miércoles, 11 de agosto de 2010

Las cosas del querer

"Tatuaje"
Texto y puesta en escena: Alfredo Arias
con Sandra Guida, Alfredo Arias, Marcos Montes, Carlos Casella y Alejandra Radano
sólo por tres semanas en el Teatro Presidente Alvear


"Tatuaje" viene de ser estrenada en Paris hace algunas semanas y luego de una limitada temporada en Buenos Aires, Arias y su troupe volverán a Europa para seguir deleitando con este brillante espectáculo a otras ciudades europeas.

Cada espectáculo, cada puesta de Alfredo Arias deja expuesto el enorme talento que tiene como director y la impresionante creatividad que genera, al servicio de una puesta austera e increíblemente teatral.



En este caso, elige dos íconos que marcaron su vida como Eva Perón y Miguel de Molina, quienes -cada uno en su estilo- han tenido cierto sesgo de marginalidad y no han podido ser aceptados por ciertos sectores sociales de su época.
El cruce de Eva en la vida de Miguel de Molina es la excusa para poder enhebrar un inteligente musical en donde Arias puede hablar de la vida de los artistas, de la política, del ser nacional, de la identidad y de la fuerte carga sexual de cada uno de estos personajes, entre otros muchos temas.
Arias clona a Molina, para que coexistan en el relato tres Miguelitos Maravillas: uno más fuertemente narrador (que es el propio Arias, con un excepcional manejo del tempo de relato en un juego delicioso), uno con el que despliega su faceta de intérprete (Carlos Casella, integrante del grupo "El Descueve")  y un tercero, casi mezcla de los dos anteriores, un alter ego más jóven del Miguelito narrador, en el que fundamentalmente recae su faceta sentimental (Marcos Montes).
Este trío interpretativo es absolutamente impecable: cada uno en lo suyo, bajo la exacta batuta de Arias, logra un trabajo inmejorable.

Molina, expulsado de España por el franquismo, encerrado y apaleado en su país, busca refugio en Uruguay hasta que finalmente es Eva quien lo ayuda a radicarse definitivamente en Buenos Aires. Eva -aquí Eva del Sur - (Sandra Guida) tiene desde su vestuario y su actitud, una prestancia que se impone, un halo de hada, de un ser mágico.

Este pequeño gran encuentro da lugar a un musical hipnótico, fascinante, que con sólo tres sillas en el escenario, nos hace viajar a través del tiempo y nos desnuda las vivencias de Molina, las persecuciones en tiempo de dictaduras y de exilios y sus grandes amores. Completando la historia, aparece una rival de este coplero, Conchita Piquer, interpetada por Alejandra Radano (quien tiene a su cargo también el papel de Malena, una misteriosa mujer de la burguesía vernácula que se enamora de Miguel e intentará cautivar su amor, durante toda la obra).



La selección de temas musicales para contar esta historia es otra de las enormes sorpresas del espectáculo. No solamente están algunos de los temas propios de Miguel de Molina, sino que aparecen "Balada para mi muerte" y "Preludio para el Año 3001" de Astor Piazzolla, temas de Caetano Veloso, Eladia Blazquez, Silvio Rodriguez o María Elena Walsh (conmovedora Guida en los finales de Eva cantando "Como la cigarra"), con los que el espectáculo gana diversidad y despliegue.

Mientras que Radano no parece encontrar el tono acertado para sus criaturas, Guida arrasa cuando aparece en el escenario, ya sea con un tango o deslumbrarnos con "Diamonds are a girl's best friend" paseando entre todos los registros e imponiendo su excelente tono en el blues.

Exotico y fascinante, un auténtico Arias, 100% brillante e impecable: para no perdérselo.

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