martes, 15 de septiembre de 2009

Quentin: me pusiste el cuero cabelludo de punta!

"Bastardos sin gloria" ("Inglourious basterds")
de Quentin Tarantino con Brad Pitt, Mélanie Laurent y Chistoph Waltz



Escena I: Ocupación alemana en Francia. El Coronel nazi Hans Landa (Waltz) anda en búsqueda de la última familia judía de campesinos que le queda por exterminar. Tarantino vuelve a dar cuenta de cómo nos puede exasperar en un diálogo electrizante entre este Coronel y un campesino con sus tres hijas.
La tensión crece -el diálogo corre y atraviesa los detalles más impredecibles- y se hace insoportable cuando la cámara nos muestra que efectivamente están escondiendo a esa familia que buscan con sólo unas maderas del piso de distancia.
Bestial tiroteo para el cierre de la escena. La hija de esa familia, Shoshanna, logra escapar.

Escena II: Aldo Raine (increíble Brad Pitt en un papel al que le saca el jugo en cada escena) organiza a un grupo de soldados americanos judíos para cobrarse venganza: tienen como objetivo juntar por lo menos 100 cueros cabelludos de nazis cada uno.

Pero esto es recien el comienzo de las dos horas y media más adrenalínicas que he pasado en el cine en mucho tiempo. Por la magia del guión de Tarantino -en el que no escatima ningun tipo de recursos nutriéndose incluso hasta del comic- Shoshanna y Aldo Raine terminarán -sin saberlo- unidos en la "Operación Kino" donde tratan de volar en pedazos a todos los líderes del Tercer Reich.

No conviene develar mucho más, siendo de todos modos cualquier elemento de la trama una simple anécdota para disfrutar de un cine totalmente vertiginoso, inteligente, con vueltas de tuerca en el guión que se resuelven con talento e ingenio, con el sello inconfundible de un Tarantino que madura en cada una de sus creaciones.
Y que homenajea constantemente a eso mismo que él está nutriendo: el cine.

Hay planos que son como cuadros, como el de Shoshanna (ya con su nueva identidad) en el cine con un vestido rojo sangre, esperando actuar frente a un espejo redondo al estilo "La ley de la calle", aquietada hasta que comience la acción.
El guión tiene "asteriscos", explicaciones, disgresiones para contarnos un detalle de un personaje o algún hecho que necesitamos conocer, que potencia la acción y la documenta, que la hace más real y mucho más disfrutable (seguramente estas idas y vueltas le deben haber encantado a Mariano Llinás que lo hace todo el tiempo en "Historias Extraordinarias").

El nivel del elenco es también otro punto fuertísimo de "Bastardos..." con Brad Pitt en un papel que son varios a la vez (es interesantísimo y muy divertido verlo cuando hace de italiano en el desarrollo de la Operacion Kino), una sensual e interesante Mélanie Laurent, Daniel Brül (el de "Good Bye Lenin") y Diane Kruger como una actriz-espía que trabaja para los aliados.

Detalles, cameos, cine dentro del cine, homenaje al cine Clase B, venganzas, traiciones y los tiroteos con la sangre más cinematográfica que se pueda imaginar. Pero mucho de todo esto no sería posible sin el enorme trabajo de Christoph Waltz como el Coronel Hans Landa, impresionante en los diálogos, en sus interrogatorios, en sus silencios. Una máscara muy particular a la que Tarantino le hace gala y le saca todo el jugo, lo hace crecer en cada escena que aparece.

Quentin, gracias, gracias por devolverme por dos horas y media las ganas de ver cine como cuando éramos chicos, como en los sabados de super acción de la tele, esas películas donde uno no quisiera moverse de la butaca para ver más y más...
Y gracias, en definitiva, por demostrar que el gran entretenimiento no tiene porque ser vacío, que se puede filmar como los dioses hasta un balazo y que esto haga que la película nos quede en las pupilas muchas horas, muchos días después de haberla visto. Gracias nuevamente! Magistral lo suyo!

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