jueves, 8 de octubre de 2009

Recuerdos con el cine...

La idea era escribir sobre algunas películas que me marcaron tanto que "sesgaron" mi gusto por el cine.
Pero sobrevino otra: aquellas películas que vi de chico pero que me marcaron por algo en particular que quedó grabado como "archivo adjunto", que vinieron con un plus.


Ni que hablar que el congelado Sr. Walt acompañó mis gustos desde la más tierna infancia. Creo que en algún lado del disco rígido todos tenemos a "Bambi" quebrado en llanto con un papá amorosamente contenedor que soporta estoicamente su viudez, luego del incendio en el bosque donde la madre pasa a mejor vida.
"Blancanieves", maniática de la limpieza que silbando hacía yugar a todos los animalitos del bosque y dejaba la casa impecable, llena de estrellitas de pureza para cuando llegaran los enanitos exhaustos de tanto extraer minerales y ella les dijera dulcemente: ¡A bañarse! y todos felices y contentos entre pompas de jabón.
Los 101 dálmatas, que en mi epoca era "La noche de las narices frías" con los cachorritos atravesando la nieve y el más gordito que no pasaba por el agujero de la pared y todos con la espada de Damocles que si no lograban fugarse, terminaban siendo un tapado elegantísimo para Cruella de Ville. ¡Cuánto sufrimiento perruno!
"Travesuras de una Bruja", fue cuando vi por primera vez dibujos animados "mezclados" con personajes de carne y hueso. La protagonista con la cama viajando en el fondo del mar o el partido de fútbol de esos animales con los que soñé como tres noches seguidas.

Pero ninguna, ninguna de esas tiene un recuerdo tan lindo como el dia que mi papá me llevo al cine Los Angeles a ver "Robin Hood" del mismo Disney. Esa que Robin es un zorrito acompañado por un oso bonachón y la pandilla malvada son un tigre y una malísima serpiente de cascabel. La película, aún con los años, sigue siendo un hermosa adaptación del cuento, pero mi recuerdo es llegar del cine, mi mamá planchando en la cocina y yo queriendo contarle toda la peli en un minuto.
Quizás quede como un recuerdo de una salida con mi viejo al cine solos... ese encanto misterioso que tuvo esa única vez al cine juntos...

De mi viejo tengo otra, cuando de tanto reirse con "Esta loca, loca gente..." se le escapaban todos los dientes, y mi mamá en la butaca de al lado doblada de la risa, por la película y por su propio marido. Ese día, se ve que habría cobrado algún retroactivo en el laburo, hicimos "doblete", salimos de esa y vimos la reposición de "El lechero" con Danny Kaye. También inolvidable.

Ni que hablar de "La Novicia Rebelde" que en el cine de barrio entre mi mamá, mi abuela y mi tía me la hicieron ver como siete veces.
La vez que más recuerdo fue cuando mi tía fue al baño en el intervalo -si, era larguísima y tenía intervalo-. Seguramente habría mucha gente, ella no llegó a tiempo y se apagaron las luces. Mientras Julie Andrews corría como loca por los Alpes cantando chocha de la alegría, yo muerto de miedo en mi butaca sin saber si me habían abandonado a la buena de Dios para siempre.
Nada de eso, cuando a los poco minutos(que para mí deben haber sido horas), mi tía me tomó de la mano, me guiñó un ojo y ya ocupó su asiento, me volvió el alma al cuerpo y volví a disfrutar de las desventuras de Julie como si fuera la primera vez.

A "Encuentros cercanos del tercer tipo" no la recuerdo por ser un peliculón de Spielberg, completamente revolucionario para la época. La recuerdo porque nos llevó un sábado a la noche, la madre de mi amigo Anibal al "cine de centro" y como fue un exito indiscutible, la tuvimos que ver todos sentaditos comodamente en fila uno del cine Plaza, en Corrientes y Suipacha.
El pure de papas conque Richard Dreyfuss armaba las montañas, estaba apetecible.


Para poder ver "Y... donde está el piloto?" fuimos con mi amigo Martin como cuatro horas antes y así todo nos toco verla en el Superpullman del cine Alfa. Qué antiguedad! Superpullman! "Tootsie" con Dustin Hoffman tambien la disfrute, entre tantas otras, desde el superpullman del Ambassador. Y desde ese mismo superpullman, Ralph Maccio hacía la grulla en "Karate Kid".

El cine de barrio (más precisamente el Gran Rivadavia) me albergó junto a algunos compañeros de la escuela primaria donde vimos películas que hoy son un ícono de la cinematografía y para nosotros solamente tenían el sabor de lo prohibido, de ver películas para "grandes": saltamos de la butaca cuando en "Carrie" una mano gigante sale de la lápida (quien no saltó con eso?) y ya estabamos previamente espantados por el balde de sangre de chancho que le habían tirado a la pobre Sissy Spacek que en ese momento era una niña en su fiesta de graduación.
O nos quedamos atónitos cuando un bicho salía de la panza de un tripulante en "Alien", vimos "El Francotirador" sólo para ver la parte que nos habían contado de la ruleta rusa, de lo demás no entendiamos absolutamente nada, pasó lo mismo con "Apocallypse Now" con ese ruido ensordecedor de los aviones que todavía hoy recuerdo o con "Bananas" de Woody Allen de la que me acuerdo casi solamente la parte donde lo mandan a Woody a comprar sandwiches para todo el regimiento.

Y hablando de ver películas "prohibidas" recuerdo la primera que vi en un cine de centro fue "La decision de Sophie" con Meryl Streep. Bueno, obviamente que este no es un recuerdo de infancia. Pero fue tan impresionante esa película, que mas allá de su valor cinematografico y de Meryl en una actuación arrolladora, quedó grabada en mi recuerdo por ese detalle, con sabor a éxito de entrar en el Cine Santa Fe Uno sin que me pidieran documentos.

Recuerdos, muchos, esto recién empieza....

2 comentarios:

Verónica Molina dijo...

A "Bananas" la vi como quichicientas veces, Revoleando. Creo que me la aprendí de memoria, y más tarde hice lo mismo con "Hannah y sus hermanas", de la que me copié parte del guión poniendo "pausa" en la videocassettera por cada renglón del subtitulado: un castigo chino, pero es que me era necesario conservar cada palabra, vio?

Antes, de chica, morí deshidratada por la cantidad de lágimas vertidas con "ET", te cuento. Y más tarde, mucho mucho más acá en el tiempo, con "El paciente inglés", ahora que hago memoria.

Gracias por los recuerdos, Revoleando. Muy lindo este otro revoleo que no es de papeles, sino de jirones de alma que se nos quedan en el celuloide.

Marcelo Cafferata dijo...

Vero, tengo el libro del Guion de "Hannah..." ya te lo copiaste todo o te puedo ayudar en algo? Jajajajajaja