viernes, 30 de abril de 2010

Un viaje interior a las tradiciones: "La Pequeña Jerusalem"

"La Pequeña Jerusalem" ("La petite Jerusalem")
de Karin Albou
con Fanny Valette, Elsa Zylberstein, Bruno Todeschini y Sonia Tahar

Por esas cosas azarosas que tiene la distribución en Argentina, este primer film de Albou llega a nuestro país posteriormente a "La canción de las novias" que es su segundo film y ya fue estrenado unos meses atrás.

Un barrio de los suburbios de Paris, Sarcalles, habitado en su mayoría por judíos, llamado justamente por eso "La Pequeña Jerusalem" es el marco donde la directora Karin Albou nos cuenta la historia de dos hermanas de una tradicional familia inmigrante.
Una de ellas, Matilde (Elsa Zylberstein) está casada con un ortodoxo y son fieles seguidores de la religión mientras que Laura (Fanny Valette) es estudiante de filosofía, también estudia y se interesa por su religión -aunque de un modo más cuestionador-.
Trabaja por la noche en una escuela, donde conocerá a Djamel -su compañero de trabajo que vive ilegalmente en Francia- y con el que se despertará una pasión "prohibida".

Mientras que su hermana se encuentra aferrada a la religión y su madre viuda se conecta más con el mundo de las supersticiones (con tradiciones más arraigadas con sus origenes africanos -son imnigrantes tunecinos-), Laura trata de encontrar un camino propio tendiente a una  libertad que permita despojarse completamente de estas dos fuertes tendencias.
Es por eso que en sus clases de filosofía, y siendo admiradora de la obra de Kant, tratará de buscar su propia ley a la que seguir, mientras que esa atracción que siente por Djamel la hace replantearse la necesidad o no de la existencia de reglas.

Dos hermanas representando dos mundos casi antagónicos, mundos que se distancian, que se diferencian, que se repelen casi con la misma fuerza que buscan atraerse, permiten que el guión de Albou pueda penetrar en la cotidianeidad de ellos mostrando esas diferencias, esas distancias cohabitando bajo un mismo techo.

Para esto, cuenta con la invalorable "ayuda" de dos actrices notables: Fanny Valette como Laura tiene un rostro particularmente expresivo y una belleza singular, pero sobre todo Elsa Zlyberstein como Matilde (a quien vimos recientemente en "Hace mucho tiempo que te quiero" como hermana de Kristin Scott Thomas) toma en sus manos el papel de la hermana aferrada a la religión, endurecida por los preceptos religiosos, que quiere recuperar el amor y la pasión por su marido y gozar libremente de su sexualidad; y logra los mejores momentos del film. Un trabajo excelente.

Quizás pueda parecer algo serena y demorada en detallar excesivamente algunos rituales religiosos y tradiciones familiares, pero en general la trama discurre en forma interesante, describiendo a esta familia dentro de la Pequeña Jerusalem e introduciéndonos en su mundo, sus construmbres, sus ideas, a veces tan cercanas y a veces tan distantes a las nuestras.

jueves, 29 de abril de 2010

Un niño con alas ... mucho más que para volar

"Ricky"
de François Ozon
con Sergi Lopez y  Alexandra Lamy

Evidentemente uno de los rasgos más interesantes de François Ozon como realizador, es su ductilidad para poder pasar de una película a otra atravesando géneros con total fluidez. Recorrió desde "Gotas que caen sobre rocas calientes", el thriller psicológico "La Piscina" y la inquietante "Sobre la Arena", un homenaje al policial y a la canción francesa con el musical "8 mujeres" junto a un elenco que incluía a Catherine Deneuve, Isabelle Huppert, Emmanuelle Bèart y Fanny Ardant. Contó una mirada desolada sobre la pareja en "Vida en Pareja" con Valeria Bruni Tedeschi  y el excelente drama "Tiempo de Vivir" con Jeanne Moreau.
Ahora, habiendo recorrido tantos caminos, en "Ricky" mezcla muchos de los anteriores y se anima a abordar nuevas experiencias, rozando el género fantástico.
Y es sencillamente lo que más se disfruta del film.

Presentándose en principio como una fábula, como si fuese un cuento de hadas, conocemos a Katie, que trabaja en una fábrica de productos químicos y conoce allí a un español del que se enamora y finalmente inician una convivencia.
Pronto ella queda embarazada y aparecerá Ricky en la vida de todos ellos (los dos protagonistas, más la hija de 7 años de Katie de su primer pareja). Como todo bebé, modificará inicialmente la organización familiar pero luego será un hecho particular el que al poco tiempo haga temblar a la familia: a Ricky comienzan a crecerle alas.

Esto hace que un bebé hermoso comience a convertirse en una rareza, un "freak" que pretenda ser acosado por el periodismo en general. En ese momento es, quizás, cuando la historia tenga algunas derivaciones menos interesantes pero rápidamente retoma el cauce con el que el director venía trabajando el resto de la propuesta.
Estas alas que lo hacen tan particular, son el vehículo para que Ozon pueda hablar de los diferentes, de la intolerancia, del sistema de salud actual, de la aceptación, de la maternidad, de la pareja..... son tantos temas que parece increíble que este director francés haya podido dar cabida a casi todos ellos en un mismo film, que salvo algunas mínimos señalamientos en el guión, logra trabajarlos a todos con dinamismo y  sin perder el sentido de la historia en ningún momento.


No es casual que además Ozon en Sergi López encuentre también la posibilidad de insertar aspectos sociales y sobre un tema tan candente en Francia como los problemas de inmigración.
La protagonista,  Alexandra Lamy, es perfecta para el papel y  logra transmitir todos los estados por los que pasa Katie: desde el entusiasmo inicial de volver a recomponer su vida sentimental y formar una nueva familiar, hasta sus cambios por la nueva maternidad y sobre todo sus altibajos al recibir a un bebé tan particular. Su pareja con López logra convicción en todos los momentos y además los momentos que han logrado con el bebé, Arthur Peyret, son de una increíble belleza.

Como si todo esto fuese poco, sobre el  final, vuelve a girarse una vez más la trama y quedamos sorprendidos y con una posibilidad interesante de resignificar todo lo aquello que hemos visto.
Nuevamente Ozon, nos deja con la certeza que estamos en presencia de un realizador en búsqueda de nuevos lenguajes, de otros horizontes. Una sensación placentera e inquietante.

martes, 27 de abril de 2010

Para jugar al juego, que mejor juega y que más le gusta....

"Rompecabezas"
Opera Prima de Natalia Smirnoff
con María Onetto, Gabriel Goity, Arturo Goetz y Henny Trailes

Ya desde su título, "Rompecabezas", la Opera Prima de Natalia Smirnoff deja abierta la puerta para un juego de asociaciones y recontrucciones lógicas y emocionales: es la historia de María del Cármen, una mujer que durante 20 años o más se ha dedicado a su familia -su marido y sus hijos- y que descubre, casi azarosamente, una pulsión, una pasión, un deseo al que decide escuchar y actuar en consecuencia.

Un simple regalo de cumpleaños de una tía, será el disparador para que descubra en ese armado, en ese montaje, en esa búsqueda de la pieza correcta, la reconstrucción de un mundo interno propio. Descubre su "don":  una forma y un estilo de hacerlo únicos -tiene una rapidez y una singularidad en el armado que asombra incluso a muchos expertos-, despliega su autodidacta y se anima a arriesgarse a más.

En cada rompecabezas se redescubre, abandona momentáneamente su faceta conocida, la de "ama de casa-esposa-madre" para dejarse envolver por un juego que la desestructura, que le presenta a ella misma como una desconocida, que le hace poner en  juego su pasión y principalmente, que le abre puertas a otras zonas de sí misma, completamente desconocidas. Nuevas facetas, nuevas versiones para una misma María del Cármen.

María Onetto es la actriz ideal para dotar de vida a este personaje en cada una de sus miradas, en sus silencios, en sus gestos. Crece a medida que avanza la trama, a medida que se deja llevar por su deseo, a medida que deja libre su espíritu de juego... y se alía junto con las fichas de cada rompecabezas -exquisitamente filmadas-, transformándose en las protagonistas excluyentes del relato.

Paralelamente, ve un anuncio en la tienda de rompecabezas en donde alguien busca a un compañero de juego para una competencia de rompecabezas. Es ahí donde aparece su partenaire de juego (Arturo Goetz, otra actuación brillante), y con él, un nuevo descubrimiento, otra nueva capa, un nuevo velo que María del Cármen se anima a descorrer ... hasta soñar con una competencia internacional de rompecabezas.


Una fábula de ruptura de la rutina, de encontrar una nueva versión oxigenada de una misma vida, de un fuerte despertar interior, que encuentra en la dirección de Natalia Smirnoff un timón que la lleva a puerto seguro. Una deliciosa historia con excelentes actuaciones, nutrida con diálogos y situaciones con mucho sentido del humor, con mucha inteligencia pero por sobre todo, trabajadas con la sencillez casi imperceptible con la que cada uno atraviesa estas transformaciones renovadoras.

miércoles, 21 de abril de 2010

Hay que romper la rutina

"Una noche fuera de serie" ("Date Night")
de Shawn Levy
con Steve Carell, Tina Fey, Ray Liotta y Mark Wahlberg

Si una película se evalúa en función de lo que uno esperaba cuando eligió verla, no caben dudas que "Una noche fuera de serie" es de esas comedias rendidoras que brindan con creces lo que prometían desde un principio.

Hecha esta aclaración -dado que sencillamente no es una película que vaya a ser recordada como una genialidad ni mucho menos-, el guión de Josh Klausner (tiene entre otros en sus manos "Shrek 3") puede tener algunos pero cuenta con una catarata de situaciones hilarantes, muy bien entramadas y que logran su cometido básicamente gracias a dos grandes de la comedia actual americana como Tina Fey (con una importantísima carrera televisiva en "Saturday Night Live" y "30 Rock") y Steve Carell ("Virgen a los 40" "Super Agente 86" y en televisión "The Office").

Ellos encarnan a los Fosters, una pareja con hijos que busca escaparse de la "modorra" de la vida conyugal (máxime que una de sus parejas amigas se acaba de divorciar, a pesar de que eran "excelentes compañeros de cuarto"). Deciden entonces romper la rutina con una salida especial.
Y la planean en un exclusivo restaurant de Manhattan, en el que por supuesto será imposible conseguir una mesa un viernes por la noche. Imposible, a menos que se hagan pasar por otra pareja que tenía una reserva.
El pequeño detalle que no tuvieron en cuenta es que la pareja por la que se hacen pasar, está buscada por unos policías envueltos en un caso de chantaje, corrupción y "maffia".


Persecuciones delirantes, ritmo acelerado y algunos gags completamente desopilantes -brillante el baile de caño de Fey y Carell para salvar su pellejo- van armando esta comedia blanca llena de enredos y situaciones aunque poco creíbles, sencillamente funcionales a que la historia siga avanzando.
Los gags se ven potenciados por el histrionismo y el desparpajo que despliega Fey (que tiene algunas líneas de diálogo divertidísimas de puro ritmo de sitcom -en las que claramente se nota que ella misma dió rienda suelta a la improvisación-) y por la notable química que produce en pareja con Carell.
Todas las situaciones que atraviesan los Fosters, nos terminan pareciendo verosímiles y divertidas gracias a que resultan completamente naturales en manos de esta pareja.

Con un grupo de personajes secundarios que amenizan la tarea (Mark Wahlberg demuestra que puede salir de sus papeles más rutinarios y Ray Liotta nos regala nuevamente un mafioso arquetípico) y un excelente timing alocado, "Una noche fuera de serie" es una comedia fresca, para pasar el rato y para reirse a carcajadas. No mucho más que eso.... que no es poco para los tiempos que corren.

sábado, 10 de abril de 2010

Un dia de furia

"Un dios salvaje" ("Le dieu du Carnage") de Yasmina Reza
dirigida por Javier Daulte
con Gabriel Goity, Florencia Peña, Maria Onetto y Fernán Mirás

Un chico de once años le pega con un palo en la cara a un compañero de curso. La herida que le abre es profunda y grave: es casi seguro que pierda definitivamente uno de sus incisivos. Una reunión supuestamente formal y conciliadora se lleva a cabo en la casa de los padres del niño lastimado, pero no pasarán muchos minutos hasta que con algunas preguntas, planteos y quejas los personajes se vean envueltos en complejas discusiones sobre cuestiones morales de todo tipo.

Como ya pasaba en una obra anterior de Reza, "Tres versiones de la vida" los personajes dicen mucho -y todo el tiempo-, pero trasmiten poco.
Un hecho detonardor de violencia -donde hay palos, heridas e incisivos volados, elementos que ya desde su significación nos dicen casi todo- hace que dos matrimonios se vean envueltos en insultos crecientes, descalificaciones, conflictos personales entreverados con el de sus hijos, reproches y dilemas de pareja... todo mezclado en un cocktail que teatralmente impacta, pero sólo en un primer momento.
Pasado ese puntapié inicial los personajes comienzan a enredarse en sus propias palabras sin que crezca la tensión dramática, alejándose y volviendo permanentemente a un mismo punto donde quedan varados.

En este tipo de textos, queda en manos de las actuaciones poder salvar la obra que tengan un estilo tal que nos hagan más llevadera la impresionante catarata discursiva que dispara Reza sobre el espectador.
Y en este caso, lamentablemente, la dirección de Daulte no hay podido dominar la capocómica que Florencia Peña mantiene en su interior (que tan brillantemente había tallado Leonor Manso en la dirección de "Frankie & Johnny"). La mayoría de sus momentos de diálogo chispeante, están regados por una actuación peligrosamente similar a la Moni Argento de "Casados con hijos". Sin embargo, este tipo de registro parece ser el más festejado por la platea, junto con algunas brillantes intervenciones de Gabriel Goity, también sesgado por un estilo notablemente televisivo.

María Onetto, en la otra orilla, logra llevar adelante el personaje menos amigable, más intelectual, en el que puede demostrar su calidad de actriz de teatro. Curiosamente (dados sus anteriores trabajos en "La forma de la cosas"  y en la misma "Tres versiones de la vida" habían demostrado con creces su madurez como actor) Fernán Mirás le ha dado un tono insportablemente ininteligible a su criatura, un abogado que no para de interrumpir la reunión con su celular, habiendo incluso momentos en los cuales se dificulta enormemente entender lo que dice.

La violencia agazapada de estas parejas de padres que se reúnen para hablar de la explícita agresión que han infringido/sufrido sus hijos, termina -como era de esperar- en una escalada de furia, pero queda claro que tanto griterío,  insultos y borracheras no alcanzan para construir un texto inteligente.
"Un dios salvaje" queda de esta forma alejado de las brutales excelencias de  "Quién le teme a Virginia Wolff?" o en el teatro nacional, las obras de Oscar Viale donde se vomitaban realmente miserias como esos "trapitos al sol" que no queremos ver.

miércoles, 7 de abril de 2010

El diablo en Bridget Jones

"Caso 39 - Expediente 39" ("Case 39")
de Christian Alvart
con Renée Zellweger, Bradley Cooper, Ian Mc. Shane y Jodelle Ferland

Trailer: http://www.youtube.com/watch?v=qKMS90LhtfA


Emily Jenkins (Zellweger) es una asistente social a la que le adjudican el caso de Lillith, justamente su caso nro. 39. Es una niña que presenta problemas de todo tipo en su desarrollo escolar y tras la primer entrevista con sus padres, ya se comienzan a evidenciar serios problemas en los raros vínculos familiares con que se manejan.


En un episodio extremadamente violento, Emily logra salvar a la ñiña de que sus padres la quemen viva en el horno de la casa. Finalmente, y a pedido de la niña, decide llevársela a vivir con ella. Pero pronto empezará a surgir la verdadera personalidad de Lillith. Y a  esta altura, Emily ya estará en graves problemas...

Con un muy buen planteo inicial -aunque no es nada original, por cierto ya que tiene puntos de contacto con cualquier película de terror/suspenso en la que trabajen niños-, "Expediente 39" logra, de todos modos, sostener el enigma que rodea al extraño comportamiento de Lillith e incluso seguir atentamente la evolución de su comportamiento a medida que se van develando algunas caras ocultas.

Y logra sus mejores momentos de tensión cuando varios allegados a ellas empiezan a tener accidentes fatales (otro niño que es un caso con el que Emily trabaja; su novio y psicólogo de los chicos -papel a cargo del multi-visto por estos momentos Bradley Cooper de "Simplemente no te quiere" "Qué pasó ayer?" "New York, I love you" "Día de los enamorados") y comienza a aparecer una veta de terror sobrenatural suficientemente inquietante.

Para este momento uno ya pasó por alto que la heroína de la película es nada menos que Renée Zellweger, incompresiblemente elegida para esta película, y dándole una nueva oportunidad libre de cualquier preconcepto, su actuación logra, llegado este punto, transmitir la desesperación y el miedo del personaje central, aunque uno sienta todo el tiempo que no alcanza a trasnmitir el tono justo de este tipo de películas.

Toda la excelencia que pone en juego el director Christian Alvart en conducir algunas escenas que logran un alto impacto (como la esceña del baño de Bradley Cooper o cuando el Detective que encarna Ian Mc. Shane es perseguido por un perro furioso) se pierde con otros "sobresaltos" más previsibles y ya vistos en otras películas del estilo.
Pero por sobre todas las cosas, es lamentable que el giro final sea totalmente desacertado e increíble, quedando completamente fuera del suspenso creciente y negro que el guión venía trabajando interesantemente.

Un buen golpe de tuerca sobre el final hubiese hecho la diferencia, pero...

viernes, 2 de abril de 2010

La fama es puro cuento

"Fama" (2009)
de Kevin Tancheroen
con Kelsey Grammer, Bebe Neuwirth, Megan Mullally, Debbie Allen, Charles S. Dutton y elenco

Es inevitable comparar este estreno, con su versión anterior dirigida por el talentoso Alan Parker, o incluso compararla con la versión televisiva.  De las comparaciones -que siempre dicen que son odiosas, pero de hecho se hacen-, la primera pregunta que surge con fuerza es: ¿era necesario hacer esto?.

Con tanto reality show en búsqueda de talentos escondidos, con tantas academias prefabricadas sponsoredas por alguna empresa que quiere promocionarse aduciendo su preocupación por la "cultura", ya vemos desfilar jóvenes talentosos por todos lados. Lo que en la película original de hace 30 años era entonces una idea relativamente novedosa, ahora ya se ha visto televisivamente hasta el hartazgo. Entonces se repite como un mantra: ¿era necesario hacer esto?.

Y al no poder aportar nada nuevo, el debutante Kevin Tancheroen, naufraga con "Fama" en todas sus mínimas intenciones, aplanadas además por las exitosas "High School Musical" "Camp Rock" y otros éxitos similares de la usina Disney, con un target netamente adolescente. No alcanza utilizar la franquicia del título para imponerse con una película tan impersonal como desangelada.

Alan Parker tuvo la capacidad de pintarnos ese universo de falta de oportunidades, toda la problemática de una época y los espejos de una generación (con temas tan discímiles como la homosexualidad, las drogas y la incansable búsqueda de los cinco minutos de fama a cualquier precio), la alta competetitividad en este rubro y el dolor de las frustraciones. En esta nueva versión absolutamente lavada y desganada, poco y nada de esto aparece, mostrándonos a cambio un musical con más puntos de contacto a cualquiera de los de Cris Morena.

Hay un puñado de historias cuyo denominador común es la Academia, mostradas poco atractivamente, sin lograr que alguna de ellas capte nuestro interés, con muy poco desarrollo dramático, sin un eje rector, por lo que se pierde fácilmente la brújula y el interés una vez pasados los primeros cuadros musicales.

"Fama" versión 2009, brinda una puesta mucho más televisiva que cinematográfica, una estética más cercana al video clip para montar algunos cuadros musicales en donde no hay ni mucho ingenio ni mucha originalidad. 
Con un par de canciones interesantes, incluida la nueva versión de "Out here on my own" -aunque diametralmente lejana al original de Irena Cara que aún hoy pone la piel de gallina- y un destacado para la escena de Megan Mullally en el canto-bar, el resto mezcla un buen capítulo de programa de búsqueda de talentos con coreos dignas de un "Bailando por un sueño" vernáculo.
 
Se pasean sin demasiado para decir, actores talentosos como Debbie Allen, Kelsey Grammer o una gran estrella de Broadway como Bebe Neuwirth -en este caso, increiblemente sobreactuada- acompañando gentilmente con su prescencia, a los jóvenes talentosos de turno.
Después de las dos horas de película no queda mucho más que salir tarareando la nueva versión de aquella canción famosa que comenzaba diciendo "Baby, look at me, and tell me what you see...."

Y qué se ve? Un musical adocenado, pero que sin embargo, entretiene.