viernes, 28 de mayo de 2010

Rapiñando

"Carancho"
de Pablo Trapero
con Ricardo Darín, Martin Gusmán, Carlos Weber y elenco




No sorprende para nada que "Carancho" sintonice con el cine que Pablo Trapero quiere filmar. Mezcla de denuncia, de testimonial, de realidad social, de pintura típicamente argentina: un rasgo que comenzó a trazar en "Nacido y Criado" y que refuerza con "Leonera" y subraya con este nuevo estreno.


Habrá quienes encuentren en "Carancho" una historia fuerte, con una narración fluida, excelentemente contada. Habrá quienes piensen que tiene algunos lugares comunes, algunas concesiones y tramos previsibiles.
Pero seguramente, nadie pueda permanecer indiferente.

Ricardo Darín es Sosa, un abogado que hace un tiempo perdió su matrícula y ahora forma parte de una red que se ocupa de vincularse con víctimas de accidentes automovilísticos para lograr estafar tanto a las propias víctimas como a las aseguradoras.
Mientras Sosa hace su "trabajo", se cruza con Luján (Martina Gusmán), médica de un hospital del conurbano, en donde la cámara se mete de lleno a mostrarnos la realidad de estos lugares, donde entrada la noche, se convierten en tierra de nadie. Lugar propicio para que aparezcan los "caranchos" a hacer sus negocios, avalados por todo un sistema puesto a su disposición.

Sosa y Luján se buscan, se atraen e inevitablemente se encuentran. Dos seres necesitados de segundas oportunidades, intentando transitar juntos una especie de camino de redención. Coquetean, sin embargo, y permanentemente con el peligro, con lo prohibido, con atravesar los límites.
Y Trapero gana fuerza cuando narra en forma clara, directa y magnética esta historia de amor, mientras cada uno de los personajes visitan sus infiernos personales.

Básicamente está narrada con total honestidad y con una impiadosa dureza, que nos sumerge de lleno e inmediatamente en el universo de esta particular maffia suburbana, con reglas pero abolutamente carente de códigos. Logra momentos en que el agobio que transmiten los personajes se hace intolerable y trasunta la pantalla.

La cámara es un ojo implacable, no omite detalles, nos cuenta absolutamente todo, nos interna en cada uno de los personajes y en sus acciones, en su intimidad, lo que hace que la historia sea interesante por más que cuente con algunos guiños, algunas escenas ya vistas en otras películas.

Pablo Trapero cuenta con la posibilidad de mostrarnos una escena de sexo apasionado con la misma fuerza que un romántico primer encuentro en un típico café de estación de servicio. Con esa misma ductilidad nos arrastra a los aspectos más miserable de los personajes y las facetas más sórdidas de la historia.


Un elogiable trabajo de dirección que está acompañado por dos protagonistas magníficos como Ricardo Darín y Martin Gusmán componiendo dos criaturas sumamente complejas. Logran, sin embargo, sintetizar en una mirada, en un gesto, en una linea de diálogo corta, todo un universo de sensaciones.
Para mirar al filo de la butaca.

martes, 18 de mayo de 2010

Cinco años de atrás para adelante.... y viceversa

"Los ultimos cinco años"
de Jason Robert Brown
Dirigida por Juan Alvarez Prado
con Germán Tripel y Melania Lenoir 
en Ciudad Cultural Konex

"Los últimos cinco años" nos cuenta la historia de una pareja cuya duración ha sido justamente de cinco años: se conocen, se enamoran, se casan y luego, por diferencias y situaciones que nos irán narrando … se separan. Él es Jamie Wellerstein ( Germán Tripel), un escritor jovencísimo, apasionado con su profesión, quien tiene muchos sueños por cumplir y va evolucionando rápidamente en su carrera.
Ella es Cathy Hyatt (Melania Lenoir), aspirante a actriz, de casting en casting, tratando de dar con algún papel para comenzar su carrera, también en lucha por concretar sus proyectos, pero sin correr la misma suerte que Jamie. Mientras él va logrando afianzarse en un mercado altamente competitivo de la mano de su agente, ella tiene que lidiar permanentemente con la frustración de no conseguir un papel que pueda hacer arrancar su carrera.
Y allí comienza la fractura, quizás ella tenga que comenzar a cambiar algunos de sus proyectos y viajar a otra ciudad para poder hacer un reemplazo para dejar de vivir a la sombra sombra de los triunfos de Jamie.


No es una comedia musical con treinta bailarines, cuadros ostentosos ni coreografías sincronizadas. Es un musical estilo off Broadway, que nos cuenta mediante canciones esta historia de amor -desde los ojos de cada uno de sus  protagonistas-, acompañados de una orquesta en vivo.

He allí entonces las mayores fortalezas pero también algunas debilidades de este musical. Más cercano a las puestas de "Te quiero, sos perfecto, cambiá" o una historia de a dos contada con canciones como la de Nacha Guevara y Manuel Bandera en "No te prometo amor eterno", la propuesta de "Los ultimos cinco años" de destaca principalmente porque su historia está contada de una manera muy original.

Mientras el personaje masculino va contando desde el enamoramiento hasta la ruptura de la pareja, ella comienza a contar la historia desde que se separan hacia atrás, es decir, va en el sentido opuesto, cruzándose a mitad de la historia que es el momento del casamiento.
Es una idea novedosa, la de ver a los personajes fragmentados, hablando de la misma historia pero mientras él está muy enamorado, ella está deconstruyendo la caída de la pareja. Luego ella va creciendo en el espectáculo al verse enamorada de este muchacho que está conociendo mientras él ya está planteando el irreversible final.

Si bien es un planteo ingenioso y una propuesta creativa, es lo mismo que resiente el espectáculo, porque se siente como una falta de conexión en los cuadros musicales entre los personajes.
Germán Tripel y Melania Lenoir explotan y aprovechan los personajes al máximo (ella mucho más durante la segunda mitad, él tiene un brillo propio desde la primer canción), seguros en la dura tarea de conducir toda la historia poniéndoles el cuerpo sólo ellos dos. Logran un trabajo de matices y de interpretación sumamente interesante con canciones en distintos ritmos que les permiten lucirse en diferentes registros.

Pero pasado el entusiasmo inicial de ver la historia contada en tiempos enfrentados, cuesta un poco seguir el ritmo porque algunas canciones se encuentran demasiado forzadas en su traducción al castellano y porque al no existir más que un dúo en la mitad de la historia, estas canciones ofician como monólogos separados donde se confiesan cada uno de los personajes sin terminar de logran una cohesión entre los personajes.

De todos modos, a pesar de los reparos señalados, "Los últimos cinco años" es un musical diferente, interesante en su propuesta y en la puesta de Juan Alvarez Prado, con un muy buen nivel en los rubros técnicos y la total entrega de Tripel y Lenoir en sus criaturas. Y aunque buenos condimientos, no hagan un musical perfecto, vale la pena asomarse al Konex para paladear una propuesta creativa y distinta.

miércoles, 5 de mayo de 2010

¿Qué querés ser cuando seas grande? Diletante

"Diletante"
Documental de Kris Niklison
Mejor Largometraje Argentino
23° Festival Internacional de cine de Mar del Plata (2008)


"Diletante" es la Opera Prima de la directora Kris Niklison quien es conocida principalmente por su trabajo como coreógrafa y puestista en Europa y en nuestro país. En su debut en el cine, plantea este documental desde una premisa tan simple como encantadora: la mera observación de la vida de su madre, Bela Jordán, de una envidiable vitalidad a sus jóvenes 80 años, quien vive sola en una estancia familiar a orillas del Río Paraná.



Indefinible personaje, extraña mezcla de viuda aristocrática-terrateniente y filósofa bohemia, dedica su tiempo a sus placeres cotidianos: leyendo un libro, armando un rompecabezas de 2000 piezas o yendo con su tractor a hacer las compras al pueblo, navegando en internet o jugando en su computadora al solitario.

Mientras tanto, la cámara silenciosamente la acompaña, la escucha y ella se brinda enteramente al gozo del diálogo/monólogo, desgranando diversos conceptos de su vida, de su filosofía y su manera de ver las cosas, de su pensamiento extremadamente lúcido/lúdico y un sentido del humor francamente envidiable.

Se enorgullece, entre otras cosas,  de no haber entregado nunca su tiempo a la sociedad de consumo y enarbola las banderas de una vejez como “la época más linda de su vida”, una etrapa de pleno disfrute, de gozo, de plenitud en todo sentido. De libertad. 

Y no solamente la iremos conociendo a través de sus pensamientos, sino que  la cámara se va a ir deteniendo en esos pequeños detalles y  objetos que forman parte indisoluble del universo de Bela.
Imágenes que arman el propio rompecabezas de este querible personaje -como un juego de espejos: mientras ella arma los otros rompecabezas como divertimento-: sus anteojos, una lupa, sus largavistas, la radio. También integran este universo tan particular, objetos que uno no pensaría de uso común para una persona de su edad viviendo en el campo: mensajes de texto por celular, su notebook, el dvd, su tractor que maneja displiscentemente y hasta una sierra eléctrica.

La vitalidad con la que se expresa es deliciosa y a los pocos minutos nos parecerá conocer a Bela de toda la vida y con ganas de saber más de su quehaceres cotidianos.
Sus acompañantes de ruta en este momento son su mucama Cata (a la que no vemos pero si escuchamos en los diálogos con Bela) y el peón de su estancia, un hombre aislado que a diferencia de la mucama, la cámara lo descubre pero desconocemos su voz. Bela, irónicamente, lo describe más como un objeto a quien estudia pero no logra comprender (y si, evidentemente es más fácil operar con computadoras y objetos electrónicos que tratar de entender al ser humano mismo!).

Cada pensamiento que comparte con la cámara es de una lucidez tal, de una singular vitalidad que construyen una invitación a repensar este tramo de la vida. Muchas veces dicho, pero nunca mejor ejemplificado que aquí en "Diletante": la juventud no es más que una simple cuestión de actitud.

¿ Y qué querés ser cuando sea grande?: Diletante. Igual que Bela.