sábado, 25 de julio de 2009

Mi aburrido encuentro con Márai

"El ultimo encuentro"
de Christopher Hampton basada en la novela de Sandor Márai
con Duilio Marzio, Hilda Bernard y Fernando Heredia. Dirigida por Gabriela Izcovich.

Nuevamente voy contra todos los pronósticos.
Mientras veía "El ultimo encuentro" todo el tiempo pensaba que hubiese sido ideal para la increíble sutileza que despliega siempre Ana María Bovo en su relato oral.

Creo que como relato oral -contándonos un cuento para adultos-, se hubiese podido potenciar la fuerza de las palabras del texto de Márai, la delicadeza con la que describe cada situación en esta historia de dos amigos, que se reencuentran después de más de 40 años de no verse, para develar un enigma en torno a Kristina: esposa de uno de ellos y supuesta amante del otro.

Lo que uno puede leer como novela, y se convierte en un texto delicioso, dicho por los actores, suena completamente artificial. Nadie habla como hablan estos personajes. Nadie que va a reencontrarse con su amigo despues de 40 años puede escuchar en silencio los monólogos de su partenaire. Nadie cree que puedan describirse con lujo de detalles situaciones y recorridos que fueron vividos por ambos como si el otro no los conociera (para que nosotros, los espectadores, nos pongamos al tanto).

La gran pregunta-enigma que flota en este reencuentro es previsible, obvia, casi sin importancia cuando llega el momento de "la verdad".
Sí hay, en cambio, una profunda reflexión sobre los lazos de amistad, los vínculos, la fidelidad, el amor, el erotismo de la amistad, el valor de lo entrañable que sin dudas logra mucha más fuerza en un texto escrito, donde uno puede detenerse y paladear las palabras, que en un parlamento teatral donde uno tiende a perderse en lo florido de lo que recita el actor, perdiendo profundidad y espontaneidad.


La puesta de Izcovich tiene puntos sobresalientes, sobre todo en las actuaciones, con una Hilda Bernard que hace brillar la obra en cada sutil aparición que tiene.
Y la puesta de luces genera unos claroscuros muy estimulantes.

Y me quedé entonces con unas ganas enormes de leer la novela.
Ni siquiera sé si a Márai le hubiese gustado lo que hicieron con ella...

miércoles, 15 de julio de 2009

Críticos enamorados de Chabrol


Ayer fui a ver "Bellamy", la ultima de Chabrol. Tiene olor a naftalina desde que empieza: una película que atrasa el reloj en su manera de presentar los personajes, la historia y su manera de filmarla, por lo menos, 25 años (claro ejemplo: personaje hablando a la cámara tres cuartos perfil mientras el otro está parado detrás de él: ¿qué manera de dialogar es esa?). Pero esto sería lo de menos... porque el cine no tiene porqué tener una dinámica de videoclip, ni cierta velocidad, ni ninguna manera de filmar en particular.

La gran pregunta que flotó en mi cabeza durante los extensísimos 110 minutos de la peli fue "Porqué la crítica sólo por ser de Chabrol y porque trabaja Depardieu la tiene que poner en un pedestal?"

No hay ni una mínima referencia a la lentitud y pesadez del planteo, a lo inconclusas que quedan algunas situaciones, a lo risueño de algunos diálogos muy poco trabajados a los que algunos críticos compensaron con "irresistible tratado psicológico".

Parezco entonces de otro planeta. O andaré por la vida munido de otro diccionario porque a mi la película me resultó anacrónica, aburrida y con un Depardieu que no aporta nada nuevo a su extensísima carrera (que actúa bien ya lo sabemos todos...!).

Asi como en su momento tanta crítica se enamoró del cine iraní así filmaran los planos de una estepa durante tres horas sin diálogos, o han hablado maravillas del cine independiente nacional (Lisandro Alonso, por ejemplo) sin que se entienda un ápice de lo que intenta decir la película, esta vez fue el enamoramiento por Chabrol lo que volvió a tomarme por sorpresa. Eso me pasa por leer a los críticos, o lo que es peor, tomarme en serio todo lo que dicen....

martes, 7 de julio de 2009

Saliendo a la luz...

"Hace mucho que te quiero"
("Il y a longtemps que je t'aime")
de Philippe Claudel con Kristin Scott Thomas y Elsa Zlyberstein
ESTRENO DEL 16/07/2009

Juliette sale de la cárcel despues de 15 años. Le espera, como ardua tarea, salir al mundo a recomponer todos sus vínculos y su historia. La recibirá en su casa, su hermana Léa con quien no se ha visto todo este tiempo, incorporándola a su vida familiar: su marido, su suegro y sus dos hijas adoptivas.

El guión de esta opera prima de Philippe Claudel, que podría haber apelado rápidamente al golpe bajo con un tema como éste, lo evita ex profeso todo el tiempo. Prefiere ir descubriendo a Juliette en diferentes "capas", de a poco y describirla en cada uno de los ámbitos en donde no solamente deberá empezar de cero sino también revertir el estigma de haber estado en la cárcel tanto tiempo.
Ganadora de premios en Europa y nominada a los Globos de Oro, "Hace mucho que te quiero" encuentra en Kristin Scott Thomas (Juliette) y en Elsa Zlyberstein (Léa, la hermana) dos interpretes notables que transmiten una emocionalidad particular desde las primeras imágenes.
Y más alla de saber qué hizo Juliette o porqué lo hizo (e ir desentrañando ese misterio), la película se vuelve aún más interesante cuando empezamos a verla desplegarse nuevamente en su trabajo, en su vida familiar como hermana, como tía y fundamentalmente, como mujer.

Y ante nuestros ojos, Kristin/Juliette asombrosamente va cambiando la piel.

viernes, 3 de julio de 2009

Okupas en New York

"Una visita inesperada" ("The visitor")
de Thomas Mc. Carthy con Richard Jenkins y Hiam Abbass


Walter Vale, viudo desde hace cinco años, es profesor de Economía y va a New York a dar una conferencia reemplazando a un colega. Descubre que una pareja de inmigrantes -Tarek y Zainab- que han sido estafados, ocupan su departamento. Les permite quedarse.Y muy pronto Walter y Tarek comienzan un vinculo particular compartiendo su música.
En un hecho fortuito, Tarek, indocumentado, termina en un centro de detención para inmigrantes ilegales.
Y alli comenzará otra historia totalmente diferente, sobre todo cuando aparezca un personaje clave en la historia: Mouna, la madre de Tarek que llega a buscar a su hijo. Jenkins ("Six Feet Under") interpreta a este hombre gris con una sutil composición de gestos, de miradas que hablan por si mismas. La película en sí, representante del mejor cine independiente americano, nos cuenta una historia sencilla pero llena de sutilezas. Desde la denuncia social hasta el relato intimista, se pasea por varios registros, logrando efectividad en todos ellos.
La labor de Jenkins es soberbia y Hiam Abass, como la madre de Tarek es la perfecta partenaire de Jenkins para la segunda mitad de la película.
Una sorpresa inesperada, entre tantos estrenos pochocleros.

jueves, 2 de julio de 2009

Cuando JOHNNY conoció a FRANKIE

Muchas poesías, mucha literatura, muchas películas, muchos libros giran en torno a historias de amor. Asi que no es fácil que un texto con una historia de amor nos atraviese.
Lo "novedoso" al encontranos con este texto de Terrence Mc Nally ("Master Class" "Amor, valor y compasión") es la sencillez con la que irrumpe y desacartona todo discurso amoroso en escena.
Todo pasa después de la primer noche de amor en el departamento de ella. Johnny no tiene dudas de que conoció a la mujer con la que quiere compartir mucho más que un momento. "Estoy cansado de buscar", dice, y aparentemente, esa búsqueda del amor parece haber llegado a su fin.
Pero Frankie es tan bella como "impenetrable". Profundamente lastimada en el terreno amoroso, ella no se anima, le cuesta creer que esto que le pasa sea verdad... y por sobre todo, aparecen sus miedos. Miedo de volver a equivocarse, miedo de fracasar una vez más, miedo de no estar a la altura de las circunstancias.

"Frankie & Johnny en el claro de luna" tiene sencillamente el mérito de una historia creible con dos personajes como cualquiera de nosotros, que tienen ganas de encontrar la felicidad, de amar y de sentirse amados.
Johnny propone dar el salto: Frankie, nuevamente teme. Sin dudas la felicidad va estar en animarse a saltar... aun cuando nadie le pueda asegurar que hay red.