sábado, 27 de marzo de 2010

Millennium I - Finalmente, arranqué con la trilogía...

"Millennium I - Los hombres que no amaban a las mujeres"
de Niels Arden Oplev
con Michael Nyqvist, Noomi Rapace, Lena Endre, Sven-Bertil Taube y Peter Haber.

"Millenium" es el nombre de la revista donde trabaja Mikael Blomkvist (Michael Nyqvist) quien intentó desbaratar un megagrupo económico y terminó con tres meses de prisión por calumnias. Emulando a muchos policiales negros en los cuales antes de jubilarse/retirarse, el protagonista acepta una última misión, en este caso Mikael emprenderá la búsqueda de la hija del miembro de un poderoso clan familiar que ha desaparecido hace nada menos que 40 años previo a cumplir su sentencia.

Y mientras desarrolle esta investigación, se cruzará en su camino con Lisbeth (Noomi Rapace) generando dentro del policial, la otra subtrama típica de los opuestos que se atraen.
Lisbeth es una entrenadísima hacker que logra penetra con facilidad en cualquier banco de datos pero su rasgo más saliente no serán justamente sus conocimientos sino su look en el que ombina suculentas dosis de cuero, estilo punk, piercings, tatuajes, tachas, pinches y un raro magnetismo bisexual.
   
En el cocktail presentado por la novela de Stieg Larsson hay mucho del policial negro clásico, otro tanto del "whodunit" típico de Agatha Christie, algunas claves del universo Hitchcockiano en ocultar/mostrar información con la sombra de un asesino serial suelto (?) y esta heroína moderna muy dark trabajando codo a codo con el más tradicional de los investigadores.
Para cerrar cualquier best-seller perfecto: ella  tiene puntos de contacto en su pasado personal con los de la investigación que están desarrollando -traumáticos abusos y vinculos complicados con su padre y su madre- y su perfil se aleja de la nouvelle noir de Chandler para acercarla más gráficamente a un torbellino de situaciones dignas de Sidney Sheldon (y la película tiene dos horas y media de condimentos varios), animada por un móvil de venganza y redención.

Esta "catarata" Sheldoniana al menos se agradece ya que los giros de la trama, que son muchos por cierto, lo hacen de una manera convencional, sin marearnos con marchas y contramarchas como por ejemplo lo hizo "La isla Siniestra" de Martin Scorsese que puede ser más risquée en su planteo y en su puesta, pero sumamente compleja en una primera aproximación en donde se le exige al espectador un trabajo adicional de moverse en varios planos sueños-ficcion-realidad-paranoia que pueden ser más interesantes pero más confusos.


Nada de esa complejidad habita en "Millennium I - Los hombres que no amaban a las mujeres" donde todo está en función de hacer un sólido espectáculo cinematográfico sin mayores pretensiones. Y cuenta con un saldo ampliamente favorable que recae en el personaje de Lisbeth que es un elemento novedoso en el thriller: tanto en su estética como en la construcción moral de su personaje, sino que también logra un redituable ingrediente para la receta Millennium,  en las escenas de tensión sexual que protagoniza.

Mientras vayan encajádose las piezas de este intrigante rompecabezas, aparecerá una niña rociando con gasolina a alguien que está sentado al volante de un auto. Tras una mirada furiosa, enciende un fósforo, lo arroja y ......
Y seguramente encontraremos más respuestas en la segunda parte de la saga, que se llama ni más ni menos que "La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina". Otro cocktail explosivo.

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