sábado, 31 de julio de 2010

Soñar no cuesta nada

"El Origen" ("Inception")
escrita y dirigida por Christopher Nolan
con Leonardo Di Caprio, Ellen Page, Joseph Gordon-Levitt, Marion Cotillard, Ken Watanabe, Cillian Murphy, Tom Berenger y Pete Postlewhite

“El origen es una idea que es como un virus, es altamente contagiosa. La pequeña semilla de una idea puede llegar a definir o destruir”.

"Tu mente es la escena del crimen"



Intentar resumir en algunas pocas líneas el complejísimo argumento de "El Origen" sería una tarea estéril y que no tiene sentido, cada uno tendrá que entregarse a la lógica que invita a seguir desde las primeras imágenes, este thriller con toques de ficción "futurista" y un guión elaborado con una precisión envidiable.

Sólo bastará maravillarse desde su trailer con estas imágenes de una calidad estética impecable que nos sumergen en este mundo onírico y paralelo en donde se desarrollará esta historia escrita por Christopher Nolan (guionista y director del film) quien más allá de ser recordado por sus últimas películas de la saga de Batman, ha sido el director de interesantísimos films como su opera prima "Following", su recordada "Memento" y de "El gran truco" el genial thriller con Hugh Hackman y Christian Bale (quizás su único tropiezo haya sido la remake de un thriller noruego "Insomnia" con Al Pacino y Robin Williams).

Nolan penetra en el universo de los sueños para zambullirnos en un vertiginoso relato que no da respiro y que en un momento llega a estar narrado en cuatro planos diferentes, que él enhebra con mano maestra y que logra mantener el interés sin soltarnos ni un minuto durante las casi dos horas y media de película.

Sin dudas tiene reminiscencias a otros films como "Matrix" "Blade Runner" o más tangencialmente con "Eterno Resplandor de una mente sin recuerdos". El poder de intrometerse en el mundo de sueños para resolver paralelamente situaciones del mundo real ha sido abordado por diversos autores y directores de cine, pero Nolan le imprime un sello personal que permite darle más de una lectura: en una primera capa hay un ritmo de película de acción y suspenso, pero por debajo de esa electricidad narrativa hay temas vinculares (padres e hijos, la figura de la madre, la muerte del padre, la herencia, la familia como núcleo basal) acompañados con un combo bien armado de tratado de psicología más "ciencias" alternativas.
El perdón, la redención, la culpa, el sueño, la interpretación, la idea positiva como razón del cambio en cada uno, la semilla de una idea como inicio de una realidad, son algunos de los temas que Nolan esconde magistralmente detrás de una película de altísimo presupuesto  que cuenta con un despliegue técnico y visual increiblemente seductor.

El elenco es de primera línea y Leonardo Di Caprio una vez más (como lo hizo hace poco de la mano de Martin Scorsese en "La isla siniestra") demuestra que no solamente tiene carisma  y taquilla sino un enorme talento para ponerse en sus hombros films complejos con personajes magnéticos y torturados. Lo acompaña un elenco sin fisuras como Marion Cotillard (ganadora del Oscar por "La vie en rose"), Ellen Page (la jóven de "Juno"), Joseph Gordon Levitt (en un papel diferente al de "500 días con ella" y al de la serie "3rd. Rock from the Sun") y los veteranos Tom Berenguer y Pete Postlewhite.

"El Origen" logra concatenarse con la filmografía completa de Nolan: la memoria como un juego entre el pasado y el presente -y como forma de llegar a la verdad de un hecho que ha sucedido- como lo abordaba en "Memento", la posibilidad de invadir los sueños y verse en otras vidas como se mimetizaba el protagonista de "Following" con las vidas ajenas y la narración en varios planos que abordaba en "El gran truco" creando diferentes mundos de ficción, paralelos, virtuales, que se conjugan y conectan con el mundo real, cada una con su energía, su color y su potencia (en un momento convive un nivel de relato que se vincula con el agua, otro con la nieve, otro con el aire -cuerpos que "levitan"-, hasta llegar a último nivel de una estética más apocalíptica y desoladora).

Y una vez que el vértigo de la historia nos haya envuelto en todas sus capas, Nolan nos regala uno de los finales más movilizadores y perfectos que haya dado la cinematografía del mainstream hollywoodense de estos últimos tiempos. Impresionante.

jueves, 29 de julio de 2010

Más respeto que soy tu madre

"Hasta que la muerte nos separe"
de Rémi de Vos
dirigida por Paul Desveaux
con Mirta Busnelli,  Javier Lorenzo y Céline Bodis
en el Centro Cultural Konex - Sarmiento 3131



Un hijo completamente distanciado de su madre decide volver a verla y de esta manera emprender una  "vuelta al hogar" de tan sólo un poco más de un día. La ocasión en que elige volver, en la que en realidad siente el fuerte impulso para regresar, es la muerte de su abuela.
La acción comienza cuando madre e hijo vuelvan de la cremación, ella como "en trance" tras haber perdido a su madre, sin energías -casi devastada por el dolor- y él cargue en sus manos la urna de cenizas de su abuela.

Rápidamente, presentados estos personajes, el autor Rémi de Vos, comience a poner en marcha el complejo engranaje de los vínculos familiares: la madre con su catarata de reproches a flor de piel (el tiempo que no se han visto, el desinterés del hijo por su abuela y por ella misma), sufre, se victimiza, sobreactúa su sufirmiento con el fin de incomodarlo. El se violenta en las mismas dosis que se aquieta.
Es un juego del que el hijo, evidentemente, tuvo que tomar distancia físicamente porque aún hoy, pasado el tiempo, sigue atrapado.
Completa el triángulo un viejo amor que el protagonista dejó cuando se fue de la ciudad natal pero que ella jamás olvidó.

Un accidentado paso de comedia con la urna de cenizas da lugar a que el autor despunte veloces diálogos y situaciones que bordean el absurdo y el grotesco. Los protagonistas se juegan a darle vida a los personajes con todo el cuerpo, desde los amordazados gruñidos con las cosas que no saben cómo decirse, hasta las reacciones físicas más inesperadas: se aman, se gritan, esconden, mienten, se acercan y se repelen con intensamente.

Con tintes de humor negro y altas dosis de delirio, nadie mejor que Mirta Busnelli para encarar esa madre insoportablemente arrolladora, manipuladora emocional, que tironea todavía del cordón umbilical que su hijo dificilmente logra cortar.
Sus gestos, sus silencios, sus explosiones, sus sonidos guturales que hablan de la imposibilidad de transmitir sus sentimientos, su inquietante control, todos y cada unos de esos matices se potencian en la brillante entrega de Busnelli en poco más de una hora de duración de la obra.
A su lado, Javier Lorenzo despliega un increíble manejo del cuerpo que permite caricaturizar a ese hijo-marioneta, como también mostrar a un niño-hombre con toda su dualidad frente al amor de juventud que regresa vs. su madre.

Como dando una cuota de calma a tanto nervio y tanto Edipo pendiente de resolver, Céline Bodis se muestra tierna y acertada, con su femeneidad a flor de piel y en todo momento, con ese amor dispuesto a la entrega.

Sin embargo, el peso de la mirada de la madre aún hoy es importante para ese hijo que regresa para resolver y desenmarañar una madeja compleja y asfixiante.
De Vos riega de humor absurdo, de ironía y de matices, como si la risa pudiese acallar  la violencia encerrada en esos seres frágiles e incompletos.

Excelente elenco para una obra con una puesta de mecanismo de relojería, con diálogos precisos e impresionante timing, para lograr, sobre el final, que todo se haga poesía entre pétalos de rosa mezclados entre cenizas.

jueves, 22 de julio de 2010

Cuento de amor, locura y de muerte

"Partir"
de Catherine Corsini
con Kristin Scott Thomas, Sergi López e Yvan Attal

Ya desde la primer escena, que luego queda congelada para que en un intenso y extenso flash-back nos puedan contar cómo llegaron los protagonistas hasta allí, "Partir" se construye desde lo más clásico del drama pasional.
Una historia muchas veces contada, por el cine, por el teatro, por la literatura, una historia de infidelidad, de triángulo amoroso que tiene todos los condimentos de un melodrama esquemático y que por ende, no deparará mayores sorpresas.

Pero sobreponiéndose a todo esto, el típico terceto pasional que nos presenta  la directora Catherine Corsini (que tiene varias películas filmadas, pero es ésta la primera que se conoce en Argentina), es resuelto eficazmente, contando la historia sin ningún tipo de rodeos y precipitándonos sobre los hechos de forma absolutamente convincente.

Ella es una típica mujer de clase alta, inmensa en la aparente seguridad que le brinda su rutinario matrimonio, su lujoso pasar  y su familia bien constituida. Su marido está ocupado en su trabajo, en sus negocios, vive como en otra sintonía. Y el aburrimiento y la falta de interés se percibe en el ambiente.
Cuando aparezca en su casa Iván, el obrero que venga a efectuar unas reformas, la atracción será mutua e inmediata. Ella estará dispuesta a dejarse llevar por lo que siente por él, una persona completamente diferente y ajena a su mundo pero que sin embargo mueve en ella una versión desconocida. Quizás sea esa notable diferencia la que los empuje a vivir una pasión incontrolable. 



Desde Flaubert con su "Madame Bovary" hemos tenido incontables retratos de mujeres hartas de una seguridad matrimonial aparente, encerradas en una jaula de cristal que no las hace felices. Como ya fue dicho, en "Partir" no hay nada nuevo en la historia, pero Kristin Scott Thomas logra darle una fuerza y una convicción a su personaje que nos hace sentir necesaria esta nueva mirada a la típica historia de infidelidad condimentada por un amor entre diferentes clases sociales.
Después de su notable trabajo en "Hace mucho tiempo que te amo", demuestra nuevamente que es una actriz de un talento singular, que logra transmitir en una mirada, en un gesto, una catarata de sentimientos.
La acompaña, como el obrero que revoluciona su vida, Sergi López (conocido por nosotros por sus trabajos en "El laberinto del Fauno", la genial comedia "El cielo abierto", la reciente "Mapa de los sonidos de Tokio" y el uno de los estrenos de este año de Ozon: "Ricky"). Juntos son dinamita: logran transmitir una química que hace que esta historia sea absolutamente creíble y logre captar la atención en todo momento.

Como el marido engañado, completa el excelente terceto Yvan Attal, el director de un segmento de "New York, I love you" y "Mi mujer es una actriz", aquí en su faceta de actor.

Si bien Corsini mueve los personajes por todos los lugares comunes posibles en el género y  les dé una dimensión demasiado aferrada al cliché, vale la pena asomarse a este drama pasional por las excelentes actuaciones que logran Scott Thomas y Lopez y por la seguridad con la que la directora logra llevar el melodrama a buen puerto sin que en ningún momento -por más esquemática que pueda ser la historia- dejemos de querer saber qué les sucederá a los personajes.

sábado, 17 de julio de 2010

Renais a las finas hierbas

"Las hierbas salvajes" ("Les herbes folles")
de Alain Resnais
con Sabine Azéma, André Dussollier, Anne Consigny, Mathieu Amalric y Emmanuel Devos

En un reportaje al cineasta Alain Resnais, celebrado director de "Hiroshima mon Amour" y las más recientes "Conozco la canción" o "Corazones", comentó que la idea que lo movió a adaptar para la pantalla la novela "L'incident" de Gailly es "el sentido de la síncopa, el deseo de hacer variaciones sobre una situación como un músico de jazz le busca nuevos ángulos a un mismo tema". Y con este puntapié inicial, Resnais juega con estas posibilidades de variación de una historia sencilla durante los frescos 105 minutos del film.

Sobre una anécdota simple, logra abrir un abanico de posibilidades, de eventualidades, de encuentros y desencuentros que van haciendo girar la trama en distintas direcciones -y a veces sobre sí misma- sin poder encasillar a su último opus, "Las hierbas salvajes", en ningún genero en particular.

Marguerite va a comprarse zapatos, un placer que ella se habilita como un juego, probándose varios pares en su local preferido con su vendedora preferida. Al salir del negocio, esa tarde cualquiera, un jóven en patines pasa a toda velocidad y le arrebata la cartera, dejándola sin un centavo.
Por otro lado, George cuando va a subir a su auto, en el estacionamiento y junto a la rueda, encuentra la billetera de Marguerite y comienza a tejer las diferentes fantasías posibles para abordar a esta mujer que sólo conoce por el nombre y por las fotos de sus documentos... y devolverle sus pertenencias.

Rozando el thriller con un ritmo Hitchcockiano, el policial, saltando a la comedia y al romance más clásico (a quien el director rinde un homenaje con una radiante Grace Kelly en el afiche y las fotos de  "Los puentes de Toko Ri") se divierte mutando de género en género, desorientando al espectador de forma tal que la película sorprenda a cada paso por su falta de previsibilidad y por la irracionalidad en las reacciones de sus personajes.

¿Porqué George se ha obsesionado tanto con esa desconocida hasta el punto de descuidar a su pareja?
¿Y su pareja, porqué acepta silenciosamente esta nueva relación que George pretende construir?
¿Qué le despiertan a Marguerite las llamadas de ese extraño que encontró en algún momento su billetera pero con el que no tiene porqué seguir hablando?


Resnais nos deja libre el campo para que nosotros como espectadores tratemos de darle respuestas a cada una de esas preguntas que deliberadamente nos deja sin responder. Y así los personajes se construyen tan irracionales como intrigantes.
Y fundamentalmente, para este juego cinematográfico que lo consolida con sus casi noventa años en uno de los directores más prolíficos e interesantes del cine francés actual, Resnais cuenta con el trabajo de André Dussollier (George) y Sabine Azéma (Marguerite) cuyo disfrute se transmite fuera de la pantalla (quienes ya habían probado su excelente química como los padres de joven que no quiere irse de su casa en "Tanguy ").
Azéma está radiante con sus pelos rojos electrizados que marcan el nervio desde la primer aparición y Dussolier se regodea con ese personaje de un hombre de oscuro pasado que esconde más de lo que muestra y que a la hora de poner en juegos sus sentimientos, se pone a dudar como un niño.
Mathieu Amalric y Emmanuelle Devos, dos super estrellas del cine francés actual, participan con dos roles secundarios completamente deliciosos que marcan algunos de los pasos de comedia que nos regala Resnais amenizando la trama.

Sin duda el esplendor visual, el color de las imágenes y el ritmo de la narración confirman que Resnais todavía tiene mucho para regalar.