugar la parte musical de la historia, rellenando con grandes lagunas de canciones que diluyen el hilo narrativo), el centrar la trama demasiado en una historia casi calcada de una novela de la tarde sumado a la falta una inteligente inclusión de los personajes "humanos" de la película, hace que "Gaturro, la película" sea un producto solamente disfrutable para los más chicos de la platea.

Para justificar el 3D, la camara abusa del movimiento en 180 grados en muchas de las escenas, cosas que vuelan sin demasiado sentido y cualquier otra revolución tecnológica sería mejor saludada si un guión mucho más sólido la estuviese conteniendo.
De todos modos, una pelicula de animación requiere de un exhaustivo trabajo en equipo y "Gaturro" logra imponer un producto digno aunque solamente interese por momentos y a la platea más menuda.

Evidentemente el guión le puso los guantes y todos sabemos que gato con guantes....

viernes, 10 de septiembre de 2010

Señorita Maestra

"Yo amo a mi maestra normal"
escrita y protagonizada por Juan Pablo Geretto
con puesta de Geretto y Ana Sans
en el Multiteatro

Ya cuando vamos entrando al teatro y el acomodador nos corta las entradas, en una pequeña recepción nos encontramos con dos pizarrones llenos de comentarios. El tipico pizarrón verde, el borrador y las tizas que nos introducen lentamente al espíritu del más puro ámbito escolar.
Ya cuando entremos a la sala, dos escarapelas enormes custodian a un Sarmiento que nos va mirando entrar y nos vigila antentamente.

Ya está el clima logrado, en esta sutil y exquisita puesta de Ana Sans -que incluye una cantidad interacciones visuales con historias de próceres, explicaciones, fotos de archivo y  evocaciones de la infancia- para que Juan Pablo Geretto, tal como lo hizo en sus dos unipersonales anteriores "Solo como una perra" y "Como quien oye llover" ya pueda desplegar todo su talento y su histrionismo.

"Yo amo a mi maestra normal" nos incluye como protagonistas de un acto escolar donde se inaugurará una de las obras del colegio: el gran patio techado.
Y la maestra a cargo de llevar esta ceremonia adelante, es la arquetípica maestra que ha pasado años dedicados a la docencia -la nuestra, la propia, la que tuvimos todos-. Y ese entrañable personaje, tan adorablemente kitsch es el vehículo ideal para que Geretto haga que su criatura dispare dardos sobre los temas más diversos relacionados con la educación y la entidad que tiene la escuela y los maestros en la sociedad de hoy.

Y en su monólogo vertiginoso, mezcla la historia personal de esta maestra que ha dejado su vida en el aula -sin por eso darle una mirada complaciente, sino todo lo contrario- con los diversos típicos personajes escolares que supuestamente están presente en este acto y conviven en la platea con nostros.
El alma de la escuela primaria ya está presente y por lo tanto lo estarán la maestra de música, el profesor de gimnasia, el auxiliar de limpieza, las antiguas maestras de la escuela que asisten al evento, padres, ex-alumnos, alumnos, los preferidos, los detestados, las típicas frases esgrimidas en clase "Diganos de qué se rie asi nos reimos todos" "No se van a mover hasta que no digan quién fue... yo no tengo ningún apuro, total? tengo toda la tarrrrrrrrrrrrrrrrde".

Y Geretto nuevamente se mueve como pez en el agua dentro de un humor pleno de ironía, de inteligencia, sin bordear en ningún momento en la grosería,  logra sin embargo decir cosas mucho más fuertes  y contundentes.
El manejo escénico, de los tiempos, de las inflexiones de su voz, son exactos, precisos de una calidad impecable y eso hace que el unipersonal sea enteramente disfrutable.

Como sucede en todos sus espectáculos, luego que nos hace doler el estómago de tanto reir -cuánto hace que no nos reimos a carcajadas?-, da lugar al juego con el espectador y finalmente nos adentra en un terreno sumamente emotivo.
La dureza de la ley que una maestra impone, los años más duros del país y la inflexibilidad del sistema se muestra con una puesta de luces impactante, para cerrar el espectáculo con un sólo canto en la platea, con las estrofas del Himno Nacional Argentino.

En este punto, Juan Pablo Geretto ya nos ha hecho vivir todas las emociones posibles en menos de una hora y media, y nos encontramos conmovidos, entre manojos de recuerdos de compañeros y maestros de nuestra escuela primaria, habiendo habitado nuevamente por un rato el patio donde jugábamos hace tantos años y con el corazón en la mano jurando con gloria morir.

Como bonus track, mientra abandonamos la sala, un hermoso video con niños jugando y riendo nos despide sutilmente hasta la próxima vez que podamos volver a encontrarnos con este estallido de talento.


jueves, 2 de septiembre de 2010

Vecinos invasores

"El hombre de al lado"
de Mariano Cohn y Gastón Duprat
con Daniel Araoz, Rafael Spregelburd

Quienes hayan visto "El Artista", la ópera prima de ficción del dueto Cohn-Duprat con Pángaro y Laiseca como protagonistas, seguramente habrán pensado que sería dificil abordar este segundo film, tratando de mantener el excelente nivel creativo de su antecesora. Sin embargo, esta dupla creativa que ya se había presentado con un revolucionario formato televisivo, novedoso e irreverente como lo fue  "Televisión Abierta" fueron por más.

Porque no sólo mantuvieron este nivel sino que lo han superado ampliamente con "El hombre de al lado" su segundo opus de ficción (también habían filmado anteriormente a ambas el documental "Yo, presidente") que ya se había mostrado en el Festival Internacional de Mar del Plata a fines del año pasado, donde había conseguido varios premios, aunque lo más importante, la total adhesión de un público cómplice que la había disfrutado plenamente.

La punta de ovillo de la que los autores "tiran" para desenrollar toda la madeja, es una simple pelea entre vecinos. Y  Cohn-Duprat aprovechan la anécdota para contar muchísimo más de lo que simplemente aparece en un primer momento, cuando uno de los dos quiera construir una ventana que obviamente "molestará" al vecino invadido.


La privacidad invadida, la intormisión injustificada, la violencia que estos hechos ocultan, hacen que estos dos vecinos desplieguen en su enfrentamiento, dos personalidades opuestas y complejas.
Mientras que el nuevo vecino (brillante Daniel Araoz) hace gala de su simpleza y del exhacerbamiento de toda su extroversión como herramienta de comunicación, el otro es perfectamente, su opuesto complementario. Rafael Spregelburd tiene a cargo el rol del vecino invadido, que piensa más de lo que actúa, que está pendiente de la mirada del otro y del quedar bien aún cuando sabe que su vecino lo avasalla.

Araoz compone una criatura a su medida, arrolladora en cada escena, con un toque kisch que lo convierte en una caricatura exacta del vecino que cualquiera odiaría tener, un berreta perverso y exhibicionista que se contrapone con toda la intelectualización progre que destila la pareja burguesa que vive en la casa de al lado: que es, por supuesto, una completamente especial, con un estilo arquitectónico sutil y delicioso.

Justamente la locación donde Cohn y Duprat lograron desarrollar la historia es una casa única en América Latina que construyó el arquitecto Le Corbusier hacia fines de los ’40 en la ciudad de La Plata que es hoy un ícono dentro de la construcción moderna.

Ya de por si contradictorio en su decir y en su actuar, este nuevo vecino, Victor, tratará de simpatizar con la pareja pero despertará - sin quererlo? - un enfrentamiento que sacará lo peor de cada uno de ellos.

Absolutamente creativa tanto en la idea original como en el desarollo de los diálogos, nuevamente esa dupla de directores brilla por su singularidad en la construcción de una historia desde un punto de vista completamente nuevo, jamás abordado de esta forma por el cine nacional (ya en "El artista" mostraban una manera totalmente irreverente y divertida de autoreferenciarse en la burla por lo que todo el mundo entiende como arte).
Logran como gran adicional, que los dos protagonistas sean completamente excluyentes y logren dar vida a estos dos personajes, sin posibilidad de que pensemos que pueda haber otros actores tan exactos para jugar a este juego.

Disfrutable de principio a fin, con un humor inteligente y directo, tan representativo de nuestra idiosincracia, las dos personalidades contrapuestas nos hacen ver, en un momento o en otro, la dualidad con la que nos movemos, un poco como el Dr. Jeckyll y Mr. Hyde que todos llevamos dentro, donde en un momento somos uno de ellos y en cualquier otro momento podemos ser parte del otro.

La secuencia final, nos ofrece un plus, donde los guionistas nos demuestran que son capaces también de darnos una vuelta de tuerca sorprendente y sacar un as en la manga para que sigamos admirando su capacidad de contarnos historias y de atraparnos en distintos registros, en diferentes laberintos.

Y la creatividad puesta al servicio de una buena historia, de un relato ingenioso y plagado de humor, es un talento que el espectador agradece mucho tiempo después de terminada la proyección.