domingo, 6 de septiembre de 2009

Un tropiezo llamado Almodovar

"Los abrazos rotos"
de Pedro Almodovar con Penélope Cruz, Lluis Homar y Blanca Portillo

¿Qué te está pasando Pedro? ¡Qué lejos estamos de "La ley del deseo", la genial "Matador", de "Hable con ella" o al menos de la más reciente "Volver"!.
Quienes seguimos su carrera (casi) desde los inicios, seguramente nos sentiremos profundamente decepcionados cuando termine "Los Abrazos Rotos", el último film de Almodóvar y lejos, lo más flojo de su filmografía en mucho tiempo.

Si bien la película es entretenida, porque Almodovar sabe poner en el guión todos los condimentos necesarios para que la película funcione (no llega a los extremos de "Kika" que era un bodrio ininteligible), la trama tiene tantas vueltas al mejor estilo culebrón venezolano, que termina entrampándose en su misma y repitiendo muchas de las cosas que Almodóvar ya ha escrito -y lo ha hecho mucho mejor-.

Dentro de las dos horas y diez que dura la película nos podemos encontrar con cosas insoportables / increíbles (sobre todo algunos diálogos sumamente retóricos en donde se van develando secretos de la trama), otras que pretenden ser dramáticas pero mueven a risa (el personaje de Rubén Ochandiano sobre todo en su adolescencia es completamente patético e increible), lagunas en la trama que abandona inexplicablemente a algunos personajes secundarios que quedan a la deriva... pero como Pedro siempre tiene un as en la manga, al mismo tiempo nos regala guiños completamente geniales como la película dentro de la película ("Chicas y Maletas" con una escena final que es un completo homenaje a "Mujeres al borde de un ataque de nervios"), el homenaje al cine con un universo digno de Hitchcok en la tensión y el suspenso que envuelve la historia o el homenaje que se hace a sí mismo con una gran cantidad de cameos de las actrices que trabajaron en todas sus películas (ahi aparecen Rossy de Palma, Kiti Manver, Chus Lampreave). Un momento especial: cuando Penélope Cruz dobla su propia voz al descubrir que su marido la hace seguir y contrata una lectora de labios para saber qué es lo que está hablando con su amante, intensamente Almodovariano.


Un guión completamente fallido que se nutre de elementos reiterados en los films de Almodóvar (pasiones, desencuentros, secretos turbios que se develan después de muchos años, personajes que viven una doble vida, traiciones)pero que está muy bien adornado, hace que uno pueda ver este traspié de Almodovar sin sufrirlo demasiado. Blanca Portillo y Lluis Homar siguen demostrando su talento para moldear cualquier papel y sin duda la gran estrella es Penélope Cruz, sumamente sensual, hermosa, con una cámara que está completamente enamorada de ella y le dedica los mejores planos de la película.

Un tropezón que esperemos, no sea caida.

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