lunes, 16 de agosto de 2010

No tengo qué ponerme

"Amor, dolor y qué me pongo?"
de Delia & Nora Ephron
basada en un libro de Ilene Beckerman
con Cecilia Roth, Leonor Manso, Jorgelina Aruzzi, Ana Katz y Mercedes Scápola Morán
dirección Mercedes Morán
en el Teatro Tabarís

Replicando el estilo de "Monólogos de la Vagina" ya desde su puesta austera -con solamente cinco sillas, algunas láminas de vestidos y un gran cuadro enmarcando algunas prendas-, cinco actrices hablarán del tema de la ropa, sin duda uno de los favoritos dentro del universo femenino.


Basada en un libro de Ilene Beckerman, las hermanas Delia & Nora Ephron que tienen en su haber el mérito de ser las autoras, por ejemplo, de la gran comedia "Cuando Harry conoció a Sally" y que conocen al dedillo el gusto del público en general y del público femenino en particular como lo han demostrado con las comedias románticas "Sintonía de Amor" "Tienes un e-mail" o la reciente "Julie & Julia", recogen un puñado de historias relacionadas con los recuerdos y las vivencias que tienen estas cinco mujeres en torno a la ropa.

Ya sea en forma de monólogos o con pequeños diálogos / interacciones entre las actrices, el espectáculo se desarrolla dinámicamente pasando por diversos matices y por la más variada gama de tonos, lo que permite, fundamentalmente que las cinco actrices puedan jugar con diferentes facetas dentro de un mismo texto. Y que el público (mayoritariamente femenino) pueda disfrutar de destellos de drama y de comedia en el mismo espectáculo.

Leonor Manso es Ema, el personaje central -ater ego de la autora del libro-, encargada de abrir el espectáculo. Contará buena parte de su vida a través de dibujos que va mostrando al público, los cuales dibujó una tarde que quiso evocar momentos importantes de su vida. Quedará claro desde este personaje, que la ropa más querida, ha acompañado sistemáticamente cada uno de los momentos importantes de su vida.

Es quizás de las cinco protagonistas, a la que la autora le permite menos juego dado que todo su relato es desarrollado en un tono similar sin grandes posibilidades de lucimiento, mientras que por ejemplo las criaturas de Jorgelina Aruzzi le permiten explotar al máximo su veta de comediante y desplegar su enérgico histrionismo (la escena del probador es excelente) que es saludado con un cerrado aplauso de parte de la platea.

Mercedes Scápola Morán tiene momentos de frescura y esponateneidad en sus intervenciones (con una creación deliciosa de una cordobesa) y aunque en los primeros momentos Ana Katz parece no dar con el tono adecuado, mientras avanza el espectáculo va cobrando fuerza y logra entregar en sus intervenciones posteriores, momentos de gran lucimiento tanto en el drama como en la comedia (muy logrado el cuadro de su matrimonio gay).

Cecilia Roth impone una fuerte presencia en el escenario -sabe sin duda como inundar de sensualidad algunos de sus monólogos- y logra su mejor momento en un tramo dramático sobre los corpiños y el cáncer de mamas. No parece sentirse tan cómoda en las intervenciones que requieren un despliegue humorístico, confundiendo comicidad con un tono frívolo más cercano a alguna de las protagonistas de "Sex and the City".

Mercedes Morán en su faceta de directora, conduce al quinteto con solvencia, sacando lo mejor de cada una de ellas y combinando con gracia cinco estilos de actuación completamente diferentes.

"Amor, dolor y qué me pongo?"  nos permite pasear a lo largo de la obra por temas tan conocidos como los chispazos de rivalidad entre madres e hijas, el clásico e infaltable "no tengo qué ponerme", el fetichismo de los zapatos, la moda y las tendencias, el consumismo y el mercado, el color negro -todo un clásico-.
Por un poco más de un hora, nos hemos adentrado en el universo femenino sin que la obra haya tenido mayores pretenciones que esa: la de una mirada fresca, despojada, con un poco de todos los condimientos de una buena receta comercial -muy al estilo de comedia americana que nos ofrecen siempre las Ephron-.

Y si bien no sorprende con ningún destello de genialidad ni presente nada novedoso o arriesgado en cuanto a la puesta, el oficio de estas cinco actrices y la frescura del texto es lo que la platea, finalmente, agradece enormemente.

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