jueves, 29 de abril de 2010

Un niño con alas ... mucho más que para volar

"Ricky"
de François Ozon
con Sergi Lopez y  Alexandra Lamy

Evidentemente uno de los rasgos más interesantes de François Ozon como realizador, es su ductilidad para poder pasar de una película a otra atravesando géneros con total fluidez. Recorrió desde "Gotas que caen sobre rocas calientes", el thriller psicológico "La Piscina" y la inquietante "Sobre la Arena", un homenaje al policial y a la canción francesa con el musical "8 mujeres" junto a un elenco que incluía a Catherine Deneuve, Isabelle Huppert, Emmanuelle Bèart y Fanny Ardant. Contó una mirada desolada sobre la pareja en "Vida en Pareja" con Valeria Bruni Tedeschi  y el excelente drama "Tiempo de Vivir" con Jeanne Moreau.
Ahora, habiendo recorrido tantos caminos, en "Ricky" mezcla muchos de los anteriores y se anima a abordar nuevas experiencias, rozando el género fantástico.
Y es sencillamente lo que más se disfruta del film.

Presentándose en principio como una fábula, como si fuese un cuento de hadas, conocemos a Katie, que trabaja en una fábrica de productos químicos y conoce allí a un español del que se enamora y finalmente inician una convivencia.
Pronto ella queda embarazada y aparecerá Ricky en la vida de todos ellos (los dos protagonistas, más la hija de 7 años de Katie de su primer pareja). Como todo bebé, modificará inicialmente la organización familiar pero luego será un hecho particular el que al poco tiempo haga temblar a la familia: a Ricky comienzan a crecerle alas.

Esto hace que un bebé hermoso comience a convertirse en una rareza, un "freak" que pretenda ser acosado por el periodismo en general. En ese momento es, quizás, cuando la historia tenga algunas derivaciones menos interesantes pero rápidamente retoma el cauce con el que el director venía trabajando el resto de la propuesta.
Estas alas que lo hacen tan particular, son el vehículo para que Ozon pueda hablar de los diferentes, de la intolerancia, del sistema de salud actual, de la aceptación, de la maternidad, de la pareja..... son tantos temas que parece increíble que este director francés haya podido dar cabida a casi todos ellos en un mismo film, que salvo algunas mínimos señalamientos en el guión, logra trabajarlos a todos con dinamismo y  sin perder el sentido de la historia en ningún momento.


No es casual que además Ozon en Sergi López encuentre también la posibilidad de insertar aspectos sociales y sobre un tema tan candente en Francia como los problemas de inmigración.
La protagonista,  Alexandra Lamy, es perfecta para el papel y  logra transmitir todos los estados por los que pasa Katie: desde el entusiasmo inicial de volver a recomponer su vida sentimental y formar una nueva familiar, hasta sus cambios por la nueva maternidad y sobre todo sus altibajos al recibir a un bebé tan particular. Su pareja con López logra convicción en todos los momentos y además los momentos que han logrado con el bebé, Arthur Peyret, son de una increíble belleza.

Como si todo esto fuese poco, sobre el  final, vuelve a girarse una vez más la trama y quedamos sorprendidos y con una posibilidad interesante de resignificar todo lo aquello que hemos visto.
Nuevamente Ozon, nos deja con la certeza que estamos en presencia de un realizador en búsqueda de nuevos lenguajes, de otros horizontes. Una sensación placentera e inquietante.

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