sábado, 5 de septiembre de 2009

Solos en la oscuridad

TEATRO CIEGO - "La isla desierta"
basada en un texto de Roberto Arlt
por el grupo Ojcuro en "Centro Argentino de Teatro Ciego" Zelaya 3006 - Abasto

Ya todo es diferente desde la entrada a la sala: uno de los integrantes del grupo nos explica que iremos ingresando en grupos de diez personas, tomados del hombro del compañero de adelante porque la sala está totalmente a oscuras: la invitación es a penetrar en el universo de los ciegos aunque sea por un rato.
Nos van guiando con mucho ciudado y finalmente cada uno llega a ocupar su butaca.

Se respira un aire nervioso en el público, cuesta acostumbrarse a tanta oscuridad, la sensación es de por sí extraña y se percibe esa inquietud.

Pero luego, cuando comience "La isla desierta" nos sentiremos rápidamente inmersos en una oficina con vistas al puerto de Buenos Aires, donde suenan teléfonos, se escuchan las máquinas de escribir, interrumpen las bocinas de los barcos, y nos empieza a invadir un olorcito a café recién hecho, iniciando la rutina con el desayuno de cada mañana con los compañeros de oficina.
Al rato llega Cipriano, el ordenanza cordobés de la empresa que será el encargado de contarnos historias que nos adentrarán en mundos totalmente diferentes, aprovechando el hecho de que todos sueñan con viajar, con subirse a algunos de esos barcos que contemplan todo el día... Los empleados de la oficina, con sus universos grises y monótonos, con sed de aventuras, viajan junto a Cipriano: y nos llevan a nosotros.

Lo inqiuetante de la experiencia es que se exhacerban todos los sentidos. Ante la falta total de visión: lo olfativo, lo táctil, el sonido, cobran otra dimensión.
Cipriano nos transporta con la misma intensidad a un mercado plagado de gente en el lejano oriente con mezcla de sándalo y jenjibre, nada en una laguna junto a una señorita que lo atrae y juegan al amor, remará con un amigo en un bote acompañados por pájaros y animales exóticos, llueve, la oscuridad se atraviesa sólo en algunas pequeñas ocasiones -que son casi sorpresas que nos tienen reservadas-, nos seduce luego el olor a mar.... Una experiencia sin dudas diferente, estimulante, innovadora, totalmente alejada del teatro tradicional.
Si bien el texto es sobre lo que se podrían presentar mayores reparos, es solamente una excusa para viajar con la imaginación, ese potente motor que nos lleva a cualquier lugar del planeta, sin tiempo ni espacio, nos transporta a universos completamente desconocidos, aún cuando sólo lo haremos desde la oscuridad de una butaca en el Abasto.

Los invito a que no se lo pierdan
www.teatrociego.com - info@teatrociego.com

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