domingo, 16 de agosto de 2009

Yo no se que me han hecho tus ojos...


"El secreto de sus ojos"
de Juan José Campanella con Ricardo Darín, Soledad Villamil, Pablo Rago y Guillermo Francella

Sin dudas Campanella junto con Pablo Trapero, Adrián Caetano, Daniel Burman y el fallecido Bielinsky, entre otros, es de esos directores argentinos cuyas películas uno está esperando ver.
Mezcla exacta entre lo que la crítica y el público esperan, Campanella sabe llegar a que su cine comercial no se desmerezca en calidad, logrando películas interesantísimas sin que sean de ese cine arte inentendible que manejan Lucrecia Martel o Lisando Alonso.

Si bien sus títulos anteriores como "El mismo amor, la misma lluvia" "El hijo de la novia" o "Luna de Avellaneda" lograron posicionarlo en el mercado y reafirmarlo como un gran director, con "El Secreto de sus Ojos" ha logrado contar una historia ambiciosa desde lo formal y muy sólida desde varios aspectos: con la excusa de ver qué es lo que sucedió en una causa judicial que fue archivada en el año '74 -sobre una violación seguida de muerte-, el guión nos arrastra desde la intriga policial hasta una pintura de una época sumamente particular de nuestro país -fines del gobierno de Isabel Perón e inicio de la dictadura militar-, atravesado por una historia de amor que se narrará a lo largo de 25 años.
Y el mayor mérito es que la historia crece en tensión a lo largo de la película y es también, en gran parte, gracias al trabajo minucioso de los personajes protagónicos y secundarios que irán condimentando la historia, enriqueciéndola y haciéndola crecer.
El elenco que conduce con mano firme Campanella es inmejorable, donde cada línea del guión (adaptado de una novela de Eduardo Sacheri "La pregunta de sus ojos") parece haber sido escrita para cada uno de los actores. Que Ricardo Darín se luzca en su papel ya no es novedad para nadie, Soledad Villamil suma además su bellísima presencia y en papeles de reparto aparecen un interesante Pablo Rago, un impecable Mario Alarcón en su papel de Juez y José Luis Gioia como inspector de policía.
Pero la gran sorpresa entre las actuaciones es Guillermo Francella, completamente alejado de lo que uno acostumbra ver, dota a ese personaje de empleado del juzgado (con algunos puntos en común a esos grises empleados de "La Tregua" de Renán) de un color especial y logra algunos de los mejores momentos de la película en complicidad con Darín.
Suspenso, film noir, romance, política, humor: Campanella los mezcla en dosis exactas para que "El Secreto de sus ojos" sea un gran película, de esas que uno sale del cine y las imágenes quedan flotando mucho tiempo más allá de terminada la proyección. Y flota la pasión: la pasión del buen cine.

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