jueves, 29 de julio de 2010

Más respeto que soy tu madre

"Hasta que la muerte nos separe"
de Rémi de Vos
dirigida por Paul Desveaux
con Mirta Busnelli,  Javier Lorenzo y Céline Bodis
en el Centro Cultural Konex - Sarmiento 3131



Un hijo completamente distanciado de su madre decide volver a verla y de esta manera emprender una  "vuelta al hogar" de tan sólo un poco más de un día. La ocasión en que elige volver, en la que en realidad siente el fuerte impulso para regresar, es la muerte de su abuela.
La acción comienza cuando madre e hijo vuelvan de la cremación, ella como "en trance" tras haber perdido a su madre, sin energías -casi devastada por el dolor- y él cargue en sus manos la urna de cenizas de su abuela.

Rápidamente, presentados estos personajes, el autor Rémi de Vos, comience a poner en marcha el complejo engranaje de los vínculos familiares: la madre con su catarata de reproches a flor de piel (el tiempo que no se han visto, el desinterés del hijo por su abuela y por ella misma), sufre, se victimiza, sobreactúa su sufirmiento con el fin de incomodarlo. El se violenta en las mismas dosis que se aquieta.
Es un juego del que el hijo, evidentemente, tuvo que tomar distancia físicamente porque aún hoy, pasado el tiempo, sigue atrapado.
Completa el triángulo un viejo amor que el protagonista dejó cuando se fue de la ciudad natal pero que ella jamás olvidó.

Un accidentado paso de comedia con la urna de cenizas da lugar a que el autor despunte veloces diálogos y situaciones que bordean el absurdo y el grotesco. Los protagonistas se juegan a darle vida a los personajes con todo el cuerpo, desde los amordazados gruñidos con las cosas que no saben cómo decirse, hasta las reacciones físicas más inesperadas: se aman, se gritan, esconden, mienten, se acercan y se repelen con intensamente.

Con tintes de humor negro y altas dosis de delirio, nadie mejor que Mirta Busnelli para encarar esa madre insoportablemente arrolladora, manipuladora emocional, que tironea todavía del cordón umbilical que su hijo dificilmente logra cortar.
Sus gestos, sus silencios, sus explosiones, sus sonidos guturales que hablan de la imposibilidad de transmitir sus sentimientos, su inquietante control, todos y cada unos de esos matices se potencian en la brillante entrega de Busnelli en poco más de una hora de duración de la obra.
A su lado, Javier Lorenzo despliega un increíble manejo del cuerpo que permite caricaturizar a ese hijo-marioneta, como también mostrar a un niño-hombre con toda su dualidad frente al amor de juventud que regresa vs. su madre.

Como dando una cuota de calma a tanto nervio y tanto Edipo pendiente de resolver, Céline Bodis se muestra tierna y acertada, con su femeneidad a flor de piel y en todo momento, con ese amor dispuesto a la entrega.

Sin embargo, el peso de la mirada de la madre aún hoy es importante para ese hijo que regresa para resolver y desenmarañar una madeja compleja y asfixiante.
De Vos riega de humor absurdo, de ironía y de matices, como si la risa pudiese acallar  la violencia encerrada en esos seres frágiles e incompletos.

Excelente elenco para una obra con una puesta de mecanismo de relojería, con diálogos precisos e impresionante timing, para lograr, sobre el final, que todo se haga poesía entre pétalos de rosa mezclados entre cenizas.

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